Agricultura

Cal y materia orgánica retienen nitrógeno en suelos de manzanos

Publicado el 18/08/2026 · REDACCION

Un ensayo realizado en China elevó el pH de un suelo acidificado de 4,46 a 6,20 y reforzó la inmovilización biológica del fertilizante


Redactor: Santiago Duarte
Editor: Eduardo Schmitz

Investigadores de China comprobaron que la aplicación conjunta de fertilizante orgánico y cal viva puede mejorar la retención del nitrógeno en suelos acidificados de huertos intensivos de manzanos. El tratamiento combinado corrigió parcialmente la acidez y favoreció que una mayor proporción del nutriente permaneciera almacenada en formas menos expuestas al lavado.

El estudio, publicado en la revista científica Horticulturae, se desarrolló mediante microcosmos aislados instalados en un huerto de manzanos con un pH inicial de 4,46. Para seguir el recorrido del fertilizante dentro del suelo, los científicos utilizaron urea marcada con el isótopo estable nitrógeno-15.

Esta técnica permite diferenciar el nitrógeno añadido del que ya estaba presente y cuantificar su transformación en amonio, nitrato, formas fijadas por los minerales y compuestos incorporados a los microorganismos. Al no ser radiactivo, el nitrógeno-15 funciona como un marcador que puede detectarse con instrumentos especializados.

Cuatro tratamientos permitieron comparar la retención

El experimento evaluó cuatro estrategias: fertilización mineral con nitrógeno, fósforo y potasio como control; fertilización mineral acompañada de materia orgánica; fertilización mineral con cal viva; y una combinación de nutrientes minerales, fertilizante orgánico y cal.

El tratamiento combinado produjo los resultados más altos de retención. El pH llegó a 6,20 y el contenido total de nitrógeno alcanzó 1,34 gramos por kilogramo de suelo. También aumentó la presencia del nutriente procedente del fertilizante dentro de reservorios biológicos relativamente estables.

El hallazgo coincide con el principio agronómico de que el encalado modifica más propiedades que el pH. Al aportar calcio y disminuir la acidez, esta práctica puede favorecer la actividad microbiana, mejorar la estructura del suelo y modificar la disponibilidad de varios nutrientes.

La respuesta no significa que cualquier terreno deba recibir cal viva ni que exista una dosis universal. El producto, la cantidad y la forma de aplicación dependen del pH, la textura, la capacidad de intercambio catiónico, el contenido de materia orgánica, la profundidad afectada y las necesidades del cultivo.

La acidificación reduce la eficiencia de los fertilizantes

Los huertos intensivos pueden experimentar una disminución progresiva del pH como resultado de la fertilización nitrogenada continuada, la extracción de bases por los árboles, la lluvia y otros procesos del suelo. Una acidez excesiva altera la actividad microbiana, restringe el desarrollo de las raíces y modifica la disponibilidad de elementos esenciales.

En ese entorno, una parte del nitrógeno puede transformarse en compuestos móviles y desplazarse hacia horizontes profundos con el agua. También pueden producirse pérdidas gaseosas, dependiendo de la fuente utilizada, la humedad, la temperatura, la aireación y el manejo de la fertilización.

La magnitud del desafío puede observarse en la recuperación lenta de los suelos agrícolas acidificados de China. Reducir el uso excesivo de fertilizantes ayuda a frenar el deterioro, pero restablecer el pH y la capacidad productiva puede requerir intervenciones sostenidas durante años.

El seguimiento mediante análisis resulta esencial antes de aplicar enmiendas. Una evaluación de la fertilidad y las características del suelo permite ajustar el manejo y evitar tanto una corrección insuficiente como un aumento excesivo del pH.

Los microorganismos actúan como depósito de nitrógeno

Uno de los resultados centrales fue el aumento del nitrógeno acumulado en la necromasa microbiana, formada por restos de microorganismos que completaron su ciclo de vida. Los investigadores utilizaron aminoazúcares como biomarcadores para estimar la contribución de bacterias y hongos a ese reservorio.

Entre el 83% y el 87% del nitrógeno asociado con la necromasa microbiana correspondió a residuos de origen bacteriano. Este predominio indica que las bacterias desempeñaron un papel importante al captar temporalmente el nitrógeno mineral y transferirlo posteriormente a compuestos orgánicos unidos a la matriz del suelo.

El fertilizante orgánico aportó carbono utilizable por los microorganismos, mientras que la corrección de la acidez creó condiciones más favorables para su actividad. La combinación estimuló así un mecanismo biológico de inmovilización que redujo la cantidad de nitrógeno inmediatamente disponible para ser arrastrado por el agua.

La materia orgánica también puede mejorar la agregación, la capacidad de retener agua y el intercambio de nutrientes. En los manzanos, prácticas complementarias como el uso de mantillos orgánicos alrededor de los árboles pueden contribuir a proteger la superficie y moderar las pérdidas, aunque su manejo debe adaptarse a las condiciones de humedad y sanidad del huerto.

La cal activa una segunda vía de protección

Además del mecanismo microbiano, la cal viva reforzó una vía abiótica. Al elevar el pH, favoreció la fijación de amonio en determinados minerales del suelo y redujo temporalmente su movilidad. Esta reserva mineral puede limitar la conversión inmediata del nutriente en nitrato, una forma más susceptible a la lixiviación.

La acción complementaria explica por qué la combinación superó a los tratamientos aplicados por separado. La materia orgánica estimuló la incorporación biológica del nitrógeno y la cal modificó el entorno químico en el que se producen sus transformaciones.

El estudio se realizó en microcosmos y bajo condiciones específicas, por lo que sus resultados no constituyen una receta directa para todos los huertos. Se necesitan evaluaciones de campo prolongadas para comprobar la persistencia del efecto, la respuesta de los árboles, el rendimiento, la calidad de la fruta y el comportamiento del nitrógeno durante diferentes estaciones.

También debe considerarse el momento de aplicación. El manejo de la fertilización de los árboles frutales después de la cosecha requiere especial precaución con el nitrógeno, debido al riesgo de lavado y a la posibilidad de estimular crecimiento vegetativo cuando el árbol debe prepararse para el reposo.

El manejo debe partir de un diagnóstico agronómico

La corrección de un suelo ácido exige determinar primero qué profundidad está afectada y cuánta capacidad tiene el terreno para resistir cambios de pH. Aplicaciones excesivas o mal distribuidas pueden generar desequilibrios, reducir la disponibilidad de micronutrientes y modificar bruscamente las comunidades biológicas.

La cal viva es altamente reactiva y debe manejarse con medidas de seguridad y asesoramiento técnico. En muchos sistemas pueden seleccionarse otras enmiendas calcáreas de reacción más gradual, de acuerdo con el análisis del suelo y la normativa aplicable.

Los resultados respaldan una estrategia integrada para los huertos de manzanos: corregir la acidez cuando el diagnóstico lo justifique, incorporar fuentes orgánicas adecuadas y ajustar la fertilización nitrogenada a la demanda real del cultivo. La combinación busca conservar el nutriente dentro del sistema productivo y reducir pérdidas económicas y ambientales.

Fuentes referenciales:
AgroXXI
Horticulturae



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