Agricultura

El eucalipto enfrenta a Etiopía con un dilema entre madera y agua

Publicado el 15/09/2026 · REDACCION

Las plantaciones cubren unas 506.000 hectáreas y sostienen el suministro forestal, pero estudios regionales las relacionan con menor humedad del suelo y reducción del caudal de manantiales


Redactor: Luis Ortega
Editor: Camila Herrera R.

Etiopía introdujo el eucalipto a finales del siglo XIX para responder a la escasez de leña y madera provocada por el crecimiento de Adís Abeba. Más de 130 años después, el árbol ocupa alrededor de 506.000 hectáreas y constituye una fuente relevante de combustible, materiales de construcción e ingresos rurales, aunque su expansión intensiva también genera preocupación por sus posibles efectos sobre el agua y los suelos agrícolas.

Una revisión de investigaciones sobre las plantaciones etíopes documenta beneficios productivos y económicos, pero también reúne evidencias de cambios en la humedad del suelo, el caudal superficial, la recarga subterránea y la disponibilidad de agua en determinadas cuencas. Los resultados no describen un efecto idéntico en todo el país: dependen del clima, la densidad de los árboles, la edad de la plantación, el suelo, la topografía y la proximidad a manantiales o terrenos cultivados.

Una respuesta rápida a la falta de madera

El eucalipto comenzó a plantarse en Etiopía hacia 1894 y 1895, durante el reinado del emperador Menelik II. La nueva capital necesitaba grandes cantidades de madera para viviendas, cercas, combustible y otras actividades, mientras los bosques cercanos sufrían una presión creciente.

Su rápida adaptación facilitó la expansión. El árbol crece con relativa velocidad, puede aprovechar terrenos degradados y vuelve a brotar después de la corta, una característica que permite realizar cosechas sucesivas sin replantar cada parcela desde cero. Estas ventajas lo convirtieron en un recurso atractivo para productores con poca superficie y necesidad de obtener ingresos en plazos menores que los exigidos por numerosas especies forestales nativas.

La superficie ocupada por eucaliptos llegó a unas 506.000 hectáreas, según la revisión científica utilizada como referencia. Las plantaciones se extendieron desde las proximidades de Adís Abeba hacia tierras agrícolas, laderas y zonas montañosas, impulsadas por la demanda de postes, leña, carbón vegetal y materiales para la construcción.

El caso etíope muestra que la silvicultura debe evaluar conjuntamente producción y efectos ecológicos. Un análisis previo sobre el equilibrio entre beneficios y riesgos de los eucaliptos encontró diferencias importantes entre especies y recomendó seleccionar cuidadosamente los árboles utilizados en proyectos de forestación.

Descensos de humedad y caudal en áreas estudiadas

Uno de los resultados más relevantes procede de las tierras altas centrales de Etiopía. Allí, la conversión de terrenos cultivados en plantaciones de eucalipto se asoció con una disminución del 51,1 % en la humedad del suelo y una reducción del 48,9 % en el caudal de algunos manantiales.

Estas cifras corresponden a lugares y condiciones específicos, por lo que no deben trasladarse automáticamente a las 506.000 hectáreas plantadas en el país. Sin embargo, advierten sobre el riesgo de establecer masas densas cerca de nacientes, riberas y cultivos que dependen de reservas limitadas de agua.

Investigaciones realizadas en la cuenca de Koga, en la región de Amhara, también han relacionado la presencia de plantaciones próximas a fuentes hídricas con un menor aporte de algunos manantiales e incluso con su agotamiento durante periodos secos. La elevada transpiración de árboles de rápido crecimiento puede intensificar la competencia por el agua cuando las precipitaciones son escasas o la recarga subterránea resulta insuficiente.

Este desafío no es exclusivo de Etiopía. El debate sobre la necesidad de controlar la densidad de árboles con elevada demanda hídrica señala que el manejo forestal puede ayudar a equilibrar la vegetación disponible con el agua que realmente recibe una cuenca.

