Agricultura

Cuatro formas de hacer rentables los cultivos de cobertura desde el primer año

Publicado el 28/06/2026 · REDACCION

Rob Myers, del Center for Regenerative Agriculture de la University of Missouri, plantea estrategias para que los cultivos intermedios compensen antes sus costes en sistemas de maíz y soja de Estados Unidos.


Redactor: Santiago Duarte
Editor: Eduardo Schmitz

Los cultivos de cobertura suelen exigir tiempo antes de mostrar un retorno económico claro. En Estados Unidos, el plazo medio para amortizar sus costes ronda los tres años, principalmente por el gasto en semilla y por las labores necesarias para implantar, manejar o eliminar el cultivo antes de la siembra principal.

Rob Myers, director del Center for Regenerative Agriculture de la University of Missouri, defendió en un seminario de Iowa Learning Farms que ese plazo puede acortarse bajo determinadas condiciones de campo y con decisiones de manejo específicas. El análisis parte de sistemas de producción de maíz y soja, donde los productores no solo se preguntan si los cultivos de cobertura funcionan, sino si pueden sostenerse económicamente desde el inicio.

El problema no es técnico, sino económico

Myers participó en un informe de investigación del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, publicado en 2019, sobre la rentabilidad de los cultivos de cobertura en distintas regiones y sistemas productivos. La conclusión principal fue que los beneficios en rendimiento, ahorro de fertilizantes y reducción de herbicidas suelen necesitar varias campañas para compensar los costes iniciales.

Sin embargo, el mismo análisis identificó escenarios en los que el retorno puede aparecer antes. No todas las parcelas ofrecen la misma respuesta, ni todos los agricultores parten de la misma infraestructura. La clave está en vincular el cultivo de cobertura con una función económica concreta desde el primer ciclo.

Integrar ganado para convertir cobertura en forraje

La vía más rápida para lograr retorno económico es integrar la ganadería. En explotaciones que ya cuentan con cercas y disponibilidad de agua, el pastoreo de cultivos de cobertura en otoño y primavera puede recuperar la inversión durante la primera temporada.

En este caso, el cultivo intermedio deja de verse solo como un coste agronómico y pasa a funcionar como alimento. Puede extender la temporada de pastoreo, reducir presión sobre las reservas de heno y devolver materia orgánica al suelo mediante el estiércol. Incluso cuando es necesario instalar infraestructura adicional, la amortización puede alcanzarse en la segunda campaña.

Este enfoque conecta con la lógica de los sistemas mixtos, donde la gestión del suelo, el forraje y el ganado se integran para mejorar la eficiencia global de la finca. En esa línea, las coberturas vegetales pueden aportar protección del suelo y, al mismo tiempo, generar valor productivo directo.

Controlar malezas resistentes y reducir herbicidas

El segundo camino para acelerar la rentabilidad es usar cultivos de cobertura como herramienta contra malezas resistentes. En regiones maiceras y sojeras del medio sur y el medio oeste de Estados Unidos, especies como el cáñamo de agua y el amaranto de Palmer representan una amenaza creciente para los rendimientos.

Myers destacó el papel del centeno de invierno. En una encuesta nacional sobre cultivos de cobertura realizada entre 2019 y 2020, el 91,2 % de 317 agricultores reportó mejoras en el control de malezas con esta práctica, especialmente con centeno de invierno. De ese grupo, el 27,4 % estimó una reducción de malezas de entre 51 % y 75 %, mientras que el 24,9 % calculó mejoras de entre 26 % y 50 %.

Investigaciones recientes de Texas A&M University, desarrolladas por el doctorando Gustavo Silva y el especialista en malezas Muthukumar Bagavathiannan, mostraron que una capa de mantillo de centeno de invierno con una biomasa de 3.000 libras por acre, aproximadamente 3.360 kilos por hectárea, redujo el crecimiento de malezas hasta en 82 % frente a parcelas sin tratamiento.

