Una investigación reciente de la Academia China de Ciencias identifica cómo distintas cianobacterias y microorganismos colaboradores mantienen las costras biológicas del suelo frente a condiciones ambientales extremas.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz
La recuperación de suelos degradados en las regiones áridas de China está incorporando nuevos conocimientos científicos sobre el funcionamiento de las comunidades microbianas que estabilizan la arena. Investigadores de la Academia China de Ciencias han identificado mecanismos que permiten a las cianobacterias mantener la acumulación de carbono y sostener la formación de costras biológicas bajo condiciones ambientales cambiantes.
El avance, divulgado el 29 de octubre de 2026 por el Instituto de Hidrobiología de la Academia China de Ciencias, aporta información relevante para mejorar los métodos de restauración de terrenos afectados por la desertificación.
La investigación se relaciona con una estrategia que China desarrolla desde hace años: introducir microorganismos fotosintéticos sobre superficies arenosas para acelerar la formación de una cubierta biológica capaz de reducir la erosión y favorecer la recuperación gradual del suelo.
El procedimiento utiliza cianobacterias, organismos cuyo linaje evolutivo se remonta a miles de millones de años. Su antigüedad no significa que las especies utilizadas actualmente sean idénticas a las que existían hace 3.500 millones de años, sino que pertenecen a uno de los grupos microbianos más antiguos del planeta.
La principal novedad científica es que la estabilidad de estas comunidades no depende exclusivamente de una especie pionera, sino de la cooperación y el relevo funcional entre distintos microorganismos.
Las costras biológicas ayudan a detener el movimiento de la arena
En las zonas desérticas, el viento puede desplazar continuamente las partículas superficiales del terreno. Esta movilidad dificulta la germinación de las plantas, favorece la erosión y limita la acumulación de materia orgánica.
Las cianobacterias pueden contribuir a modificar esas condiciones mediante la formación de costras biológicas del suelo, conocidas científicamente como biocostras.
Estas estructuras están constituidas por comunidades de microorganismos que viven sobre la superficie o en los primeros milímetros del terreno.
Las cianobacterias filamentosas producen sustancias extracelulares que ayudan a unir las partículas minerales y a consolidar una capa superficial más estable.
Además de reducir la movilidad de la arena, las biocostras participan en los ciclos de nutrientes, la acumulación de carbono y la regulación de determinados procesos relacionados con el agua.
La importancia agrícola de estos mecanismos reside en que la estabilización del terreno constituye una condición inicial para recuperar funciones del suelo y, eventualmente, facilitar el establecimiento de vegetación.
China ya había avanzado en el empleo de cianobacterias para mejorar la estabilidad de los suelos desérticos, mediante técnicas de inoculación destinadas a acelerar procesos naturales de recuperación.
Un experimento en el desierto de Hobq revela la cooperación microbiana
El nuevo estudio fue dirigido por investigadores encabezados por Hu Chunxiang y Li Hua, del Instituto de Hidrobiología de la Academia China de Ciencias.
El equipo realizó un experimento de inoculación en dunas móviles del desierto de Hobq, en Mongolia Interior, China.
Los científicos introdujeron una cianobacteria del género Konicacronema, anteriormente clasificada dentro de Microcoleus, y siguieron el desarrollo de las biocostras durante un ciclo anual.
Para comprender los cambios de la comunidad microbiana, combinaron diferentes herramientas de análisis molecular, entre ellas secuenciación genética, metatranscriptómica, metaproteómica y modelización metabólica.
Estas técnicas permitieron estudiar no solamente qué microorganismos estaban presentes, sino también qué funciones desarrollaban durante las distintas etapas de formación de la costra.
Los resultados mostraron que la cianobacteria inoculada conservaba una presencia importante dentro de la comunidad, pero no mantenía por sí sola el protagonismo funcional durante todo el proceso.
Otras cianobacterias adquirían mayor actividad en determinados momentos, especialmente cuando las condiciones ambientales se volvían más exigentes.
Distintas cianobacterias se alternan para mantener la actividad del suelo
Durante las primeras etapas de formación de la biocostra, los microorganismos relacionados con Microcoleus desempeñaron funciones importantes en el establecimiento inicial de la comunidad.
Su actividad estuvo asociada con rutas metabólicas de obtención de energía y mecanismos enzimáticos de protección frente al estrés oxidativo.
Posteriormente, durante transiciones estacionales más adversas, las cianobacterias del género Oscillatoria adquirieron mayor protagonismo en la expresión de genes relacionados con la captación de luz y la protección celular.
Los investigadores interpretan estos cambios como una distribución temporal de funciones entre diferentes grupos microbianos.
En lugar de depender de una sola especie capaz de realizar todas las funciones durante todo el año, la comunidad mantiene su actividad mediante organismos que responden de manera diferente a las condiciones ambientales.