Los efectos dependen del lugar y del manejo

La evidencia científica sobre el eucalipto no respalda una conclusión única aplicable a cualquier territorio. Algunos estudios han registrado reducciones de humedad, escorrentía o recarga, mientras otros encontraron efectos menos pronunciados o resultados diferentes según la textura del suelo, el régimen de lluvias y la profundidad de las raíces.

También existen diferencias entre especies de eucalipto y sistemas productivos. Una plantación continua, densa y próxima a un manantial no genera necesariamente el mismo impacto que árboles dispersos, franjas forestales o parcelas establecidas lejos de las fuentes de agua. La comparación debe considerar, además, qué cobertura vegetal existía antes: un cultivo anual, un pastizal, un terreno degradado o un bosque nativo.

Las plantaciones pueden ayudar a reducir la presión sobre los bosques naturales al proporcionar madera de rápido crecimiento. No obstante, sustituir vegetación nativa o tierras productoras de alimentos introduce otros costos posibles, como menor biodiversidad, cambios en los nutrientes y competencia entre la producción forestal y agrícola.

La experiencia de la agroforestería integrada con cultivos y polinizadores muestra una alternativa a las plantaciones uniformes: combinar árboles y producción agrícola puede aportar sombra, hábitat y protección del suelo, siempre que las especies y densidades sean compatibles con la disponibilidad de agua.

La madera sostiene una economía rural concreta

Eliminar indiscriminadamente el eucalipto tampoco constituye una respuesta sencilla. Numerosos hogares rurales dependen de su venta, mientras las ciudades necesitan postes, leña y materiales de construcción. Su rápido crecimiento permite obtener productos comerciales en periodos relativamente cortos y ofrece una reserva económica que los agricultores pueden aprovechar ante gastos familiares o pérdidas de cosechas.

El desafío consiste en conservar esos beneficios sin ampliar la presión sobre tierras fértiles y fuentes hídricas sensibles. La demanda global de productos forestales continúa creciendo, mientras el cambio climático amenaza las áreas adecuadas para producirlos, como explica el análisis sobre los riesgos climáticos para el suministro mundial de madera.

En Etiopía, esa tensión tiene consecuencias directas para la agricultura. Si las plantaciones ocupan campos cultivables o reducen el agua disponible durante la estación seca, pueden afectar la producción de alimentos y el abastecimiento de las comunidades. Pero si se gestionan en zonas apropiadas, pueden aportar madera, ingresos y protección frente a la erosión sin reproducir los impactos observados en las áreas más vulnerables.

Ordenar las plantaciones según el riesgo hídrico

Las investigaciones revisadas apuntan hacia un manejo territorial diferenciado. Entre las medidas posibles se encuentran evitar nuevas plantaciones intensivas junto a manantiales y riberas, conservar franjas de vegetación nativa, ajustar la densidad de árboles, ampliar la distancia respecto de los cultivos y vigilar periódicamente la humedad del suelo y el caudal.

También resulta necesario comparar especies y procedencias antes de establecer grandes superficies. La selección debe considerar no solo la velocidad de crecimiento y el valor comercial, sino también el consumo de agua, la capacidad de rebrote, la demanda de nutrientes y la interacción con la vegetación local.

La diversificación puede disminuir la dependencia de una sola especie forestal. Incorporar árboles nativos, sistemas agroforestales y plantaciones mixtas permitiría distribuir los riesgos productivos y ambientales, aunque estas opciones requieren asistencia técnica, disponibilidad de material vegetal y mercados capaces de remunerar productos diferentes.

El eucalipto resolvió una necesidad urgente de madera y se convirtió en parte de la economía rural etíope. La evidencia acumulada indica ahora que su siguiente etapa debe estar guiada por la ubicación, el agua disponible y el seguimiento de cada cuenca, en lugar de ampliar las plantaciones bajo un modelo uniforme.

Fuentes referenciales:
La Razón
Revisión sobre los impactos socioeconómicos y ambientales del eucalipto en Etiopía
The Scientific World Journal



Mundo Agropecuario
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