Agricultura

Un virus reduce 60 % las lesiones del cancro cítrico en Brasil

Publicado el 03/10/2026 ·

Investigadores aislaron 72 bacteriófagos en pomares de São Paulo y comprobaron en invernadero que el fago P27 puede atacar a Xanthomonas citri, aunque su sensibilidad a la radiación ultravioleta todavía limita su uso en campo.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.

Un virus especializado en infectar bacterias redujo en un 60 % la formación de lesiones provocadas por el cancro cítrico en plantas tratadas durante ensayos de invernadero realizados en Brasil. El resultado procede de una investigación encabezada por científicos de la Universidad Estatal Paulista (Unesp), Fundecitrus y la Universidad Metropolitana de Manchester, que analizó decenas de bacteriófagos presentes en la principal región citrícola del estado de São Paulo.

El candidato más destacado, denominado P27, infecta a Xanthomonas citri subsp. citri, la bacteria responsable del cancro cítrico asiático. El estudio, publicado el 15 de septiembre de 2026 en la revista científica Microbial Genomics, plantea que estos virus podrían convertirse en componentes de futuras estrategias de control biológico y complementar los tratamientos utilizados actualmente en los pomares.

El hallazgo no significa que exista ya un nuevo producto disponible para los citricultores. Los experimentos se realizaron bajo condiciones controladas y los investigadores identificaron una limitación decisiva: los bacteriófagos estudiados son muy sensibles a la radiación ultravioleta, por lo que todavía será necesario desarrollar formulaciones capaces de protegerlos cuando sean aplicados sobre las hojas en condiciones de campo.

Una búsqueda en 12 propiedades encontró 72 bacteriófagos

El equipo realizó una prospección en 12 propiedades rurales del estado de São Paulo entre 2018 y 2021. A partir de las muestras obtenidas aisló y secuenció 72 bacteriófagos potencialmente líticos, incluidos 65 que no habían sido caracterizados previamente.

Los bacteriófagos, también llamados fagos, son virus que infectan bacterias específicas. En determinados casos penetran en la célula bacteriana, utilizan su maquinaria para multiplicarse y finalmente provocan su destrucción. Esa especificidad ha despertado interés como herramienta para combatir enfermedades agrícolas sin eliminar indiscriminadamente otros microorganismos.

La investigación brasileña se relaciona con una línea de trabajo que está creciendo en sanidad vegetal. Estudios anteriores han mostrado que algunos bacteriófagos asociados con enfermedades de los cultivos pueden conservar una notable estabilidad genética durante décadas, una característica relevante para evaluar su posible utilización como agentes biológicos.

En São Paulo, los investigadores encontraron precisamente una diversidad genética relativamente reducida. De los 72 fagos analizados, 70 compartían alrededor del 95 % de similitud en su ADN. El patrón coincide con la elevada uniformidad genética observada en las poblaciones de X. citri que circulan en la región.

El fago P27 destacó frente a Xanthomonas citri

Después de caracterizar los virus, el equipo evaluó su capacidad para infectar distintas cepas de la bacteria. Los ensayos incluyeron 122 linajes de Xanthomonas citri.

Cien de esas cepas fueron susceptibles a todos los fagos evaluados. Otras 21 mostraron resistencia completa, mientras que una presentó un comportamiento variable, siendo resistente a determinados virus pero susceptible a otros.

Estos resultados son importantes porque muestran simultáneamente el potencial y una de las limitaciones del método. Un bacteriófago puede actuar con elevada especificidad frente al patógeno, pero la existencia de cepas resistentes obliga a conocer la diversidad bacteriana presente en los pomares y a estudiar mecanismos capaces de reducir el riesgo de pérdida de eficacia.

El fago P27 fue seleccionado para las pruebas sobre plantas. En los ensayos de invernadero, los cítricos tratados desarrollaron un 60 % menos de lesiones de cancro cítrico que las plantas del grupo no tratado.

El resultado representa una aproximación diferente frente a una enfermedad cuyo agente causal ya ha sido estudiado desde múltiples ángulos. Investigaciones anteriores han revelado, por ejemplo, cómo Xanthomonas citri manipula procesos fisiológicos de los cítricos durante la infección, información que ayuda a comprender por qué este patógeno resulta tan difícil de manejar.

El cancro cítrico afecta hojas, ramas y frutos

El cancro cítrico asiático provoca lesiones características en hojas, ramas y frutos de naranjas, limones, mandarinas y otros cítricos susceptibles. Cuando la presión de la enfermedad es elevada puede favorecer la caída prematura de hojas y frutos, reducir la calidad comercial de la cosecha y aumentar los costos de manejo sanitario.

La enfermedad es causada por Xanthomonas citri subsp. citri. Su control se apoya principalmente en medidas preventivas y tratamientos destinados a reducir la infección y dispersión de la bacteria.

Entre las herramientas utilizadas tradicionalmente se encuentran productos a base de cobre. Sin embargo, el uso continuado de estos compuestos plantea desafíos relacionados con su acumulación en el ambiente y con la aparición de poblaciones bacterianas menos sensibles, lo que ha impulsado la búsqueda de estrategias complementarias.

Los bacteriófagos ofrecen una lógica distinta: en lugar de aplicar un compuesto destinado a afectar directamente a la bacteria, se aprovecha un enemigo natural capaz de reconocerla, infectarla y multiplicarse en ella.