Este comportamiento ayuda a explicar cómo las biocostras pueden conservar procesos relacionados con el carbono a pesar de las variaciones de temperatura, radiación solar y salinidad.
Las bacterias colaboradoras también aportan nutrientes
Uno de los resultados más relevantes del estudio fue la identificación de posibles intercambios metabólicos entre las cianobacterias y otros microorganismos presentes en el suelo.
Mediante modelos metabólicos, los investigadores encontraron indicios de que las cianobacterias dominantes podían recibir aminoácidos, vitaminas, precursores celulares y fosfato de bacterias heterótrofas.
Estas últimas obtienen energía a partir de compuestos orgánicos y pueden contribuir al funcionamiento colectivo de la comunidad.
Las asociaciones microbianas también cambiaron durante las distintas fases de desarrollo de la biocostra.
En las primeras etapas destacaron interacciones entre microorganismos relacionados con Microcoleus y bacterias del grupo Bacteroidetes.
Durante las transiciones estacionales adquirieron relevancia otras asociaciones, incluidas las vinculadas con Myxococcota.
El hallazgo sugiere que los futuros preparados destinados a restaurar terrenos áridos podrían beneficiarse de incorporar comunidades microbianas complementarias, en lugar de utilizar exclusivamente una especie de cianobacteria.
Sin embargo, esta posibilidad todavía requiere evaluaciones específicas antes de traducirse en formulaciones comerciales de aplicación generalizada.
China desarrolla semillas biológicas para estabilizar dunas
La investigación se integra en un conjunto más amplio de iniciativas destinadas a combatir la desertificación mediante microorganismos.
En febrero de 2026, la Academia China de Ciencias difundió el desarrollo de un inóculo sólido de cianobacterias preparado por especialistas de la Estación de Investigación y Experimentación del Desierto de Shapotou.
El material funciona como una especie de semilla biológica que puede distribuirse sobre la arena y favorecer la formación de costras cuando existen condiciones adecuadas de humedad.
El objetivo es superar algunas dificultades de los métodos tradicionales de inoculación, particularmente la vulnerabilidad de los microorganismos cuando son introducidos directamente sobre superficies arenosas inestables.
Los investigadores explicaron que, en determinados ensayos iniciales, las cianobacterias cultivadas en laboratorio desaparecían rápidamente después de ser trasladadas al desierto porque el movimiento de la arena destruía las delicadas películas microbianas.
La formulación sólida busca mejorar las condiciones para que los organismos sobrevivan y comiencen a establecer una cubierta protectora.
Esta línea de trabajo ya había sido descrita en el desarrollo de semillas biológicas destinadas a recuperar superficies arenosas, una tecnología que combina microbiología del suelo y restauración de tierras degradadas.
El programa contempla recuperar miles de hectáreas
La Academia China de Ciencias informó que el procedimiento desarrollado en Shapotou forma parte de los esfuerzos nacionales de control de la desertificación.
La planificación difundida contempla intervenir entre 80.000 y 100.000 mu de terrenos desérticos durante cinco años.
Esta superficie equivale aproximadamente a entre 5.333 y 6.667 hectáreas.
La iniciativa está vinculada con el programa de protección forestal de las Tres Regiones del Norte, una estrategia china de largo plazo destinada a reducir la expansión de las zonas desérticas y proteger territorios vulnerables a la erosión.
La utilización de microorganismos representa un complemento de las intervenciones basadas en vegetación, barreras físicas y otras técnicas de estabilización del terreno.
El propósito inmediato no es convertir toda la superficie intervenida en tierras agrícolas productivas, sino favorecer el establecimiento de una cubierta biológica estable que contribuya a mejorar las condiciones ecológicas.
La transformación de un terreno desértico en suelo apto para determinados cultivos depende de numerosos factores adicionales, como la disponibilidad de agua, la profundidad efectiva del suelo, la salinidad y las condiciones climáticas.
La formación natural de biocostras puede tardar décadas
Uno de los principales obstáculos para restaurar terrenos desérticos es el tiempo necesario para que se desarrollen comunidades biológicas capaces de estabilizar la superficie.
En condiciones naturales, la formación de costras maduras puede requerir muchos años y, dependiendo del ambiente, incluso períodos considerablemente más prolongados.
La inoculación artificial pretende acelerar las etapas iniciales de colonización.
Los investigadores de Shapotou señalaron que sus procedimientos pueden reducir sustancialmente el tiempo requerido para establecer costras estabilizadoras, con resultados que apuntan a períodos de alrededor de tres años en determinadas condiciones.
Estas estimaciones no deben confundirse con el tiempo necesario para formar un suelo agrícola completamente desarrollado.
