Ciencia y Tecnología

India prueba maní entre cañas para producir más aceite

Publicado el 19/08/2026 · REDACCION

El cultivo intercalado aprovecha los espacios libres de las plantaciones azucareras y busca elevar los ingresos rurales sin incorporar nuevas hectáreas


Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz

India está evaluando un sistema que combina maní y caña de azúcar en la misma superficie para incrementar la producción nacional de aceite vegetal, diversificar los ingresos de los agricultores y mejorar el manejo del suelo. Las demostraciones se desarrollan en el oeste de Uttar Pradesh mediante una colaboración entre el Consejo Indio de Investigación Agrícola y el CIMMYT.

La propuesta no reemplaza la caña, uno de los cultivos comerciales más importantes de la región. El maní de ciclo corto se establece entre hileras emparejadas durante los primeros meses, cuando las plantas de caña todavía son pequeñas y una parte considerable del terreno permanece sin cobertura.

El modelo responde a dos desafíos simultáneos. India tiene una producción azucarera suficiente, pero depende de las importaciones para cubrir alrededor del 60 % de su demanda de aceites comestibles. Al mismo tiempo, ampliar las oleaginosas mediante nuevas tierras resulta difícil en territorios donde otros cultivos ofrecen ingresos atractivos y ya ocupan gran parte de la superficie disponible.

El maní ocupa el espacio libre al inicio del ciclo

La caña de azúcar se establece tradicionalmente con distancias amplias entre hileras. Durante la fase inicial, antes de que el follaje cierre el entresurco, quedan corredores expuestos donde se pierde humedad y pueden desarrollarse malezas.

Los investigadores utilizan una disposición de hileras emparejadas con aproximadamente 30 centímetros dentro de cada par y camas de al menos 120 centímetros para los cultivos intercalados. En ese espacio se siembra maní de maduración temprana, capaz de completar su ciclo antes de que la caña produzca demasiada sombra.

Las variedades de maní empleadas necesitan aproximadamente entre 90 y 100 días. Esta duración permite sembrarlas junto con la caña de primavera y cosecharlas antes de la llegada del monzón, según los ensayos desarrollados por el Instituto Indio de Investigación de Sistemas Agrícolas, ICAR-IIFSR.

El sistema se denomina cultivo intercalado aditivo porque incorpora una segunda especie sin reducir deliberadamente la densidad del cultivo principal. Mundo Agropecuario ya había analizado la asociación de maní y caña como una vía de diversificación productiva, destacando la necesidad de ajustar la geometría, las fechas y el manejo a cada explotación.

Los primeros ensayos muestran mejoras productivas

El proyecto comenzó en 2023 con financiamiento del Centro Australiano para la Investigación Agrícola Internacional. Además de India, la iniciativa estudia sistemas intercalados en Bangladés y Bután con el objetivo de mejorar productividad, nutrición, ingresos y resiliencia climática.

En Uttar Pradesh, el CIMMYT y el ICAR-IIFSR prueban maní, caupí para hortaliza, okra y maíz forrajero junto con caña recién plantada y caña de rebrote. La inclusión de cultivos adicionales en los lotes de rebrote constituye una de las áreas novedosas de la investigación.

Durante la primera temporada experimental, el maní intercalado coincidió con un incremento de entre 10 % y 15 % en el rendimiento de la caña. La productividad total del sistema, medida como rendimiento equivalente de caña de azúcar, aumentó entre 30 % y 35 % frente al monocultivo utilizado como comparación.

Los resultados son preliminares y no garantizan el mismo comportamiento en todas las parcelas. El equipo continúa reuniendo información de los campos experimentales y de explotaciones comerciales para determinar la estabilidad de los beneficios bajo diferentes suelos, climas y niveles de manejo.

El interés por esta práctica forma parte de una tendencia más amplia. Estudios sobre la producción intercalada de hortalizas y otros cultivos han mostrado que utilizar de forma complementaria el espacio, la luz y los nutrientes puede elevar la producción conjunta por unidad de superficie.

Cincuenta productores participan en las demostraciones

Las experiencias se han extendido a 50 agricultores de los distritos de Meerut, Muzaffarnagar, Baghpat y Hapur. Los participantes recibieron capacitación para modificar la disposición de la caña e incorporar maní, maíz forrajero, caupí u okra sin desplazar el cultivo principal.

El 16 de mayo de 2026, M. L. Jat, secretario del Departamento de Investigación y Educación Agrícola y director general del ICAR, visitó demostraciones establecidas en Kushawali y otras localidades del bloque de Sardhana, en el distrito de Meerut.

Durante el recorrido, Jat presentó como visión nacional la incorporación de maní y otras oleaginosas en un millón de hectáreas ocupadas actualmente por sistemas cañeros. El planteamiento pretende aumentar la producción de aceite mediante un uso más intenso de la superficie existente, en lugar de transformar nuevos terrenos.

