Un experimento de 30 días realizado en China descubrió que reducir la actividad de determinados hongos durante el compostaje de estiércol porcino aumentó del 34,32 % al 51,50 % la eliminación de genes de resistencia a los antibióticos. El hallazgo revela una interacción microbiana que podría influir en la seguridad de los fertilizantes orgánicos.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.
Un equipo de investigadores de la Universidad Agrícola de China ha identificado un papel hasta ahora insuficientemente estudiado de los hongos en la persistencia de genes de resistencia a los antibióticos durante el compostaje de estiércol ganadero. En un experimento con estiércol porcino, los científicos comprobaron que disminuir la actividad de determinados hongos modificaba las comunidades microbianas y favorecía la eliminación de parte del material genético asociado con la resistencia bacteriana.
La investigación, publicada originalmente el 9 de octubre de 2026 en la revista científica Agricultural Ecology and Environment y difundida internacionalmente el 29 de octubre, aporta nuevos datos sobre un problema relacionado con la ganadería y el aprovechamiento agrícola de los residuos animales.
El trabajo fue dirigido por investigadores entre los que figuran Yan Yang, Jiani Wang, Yuezhen Tian y Jing Yuan, vinculados a instituciones científicas chinas. Su objetivo fue determinar cómo la actividad de los hongos influye en las bacterias que transportan genes de resistencia durante la transformación del estiércol en compost.
Los resultados muestran que los hongos no participan únicamente en la descomposición de la materia orgánica. También pueden modificar las relaciones entre comunidades bacterianas y favorecer condiciones que permiten la persistencia de determinados genes de resistencia.
El descubrimiento no significa que los agricultores deban aplicar fungicidas al estiércol. Los experimentos se realizaron en condiciones controladas y todavía no existe una recomendación práctica que permita trasladar el tratamiento a explotaciones comerciales.
El compostaje de estiércol y los genes de resistencia
El estiércol procedente de explotaciones porcinas, bovinas y avícolas constituye una fuente importante de materia orgánica y nutrientes para la agricultura.
Su transformación mediante compostaje permite estabilizar parcialmente los residuos, reducir determinados microorganismos perjudiciales y obtener materiales que pueden incorporarse al suelo como enmiendas orgánicas.
Sin embargo, el estiércol también puede contener bacterias resistentes a antibióticos y fragmentos de material genético asociados con esa resistencia.
Estos fragmentos, conocidos como genes de resistencia a los antibióticos, pueden permanecer en determinadas poblaciones microbianas y, bajo ciertas condiciones, transmitirse entre bacterias.
La preocupación científica no se limita a la presencia de residuos farmacológicos. También comprende la posibilidad de que los microorganismos portadores de genes de resistencia sobrevivan durante el tratamiento de los residuos y posteriormente lleguen a los suelos agrícolas.
Investigaciones anteriores han demostrado que la incorporación de compost y estiércol tratado puede modificar las comunidades bacterianas y la resistencia antimicrobiana del suelo, aunque las respuestas dependen del material aplicado y de las condiciones ambientales.
El nuevo estudio chino aborda una pregunta diferente: qué papel desempeñan los hongos durante el compostaje y cómo sus interacciones con las bacterias influyen en la persistencia de esos genes.
Los científicos realizaron un experimento de 30 días
Para estudiar estas relaciones, los investigadores utilizaron un sistema experimental de compostaje facultativo con estiércol porcino.
Durante 30 días compararon tratamientos con diferentes concentraciones de cicloheximida, una sustancia utilizada experimentalmente para inhibir la actividad de los hongos.
Los tratamientos incluyeron concentraciones de 0, 20, 40 y 60 miligramos por kilogramo de material.
La finalidad no era desarrollar directamente un producto comercial, sino establecer distintos niveles de actividad fúngica y observar cómo respondían las comunidades de microorganismos.
Los científicos analizaron las relaciones entre hongos y bacterias, así como los cambios en la abundancia de genes de resistencia a los antibióticos, genes de resistencia a metales y elementos genéticos móviles.
Estos últimos son especialmente relevantes porque algunos pueden facilitar el intercambio de material genético entre microorganismos.
La investigación permitió examinar no solo la presencia de determinados grupos microbianos, sino también las asociaciones que mantienen durante la transformación de los residuos.
La eliminación de genes de resistencia aumentó hasta el 51,50 %
Uno de los resultados más importantes fue el aumento de la eliminación de genes de resistencia a los antibióticos cuando se redujo la actividad de los hongos.
