Andalucía registra 922 inspecciones y 272 sanciones por incumplimientos de las medidas contra el trips parvispinus, una plaga que amenaza los cultivos de invernadero de Almería.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.
Las autoridades agrícolas de Andalucía, en el sur de España, han intensificado la vigilancia contra el trips parvispinus, una plaga que está afectando especialmente a los cultivos de pimiento bajo invernadero en la provincia de Almería. La Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural informó el 15 de octubre de 2026 que ya se habían realizado 922 inspecciones y aplicado 272 sanciones por incumplimientos de las medidas obligatorias destinadas a contener la propagación del insecto.
La nueva actualización oficial refleja la presión fitosanitaria que afronta uno de los principales territorios productores de hortalizas de España. Las autoridades consideran especialmente importante que los agricultores cumplan los protocolos establecidos para retirar los cultivos afectados, porque una eliminación inadecuada puede facilitar el desplazamiento de la plaga hacia explotaciones vecinas.
La situación fue examinada durante una reunión celebrada en la Delegación Territorial de Agricultura en Almería, con participación de organizaciones de productores, cooperativas, representantes de empresas comercializadoras y responsables de la administración autonómica.
El encuentro permitió revisar la evolución de la infestación y acordar nuevas actuaciones técnicas, en un momento que los participantes identificaron como uno de los períodos de mayor incidencia del insecto.
Las inspecciones se concentran en el arranque de los cultivos
La cifra de 922 inspecciones constituye uno de los principales resultados comunicados por la Junta de Andalucía. Los controles buscan comprobar que las explotaciones agrícolas cumplen las obligaciones establecidas para evitar la dispersión del trips parvispinus.
Las 272 sanciones anunciadas corresponden a incumplimientos detectados durante las actuaciones administrativas, especialmente en relación con las medidas exigidas al retirar las plantas de los invernaderos.
El arranque de los cultivos representa una fase delicada del manejo fitosanitario. Cuando una explotación presenta poblaciones elevadas de insectos, la manipulación de las plantas y la apertura de las instalaciones pueden favorecer su dispersión si no se aplican las precauciones correspondientes.
Por esta razón, la normativa andaluza establece un procedimiento obligatorio para la retirada de los cultivos que pueden actuar como reservorios de la plaga.
La resolución publicada en abril de 2026 contempla medidas como mantener cerradas las bandas y ventanas del invernadero, utilizar trampas cromáticas y realizar los tratamientos fitosanitarios autorizados antes del arranque, siguiendo las condiciones establecidas por la normativa.
Estas obligaciones se aplican a determinadas explotaciones de pimiento, pepino, berenjena, calabacín, melón y sandía bajo invernadero en las provincias de Almería y Granada.
El trips parvispinus representa una amenaza para la horticultura
El organismo responsable de la plaga es Thrips parvispinus, un insecto originario del sudeste asiático que ha extendido su presencia a diferentes regiones del mundo.
En Europa, el pimiento se encuentra entre sus principales cultivos hospedadores. Su alimentación sobre los tejidos vegetales puede provocar daños en las plantas y comprometer el desarrollo y la calidad comercial de los frutos cuando las poblaciones alcanzan niveles elevados.
En Andalucía, la especie fue detectada por primera vez en 2017 sobre plantas ornamentales de la provincia de Granada. Posteriormente, su presencia adquirió mayor importancia en los sistemas hortícolas protegidos.
La expansión del insecto ha obligado a revisar las estrategias habituales de protección vegetal. Durante campañas anteriores, determinadas explotaciones de pimiento sufrieron daños graves asociados al trips parvispinus, incluso en instalaciones que utilizaban organismos auxiliares para combatir las plagas.
Estos antecedentes explican la importancia de actuar de forma coordinada. El control realizado en una sola explotación puede resultar insuficiente cuando otras instalaciones próximas mantienen poblaciones capaces de dispersarse.
Los productores de Almería reclaman nuevas soluciones
En la reunión del 15 de octubre participaron representantes de Hortyfruta, Coexphal, Asaja, COAG, UPA y Ecohal, junto con responsables de la Consejería de Agricultura.
El secretario general de Agricultura, Ganadería y Fondos Agrarios de Andalucía, Manuel Gómez Galera, reconoció la complejidad de la situación y destacó la necesidad de mantener una actuación conjunta entre agricultores, organizaciones sectoriales y administración.
Las autoridades anunciaron la convocatoria de un comité técnico dentro de la Mesa de Expertos para la semana siguiente. El objetivo es estudiar las propuestas recibidas y evaluar posibles mejoras en los procedimientos de prevención y control.
Entre las alternativas planteadas figuran el refuerzo de las inspecciones, la revisión de los protocolos de arranque, el impulso a la investigación y el estudio de nuevas herramientas fitosanitarias.
También se contempla la posibilidad de solicitar autorizaciones excepcionales al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para determinadas soluciones de control, siempre dentro de los procedimientos regulatorios correspondientes.
