South Dakota State University prueba collares GPS, pesaje remoto, inteligencia artificial y drones para reducir costos y mejorar decisiones en el campo
Redactor: Luis Ortega
Editor: Camila Herrera R.
En la estación histórica Cottonwood Field Station, en el oeste de Dakota del Sur, un rodeo de 150 novillos Angus se prepara para pasar a una nueva rotación de pasturas. En un manejo tradicional, ese movimiento exigiría más personal, apertura de portones, cercas eléctricas temporales y varias horas de trabajo. Esta vez no ocurre nada de eso: el cambio de potrero se define desde una pantalla.
Héctor Menéndez, profesor asistente de South Dakota State University, observa desde su oficina una imagen satelital de las aproximadamente 2.500 acres de pastizales de Cottonwood. Desde su teléfono dibuja los límites de una nueva zona de pastoreo y el sistema guía al ganado hacia el área asignada. La escena resume una transformación que empieza a ganar terreno en la ganadería extensiva: menos alambrado físico, más datos y decisiones de manejo a distancia.
Un paisaje ganadero sin cercas interiores
La tecnología de cercas virtuales funciona con geocercas, satélites, redes inalámbricas y collares GPS colocados en los animales. Cuando el productor define un nuevo límite digital, los collares se comunican con una estación base alimentada por energía solar. Si un novillo se acerca a la frontera virtual, el collar emite una señal sonora. Si continúa avanzando, recibe una estimulación eléctrica. Si cruza el límite, el sistema le permite regresar sin aplicar un nuevo estímulo.
South Dakota State University investiga esta tecnología desde 2020. El interés inicial surgió por una necesidad práctica: aplicar estrategias de pastoreo rotacional sin depender tanto de cercas físicas. En Mundo Agropecuario ya se ha explicado cómo las cercas virtuales con collares GPS pueden transformar el manejo del ganado al permitir límites móviles y decisiones más flexibles sobre el uso de pasturas.
La causa y el resultado son directos: si el ganadero puede mover límites sin construir cercas interiores, reduce mano de obra, acorta tiempos de manejo y puede ajustar la presión de pastoreo con mayor precisión. En Dakota del Sur, una milla de cerca puede costar más de 15.000 dólares, por lo que el ahorro potencial no es menor para ranchos extensivos.
Pastoreo rotacional con menos trabajo físico
El pastoreo rotacional busca mover los animales entre potreros para aprovechar mejor el forraje, permitir descanso vegetal y mejorar la salud del suelo. Diversos estudios han vinculado estas estrategias con mayor disponibilidad de forraje, posibilidad de aumentar carga animal y beneficios para el suelo. El obstáculo es operativo: dividir potreros y trasladar rodeos exige infraestructura, tiempo y personal.
Elias R. V. Moreno, candidato doctoral que trabaja bajo la guía de Menéndez, explicó que los costos de insumos son uno de los principales factores en las decisiones productivas. Por eso, el equipo evalúa cercas virtuales y otras tecnologías de ganadería de precisión como una vía para implementar rotaciones sin elevar excesivamente los costos.
La pregunta no es solo tecnológica, sino productiva. Si el sistema mantiene rendimiento animal y reduce necesidades de mano de obra, puede cambiar la economía de ranchos extensivos. Investigaciones previas sobre manejo del pastoreo y aumento de peso del ganado ya muestran que la forma en que los animales buscan alimento influye en el desempeño productivo.
Sin impacto negativo en la producción de carne
El equipo de Cottonwood completó estudios sobre la efectividad y las limitaciones de las cercas virtuales en sistemas de producción bovina. Sus resultados indican que la tecnología no afectó negativamente la producción animal. Al comparar pastoreo continuo con pastoreo rotacional habilitado por cercas virtuales, no se observaron diferencias en ganancia diaria promedio, consumo de materia seca, conversión alimenticia, marmoleo ni calidad de la canal.
Ese dato es relevante porque una innovación de manejo solo se vuelve atractiva para productores si no compromete el desempeño económico del rodeo. En este caso, la tecnología apunta a reducir costos y facilitar la rotación sin penalizar indicadores productivos.
Ira Parsons, profesor asistente de ciencia animal en SDSU, destacó otro beneficio: la tranquilidad operativa. Los collares GPS permiten saber dónde están los animales sin recorrer grandes extensiones. En ranchos de 20.000 acres, especialmente en zonas de topografía ondulada como Black Hills, reducir el tiempo de búsqueda y arreo puede cambiar la rutina diaria del productor.
Menos alambrado y más movilidad para la fauna
La cerca virtual no elimina todas las cercas físicas. En Dakota del Sur, muchos alambrados perimetrales siguen siendo obligatorios por ley. Sin embargo, la tecnología puede reducir la necesidad de cercas interiores en los ranchos. Esa diferencia puede beneficiar a especies silvestres como antílopes y venados mula, cuyos movimientos y corredores migratorios pueden verse limitados por alambrados tradicionales.
La relación entre ganadería extensiva y biodiversidad también se vuelve más visible. Cuando los límites pueden moverse digitalmente, el productor puede ajustar cargas, descansos y exclusiones temporales sin instalar barreras permanentes. En Mundo Agropecuario se ha abordado cómo las cercas virtuales pueden favorecer hábitats para polinizadores en ranchos, precisamente al reducir bordes rígidos y permitir un manejo más dinámico de los pastizales.
Jameson Brennan, profesor asociado de SDSU y especialista de extensión en pastoreo ganadero, también investigó el uso de cercas virtuales para restauración de zonas ribereñas en Cottonwood. Estas áreas, ubicadas cerca de arroyos y cuerpos de agua, suelen ser muy utilizadas por el ganado por su disponibilidad de forraje y agua, pero el sobrepastoreo puede deteriorar vegetación y calidad hídrica.