Una costra biológica puede fijar la arena y comenzar a modificar sus propiedades sin que ello implique la presencia de un perfil edáfico profundo, fértil y preparado para la producción comercial de alimentos.
La distinción es importante porque los experimentos chinos con microorganismos ancestrales para recuperar terrenos desérticos buscan reconstruir progresivamente funciones del suelo que normalmente se desarrollan mediante procesos ecológicos prolongados.
Una tecnología que avanza hacia la estandarización
China también ha comenzado a establecer criterios técnicos para facilitar la aplicación de estas herramientas de restauración.
En enero de 2026, el Instituto de Hidrobiología de la Academia China de Ciencias anunció la publicación de una especificación técnica sobre control de arena y formación de suelo mediante costras biológicas de algas desérticas.
El documento, identificado como T/CNSC 004-2025, fue desarrollado con la participación de la Sociedad China de Control de Arena e Industria del Desierto.
Su objetivo es proporcionar orientaciones que permitan avanzar desde los ensayos científicos y proyectos piloto hacia procedimientos más estandarizados y reproducibles.
La existencia de una especificación técnica representa un paso relevante para organizar las aplicaciones, aunque no garantiza resultados equivalentes en todos los ambientes.
La eficacia de la inoculación depende de factores como la textura del suelo, las precipitaciones, la temperatura, la radiación solar y la supervivencia de las comunidades microbianas introducidas.
El agua y la salinidad condicionan la recuperación
El estudio reciente del desierto de Hobq también identificó factores ambientales que influyen en la acumulación de carbono microbiano.
Los investigadores encontraron que la radiación solar y la salinidad afectan indirectamente este proceso al modificar la composición de las comunidades de cianobacterias y el equilibrio entre diferentes estrategias metabólicas.
Esto significa que una formulación biológica diseñada para una región no necesariamente tendrá el mismo comportamiento en otra.
Los ambientes desérticos presentan diferencias importantes en cuanto a temperatura, frecuencia de lluvias, contenido de sales y estabilidad superficial.
La adaptación de las comunidades microbianas a esas condiciones constituye uno de los principales desafíos para desarrollar métodos de restauración eficaces.
Investigaciones anteriores de la Academia China de Ciencias también demostraron que la duración de los períodos de humedad influye en la expansión de las costras dominadas por cianobacterias.
Los microorganismos pueden desplazarse a través de estructuras microscópicas y producir sustancias que ayudan a unir nuevas partículas de arena, pero necesitan condiciones apropiadas para completar ese proceso.
La restauración microbiana abre nuevas posibilidades para los suelos degradados
El interés agronómico de estas investigaciones se relaciona con la necesidad de recuperar terrenos que han perdido estabilidad y funciones biológicas esenciales.
Las biocostras pueden contribuir a reducir la erosión superficial, favorecer la acumulación inicial de materia orgánica y participar en los ciclos de nutrientes.
Estas funciones son relevantes para la restauración ecológica de tierras áridas y pueden crear condiciones más favorables para el establecimiento posterior de vegetación.
Sin embargo, su aplicación agrícola requiere precaución. Las costras biológicas son estructuras delicadas que pueden resultar dañadas por el tránsito, las labores mecánicas y determinadas prácticas de manejo del terreno.
Por ello, las técnicas desarrolladas para estabilizar dunas y superficies degradadas no deben trasladarse automáticamente a sistemas agrícolas sometidos a laboreo frecuente.
La investigación publicada en 2026 aporta una perspectiva adicional: para mejorar la resistencia de las biocostras frente a condiciones extremas, puede ser necesario diseñar comunidades microbianas que combinen especies pioneras, organismos tolerantes al estrés y bacterias colaboradoras.
Este conocimiento permite orientar futuros ensayos de restauración hacia formulaciones más adaptadas a las condiciones ambientales de cada región.
La experiencia china demuestra que los microorganismos pueden desempeñar un papel importante en las primeras etapas de recuperación de terrenos desérticos, aunque la consolidación de suelos productivos continúa dependiendo de procesos ecológicos, disponibilidad de agua y condiciones locales que requieren evaluaciones de largo plazo.
Fuentes referenciales:
Instituto de Hidrobiología de la Academia China de Ciencias — Investigación sobre cooperación microbiana en costras biológicas, 29 de octubre de 2026
ISME Communications — Estudio científico sobre acumulación de carbono en biocostras
Academia China de Ciencias — Desarrollo de semillas biológicas para controlar la desertificación, 24 de febrero de 2026
Instituto de Hidrobiología — Especificación técnica para la estabilización de arena mediante biocostras
Diario UNO — China transforma el desierto en tierra fértil sembrando organismos ancestrales, 1 de noviembre de 2026


