Agricultura

El girasol conserva daños internos después de la sequía

Publicado el 19/08/2026 · REDACCION

Imágenes de plantas intactas revelan que el riego mejora su apariencia, pero no elimina las obstrucciones acumuladas en los tejidos que transportan agua


Redactor: Luis Ortega
Editor: Karem Díaz S.

Los girasoles pueden recuperar su apariencia después de recibir agua, pero mantienen daños internos provocados por la sequía, según una investigación de la Universidad Estatal de Colorado, la Universidad de Colorado Boulder y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos. El hallazgo modifica la interpretación de cómo responde este cultivo al estrés hídrico y cuestiona la idea de que sus tejidos conductores pueden repararse completamente tras el riego.

El estudio, publicado en el Journal of Experimental Botany, examinó las embolias que aparecen en el xilema, la red de tejidos encargada de transportar agua desde las raíces hasta los tallos y las hojas. Los investigadores comprobaron que estas obstrucciones permanecieron tanto en los tallos como en las hojas después de volver a regar las plantas.

La observación es relevante para la agricultura porque una planta que recupera la firmeza de sus hojas puede parecer restablecida, aunque su capacidad hidráulica conserve lesiones. Esa diferencia entre recuperación visible y funcionamiento interno obliga a revisar cómo se evalúa la resistencia de los cultivos después de un periodo de escasez de agua.

Las burbujas de aire interrumpen el transporte de agua

Cuando el suelo se seca, la planta necesita generar una mayor tensión para extraer el agua disponible. Ese esfuerzo puede introducir aire en los conductos del xilema y originar burbujas que bloquean parcialmente el flujo. El fenómeno recibe el nombre de embolia.

Las obstrucciones dificultan que el agua llegue a las hojas, donde resulta necesaria para mantener el crecimiento y la fotosíntesis. Si la pérdida de conductividad hidráulica es suficientemente intensa, determinadas zonas de la planta pueden continuar funcionando por debajo de su capacidad incluso cuando el suelo vuelve a recibir humedad.

El xilema forma parte de un sistema complejo de regulación hídrica en el que también participan las raíces, las hojas y los estomas. Investigaciones anteriores han identificado mecanismos estomáticos que ayudan a las plantas a conservar agua, pero el nuevo trabajo muestra que la respuesta superficial no permite conocer por sí sola el estado de los conductos internos.

Estudios previos habían planteado que los girasoles podían eliminar las embolias mediante un proceso conocido como rellenado, una vez restablecida la disponibilidad de agua. Sin embargo, esas conclusiones contaban con poca evidencia directa y se apoyaban principalmente en técnicas que requerían cortar partes de las plantas.

La microtomografía permitió observar plantas intactas

El equipo encabezado por Jared Stewart, investigador posdoctoral de la Universidad Estatal de Colorado y la Universidad de Colorado Boulder, utilizó un escáner de microtomografía computarizada para observar el interior de ejemplares intactos. El equipo estaba instalado en la Facultad de Medicina Veterinaria y Ciencias Biomédicas de la Universidad Estatal de Colorado.

Esta técnica permitió seguir la formación y permanencia de las embolias sin cortar los tallos ni alterar el sistema hidráulico. Los investigadores consideran que el muestreo destructivo utilizado en trabajos anteriores pudo introducir aire durante la manipulación y generar falsos positivos sobre la supuesta reparación de los conductos.

Las imágenes mostraron que los girasoles recuperaban un aspecto saludable después del riego, pero las embolias acumuladas durante la sequía no desaparecían. El resultado no significa que las plantas sean incapaces de continuar creciendo, sino que la recuperación observada no equivale a una restauración completa del xilema afectado.

Esta distinción también aparece en otros cultivos. Un estudio sobre la respuesta de diferentes portainjertos de manzano a la sequía mostró que el estrés hídrico puede afectar de manera desigual el crecimiento, la absorción de nutrientes y la recuperación posterior, dependiendo del material vegetal.

No todas las especies reparan sus conductos del mismo modo

El nuevo resultado contrasta con un trabajo anterior del mismo grupo, que documentó la desaparición completa de las embolias en una gramínea silvestre durante las 24 horas posteriores al riego. En ese caso, las observaciones realizadas sobre plantas intactas ofrecieron evidencia directa de rellenado y recuperación hidráulica.

La comparación indica que la capacidad de reparar tejidos embolizados no está presente de la misma manera en todas las plantas. Algunas especies pueden restablecer los conductos dañados, mientras que otras, como los girasoles analizados, utilizan estrategias diferentes para continuar funcionando después del estrés.

Esta diversidad de respuestas coincide con las investigaciones sobre el denominado mijo resurrección y su recuperación tras una sequía severa. Las plantas tolerantes a condiciones extremas disponen de combinaciones particulares de rasgos fisiológicos que no deben extrapolarse automáticamente a otros cultivos.

Stewart señaló que el debate científico se había dividido entre quienes sostenían que el rellenado nunca ocurre y quienes lo consideraban relativamente frecuente. Los resultados obtenidos en el girasol y en la gramínea sugieren una situación intermedia: la reparación existe en determinadas plantas, pero no constituye una respuesta universal.

Implicaciones para el manejo agrícola del girasol

El hallazgo no establece todavía cuánto afecta la persistencia de embolias al rendimiento, la formación de semillas o el contenido de aceite en condiciones de campo. El experimento se concentró en demostrar si las obstrucciones desaparecían después del riego, por lo que serán necesarios estudios adicionales para relacionar el daño hidráulico con variables productivas.

Para los programas de mejoramiento, la investigación aporta un criterio más preciso para evaluar la tolerancia a la sequía. Seleccionar plantas únicamente por su capacidad de recuperar la apariencia externa podría ocultar diferencias importantes en la conductividad del xilema y en el desempeño durante episodios hídricos repetidos.

La búsqueda de cultivos capaces de soportar simultáneamente calor y sequía requiere identificar los mecanismos que permiten mantener el transporte de agua, proteger la fotosíntesis y recuperar el crecimiento. La microtomografía ofrece una herramienta para observar directamente esos procesos sin provocar daños durante la medición.

Desde el punto de vista del riego, los resultados también aconsejan cautela al interpretar la respuesta inmediata de las plantas. La recuperación de la turgencia después de una aplicación de agua no demuestra necesariamente que el sistema vascular haya regresado a su estado anterior.

El trabajo amplía el conocimiento sobre los efectos persistentes de la sequía en un cultivo oleaginoso de importancia mundial. También proporciona una base para comparar variedades de girasol, determinar si existen diferencias genéticas en la vulnerabilidad del xilema y desarrollar evaluaciones que reflejen mejor la recuperación hidráulica real.

Fuentes referenciales:
Phys.org
Journal of Experimental Botany



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