Bidens subalternans avanza desde los bordes hacia el interior de los lotes del norte bonaerense, mientras una red técnica estudia su menor sensibilidad a distintos herbicidas
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Santiago Duarte
La expansión de Bidens subalternans, una maleza conocida como “amor seco”, está generando preocupación en el norte de la provincia de Buenos Aires y en otras regiones agrícolas de Argentina. La especie, antes observada principalmente junto a caminos y alambrados, comenzó a formar manchones dentro de los lotes y a sobrevivir a tratamientos químicos que anteriormente ofrecían resultados más consistentes.
Desde 2021, profesionales y técnicos vinculados al estudio de malezas recopilan observaciones y desarrollan ensayos para conocer su comportamiento. El trabajo busca determinar por qué algunas poblaciones resultan más difíciles de controlar y generar información que permita actuar antes de que el problema adquiera una dimensión mayor.
La presencia de plantas sobrevivientes no confirma automáticamente que exista resistencia a los herbicidas en todos los lotes afectados. Una baja eficacia también puede relacionarse con el tamaño de la maleza, la fecha de aplicación, las condiciones ambientales, la calidad de la pulverización o una selección inadecuada del tratamiento.
Bidens dejó los alambrados y entró en los lotes agrícolas
El cambio más visible es la modificación del patrón de distribución. Durante años, el amor seco fue tratado como una especie propia de bordes, banquinas y sectores poco cultivados. Su aparición dentro de campos de soja, maíz y otros cultivos de verano indica que encontró condiciones para germinar, reproducirse y aumentar progresivamente su banco de semillas.
Bidens subalternans es una planta anual de emergencia principalmente primaveral y crecimiento estival. Puede alcanzar una altura considerable, se ramifica ampliamente y produce frutos provistos de aristas que se adhieren con facilidad a la ropa, el pelo de los animales y otros materiales.
Esa característica favorece el traslado de semillas entre sectores de una explotación y también hacia otros establecimientos. La maquinaria agrícola, los vehículos y el movimiento de personas pueden participar en la dispersión si no se aplican medidas de limpieza después de trabajar en zonas infestadas.
El ingreso de Bidens a los cultivos se suma a un escenario en el que las malezas resistentes ya condicionan el manejo de la soja argentina. La competencia por agua, luz y nutrientes puede reducir el desarrollo del cultivo y elevar los costos cuando las intervenciones se realizan tarde.
Una ventana de emergencia extensa dificulta el control
Uno de los principales desafíos agronómicos es su prolongada ventana de emergencia. La germinación de nuevas plantas durante diferentes momentos de la campaña puede provocar escapes después de los tratamientos iniciales y obligar a repetir las aplicaciones.
La especie posee además un ciclo relativamente corto y una elevada capacidad de producción de semillas. Si los ejemplares que sobreviven alcanzan la etapa reproductiva, aumentan la reserva de semillas presente en el suelo y elevan la presión de infestación para las campañas siguientes.
Las plantas pequeñas suelen ser más sensibles a las medidas de control. Cuando Bidens alcanza mayor desarrollo, incrementa su superficie foliar, acumula reservas y puede tolerar mejor una aplicación, además de presentar posibilidades de rebrote. Por eso, el monitoreo temprano es determinante para identificar los primeros nacimientos y decidir el tratamiento dentro del momento más favorable.
La situación coincide con un problema más amplio de la agricultura extensiva: la dependencia repetida de pocos modos de acción. La experiencia internacional muestra que el control del banco de semillas debe complementar el uso de herbicidas para disminuir la presión de selección y evitar que las plantas sobrevivientes repongan la población.
Los ensayos estudian la respuesta a diferentes herbicidas
Los trabajos desarrollados desde 2021 reúnen poblaciones de distintas localidades y evalúan su sensibilidad mediante ensayos de dosis y respuesta. El objetivo es comparar el comportamiento de los biotipos y establecer si los escapes responden a fallas operativas, tolerancia natural o posibles mecanismos de resistencia.
La preocupación se apoya también en antecedentes regionales. En Brasil y Paraguay se documentaron poblaciones de Bidens con resistencia al glifosato y a herbicidas inhibidores de la enzima ALS. También existen reportes de resistencia a la atrazina, por lo que los especialistas recomiendan evitar conclusiones basadas únicamente en la eficacia histórica de un producto.
En Argentina, el propósito de los estudios es producir evidencia local antes de definir el alcance del fenómeno. Hasta contar con los resultados correspondientes, no debe asumirse que todas las poblaciones bonaerenses poseen el mismo comportamiento ni que un tratamiento será igualmente eficaz en cualquier ambiente.
El avance de diferentes biotipos resistentes ya impulsó el registro de nuevas herramientas para controlar malezas en cultivos argentinos. Sin embargo, la disponibilidad de otro herbicida no reemplaza la necesidad de diagnosticar correctamente la especie, conocer su estado de desarrollo y planificar una estrategia para toda la rotación.
El manejo debe comenzar antes de la emergencia
Los ensayos disponibles indican que el control de Bidens debe combinar intervenciones de preemergencia y postemergencia. Los productos residuales pueden reducir el número de plantas que llegan a emerger, especialmente cuando existe una acumulación importante de semillas en el suelo.
La eficacia de un tratamiento residual depende, entre otros factores, de su correcta aplicación, las características del suelo, la humedad disponible y el momento de activación. Si una parte de las semillas ya comenzó a germinar, aumentan las posibilidades de que aparezcan escapes después de la intervención.
En postemergencia, la identificación temprana permite trabajar sobre plantas pequeñas. La elección del producto y de las mezclas debe responder al cultivo, al historial del lote, a los antecedentes de sensibilidad y a las indicaciones aprobadas para cada herbicida. Rotar nombres comerciales sin cambiar realmente el modo de acción no reduce por sí solo la presión de selección.
Las recomendaciones también incluyen rotar cultivos, favorecer coberturas competitivas, evitar períodos prolongados con suelo descubierto y retirar manual o mecánicamente los focos pequeños antes de que produzcan semillas. Estas medidas se relacionan con las estrategias que incorporan cultivos de cobertura contra malezas resistentes.
La prevención puede contener los primeros focos
Cuando la infestación todavía está concentrada en manchones, el productor dispone de una oportunidad para evitar su expansión. El primer paso es marcar las áreas afectadas, revisar nuevamente el lote después de cada aplicación y comprobar si las plantas sobrevivientes pertenecen a la misma especie y se encontraban expuestas al tratamiento.
También resulta necesario impedir que las plantas lleguen a semillar. La limpieza de cosechadoras y otros equipos al salir de un lote infestado reduce el riesgo de transportar semillas hacia campos libres. El orden de las labores puede organizarse para ingresar primero en las parcelas sin presencia de la maleza y dejar las más comprometidas para el final.
Los resultados de la red de ensayos permitirán ajustar las estrategias para cada región y reconocer con mayor precisión las poblaciones de control difícil. Mientras continúa la investigación, la principal recomendación es no considerar al amor seco una presencia secundaria: su desplazamiento desde los bordes hacia el interior de los cultivos revela un proceso que requiere vigilancia y manejo anticipado.
Fuentes referenciales:
Agrofy News
Horizonte A Digital
Weed Control Journal


