Hortalizas y Verduras

Chile registra 97.675 hectáreas de hortalizas en nueva encuesta

Publicado el 11/10/2026 ·

La Oficina de Estudios y Políticas Agrarias presenta los resultados de la Encuesta Nacional Agropecuaria 2025, que sitúa a la cebolla, la lechuga, el tomate y el choclo entre los principales cultivos hortícolas del país y advierte sobre cambios metodológicos que afectan las comparaciones históricas.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario Editor: Eduardo Schmitz

La superficie dedicada a la producción de hortalizas en Chile alcanza las 97.675 hectáreas, según los resultados de la Encuesta Nacional Agropecuaria (ENA) 2025, difundidos por la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa) en su boletín de septiembre de 2026. El nuevo levantamiento estadístico, ejecutado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), ofrece una referencia actualizada sobre la distribución de los cultivos hortícolas y las principales regiones productoras del país sudamericano.

El informe presenta una variación del 17 % respecto a la cifra correspondiente a 2024. Sin embargo, Odepa introduce una advertencia fundamental: debido a la implementación de una nueva metodología de recopilación de información, los resultados no son directamente comparables con las series históricas anteriores. Por tanto, ese porcentaje no puede interpretarse automáticamente como un crecimiento real de la superficie sembrada.

La cebolla, la lechuga, el tomate y el choclo lideran la superficie hortícola

Los resultados identifican cuatro especies especialmente relevantes por su superficie cultivada: cebolla, lechuga, tomate y choclo, denominación utilizada en Chile para el maíz destinado principalmente al consumo como hortaliza.

Estos cultivos forman parte de la producción de alimentos frescos que abastece los mercados nacionales. Sus sistemas productivos presentan diferencias importantes en duración del ciclo agrícola, requerimientos de riego, manejo sanitario, cosecha y comercialización.

La identificación de las especies predominantes permite comprender mejor la estructura de la horticultura chilena. También proporciona información útil para analizar necesidades de infraestructura, disponibilidad de mano de obra y distribución territorial de la producción.

Los resultados no significan que las cuatro especies tengan superficies equivalentes. El boletín las señala como las principales por extensión cultivada, sin que esa enumeración deba interpretarse como una distribución uniforme del área hortícola.

Las regiones muestran una especialización productiva

La distribución geográfica descrita por Odepa revela diferencias entre los principales cultivos. En el caso de la cebolla, las zonas productoras más importantes se encuentran en la Región Metropolitana y en O’Higgins, territorios del centro de Chile con una trayectoria agrícola vinculada al abastecimiento de los mercados nacionales.

La lechuga presenta una distribución más amplia, ya que se cultiva prácticamente en todo el país. No obstante, sus principales áreas productoras se concentran en Coquimbo, Valparaíso y la Región Metropolitana.

El tomate, por su parte, tiene sus mayores superficies en las regiones de Arica y Parinacota y Valparaíso. Esta distribución refleja la importancia de diferentes zonas agroclimáticas para sostener el abastecimiento de hortalizas durante el año.

La localización de la producción influye en las fechas de cosecha, las necesidades de transporte y las condiciones de comercialización. También ayuda a explicar por qué un mismo producto puede presentar diferencias de disponibilidad y precio entre temporadas.

La nueva metodología cambia la interpretación de las estadísticas

Uno de los aspectos más importantes del boletín es la precaución expresada por Odepa respecto a la comparación entre los resultados actuales y los registros anteriores.

La Encuesta Nacional Agropecuaria 2025 incorpora una metodología actualizada que modifica la forma de estimar determinadas superficies productivas. Como consecuencia, las diferencias observadas frente a años anteriores pueden responder tanto a cambios efectivos en el sector como a variaciones derivadas del nuevo procedimiento estadístico.

Esta distinción resulta esencial para evitar interpretaciones equivocadas. Un aumento en la superficie estimada no demuestra necesariamente que los agricultores hayan incorporado una cantidad equivalente de nuevas tierras al cultivo.

Para evaluar si existe una expansión real de la horticultura chilena será necesario considerar la continuidad de la nueva serie estadística, las características de cada especie y la evolución de los registros bajo criterios comparables.

La información también tiene implicaciones para el análisis de la productividad. La superficie cultivada permite conocer la dimensión territorial de una actividad, pero no determina por sí sola el volumen cosechado, el rendimiento por hectárea ni la rentabilidad obtenida por los agricultores.

La información territorial ayuda a planificar la producción

Disponer de estadísticas actualizadas sobre las superficies hortícolas resulta importante para los productores, las organizaciones agrícolas, las empresas comercializadoras y las instituciones encargadas de diseñar políticas públicas.

Los datos permiten identificar dónde se concentran determinados cultivos y cuáles son los territorios que requieren mayor atención en materias como infraestructura de riego, asistencia técnica, manejo sanitario y acceso a mercados.

En la horticultura, las decisiones de siembra deben considerar tanto las condiciones agronómicas como la capacidad de comercializar la producción. Una superficie elevada no garantiza mejores ingresos si la oferta coincide con periodos de precios desfavorables o si existen dificultades para transportar y conservar los productos.

La concentración territorial también puede aumentar la exposición de determinados cultivos a fenómenos meteorológicos o problemas sanitarios localizados. Por ello, la información estadística debe complementarse con datos sobre rendimientos, disponibilidad hídrica y condiciones de mercado.

Un nuevo punto de referencia para la horticultura chilena

La cifra de 97.675 hectáreas constituye una referencia relevante para examinar la estructura actual de la producción hortícola nacional. Su principal valor reside en ofrecer una medición reciente elaborada mediante la nueva Encuesta Nacional Agropecuaria.

El informe permite reconocer la importancia territorial de la cebolla, la lechuga, el tomate y el choclo, así como la especialización de regiones agrícolas que participan en el abastecimiento de estos productos.

Sin embargo, el propio organismo responsable de difundir los resultados advierte que las comparaciones con años anteriores deben realizarse con cautela. Esta precisión impide presentar el 17 % como una expansión productiva plenamente comprobada.

La continuidad de las mediciones bajo la nueva metodología permitirá disponer de referencias más consistentes para estudiar la evolución de las superficies, identificar cambios regionales y mejorar la planificación de las próximas campañas agrícolas.

Como antecedente de la horticultura chilena, Mundo Agropecuario ha documentado la recuperación productiva del tomate Limachino mediante un proyecto de INIA, una experiencia vinculada con pequeños agricultores de la Región de Valparaíso.

También se han investigado las características de variedades tradicionales de tomate frente a condiciones climáticas adversas, una línea de trabajo relevante para mejorar la adaptación de los sistemas hortícolas.

En el ámbito del manejo agronómico, otra investigación chilena examinó alternativas para aumentar la tolerancia del tomate a la salinidad y la escasez de agua, dos factores que condicionan la producción en diferentes zonas agrícolas.

Fuente referencial: Oficina de Estudios y Políticas Agrarias de Chile (Odepa): Boletín de hortalizas, septiembre de 2026