Cultivos

Chile entrega 17.000 plantas sanas de frutilla a pequeños productores

Publicado el 28/09/2026 ·

INIA distribuyó material de la variedad Albion a 170 agricultores del Maule y busca que aprendan a multiplicar sus propias plantas bajo condiciones técnicas y sanitarias adecuadas


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.

Un total de 170 pequeños productores de la Región del Maule, en Chile, recibió 17.000 plantas de frutilla de la variedad Albion con identidad varietal conocida y alta calidad sanitaria. La iniciativa del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) no se limita a entregar material vegetal: busca que los agricultores adquieran capacidades para multiplicarlo mediante estolones y avancen progresivamente hacia una mayor autonomía en el establecimiento de sus cultivos.

Las plantas fueron distribuidas entre productores de ocho comunas y tienen un origen cuidadosamente controlado. El material inicial fue obtenido mediante cultivo in vitro en el Laboratorio de Biotecnología de INIA Quilamapu, en Chillán, y posteriormente multiplicado vegetativamente por estolones antes de llegar a los agricultores.

La entrega forma parte del proyecto FNDR “Generación de banco de germoplasma para la obtención de plantas de calidad”, financiado por el Gobierno Regional del Maule y ejecutado por INIA. El programa busca establecer un sistema de abastecimiento de plantas de frutilla y frambuesa con alta calidad fitosanitaria e identificación varietal para la Agricultura Familiar Campesina.

Cien plantas de frutilla para cada productor

La actividad se realizó en el Centro Experimental Cauquenes de INIA Raihuén. Cada uno de los 170 beneficiarios recibió 100 plantas de la variedad Albion, lo que completa las 17.000 unidades distribuidas.

Los agricultores pertenecen a las comunas de Chanco, Pelluhue, Empedrado, Parral, Longaví, Retiro, Villa Alegre y Yerbas Buenas. Entre ellos se encuentran productores vinculados a los servicios de asesoría del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP), además de pequeños agricultores interesados en diversificar sus sistemas productivos.

La experiencia complementa otras formas de producción de este cultivo desarrolladas en Chile. En la Región del Biobío, por ejemplo, un emprendimiento familiar ha experimentado con un sistema vertical para la producción de frutillas, mostrando cómo agricultores de diferente escala buscan adaptar técnicas de manejo a sus condiciones particulares.

El material vegetal comenzó en laboratorio

Uno de los elementos centrales del proyecto chileno es el origen de las plantas. El material entregado deriva de ejemplares obtenidos mediante cultivo in vitro en INIA Quilamapu y luego propagados vegetativamente mediante estolones, una secuencia destinada a disponer de plantas con procedencia e identidad conocidas.

El INIA señala que esta trazabilidad permite confirmar que el material corresponde efectivamente a Albion y que presenta condiciones fitosanitarias acordes con las exigencias y normativas del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG).

Partir con plantas sanas es especialmente relevante en frutilla porque algunos problemas fitosanitarios pueden desplazarse mediante material de propagación. Investigaciones realizadas en otros países han mostrado, por ejemplo, las dificultades ocasionadas por Neopestalotiopsis, un patógeno capaz de afectar plantas de fresa aparentemente sanas durante el trasplante.

La sanidad del material inicial también debe complementarse posteriormente con un manejo adecuado del cultivo. La presencia de enfermedades radiculares, problemas de nutrición, estrés hídrico o fallas durante el establecimiento puede comprometer el desarrollo incluso cuando se parte de plantas seleccionadas.

Albion combina calidad de fruta y producción prolongada

INIA destacó entre las características de Albion el tamaño de sus frutos, su color rojo brillante, dulzor y capacidad para mantener producción durante la temporada. La institución también señala su resistencia frente a enfermedades de la raíz como una característica de interés productivo.

El manejo posterior será determinante para aprovechar ese potencial. Aspectos como nutrición, disponibilidad de agua, sanidad y renovación de las plantas influyen directamente sobre la productividad. Entre las prácticas agronómicas utilizadas en este cultivo se encuentra el manejo de los estolones, estructuras mediante las cuales las plantas pueden propagarse vegetativamente.