En el tratamiento sin cicloheximida, la reducción de estos genes alcanzó el 34,32 % después de 30 días.
Con una concentración de 20 miligramos por kilogramo, la eliminación aumentó al 40,77 %.
Cuando la dosis alcanzó 40 miligramos por kilogramo, la reducción fue del 47,31 %.
El tratamiento con 60 miligramos por kilogramo registró el valor más alto: 51,50 %.
La diferencia entre los extremos del experimento fue de 17,18 puntos porcentuales.
Este resultado indica que la modificación experimental de la actividad fúngica estuvo acompañada por una mayor disminución de la abundancia de genes de resistencia durante el compostaje.
No obstante, una reducción de estos genes no equivale a demostrar que el compost final esté completamente libre de bacterias resistentes ni que resulte automáticamente seguro para cualquier aplicación agrícola.
La evaluación sanitaria de un abono requiere considerar otros factores, entre ellos los microorganismos patógenos, las condiciones del proceso y el destino del material tratado.
También disminuyeron los elementos que facilitan el intercambio genético
Los investigadores examinaron los elementos genéticos móviles, estructuras que pueden participar en la transferencia de genes entre microorganismos.
En el tratamiento de control, su eliminación fue del 38,61 %.
En las condiciones de mayor inhibición fúngica, el porcentaje alcanzó el 68,02 %.
La diferencia fue de 29,41 puntos porcentuales, un cambio especialmente relevante para comprender cómo pueden modificarse las posibilidades de circulación de genes de resistencia dentro de las comunidades microbianas.
El experimento también mostró cambios en los genes relacionados con la resistencia a metales.
En el tratamiento de comparación, el indicador de eliminación de estos genes fue negativo, con un valor del −173,18 %, lo que refleja un aumento de su abundancia respecto al punto de referencia utilizado por los investigadores.
Con la mayor inhibición fúngica, el indicador pasó a una eliminación positiva del 20,97 %.
Estos resultados sugieren que las interacciones entre microorganismos pueden influir simultáneamente en diferentes grupos de genes asociados con la resistencia.
Sin embargo, los cambios observados en los elementos genéticos móviles no constituyen por sí solos una medición directa de todas las transferencias de genes que ocurrieron durante el experimento.
Los hongos podrían facilitar conexiones entre bacterias
La explicación propuesta por los investigadores se relaciona con la estructura y el comportamiento de las comunidades fúngicas.
Muchos hongos desarrollan filamentos microscópicos llamados hifas, que pueden extenderse a través de materiales orgánicos y establecer conexiones físicas dentro del sustrato.
Estas estructuras pueden influir en el desplazamiento de bacterias y en la organización de comunidades microbianas.
Además, los hongos liberan sustancias durante su actividad metabólica que pueden modificar las condiciones disponibles para otros microorganismos.
Los científicos observaron que, al disminuir la actividad fúngica, se debilitaban las asociaciones identificadas tanto dentro de las comunidades de hongos y bacterias como entre ambos grupos.
También se redujo la abundancia de determinados géneros bacterianos, entre ellos Lactobacillus y Anaerococcus, identificados en el análisis como posibles portadores de genes de resistencia y elementos genéticos móviles.
Los investigadores interpretan estos cambios como evidencia de que ciertos hongos pueden favorecer indirectamente la persistencia de bacterias que transportan genes de resistencia.
El mecanismo no implica que todos los hongos sean perjudiciales durante el compostaje. Su función depende de la especie, las condiciones del proceso y las relaciones que establece con otros microorganismos.
Un resultado que exige distinguir entre distintos tipos de hongos
El hallazgo adquiere especial interés porque otras investigaciones han encontrado que determinados sistemas de compostaje basados en hongos pueden reducir contaminantes y riesgos microbiológicos.
Por ejemplo, un estudio de la Academia China de Ciencias evaluó un sistema que integraba residuos agrícolas, estiércol y sustratos de hongos cultivados, y observó reducciones de determinados contaminantes y genes de resistencia.
A primera vista, estos resultados podrían parecer contradictorios.
Sin embargo, las investigaciones examinan materiales, organismos y procedimientos diferentes.
El trabajo anterior utilizó un sistema de transformación orgánica que incluía hongos seleccionados y residuos de su cultivo.
El nuevo experimento examinó las relaciones entre comunidades fúngicas y bacterianas presentes durante el compostaje facultativo de estiércol porcino.
