Más de 6.000 embarcaciones accederán a una cuota conjunta de 233,92 toneladas, con un límite de una pieza por buque y marea
Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Eduardo Schmitz
España amplió la posibilidad de retener capturas fortuitas de atún rojo durante la campaña pesquera de 2026 a embarcaciones que no se dedican directamente a esta especie. La medida comprende flotas del Cantábrico Noroeste, Mediterráneo y golfo de Cádiz, además de determinados buques con puerto base en el Estrecho y el litoral gaditano.
La Secretaría General de Pesca asignó 233,92 toneladas a estos nuevos grupos, integrados por más de 6.000 embarcaciones. La autorización entró en vigor el 12 de agosto y permanecerá abierta hasta las 23:59 horas del 31 de diciembre de 2026, salvo que el consumo de las cantidades disponibles obligue a cerrarla antes.
La resolución no establece una pesquería dirigida adicional. Su finalidad es regular los ejemplares de atún rojo que ingresan accidentalmente en artes destinadas a otras especies y permitir su retención, desembarque y comercialización bajo límites específicos de control.
La cuota se distribuye entre cuatro grupos pesqueros
La mayor cantidad corresponde a los buques de todos los censos de modalidad del Cantábrico Noroeste, que dispondrán de 67,39 toneladas. Para las flotas del Mediterráneo se reservaron 55,28 toneladas y para las del golfo de Cádiz, 47,25 toneladas.
Las 64 toneladas restantes se asignaron a embarcaciones que al 1 de enero de 2026 tenían su puerto base en Algeciras, Barbate, Conil, La Línea de la Concepción o Tarifa y que no estaban incluidas en los grupos anteriores. Quedan excluidos los buques dedicados a capturar moluscos bivalvos y cefalópodos, debido a que sus actividades no son susceptibles de generar capturas fortuitas de atún rojo.
La distribución responde al incremento de las posibilidades de pesca atribuidas a España para la campaña de 2026. Hasta ahora, las embarcaciones sin actividad dirigida a esta especie carecían de una cantidad específica dentro de la cual pudieran conservar legalmente los ejemplares capturados de manera accidental.
La ampliación se produce en un escenario donde los cambios en la distribución de las especies obligan a revisar la gestión de distintas flotas. Un análisis sobre el desplazamiento de las pesquerías por el cambio climático señala que el atún rojo del Atlántico ha extendido su presencia hacia aguas situadas más al norte de su distribución histórica.
Un ejemplar por buque y marea
La norma fija un máximo de una pieza de atún rojo por embarcación y marea. Cuando la salida tenga una duración inferior a un día, el límite será igualmente de un ejemplar por buque y jornada.
Este tope se aplicará a todas las embarcaciones incluidas en la resolución, precisamente porque no tienen reconocida una actividad pesquera dirigida al atún rojo. La captura debe ser accidental y producirse mientras el barco faena legalmente sobre otras especies.
Los armadores que quieran conservar estos ejemplares deberán comunicarlo por escrito a la Subdirección General de Control e Inspección y Lucha contra la Pesca Ilegal con al menos siete días de antelación al comienzo de la actividad.
La comunicación previa no permite iniciar automáticamente la retención. Los buques deberán recibir primero las instrucciones específicas de control y las etiquetas correspondientes, necesarias para documentar cada ejemplar desde su captura hasta el desembarque.
La pesquería cerrará al alcanzar el 90 % de la cuota
La Dirección General de Ordenación Pesquera y Acuicultura determinará los mecanismos de seguimiento y los puertos habilitados para el desembarque. El consumo se contabilizará de forma separada para cada uno de los cuatro grupos que componen la distribución.
Cuando se alcance al menos el 90 % de una cantidad asignada, la Administración procederá al cierre preventivo de las capturas fortuitas del grupo correspondiente. El margen busca evitar que la suma de los ejemplares desembarcados supere las posibilidades reconocidas a España.
Después del cierre se comprobarán las cifras reales. Si todavía queda cuota disponible, la actividad podrá reabrirse con condiciones específicas acordadas tras escuchar al sector. Si se confirma un exceso, la cantidad sobrepasada se descontará de las posibilidades de pesca que correspondan en 2027.
El control de capturas accidentales forma parte de los desafíos generales de la pesca del atún. La investigación también está probando métodos para reducir capturas incidentales en la pesca con palangre, aunque en ese caso el objetivo es evitar que tiburones vulnerables sean atraídos por artes dirigidas a atunes y peces espada.
La regulación permite aprovechar una captura inevitable
Para una embarcación que pesca otras especies, la entrada accidental de un atún rojo puede generar un problema operativo y económico cuando no existe autorización para conservarlo. La nueva resolución permite aprovechar legalmente esa captura siempre que el barco figure en los listados, cumpla la comunicación previa y respete los procedimientos de trazabilidad.
La medida puede aportar ingresos adicionales a flotas costeras y artesanales, pero no modifica la obligación de evitar la pesca dirigida fuera de los censos autorizados. Tampoco permite retener más ejemplares que los fijados por marea o jornada.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación sostiene que la temporada, abierta hasta el final de 2026, debe ofrecer tiempo suficiente para consumir ordenadamente la cuota pese a la diversidad de modalidades, zonas de trabajo y frecuencias con las que pueden producirse estas capturas.
La regulación intenta equilibrar el aprovechamiento económico con el respeto de los límites nacionales. La demanda internacional de atún y otros productos pesqueros mantiene una presión considerable sobre los recursos marinos, por lo que la sostenibilidad de la pesca y la protección de las poblaciones silvestres dependen de controles verificables sobre capturas dirigidas e incidentales.
Fuentes referenciales:
Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España
Boletín Oficial del Estado

