El IAS-CSIC confirma la emergencia temprana de Vespa orientalis en la capital cordobesa y advierte que este dato ayuda a mejorar la vigilancia de una especie invasora con impacto sobre abejas, nidos urbanos y control municipal
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.
La detección de las primeras obreras de avispón oriental en Córdoba vuelve a poner bajo observación el avance de esta especie invasora en entornos urbanos del sur de España. El hallazgo fue confirmado por investigadores del Instituto de Agricultura Sostenible del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, IAS-CSIC, durante el seguimiento de varios nidos primarios localizados en distintas zonas de la capital cordobesa.
La observación se produjo el 5 de junio de 2026 y corresponde a los primeros individuos no reproductores de la temporada. Aunque el insecto suele confundirse de forma general con otros avispones foráneos, el organismo investigador identifica la especie como Vespa orientalis, conocida como avispón oriental, un himenóptero invasor que ya forma parte de las preocupaciones de vigilancia en Córdoba por su capacidad de instalarse en cavidades asociadas a construcciones humanas.
Una señal clave dentro del ciclo anual del avispón
El dato más relevante del seguimiento es el intervalo entre la aparición de las primeras reinas fundadoras y la emergencia de las primeras obreras. El IAS-CSIC registró las primeras reinas activas tras la hibernación el 19 de marzo de 2026 mediante sistemas de trampeo para monitorización temprana. Las primeras obreras fueron observadas 78 días después, el 5 de junio.
Ese periodo corresponde a la fase fundacional de la colonia. Durante esa etapa, cada reina construye el nido inicial, busca alimento y cría en solitario a la primera generación de obreras. Cuando estas aparecen, comienzan a asumir tareas de búsqueda de recursos, alimentación de larvas y ampliación del nido, lo que permite que la reina concentre progresivamente su actividad en la reproducción.
Las obreras detectadas pertenecen a la denominada generación nanítica. Son individuos de menor tamaño que se desarrollan bajo las limitaciones nutricionales propias de las primeras fases de crecimiento de la colonia. Esta característica ayuda a interpretar el estado temprano del nido y a definir mejor los momentos de intervención.
Por qué preocupa a la apicultura y a los polinizadores
El avance de avispones invasores genera preocupación en el sector apícola porque estos insectos pueden depredar abejas y otros insectos, alterando la actividad normal de las colmenas y aumentando la presión sobre polinizadores. En Mundo Agropecuario ya se ha documentado cómo la amenaza del avispón asiático sobre las abejas locales ha encendido alertas en distintos territorios europeos.
En el caso de Córdoba, el seguimiento del IAS-CSIC aporta información específica sobre Vespa orientalis. La investigadora Mónica Fernández-Aparicio explicó que el intervalo observado entre reinas fundadoras y primeras obreras proporciona información útil para caracterizar la fenología de la especie en las condiciones climáticas de la ciudad y mejorar el diseño de futuras estrategias de vigilancia y control.
Durante esta fase temprana, tanto las reinas fundadoras como las primeras obreras desarrollan actividad dentro y fuera del nido. Las reinas continúan realizando vuelos de forrajeo para obtener recursos alimenticios destinados al mantenimiento de la colonia y al desarrollo de nuevas larvas. Por ese motivo, el trampeo dirigido a reinas fundadoras sigue siendo potencialmente útil como herramienta de control durante esta etapa inicial.
Nidos urbanos y riesgo de encuentros accidentales
Los nidos monitorizados por el IAS-CSIC durante la campaña se encuentran en cavidades asociadas a construcciones humanas. Esta conducta coincide con observaciones realizadas en años anteriores en Córdoba y en otros entornos urbanos, donde la especie utiliza huecos en edificios para establecer sus nidos.
Los investigadores recomiendan prestar atención a la presencia repetida de avispones entrando y saliendo de una misma cavidad en fachadas, cajas de persianas, tejados, muros u otras estructuras similares. Ante la presencia de un nido, la recomendación es comunicar la observación a los servicios municipales competentes o, si existe riesgo para las personas, a los servicios de emergencia.