Por tanto, no es correcto concluir que aumentar o disminuir indiscriminadamente la presencia de hongos siempre produzca el mismo resultado.
La composición de la comunidad microbiana y sus interacciones parecen ser factores decisivos.
Qué significa el descubrimiento para la ganadería porcina
Las explotaciones porcinas generan residuos orgánicos que requieren almacenamiento, tratamiento y aprovechamiento adecuados.
El compostaje constituye una de las opciones para transformar parte de esos materiales en recursos agrícolas, pero su eficacia depende de las condiciones de operación.
La temperatura, la humedad, la aireación, el tiempo de tratamiento y las características iniciales del estiércol influyen en el funcionamiento de las comunidades microbianas.
El estudio chino añade una variable que merece atención: las relaciones entre hongos y bacterias portadoras de genes de resistencia.
Desde el punto de vista productivo, comprender estas interacciones podría ayudar a diseñar procedimientos que reduzcan determinados riesgos microbiológicos sin perjudicar la estabilización de la materia orgánica.
La gestión de los purines porcinos también ha sido examinada en investigaciones españolas sobre su aplicación como fertilizante y los cambios que producen en las comunidades microbianas del suelo.
Ambas líneas de investigación se relacionan con la necesidad de aprovechar los nutrientes contenidos en los residuos ganaderos sin trasladar problemas sanitarios o ambientales a las superficies agrícolas.
El trabajo chino no evaluó directamente el rendimiento de cultivos fertilizados con el compost obtenido ni su comportamiento posterior en condiciones de campo.
La inhibición experimental no debe confundirse con una recomendación de uso
Una de las precauciones más importantes es que la cicloheximida utilizada en el experimento fue una herramienta para estudiar el papel de los hongos.
Su utilización permitió crear diferencias controladas en la actividad fúngica y analizar las consecuencias microbiológicas.
Eso no significa que el compuesto sea apropiado para incorporarlo a los procesos habituales de compostaje agrícola.
La cicloheximida es una sustancia de laboratorio con riesgos toxicológicos y no debe interpretarse como un tratamiento recomendado para agricultores o ganaderos.
Antes de considerar cualquier aplicación práctica sería necesario desarrollar métodos seguros, evaluar sus posibles efectos sobre la degradación de la materia orgánica y comprobar la calidad del compost resultante.
También sería indispensable determinar si las respuestas observadas pueden reproducirse en instalaciones de mayor escala y bajo condiciones variables de temperatura, humedad y composición del estiércol.
La importancia de validar los tratamientos en condiciones productivas también aparece en estudios sobre el procesamiento de sólidos de estiércol reciclado en granjas lecheras, donde la combinación de tratamientos mostró diferencias en la presencia de determinados microorganismos patógenos.
El hallazgo abre nuevas preguntas sobre la seguridad de los abonos orgánicos
La investigación ofrece una explicación experimental de por qué determinados genes de resistencia pueden persistir durante la transformación de residuos ganaderos.
Hasta ahora, buena parte de los estudios sobre resistencia antimicrobiana en el compostaje se había concentrado en las bacterias y en los factores ambientales que condicionan su supervivencia.
El nuevo trabajo muestra que las comunidades fúngicas también pueden desempeñar un papel importante al modificar las conexiones y asociaciones entre microorganismos.
Los autores consideran que futuras investigaciones deberán profundizar en la identificación de los hongos más relevantes, sus interacciones con bacterias portadoras de resistencia y las condiciones que favorecen o dificultan esos procesos.
También será necesario comprobar si modificar esas interacciones mediante estrategias compatibles con el compostaje agrícola permite obtener materiales con menores riesgos microbiológicos.
La novedad no consiste en haber desarrollado un fertilizante comercial ni un tratamiento listo para su aplicación en granjas. Consiste en identificar un factor biológico adicional que ayuda a comprender el comportamiento de los genes de resistencia durante el procesamiento del estiércol.
El estudio fue publicado en Agricultural Ecology and Environment, volumen 2, artículo e025, bajo el título Fungi serve as a novel biological factor for enriching resistance genes in facultative composting, as exhibited by fungal gradient experiments, con el identificador DOI 10.48130/aee-0026-0023.
Fuentes referenciales:
Agricultural Ecology and Environment — Estudio científico original de Yan Yang y colaboradores, 9 de octubre de 2026
The Microbiologist — Study reveals fungi as overlooked players in agricultural antibiotic resistance, 29 de octubre de 2026