Esta estrategia ya se investiga contra diferentes patógenos agrícolas. otros proyectos han utilizado bacteriófagos líticos frente a Pseudomonas syringae, bacteria responsable de enfermedades en numerosos cultivos, lo que muestra que el interés por estos virus se extiende más allá de la citricultura.

Proteínas virales podrían ayudar a romper la defensa bacteriana

El estudio no se limitó a comprobar qué fagos podían infectar a Xanthomonas citri. Los investigadores también analizaron sus genomas y utilizaron herramientas de modelado estructural, entre ellas AlphaFold, para estudiar proteínas potencialmente implicadas en el proceso de infección.

El análisis identificó genes conservados en las fibras de la cola de los virus que podrían codificar enzimas con actividad de despolimerasa. Estas proteínas presentan similitudes estructurales con módulos capaces de unirse a carbohidratos.

La hipótesis de los investigadores es que estas moléculas podrían facilitar la degradación de la cápsula de goma xantana que rodea a la bacteria. Romper esa barrera ayudaría al bacteriófago a alcanzar la superficie bacteriana y completar la infección.

Este componente del trabajo amplía las posibilidades tecnológicas del descubrimiento. El interés no reside únicamente en utilizar los virus completos: algunas de las proteínas producidas por los propios fagos también podrían estudiarse como herramientas contra bacterias fitopatógenas.

Los virus soportaron cambios de temperatura y pH, pero no la radiación UV

Para que un bacteriófago pueda transformarse en una herramienta agrícola necesita conservar su actividad durante la producción, almacenamiento y aplicación. Por ello, los científicos analizaron su estabilidad bajo diferentes condiciones ambientales.

Los fagos mostraron resistencia en un amplio intervalo de pH, entre 4 y 11, y mantuvieron estabilidad a temperaturas de hasta 55 grados Celsius. Esas características resultan favorables desde el punto de vista de una eventual formulación.

La radiación ultravioleta produjo, en cambio, un efecto mucho más severo. En los experimentos de laboratorio, la exposición a UV provocó la inactivación completa de los virus después de 160 segundos.

Esta sensibilidad constituye actualmente uno de los principales obstáculos para trasladar los resultados del invernadero a los pomares. Un producto aplicado sobre las hojas estaría expuesto directamente a la luz solar y podría perder rápidamente su capacidad infectiva si no cuenta con algún sistema de protección.

Los investigadores trabajan por ello en formulaciones destinadas a proteger los fagos sobre la superficie vegetal. También estudian la posibilidad de combinarlos con sustancias naturales que dificulten la aparición de resistencia en las bacterias.

La resistencia bacteriana también deberá vigilarse

La presencia de 21 cepas de X. citri completamente resistentes en los ensayos demuestra que el control mediante fagos tampoco está exento de evolución y adaptación.

Los investigadores plantean que algunos mecanismos de resistencia podrían ser temporales o depender de la regulación de receptores presentes en la superficie bacteriana. Esos receptores funcionan como puntos de reconocimiento a los que el virus necesita adherirse para iniciar la infección.

Si la bacteria reduce o modifica temporalmente esos puntos de entrada, determinados fagos pueden perder eficacia aun cuando el microorganismo no haya experimentado una transformación genética permanente.

La vigilancia de bacterias vivas y potencialmente infectivas está ganando importancia dentro de la protección vegetal. En este ámbito, un nuevo ensayo desarrollado en Estados Unidos permite diferenciar poblaciones vivas de Pseudomonas syringae, otra muestra de cómo la fitopatología está incorporando herramientas más precisas para conocer el estado real de los patógenos.

Una posible herramienta para reducir la dependencia del cobre

El objetivo planteado por el equipo brasileño no es presentar al fago P27 como sustituto inmediato de las prácticas existentes. La investigación propone incorporarlo, si supera las siguientes etapas de desarrollo, dentro de programas de manejo integrado del cancro cítrico.

Una de las posibilidades señaladas es combinar los bacteriófagos con concentraciones menores de cobre. La estrategia buscaría mantener capacidad de control mientras se reduce la cantidad del bactericida convencional utilizada en los pomares.

También será necesario determinar la dosis, el momento de aplicación, la persistencia de los fagos sobre las plantas, su respuesta a diferentes condiciones de temperatura y humedad y su comportamiento frente a poblaciones bacterianas diversas.

La investigación se suma a otros enfoques que intentan ampliar las opciones contra enfermedades de los cítricos. otras estrategias experimentales han explorado mecanismos moleculares frente al cancro cítrico y el HLB, dos problemas bacterianos diferentes que exigen soluciones específicas.

En el caso del fago P27, la evidencia disponible corresponde todavía a pruebas de invernadero. La reducción del 60 % de las lesiones demuestra actividad biológica sobre plantas infectadas, pero no permite asumir que el mismo nivel de control se mantendrá automáticamente en plantaciones comerciales expuestas a radiación solar, lluvias, variaciones térmicas y una comunidad microbiana mucho más compleja.

Superar esa transición será la próxima prueba para una tecnología basada en un principio sencillo pero altamente específico: utilizar virus que infectan bacterias para atacar directamente al microorganismo responsable de una de las enfermedades más importantes de la citricultura.

Fuentes referenciales:
Microbial Genomics – Microbiology Society
Fundação de Amparo à Pesquisa do Estado de São Paulo (FAPESP)