El efecto se explica por una barrera física y por el sombreado del suelo, tanto con centeno vivo como con centeno terminado. Ese sombreado enfría la superficie y limita la luz disponible para la germinación de semillas de malezas. Por eso el uso de cultivo de cobertura para controlar malezas puede convertirse en una estrategia económica cuando reduce el gasto químico.

Leguminosas para sustituir parte del nitrógeno

La tercera vía aparece cuando los fertilizantes nitrogenados suben de precio. En ese contexto, las leguminosas utilizadas como cultivos de cobertura pueden aportar una fuente alternativa de nitrógeno para el sistema.

Especies como tréboles, vezas y guisantes de campo pueden fijar cantidades relevantes de nitrógeno atmosférico si se les permite crecer hasta finales de primavera. Ese aporte no elimina necesariamente la fertilización sintética, pero sí puede permitir ajustes parciales en la dosis, especialmente cuando el precio del fertilizante vuelve más valioso cada kilo de nitrógeno generado en la propia parcela.

La elección de especies es determinante. No todos los cultivos de cobertura cumplen la misma función: las gramíneas suelen destacar por biomasa y captura de nutrientes, mientras que las leguminosas aportan nitrógeno. Por eso la selección debe considerar el cultivo siguiente, el calendario y el objetivo económico de la cobertura.

Reducir compactación sin recurrir al subsolador

El cuarto escenario citado por Myers se relaciona con la compactación del suelo. Investigaciones plurianuales de Ohio State University compararon el uso de subsolador con cultivos de cobertura en suelos compactados. El resultado fue que los cultivos de cobertura fueron, en el corto plazo, al menos tan eficaces como la labor profunda y, a largo plazo, superiores para mantener el suelo abierto y más suelto.

Desde el punto de vista económico, esta diferencia importa porque el subsolado exige tractores de mayor potencia, diésel, tiempo de trabajo y depreciación de maquinaria. Si una cobertura vegetal cumple parte de esa función biológica, el productor puede reducir costes mecánicos y mejorar la estructura del suelo sin depender exclusivamente de laboreos intensivos.

El efecto sobre la estructura del suelo también forma parte del debate sobre salud del suelo, porque las raíces vivas, la biomasa y la actividad biológica pueden mejorar infiltración, estabilidad y reciclaje de nutrientes.

Incentivos y sistemas simples para comenzar

Myers también señaló que los pagos de programas estatales o federales en Estados Unidos pueden ayudar a que los cultivos de cobertura sean rentables desde el primer año. Estos incentivos no eliminan los retos de manejo, pero reducen la presión inicial sobre el flujo de caja.

Aun con ayudas disponibles, las encuestas nacionales muestran que la falta de tiempo y los problemas logísticos siguen siendo barreras importantes. Muchos agricultores sin experiencia temen no tener margen para sembrar durante la cosecha de otoño o complicar la siembra del cultivo principal en primavera.

Para reducir ese riesgo, Myers recomienda comenzar con sistemas sencillos. Avena o rábano, especies que mueren solas durante el invierno, evitan al productor el trabajo de eliminarlas en primavera. Otra opción es sembrar centeno de invierno antes de soja, porque ofrece una ventana de manejo más amplia.

Ajustar expectativas a cada parcela

El mensaje central es que los cultivos de cobertura pueden mejorar la salud del suelo y, en muchos casos, generar retorno económico. Pero la rentabilidad rápida depende de que el agricultor vincule la cobertura con un beneficio medible: forraje, control de malezas, ahorro de nitrógeno, reducción de labores mecánicas o acceso a incentivos.

La adopción no debe plantearse como una receta única. Cada parcela exige evaluar compactación, presión de malezas, disponibilidad de ganado, calendario de siembra, coste de fertilizantes y capacidad operativa. Cuando esas condiciones se alinean, los cultivos intermedios pueden dejar de ser una inversión de retorno lento y convertirse en una herramienta productiva desde la primera campaña.

Fuente(s) referenciales

Top Agrar



Mundo Agropecuario
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.