La búsqueda de herramientas adicionales responde a las dificultades que pueden presentar algunas plagas invasoras cuando los métodos utilizados habitualmente no consiguen reducir sus poblaciones hasta niveles aceptables.
El control biológico continúa siendo parte de la estrategia
Andalucía mantiene protocolos específicos de control biológico para los cultivos hortícolas protegidos. Estas estrategias incluyen el empleo de organismos beneficiosos capaces de alimentarse de determinados insectos perjudiciales.
La utilización de insectos auxiliares contra las plagas agrícolas está ampliamente extendida en los invernaderos del sureste español, donde forma parte de numerosos programas de manejo integrado.
Sin embargo, la eficacia de estos organismos depende de factores como la especie de plaga, el momento de liberación, las condiciones ambientales y la presencia de otras medidas de manejo.
La Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía ha insistido en la necesidad de aplicar los protocolos de control biológico recomendados para el pimiento, especialmente después del aumento de la presencia del trips registrado durante la campaña.
El manejo integrado exige combinar vigilancia, prevención, medidas culturales, organismos auxiliares y tratamientos autorizados cuando corresponda. Ninguna de estas herramientas debe considerarse una solución universal para todas las situaciones.
La administración también recuerda que los productores deben seguir las indicaciones técnicas y las obligaciones establecidas en la resolución oficial vigente.
Las temperaturas podrían influir en la evolución de la plaga
Los participantes en la reunión señalaron que la incidencia del trips parvispinus se encuentra en uno de sus momentos más elevados.
Las autoridades consideran que el descenso de las temperaturas previsto para los días siguientes podría contribuir a reducir la actividad y propagación del insecto.
No obstante, esta posibilidad no equivale a una previsión de desaparición de la plaga. Las condiciones dentro de los invernaderos pueden diferir de las temperaturas exteriores y mantener ambientes favorables para determinados organismos.
Por ello, la Consejería de Agricultura ha insistido en que los agricultores deben continuar con las tareas de vigilancia y prevención, aunque se produzca una reducción temporal de la actividad del insecto.
La evolución de la infestación dependerá de las condiciones ambientales, la situación de cada explotación y el cumplimiento de las medidas de control.
Las autoridades buscan proteger la comercialización del pimiento
La preocupación del sector no se limita a los daños agronómicos. La producción de pimiento constituye una actividad económica importante para numerosas explotaciones hortícolas de Almería y para las empresas que participan en su comercialización.
Durante la reunión, las autoridades andaluzas transmitieron un mensaje de tranquilidad a los mercados y consumidores, al señalar que la presencia de la plaga no altera por sí misma la inocuidad ni el sabor de los pimientos comercializados que cumplen los requisitos de calidad.
La administración sostuvo que la exportación del producto se mantiene garantizada y destacó la capacidad de respuesta de los agricultores y las empresas comercializadoras.
Conviene distinguir entre los daños que una plaga puede provocar durante el cultivo y las características de los productos que finalmente cumplen los controles para su comercialización.
Los ataques intensos pueden reducir el rendimiento o impedir que determinados frutos alcancen la calidad exigida, sin que ello implique que toda la producción regional esté afectada de la misma manera.
Para las explotaciones, el desafío consiste en controlar la plaga antes de que los daños comprometan el volumen comercializable y aumenten los costos de producción.
La vigilancia fitosanitaria será decisiva durante las próximas semanas
La actualización de octubre muestra que las medidas adoptadas en Andalucía han pasado de la regulación y las recomendaciones técnicas a una fase de vigilancia intensiva sobre el terreno.
El incremento de las inspecciones respecto a las comunicadas durante agosto permite observar la continuidad de las actuaciones oficiales. En aquel momento, la administración había informado de 597 controles y 209 procedimientos sancionadores relacionados con el manejo de cultivos afectados.
Las nuevas cifras no permiten determinar por sí solas si la incidencia de la plaga ha aumentado en la misma proporción, porque el número de inspecciones también depende de la intensidad de la vigilancia administrativa.
La protección de los cultivos de pimiento exige además prestar atención a otros problemas sanitarios. La presencia de enfermedades virales en los invernaderos de Almería demuestra la importancia de mantener programas de seguimiento que permitan distinguir los diferentes organismos responsables de los daños.
El comité técnico anunciado por la Junta deberá examinar las propuestas del sector y valorar qué medidas adicionales pueden aplicarse dentro del marco normativo.
Mientras tanto, el cumplimiento de los protocolos de retirada de cultivos, la vigilancia de las poblaciones del insecto y la coordinación entre explotaciones constituyen los principales instrumentos para intentar reducir la propagación del trips parvispinus durante la campaña hortícola.
Fuentes referenciales:
Junta de Andalucía — Comunicado oficial del 15 de octubre de 2026 sobre las inspecciones y sanciones por trips parvispinus
Boletín Oficial de la Junta de Andalucía — Resolución de 10 de abril de 2026 sobre medidas fitosanitarias obligatorias
Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía — Medidas de prevención y control de septiembre de 2026


