Un estudio en 17 granjas halló cuatro compuestos asociados al caucho en muestras de leche y 14 sustancias en componentes de equipos lecheros
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz
Investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) y Agroscope detectaron sustancias químicas relacionadas con el caucho en leche cruda procedente de granjas suizas. El estudio señala a las mangueras, juntas y otras piezas de los equipos lecheros como una posible vía de entrada de estos compuestos, aunque todavía no permite determinar sus efectos sobre la salud humana.
El equipo, dirigido por Florian Breider, responsable del Laboratorio Central de Medio Ambiente de la EPFL, analizó muestras de leche de 17 explotaciones. Cuatro sustancias asociadas al caucho fueron identificadas en la leche y al menos una apareció en siete de las muestras examinadas. Ninguno de los compuestos buscados se detectó en las tres muestras obtenidas en granjas alpinas alejadas de carreteras transitadas.
Los científicos advierten que el número de establecimientos estudiados es demasiado reducido para atribuir las diferencias observadas al tráfico vial. La ausencia de detecciones en las explotaciones alpinas constituye un indicio que deberá comprobarse con muestras más amplias, mediciones estacionales y una evaluación detallada de otras posibles fuentes.
Los equipos de ordeño entran en la evaluación de la calidad
La investigación amplía la mirada sobre los factores que pueden influir en la calidad de la leche. Además de la alimentación, la salud de la ubre, los medicamentos veterinarios y las prácticas de higiene, los materiales que permanecen en contacto con el producto durante el ordeño, la conducción y el procesamiento también pueden transferir sustancias.
El análisis de mangueras, sellos y otros componentes de caucho utilizados en la producción lechera reveló 14 compuestos relacionados con estos materiales. Las piezas estudiadas mostraban cierto grado de degradación, una condición relevante porque el envejecimiento y el uso repetido pueden favorecer la liberación gradual de aditivos.
Los materiales elastoméricos incorporan sustancias que les proporcionan flexibilidad, resistencia térmica y capacidad para soportar desgaste y ciclos continuos de limpieza. Con el paso del tiempo, pequeñas cantidades pueden migrar desde la pieza hacia el alimento. El hallazgo resulta especialmente significativo porque estos componentes están autorizados legalmente para entrar en contacto con productos alimentarios.
El estudio introduce así una nueva dimensión en el control del ordeño. La higiene continúa siendo indispensable para reducir peligros microbiológicos, como los descritos en investigaciones sobre bacterias resistentes en leche cruda, pero una limpieza correcta no sustituye la necesidad de revisar la composición, el estado y la vida útil de mangueras y juntas.
La presencia de sustancias no equivale a un riesgo demostrado
Los autores califican el trabajo como una investigación preliminar. Las concentraciones encontradas fueron generalmente bajas y todavía no se ha establecido qué implicaciones tendría una exposición alimentaria prolongada. Por ello, los resultados no justifican afirmar que la leche analizada represente un peligro para los consumidores.
La distinción es importante: detectar un compuesto mediante técnicas analíticas sensibles no demuestra por sí mismo que exista un daño sanitario. Para evaluar el riesgo se necesitan datos sobre concentración, frecuencia de exposición, toxicidad, comportamiento durante el procesamiento y cantidad que llega efectivamente al consumidor.
Entre los compuestos encontrados en los materiales de caucho figuró la 6PPD-quinona, conocida por su toxicidad para determinadas especies de peces. Esta sustancia se forma por la oxidación de aditivos del caucho a medida que el material envejece. El estudio plantea la necesidad de investigar su posible migración bajo condiciones reales, pero no establece efectos sobre la salud humana.
La inocuidad de la leche cruda también comprende riesgos biológicos diferentes a los examinados en este trabajo. El papel de la pasteurización frente a microorganismos y virus ha sido documentado al estudiar la inactivación del virus H5N1 en la leche. Sin embargo, el comportamiento térmico de cada contaminante químico requiere evaluaciones específicas y no puede deducirse a partir de esos resultados microbiológicos.
Mantenimiento y trazabilidad de los materiales
Para las explotaciones lecheras, los resultados refuerzan la conveniencia de incorporar el estado de los componentes de caucho a los programas de mantenimiento preventivo. Registrar la fecha de instalación, respetar los intervalos de reemplazo del fabricante e inspeccionar grietas, pérdida de elasticidad, decoloración o superficies deterioradas puede ayudar a identificar piezas que requieren sustitución.
La revisión debe abarcar todos los puntos por los que circula la leche, desde las pezoneras y tubos cortos hasta las conducciones, bombas, juntas y conexiones con el tanque. También será necesario estudiar cómo influyen la temperatura, la grasa láctea, los productos de limpieza, el tiempo de contacto y el número de ciclos de uso en la migración química.
Este control de materiales complementaría el seguimiento sanitario del rebaño. Herramientas como la predicción de mastitis mediante espectroscopía y células somáticas permiten vigilar alteraciones originadas en la ubre, mientras que la inspección del sistema de ordeño busca controlar riesgos introducidos después de que la leche sale del animal.
La trazabilidad también permitiría comparar proveedores, formulaciones y tiempos de servicio de las piezas. Si futuras investigaciones confirman diferencias entre materiales, los productores y fabricantes necesitarán información precisa para seleccionar componentes con menor potencial de migración sin comprometer la higiene, la resistencia mecánica ni el funcionamiento del equipo.
Nuevos estudios antes de modificar las normas
El proyecto fue respaldado por la Oficina Federal de Seguridad Alimentaria y Veterinaria de Suiza. Los investigadores prevén observar cómo cambian las concentraciones entre estaciones y realizar pruebas de migración que reproduzcan las condiciones habituales del ordeño.
También serán necesarias evaluaciones dirigidas a determinar el origen exacto de cada sustancia y su relevancia toxicológica. Esa evidencia podría servir para revisar los métodos de certificación de materiales destinados al contacto con alimentos y orientar el desarrollo de polímeros más inertes.
La investigación muestra que la calidad láctea debe evaluarse a lo largo de todo el sistema productivo. La alimentación puede modificar su composición, como evidencian los estudios sobre aceites vegetales y perfil de ácidos grasos de la leche, mientras que la sanidad, la higiene y los materiales del equipo condicionan otros parámetros que requieren controles diferenciados.
Fuentes referenciales:
AgroXXI
Escuela Politécnica Federal de Lausana
Food Chemistry: X