La posible ampliación requerirá semillas adaptadas, mecanización, asistencia agronómica y cadenas comerciales capaces de absorber la producción adicional. También será necesario comprobar si el sistema mantiene sus ventajas cuando deja de operar como demostración y se aplica a gran escala.

Una cosecha intermedia aporta liquidez al agricultor

La caña permanece muchos meses en el campo antes de generar ingresos. El maní ofrece una cosecha más temprana que puede ayudar a cubrir alquileres, mano de obra, riego y otros costos mientras continúa el desarrollo del cultivo principal.

La diversificación también distribuye el riesgo. Si una sequía, una ola de calor, una plaga o un problema comercial reduce el resultado de uno de los cultivos, el productor conserva la posibilidad de obtener ingresos mediante el otro.

Un escenario divulgado para Uttar Pradesh calculó que incorporar maní en el 20 % de los aproximadamente 2,7 millones de hectáreas de caña de la región podría añadir unas 652.800 toneladas anuales de la oleaginosa. La estimación proyecta ingresos adicionales cercanos a 4.907 crore de rupias, pero su materialización dependería del rendimiento, los precios y la adopción efectiva del sistema.

Otros países cañeros también han experimentado con asociaciones semejantes. En Pakistán se ha promovido el cultivo de trigo y otras especies entre las hileras de caña para elevar la productividad general del terreno y crear fuentes adicionales de ingresos.

El maní funciona como cobertura viva

Además de producir grano y aceite, el maní cubre el suelo durante una etapa en la que el cañaveral todavía deja pasar abundante luz. Esa cobertura puede reducir la evaporación, limitar la emergencia de algunas malezas y disminuir el impacto directo de la lluvia sobre la superficie.

Como leguminosa, el maní establece una asociación con bacterias capaces de fijar nitrógeno atmosférico. Una parte de ese aporte permanece vinculada a la biomasa y a los residuos del cultivo, por lo que su contribución efectiva a la caña depende del manejo, la nodulación y la cantidad de material que vuelve al suelo.

No debe interpretarse que el maní elimina automáticamente la necesidad de fertilizantes nitrogenados. Los productores necesitan análisis de suelo y recomendaciones locales para ajustar las dosis sin comprometer el rendimiento ni aplicar nutrientes innecesarios.

La diversificación resulta especialmente relevante en zonas donde rotaciones prolongadas de caña, rebrote y trigo han reducido la variedad del sistema agrícola. Una revisión sobre las prácticas que deterioran la salud y resiliencia de los suelos advirtió que el manejo intensivo continuado puede favorecer pérdida de materia orgánica, compactación y menor capacidad para soportar sequías o inundaciones.

La mecanización será decisiva para ampliar el sistema

Sembrar y cosechar dos especies en el mismo lote introduce exigencias operativas. La maquinaria debe desplazarse sin dañar la caña, mientras las labores de riego, fertilización y control de plagas necesitan compatibilidad entre ambos cultivos.

En la caña de rebrote, los investigadores utilizaron una trituradora para manejar los residuos después del corte y permitir la implantación del cultivo adicional. El aprovechamiento de esa cobertura requiere evitar que el material interfiera con la emergencia del maní.

También deben vigilarse posibles competencias por agua, luz y nutrientes. Una densidad excesiva, una fecha inadecuada o una variedad demasiado tardía podrían reducir el desempeño de la caña y anular parte de la ventaja económica.

El proyecto dispone de dos años de datos en los campos del ICAR-IIFSR y suma observaciones procedentes de las 50 explotaciones participantes. Esta base permitirá determinar qué combinaciones funcionan mejor durante las siembras de primavera y verano del oeste de Uttar Pradesh.

Una vía complementaria hacia la autosuficiencia

La asociación de maní y caña no resolverá por sí sola la dependencia india de los aceites importados. El país necesita mejoras en rendimiento, semillas, extracción, almacenamiento, comercialización y apoyo a distintas oleaginosas.

El sistema ofrece, sin embargo, una posibilidad concreta de añadir producción sin competir directamente por nuevas tierras. Su adopción encaja con la Misión Nacional de Aceites Comestibles y Oleaginosas para el periodo 2024/25–2030/31, orientada a fortalecer el abastecimiento interno.

El resultado final dependerá de que los agricultores obtengan una rentabilidad verificable y puedan acceder a semilla, maquinaria, asesoramiento y compradores. Las demostraciones de Uttar Pradesh intentan establecer esa evidencia antes de impulsar una expansión nacional.

Fuentes referenciales:
AgroXXI
Consejo Indio de Investigación Agrícola
CIMMYT



Mundo Agropecuario
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.