Un informe de la Bolsa de Cereales de Córdoba estima que el país dispone de más de 40 millones de toneladas anuales de biomasa forestal y agrícola que hoy se descarta o se quema.
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz
Argentina cuenta con más de 40 millones de toneladas anuales de biomasa forestal y agrícola que hoy se descarta o se quema, pero que podría transformarse en biocarbón, un material capaz de fijar dióxido de carbono en el suelo durante siglos.
Un informe de la Bolsa de Cereales de Córdoba analizó el potencial de esta tecnología para la agroindustria argentina y concluyó que el país tiene condiciones para producir entre 10 y 20 millones de toneladas de biocarbón al año.
El trabajo fue elaborado por el doctor Maximiliano Garay, ingeniero agrónomo y profesor asociado del Departamento de Agronomía de la Universidad Nacional del Sur de Bahía Blanca, y publicado en junio de 2026 dentro de la serie de informes económicos de la institución cordobesa.
Qué es el biocarbón
El biocarbón, también conocido como biochar, es un carbón vegetal obtenido a partir de residuos de biomasa celulósica. Puede producirse con astillas de madera, rastrojos de maíz, cáscaras de arroz y maní, corteza de árboles y otros residuos agrícolas, forestales o urbanos.
Su producción se realiza mediante la descomposición de biomasa a temperatura elevada y con oxígeno limitado. Ese proceso estabiliza el carbono en una forma sólida, más resistente a la descomposición y con menor tendencia a volver rápidamente a la atmósfera.
El interés por esta tecnología ya se ha descrito en Mundo Agropecuario al explicar cómo el biochar transforma la agricultura, mejora la estructura del suelo, retiene agua y puede secuestrar carbono durante siglos.
Biomasa disponible en varias provincias
El informe estima que Argentina dispone de 40,2 millones de toneladas anuales de biomasa aprovechable, una vez descontadas las demandas regionales existentes. Con un rendimiento promedio de conversión del 30%, ese volumen equivaldría a una producción potencial de 12,1 millones de toneladas de biocarbón por año.
El rango estimado va de 8,1 a 20,2 millones de toneladas, según la eficiencia del proceso. La distribución provincial muestra a Misiones como líder, con 1,9 millones de toneladas potenciales, por sus residuos forestales y de cultivos como té y yerba mate.
Le siguen Salta, con 1,4 millones de toneladas derivadas de caña de azúcar y banano, y Chaco, con 1,3 millones vinculadas al algodón y la actividad forestal. Formosa y Santiago del Estero representan el 11% y el 10% de la participación nacional, respectivamente.
Córdoba, sede de la Bolsa de Cereales autora del informe, tendría un potencial de 139.000 toneladas anuales, principalmente a partir de residuos del procesamiento de maní y de la industria forestal local.
Captura de carbono y mejora del suelo
El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático reconoce al biocarbón como una tecnología de eliminación de dióxido de carbono. A diferencia de otras vías de captura directa, puede elaborarse con residuos ya disponibles y con costos potencialmente menores.
Cuando se incorpora al suelo, el biocarbón puede mejorar propiedades físicas, químicas y biológicas. Su estructura porosa favorece la retención de agua y nutrientes, y puede contribuir a reducir la dependencia de fertilizantes comerciales en determinados sistemas.
Este potencial coincide con investigaciones sobre biocarbón, agua y resiliencia frente a la sequía, donde la calidad del material y el tipo de suelo condicionan los resultados agronómicos.
Usos agrícolas del biochar
A escala global, el 37% del biocarbón producido se destina a cultivos agrícolas, el 15% a horticultura y el 13% a ganadería, de acuerdo con una encuesta del Instituto Internacional del Biocarbón citada por el informe. Otro 11% se usa en remediación de suelos degradados.
Estos usos muestran que el biocarbón no es solo una herramienta climática. También puede funcionar como enmienda agrícola, especialmente en suelos con problemas de estructura, baja materia orgánica, escasa retención hídrica o degradación.
La combinación con compost también ha sido señalada como una estrategia de interés en sistemas regenerativos. En ese enfoque, el biochar y el compost avanzado pueden aportar efectos complementarios sobre fertilidad, actividad biológica y almacenamiento de carbono.
Créditos de carbono y límites del mercado
El biocarbón también puede generar créditos de carbono negociables en mercados internacionales. Desde 2022 se comercializaron más de 4,6 millones de toneladas de créditos de remoción de carbono derivados del biocarbón.
Solo en 2025 se negociaron 2,9 millones de toneladas, equivalentes al 64% de todo el volumen transado desde el inicio del mercado. En el primer trimestre de 2026, las compras alcanzaron 246.000 toneladas, aunque solo el 11% correspondió a entregas efectivas.
El informe advierte que en Argentina el mercado aún está insuficientemente desarrollado. Los proyectos operan bajo contratos específicos y la rentabilidad todavía no justifica la producción de forma independiente, salvo cuando está vinculada a la venta de créditos de carbono.
Entre los principales obstáculos aparecen los costos de biomasa, logística y validación tecnológica por certificadoras. Esos factores condicionan la escala real que podría alcanzar la industria en el corto plazo.
Una oportunidad para residuos que hoy se pierden
El punto de partida argentino es claro: existe una gran cantidad de residuos forestales y agrícolas que hoy se queman o se descartan. Convertirlos en biocarbón permitiría agregar valor, reducir emisiones asociadas a la quema y devolver carbono estable al suelo.
La estrategia se vincula con la necesidad de aumentar la materia orgánica y estabilizar carbono en los sistemas agrícolas, una prioridad explicada en contenidos sobre materia orgánica del suelo y cambio climático.
El desafío será construir una cadena técnica y económica completa: recolección de biomasa, plantas de pirólisis, certificación de carbono, aplicación agronómica y seguimiento de efectos sobre suelo, agua y productividad.
De residuo a insumo climático
El informe de la Bolsa de Cereales de Córdoba presenta al biocarbón como una opción para conectar manejo de residuos, agricultura y mitigación climática. Argentina dispone de biomasa, conocimiento agronómico y territorios donde esta tecnología podría probarse con mayor escala.
La oportunidad no elimina las barreras: producir biochar de forma estable exige logística, inversión, control de calidad y mercados que reconozcan el valor climático del carbono fijado.
La conversión de biomasa descartada en biocarbón puede abrir una nueva línea de economía circular rural si logra combinar captura de carbono, mejora de suelos y rentabilidad para productores, industrias y territorios forestales.
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