La ubicación de los nidos en espacios urbanos obliga a combinar vigilancia científica, información ciudadana y retirada segura. El trabajo conjunto entre centros de investigación, ayuntamientos y servicios especializados resulta clave para reducir riesgos, especialmente antes de que las colonias alcancen mayor tamaño hacia el final del verano y el inicio del otoño.
No confundir avispón oriental y avispón europeo
El IAS-CSIC también insiste en la importancia de no confundir el avispón oriental, Vespa orientalis, con el avispón europeo, Vespa crabro, una especie autóctona también presente en Córdoba. Aunque ambas pertenecen al género Vespa, presentan diferencias relevantes en morfología, ecología e impacto económico.
Esta distinción es importante porque una identificación incorrecta puede conducir a respuestas inadecuadas. La vigilancia de especies invasoras necesita datos precisos sobre la especie observada, el lugar del nido, la actividad registrada y el momento del ciclo biológico. En el caso de Córdoba, los hitos ya documentados incluyen la mortalidad final de obreras y machos a partir del 20 de noviembre de 2025, la aparición de reinas fundadoras el 19 de marzo de 2026 y la emergencia de primeras obreras el 5 de junio de 2026.
Control temprano antes del crecimiento de los nidos
A medida que aumente el número de obreras, estas asumirán cada vez más funciones dentro de la colonia. El IAS-CSIC prevé un crecimiento gradual de los nidos durante las próximas semanas. El número de obreras por nido crecerá hasta alcanzar un máximo al final del verano y principios de otoño.
En esa fase avanzada, el trampeo dirigido a obreras pierde eficacia como método de reducción de densidad poblacional, aunque conserva valor como sistema de monitorización. Por eso, el momento actual resulta especialmente relevante: las colonias todavía se encuentran en una etapa de desarrollo en la que la vigilancia temprana puede aportar información decisiva para diseñar respuestas más eficaces.
La experiencia europea con especies invasoras también ha impulsado soluciones tecnológicas, desde sistemas de trampeo más selectivos hasta herramientas de detección acústica. En Mundo Agropecuario se ha informado sobre métodos para analizar el sonido del vuelo de una avispa invasora con el objetivo de proteger colmenas y mejorar la vigilancia en campo.
Alimento, clima urbano y expansión de la colonia
El estudio del IAS-CSIC no se limita a contar individuos o localizar nidos. También incluye la identificación de los recursos alimenticios utilizados por las reinas fundadoras durante los dos primeros meses tras la salida de hibernación. Entre las fuentes observadas figuran melazas producidas por cochinillas y pulgones, flores, exudados foliares y proteína procedente de diversos insectos, incluidas moscas, abejas, avispas y mariposas.
Estos datos ayudan a comprender la ecología temprana de Vespa orientalis en entornos urbanos. La disponibilidad de alimento, la existencia de cavidades en edificios y las condiciones climáticas locales pueden influir en el éxito inicial de las colonias. En Córdoba, la información acumulada durante varios años permitirá ajustar mejor los calendarios de vigilancia, trampeo y retirada de nidos.
El impacto potencial sobre abejas y otros polinizadores conecta este problema con una preocupación agrícola más amplia. La salud de las abejas es esencial para cultivos, ecosistemas y producción apícola, como muestran los trabajos sobre la relación entre abejas, agricultura y biodiversidad.
Una vigilancia que continuará en Córdoba
El seguimiento continuará para documentar la evolución de las colonias y completar el conocimiento sobre el comportamiento de Vespa orientalis en el entorno urbano cordobés. La identificación de hitos fenológicos durante los próximos años será una herramienta fundamental para comprender la dinámica poblacional de la especie y mejorar las estrategias de gestión.
La detección de las primeras obreras no representa solo un registro puntual. Marca el paso de una colonia fundada por una reina solitaria a una estructura con capacidad creciente de trabajo, alimentación de larvas y expansión del nido. En términos de control, ese cambio define una ventana de actuación que puede ser decisiva antes de que la población alcance su máximo estacional.
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