Zonas de exclusión para proteger el agua
La tecnología permite convertir áreas ribereñas en zonas de exclusión para el ganado. De acuerdo con Brennan, el sistema fue 99,5 % efectivo para mantener a los animales fuera de esas áreas. Esto puede dar tiempo de recuperación a la vegetación cercana a los cauces y reducir impactos sobre arroyos de pradera.
Este punto amplía la discusión sobre el valor de las cercas virtuales. No se trata únicamente de mover animales con menos trabajo, sino de usar límites digitales para proteger áreas sensibles, ajustar la presión de pastoreo y tomar decisiones más finas sobre suelo, agua y forraje.
La ganadería extensiva enfrenta presiones económicas, ambientales y laborales. Por eso, herramientas que reduzcan costos, mantengan productividad y permitan proteger zonas vulnerables pueden tener un papel creciente. El debate se conecta con la búsqueda de modelos de ganadería extensiva más sustentables, especialmente en regiones donde el manejo de grandes superficies exige eficiencia y cuidado ambiental.
Pesaje remoto para vigilar condición y salud
Las cercas virtuales no son la única tecnología que SDSU evalúa en Cottonwood. Parsons utiliza sistemas de captura remota de peso para obtener grandes volúmenes de datos del rodeo. El peso corporal es una variable crítica para monitorear masa animal, condición corporal, estado nutricional y salud.
El problema es que pesar ganado en paisajes extensivos puede ser costoso, estresante y logísticamente difícil. Los sistemas de báscula de paso, conocidos como walk-over-weigh, permiten registrar pesos de forma inalámbrica cuando los animales atraviesan una plataforma instalada en el campo. Esa información puede alimentar modelos nutricionales más ajustados para ganado en pastizales.
Parsons plantea que el verdadero valor aparece cuando los datos de peso diario, ubicación GPS, clima y otras variables se integran entre sí. La inteligencia artificial y el aprendizaje automático pueden cruzar esas capas de información para ofrecer señales útiles al productor, sin reemplazar su experiencia ni su conocimiento del campo.
Drones contra malezas en cultivos extensivos
La transformación tecnológica también alcanza a los cultivos agrícolas. En Dakota del Sur, malezas como waterhemp, kochia y foxtail compiten con maíz y soja por luz, nitrógeno y agua. Cuando aparecen temprano o durante la mitad de la temporada, pueden provocar pérdidas importantes de rendimiento. En maíz, malezas sin control pueden causar hasta 50 % de pérdida de rendimiento.
Los herbicidas aplicados con tractores de gran porte pueden controlar malezas, pero las ruedas compactan el suelo y reducen espacios porosos necesarios para agua, oxígeno y desarrollo radicular. La compactación puede reducir rendimientos hasta en 20 % bajo ciertas condiciones.
Para enfrentar ese problema, Pappu Yadav, profesor asistente de agricultura de precisión en SDSU, trabaja con su equipo en un dron híbrido “sense-and-act”. A diferencia de equipos comerciales que pulverizan de forma uniforme, este sistema combina cámaras RGB, cámaras multiespectrales, computación con inteligencia artificial en el borde y una boquilla individual de aplicación precisa.
Datos para reforzar la experiencia del productor
El objetivo del dron es identificar una maleza y neutralizarla en una sola pasada. Krisha Joshi, investigadora asociada, desarrolla el sistema computacional que permite convertir datos visuales en una acción agrícola. Devraj Majhi y Dustin Seubert, investigadores de pregrado, adaptaron el dron con una sola boquilla y piezas impresas en 3D para asegurar cámaras, dispositivo de cómputo y accesorios.
La lógica de estas herramientas no es sustituir al productor. Parsons lo resume desde la ganadería: los datos ayudan a reforzar lo que el productor observa y dan pistas sobre qué debe vigilar con más atención. Esa lectura también es válida para drones, pesaje remoto y cercas virtuales.
La agricultura ya atravesó grandes transformaciones tecnológicas, desde la mecanización del siglo XX hasta la Revolución Verde. Ahora, otra etapa se construye con satélites, sensores, inteligencia artificial, cámaras multiespectrales y plataformas de datos. En la ganadería, tecnologías como los robots cuadrúpedos para monitoreo y gestión del pastoreo muestran que la digitalización del campo avanza por distintas rutas.
Una transición que sigue dependiendo del ganadero
El trabajo de South Dakota State University muestra una dirección clara: la ganadería y la agricultura de precisión buscan ahorrar tiempo, reducir trabajo físico, disminuir costos y mejorar decisiones. Las cercas virtuales permiten mover ganado sin instalar alambrados interiores. El pesaje remoto permite observar cambios finos en condición animal. Los drones con inteligencia artificial permiten intervenir malezas con mayor precisión.
Pero el punto central sigue siendo el objetivo productivo de cada rancho. Brennan advierte que no todos los sistemas necesitarán cercas virtuales, pero muchos productores pueden encontrar en ellas una solución concreta para reducir mano de obra, mejorar rotaciones, proteger zonas sensibles y sostener la actividad en grandes superficies.
En Cottonwood, los 150 novillos Angus que cambian de pastura sin portones ni cercas temporales representan más que una demostración tecnológica. Son una señal de cómo la ganadería extensiva puede combinar conocimiento tradicional, manejo de pastizales y datos en tiempo real para responder a un escenario de costos altos, presión ambiental y escasez de mano de obra.
Fuente(s) referenciales
Phys.org – The future of agriculture
