Un estudio en pequeñas fincas del norte de Perú registró producciones promedio de entre 1.200 y 1.500 kilogramos de grano seco por hectárea cuando el cultivo recibe manejo agronómico adecuado.
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz
El cacao nativo Blanco de Piura, reconocido internacionalmente por el sabor, el aroma y la coloración clara de sus granos, puede alcanzar niveles de productividad comparables con los de clones comerciales extendidos en América Latina. Así lo determinó una investigación desarrollada durante tres años en pequeñas explotaciones agrícolas de la región de Piura, en el norte de Perú.
El trabajo fue liderado por la Alianza de Bioversity International y el Centro Internacional de Agricultura Tropical, junto con la Universidad de Göttingen y la Cooperativa Agraria Norandino. Los investigadores evaluaron materiales nativos, diseños de plantación y diferentes niveles de manejo para establecer qué factores influyen directamente sobre la producción.
Los resultados indican que las plantaciones bien administradas pueden producir en promedio entre 1.200 y 1.500 kilogramos de cacao seco por hectárea. Estos rendimientos igualan y, en determinadas condiciones, superan los obtenidos con variedades comerciales como CCN-51, seleccionada y difundida en la región por su elevada capacidad productiva.
El manejo de los árboles determina la productividad
La investigación se realizó en 12 fincas pertenecientes a socios de la Cooperativa Agraria Norandino. Durante el seguimiento, los científicos compararon clones, combinaciones de materiales genéticos, frecuencia de poda, renovación de copas y otras labores de mantenimiento aplicadas por los productores.
Uno de los principales hallazgos fue que la renovación de las copas de árboles adultos mediante injertos con materiales nativos seleccionados incrementó la producción un 59% en tres años. Este procedimiento permitió recuperar plantaciones existentes con mayor rapidez que el establecimiento de nuevas áreas de cultivo.
El efecto más significativo estuvo relacionado con la intensidad del manejo agronómico. Las fincas donde los árboles eran podados dos veces al año y recibían una atención más frecuente obtuvieron rendimientos un 118% superiores a los registrados en parcelas con menor intervención.
Estos datos refuerzan la importancia de la asistencia técnica, la poda planificada, la selección de material vegetal y el seguimiento permanente de las plantaciones. En el norte peruano, otros estudios también han mostrado que la productividad depende de las relaciones entre el cultivo y su entorno, incluida la presencia de aves y murciélagos que contribuyen al control natural de plagas en los cacaotales.
Materiales nativos con capacidad de autopolinización
Los investigadores comprobaron además que determinados genotipos de Blanco de Piura pueden autopolinizarse. Esta característica facilita la planificación de las plantaciones y ayuda a asegurar la formación de frutos, frente a la creencia previa de que estos materiales dependían necesariamente de la polinización cruzada entre árboles genéticamente diferentes.
En las fincas con menor intensidad de manejo, los diseños policlonales —formados por varios clones— funcionaron como un mecanismo de respaldo productivo. La diversidad de materiales permitió compensar parcialmente la falta de poda y otras labores. En cambio, los diseños basados en un solo clon alcanzaron su mayor potencial cuando estuvieron acompañados por prácticas agronómicas intensivas.
La información resulta especialmente relevante para los pequeños productores, porque demuestra que no es obligatorio reemplazar las variedades locales por híbridos comerciales para mejorar los volúmenes cosechados. La estrategia puede centrarse en identificar los árboles nativos más productivos, multiplicarlos mediante injertos y aplicar un manejo adecuado.
Producción, calidad y conservación del cacao peruano
El Blanco de Piura pertenece a un grupo genético propio del norte de Perú y se caracteriza por sus granos pálidos o blancos y sus cualidades sensoriales. Por estas características está clasificado como cacao fino de aroma y puede acceder a mercados especializados que pagan precios superiores a los del cacao convencional.
La productividad alcanzada ofrece una doble ventaja para las familias rurales: obtener un volumen comercialmente competitivo y conservar un producto diferenciado por su calidad. Los resultados también cuestionan la idea de que las variedades nativas son necesariamente menos productivas que los clones comerciales.
Evert Thomas, uno de los autores de la investigación, señaló que la conservación de la agrobiodiversidad y el aumento de los ingresos agrícolas no tienen que ser objetivos opuestos. De acuerdo con el científico, la combinación de materiales nativos seleccionados y buenas prácticas de manejo constituye una estrategia económicamente viable.
La conservación de estos recursos también es importante frente a otros desafíos que afectan al cacao de Piura. Investigaciones anteriores han identificado diferencias en la presencia de cadmio en los suelos y granos producidos en distintas zonas de Perú, una condición que puede limitar el acceso de algunos agricultores a mercados internacionales exigentes.
La cooperativa amplía el uso de clones seleccionados
La Cooperativa Agraria Norandino comenzó en 2007 un proceso de selección genética junto con la Asociación Peruana de Productores de Cacao. Esa labor permitió identificar árboles de Blanco de Piura con buen comportamiento agronómico, calidad sensorial y capacidad productiva.
Eduardo Espinoza, responsable de la cadena de valor del cacao en Norandino, explicó que numerosos agricultores asociados producen actualmente alrededor de 500 kilogramos por hectárea. Sin embargo, las parcelas bien manejadas y establecidas con materiales seleccionados podrían incrementar considerablemente ese volumen e incluso aproximarse a los 2.000 kilogramos por hectárea en condiciones favorables.
La cooperativa está extendiendo el uso de estos clones en las fincas de sus miembros. La ampliación deberá ir acompañada por capacitación, renovación de árboles, podas periódicas y seguimiento técnico, debido a que el material genético por sí solo no garantiza los rendimientos observados durante el estudio.
El fortalecimiento del Blanco de Piura se integra en un escenario agrícola peruano donde el cacao y otros cultivos de exportación han ganado presencia en mercados diferenciados. Este proceso convive con retos vinculados al manejo del suelo, la adaptación climática y la sostenibilidad de las áreas productivas, analizados también en el panorama reciente de la agricultura peruana.
Una alternativa para mejorar ingresos sin perder diversidad
El estudio aporta una referencia práctica para cooperativas, viveros y productores interesados en renovar plantaciones sin eliminar la diversidad genética local. La selección dentro de las propias fincas permite aprovechar árboles adaptados a las condiciones de Piura y preservar características de aroma y sabor valoradas por la industria chocolatera.
La investigación concluye que la productividad del cacao fino depende de una interacción entre genética, diseño de plantación y manejo. La elección de materiales productivos debe complementarse con podas, injertos, control sanitario y una administración constante del cultivo.
Para las comunidades rurales del norte peruano, esta combinación puede elevar la producción por hectárea, reducir la presión para sustituir variedades tradicionales y fortalecer la comercialización de un cacao asociado con la identidad agrícola de Piura.
Fuentes referenciales:
Phys.org
Alianza de Bioversity International y CIAT
Agronomy for Sustainable Development

