Un estudio con ejemplares del Museo de Historia Natural aporta evidencias de que estas especies migratorias se reprodujeron en Gran Bretaña
Redactor: Luis Ortega
Editor: Karem Díaz S.
Los esturiones atlántico y europeo, considerados entre los peces de mayor tamaño de Europa, habitaron antiguamente los ríos de Gran Bretaña y podrían volver a hacerlo en el futuro. Una investigación basada en ejemplares del Museo de Historia Natural y en registros históricos refuerza la hipótesis de que estas especies no solo visitaban aguas británicas para alimentarse, sino que también pudieron reproducirse en ellas.
El hallazgo resulta relevante para los programas de conservación, ya que confirmar la presencia reproductiva histórica de los esturiones en ríos británicos abre la puerta a posibles estrategias de reintroducción. Estas especies realizan largas migraciones entre los ríos donde nacen y el océano, una dinámica que las vuelve especialmente sensibles a barreras físicas, contaminación y presión pesquera.
Dos especies llevadas al borde de la extinción
Las poblaciones de esturión atlántico y esturión europeo se desplomaron en el Reino Unido y en otras regiones del continente por una combinación de factores: construcción de presas y azudes, deterioro de la calidad del agua y sobrepesca. La situación es crítica porque estos peces tardan más de una década en alcanzar la madurez reproductiva, lo que dificulta la recuperación natural de sus poblaciones.
Actualmente, la única población reproductora conocida de esturión europeo se encuentra en el río Garona, en Francia. Esa fragilidad explica el interés científico por revisar evidencias históricas y biológicas que permitan determinar dónde existieron poblaciones nativas y qué territorios podrían volver a ser aptos para su recuperación.
El caso también conecta con debates más amplios sobre la protección de peces de agua dulce, la restauración de ríos y el papel de los ecosistemas acuáticos en la biodiversidad europea.
Registros históricos y colecciones científicas
El estudio fue liderado por la organización conservacionista ZSL, la Sociedad Zoológica de Londres, junto con científicos y curadores de museos del Reino Unido. El equipo revisó registros periodísticos y colecciones de museos en busca de pruebas sobre la presencia de esturiones en aguas británicas durante los últimos dos siglos.
Los investigadores encontraron evidencias de ejemplares registrados en grandes ríos como el Severn, el Solway y el Tay. Muchos de esos registros coincidían con la temporada reproductiva de los esturiones, lo que sugiere que estas especies pudieron utilizar ríos británicos como zonas de cría y no únicamente como áreas de paso o alimentación.
Dr. Rupert Collins, curador sénior de peces en el Museo de Historia Natural y coautor del trabajo, explicó que el análisis de ejemplares conservados en colecciones científicas, junto con registros históricos, puede contribuir a un futuro plan de reintroducción de esturiones en el Reino Unido.
Restaurar ríos para una recuperación a largo plazo
La recuperación de estas especies no sería inmediata. El estudio plantea un primer paso para evaluar la viabilidad de la reintroducción, pero los investigadores advierten que serán necesarios estudios adicionales para identificar qué zonas de Gran Bretaña siguen siendo adecuadas para los esturiones y cómo adaptar los hábitats fluviales a sus necesidades.
La restauración de rutas migratorias, la mejora de la calidad del agua y la reducción de obstáculos en los cauces serán aspectos centrales. En ese sentido, la investigación se suma a una línea de trabajo que reconoce la importancia de los corredores ribereños y de la conectividad ecológica para sostener poblaciones animales vulnerables.
Hannah McCormick, conservacionista de ZSL y responsable de la UK Sturgeon Alliance, señaló que estos peces sobrevivieron desde tiempos anteriores a los dinosaurios, pero fueron empujados al borde de la extinción por la sobrepesca, la contaminación y la infraestructura fluvial que bloquea sus rutas migratorias.
Una señal para la conservación europea
El trabajo, publicado en Royal Society Open Science, no presenta una reintroducción inmediata como resultado cerrado, sino una base científica para estudiar su viabilidad. La clave está en determinar si las condiciones actuales de los ríos británicos pueden sostener nuevamente a especies de ciclo largo, crecimiento lento y alta exigencia ecológica.
La investigación también subraya el valor de las colecciones de museos para responder preguntas actuales de conservación. Ejemplares preservados durante décadas pueden aportar información sobre distribución histórica, biodiversidad perdida y posibilidades de restauración.
En un contexto de presión creciente sobre ríos, humedales y ecosistemas acuáticos, el caso de los esturiones recuerda que la recuperación de especies amenazadas depende tanto de la ciencia como de la gestión ambiental. La contaminación de los cursos de agua, incluida la vinculada a actividades humanas y productivas, sigue siendo uno de los factores que condicionan la salud de los ecosistemas, como también ocurre en estudios sobre aguas residuales y ríos.
La posible vuelta del esturión a ríos británicos dependerá de decisiones de largo plazo sobre hábitat, conectividad y protección. Para la conservación europea, el hallazgo ofrece una referencia concreta: antes de recuperar una especie, es necesario demostrar dónde perteneció, cómo vivió y qué condiciones necesita para volver.
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