Precisamente, la multiplicación mediante estolones será uno de los conocimientos que INIA pretende transferir a los agricultores beneficiarios. Este sistema permite que una planta madre origine nuevos ejemplares genéticamente relacionados, pero el proceso requiere mantener condiciones apropiadas para conservar la calidad del material.

La gestión de los estolones también forma parte del manejo habitual de la fresa. Su proliferación sin control puede aumentar la competencia entre plantas, mientras que una multiplicación planificada permite utilizarlos como material de propagación, una diferencia que también resulta importante para comprender cómo se reproducen y manejan las plantas comerciales de fresa.

El objetivo es que los agricultores multipliquen sus plantas

El investigador y genetista de INIA Quilamapu Javier Chilian explicó que las plantas entregadas deben funcionar como un punto de partida. La estrategia contempla que, después de un establecimiento y manejo agronómico adecuados, los productores puedan generar progresivamente su propio material vegetal.

La entrega se acompaña por ello de transferencia técnica sobre establecimiento, manejo inicial y multiplicación vegetativa mediante estolones. El propósito es reducir la dependencia exclusiva de proveedores externos y desarrollar capacidades dentro de las propias explotaciones agrícolas.

La directora regional de INIA Raihuén, Carmen Gloria Morales, indicó que el organismo pretende promover una estrategia de producción y manejo agronómico que permita a los productores alcanzar mayor autonomía en sus predios.

La iniciativa resulta especialmente significativa para la Agricultura Familiar Campesina, donde la disponibilidad, costo y calidad del material de propagación pueden condicionar la superficie que un agricultor consigue establecer y la sanidad con la que comienza una temporada.

Sanidad vegetal desde el inicio del cultivo

La experiencia del Maule pone el foco en una etapa que precede a fertilización, riego, floración y cosecha: la calidad de la planta utilizada para establecer el cultivo. Comenzar con material de identidad conocida permite trabajar posteriormente con características varietales más previsibles y reduce incertidumbres sobre su procedencia.

En el caso de las frutillas, la sanidad adquiere particular relevancia porque diferentes hongos y organismos asociados al suelo pueden afectar raíces y coronas. Entre los grupos de patógenos agrícolas ampliamente estudiados se encuentra Phytophthora, que incluye especies capaces de provocar pudriciones en la corona y otros daños en fresa.

El material vegetal sano tampoco sustituye las medidas de prevención posteriores. Los productores deberán mantener las prácticas agronómicas y fitosanitarias necesarias durante el desarrollo del cultivo, especialmente si deciden conservar plantas madres y producir nuevos ejemplares mediante propagación vegetativa.

Un banco de germoplasma para frutillas y frambuesas

La entrega de septiembre constituye una parte de un proyecto con una duración prevista de 48 meses. Entre sus principales resultados se contempla establecer en INIA Raihuén un banco de germoplasma de frutillas y frambuesas que sirva como punto de partida para producir plantas y transferir conocimientos a los agricultores.

Los bancos de germoplasma cumplen una función estratégica al conservar material genético identificado y facilitar su utilización en investigación, mejoramiento y producción. En este caso, el proyecto busca conectar esa infraestructura con una necesidad práctica de pequeños productores del Maule: acceder a plantas confiables y aprender a mantener un sistema propio de multiplicación.

El fortalecimiento sanitario del cultivo puede complementarse además con estrategias de manejo integrado de plagas. Chile cuenta con experiencia en el desarrollo de hongos entomopatógenos para controlar plagas de berries, otra línea de trabajo impulsada por INIA para reducir daños en sistemas frutícolas.

La combinación de germoplasma identificado, plantas con respaldo sanitario, capacitación y multiplicación en los propios predios convierte la entrega de las 17.000 plantas en algo más que una distribución puntual de insumos. El proyecto pretende establecer capacidades que permanezcan en manos de los agricultores y permitan mejorar progresivamente el abastecimiento de material vegetal para la producción regional de frutillas.

Fuente referencial:
Instituto de Investigaciones Agropecuarias de Chile (INIA)



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