La actualización sanitaria del 7 de octubre de 2026 registra infecciones en ovejas, bovinos, una cabra y una alpaca, mientras las autoridades británicas refuerzan la vigilancia de esta enfermedad transmitida por insectos
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.
Las autoridades sanitarias de Inglaterra confirmaron 83 nuevos casos de lengua azul en una actualización publicada el 7 de octubre de 2026. Los registros corresponden a explotaciones de diferentes condados y evidencian la circulación del virus que afecta principalmente a rumiantes domésticos, entre ellos ovejas y bovinos.
La información procede del Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales del Reino Unido (Defra) y de la Agencia de Sanidad Animal y Vegetal (APHA), organismos responsables de la vigilancia de esta enfermedad.
Los nuevos casos se notificaron en Cornwall, Cumbria, Derbyshire, Devon, Lancashire, North Yorkshire, Somerset y Wiltshire, una distribución geográfica que muestra la presencia de infecciones en distintas zonas ganaderas de Inglaterra.
De los 83 casos comunicados, 72 fueron identificados como infecciones por el serotipo 3 del virus de la lengua azul, conocido como BTV-3. Las autoridades también registraron infecciones correspondientes a otros resultados de la vigilancia, que deben distinguirse de los casos confirmados específicamente como BTV-3.
La actualización constituye un nuevo dato de vigilancia epidemiológica, no una estimación del número total de animales infectados en el país.
Ovejas y bovinos concentran la mayoría de los casos
Entre los 72 casos identificados como BTV-3, las autoridades británicas comunicaron 43 correspondientes a ovejas y 27 a bovinos. También se registró un caso en una cabra y otro en una alpaca.
La distribución por especies resulta importante porque la lengua azul no afecta exclusivamente al ganado ovino. El virus puede infectar diferentes rumiantes, aunque la gravedad de las manifestaciones clínicas varía según la especie, el serotipo y las condiciones de cada animal.
Las ovejas pueden desarrollar cuadros graves, mientras que los bovinos también pueden presentar signos clínicos y participar en la circulación del virus.
La presencia de casos en una cabra y una alpaca confirma que la vigilancia debe considerar otras especies susceptibles, incluso cuando representen una proporción menor de las notificaciones.
El riesgo sanitario de esta enfermedad ya había quedado de manifiesto en los casos de lengua azul detectados anteriormente en Dinamarca, cuando la circulación del BTV-3 despertó preocupación entre los productores europeos.
La situación actual de Inglaterra corresponde a un acontecimiento distinto: una actualización oficial de octubre de 2026 con nuevas confirmaciones y una distribución específica por especies y regiones.
La mayoría de las infecciones se investigaron por signos clínicos
La APHA precisó que 71 de los 72 casos de BTV-3 fueron investigados después de notificarse signos clínicos sospechosos en los animales.
El caso restante se identificó mediante una prueba realizada antes del movimiento de un animal.
Esta diferencia permite observar dos vías de detección utilizadas en la vigilancia sanitaria: la investigación de animales que presentan síntomas compatibles con la enfermedad y los controles efectuados antes de determinados desplazamientos.
La detección basada en signos clínicos depende de que los ganaderos y veterinarios reconozcan las alteraciones que pueden estar asociadas a la infección y comuniquen sus sospechas.
Entre los síntomas de la lengua azul pueden encontrarse fiebre, inflamación de tejidos, lesiones en la boca, secreciones nasales, cojera y disminución del estado general. No todos los animales infectados presentan necesariamente los mismos signos.
La confirmación requiere aplicar los procedimientos de diagnóstico y vigilancia establecidos por las autoridades competentes.
Los jejenes Culicoides transmiten el virus entre animales
La lengua azul es una enfermedad vírica transmitida principalmente por pequeños insectos hematófagos del género Culicoides.
Estos insectos pueden adquirir el virus al alimentarse de un animal infectado y transmitirlo posteriormente a otros hospedadores susceptibles.
Por ello, la enfermedad no se propaga habitualmente mediante el contacto directo entre animales de la misma manera que otras infecciones ganaderas.
La actividad de los vectores desempeña un papel fundamental en la epidemiología de la lengua azul. Factores como la temperatura, la humedad y las condiciones ambientales pueden influir en su presencia y comportamiento.
Una investigación publicada anteriormente examinó la actividad de insectos Culicoides durante el invierno, mostrando que determinadas poblaciones pueden mantenerse activas incluso en períodos fríos.
Este antecedente ayuda a comprender por qué la vigilancia de los vectores no debe depender exclusivamente de una interpretación simplificada de las estaciones del año.
Sin embargo, los resultados obtenidos en una región o especie de insecto no pueden trasladarse automáticamente a todas las condiciones de Inglaterra.
El serotipo BTV-3 representa un desafío para la ganadería europea
El virus de la lengua azul comprende diferentes serotipos, una característica relevante para la vigilancia, la prevención y la selección de medidas sanitarias.
El BTV-3 ha adquirido especial importancia en Europa por su circulación en diferentes países y por las consecuencias que puede ocasionar en las explotaciones de rumiantes.
La enfermedad puede afectar el bienestar animal, ocasionar pérdidas productivas y generar dificultades para el movimiento y la comercialización del ganado.
La magnitud de esos efectos depende de la gravedad de los cuadros clínicos, la cantidad de animales afectados y las medidas sanitarias aplicadas.
La importancia de comprender el comportamiento del virus también se refleja en una investigación sobre los mecanismos utilizados por el virus de la lengua azul para evadir la respuesta inmunitaria del hospedador.
Aquel trabajo abordó mecanismos biológicos de la infección, mientras que la nueva información británica se refiere específicamente a la evolución de los casos detectados mediante la vigilancia oficial.
Inglaterra modificó sus procedimientos de diagnóstico en septiembre
La actualización de octubre llega después de que el Gobierno británico anunciara, el 11 de septiembre de 2026, modificaciones destinadas a acelerar la confirmación de determinados casos sospechosos de lengua azul.
Anteriormente, los ganaderos podían tener que esperar a que las muestras fueran procesadas en un laboratorio antes de obtener una confirmación oficial.
Con el nuevo enfoque, los veterinarios privados pueden realizar diagnósticos clínicos en situaciones donde los signos de la enfermedad sean suficientemente claros, mientras que la APHA mantiene la responsabilidad de confirmar formalmente los casos.
La medida busca reducir los tiempos de respuesta y facilitar decisiones sanitarias más rápidas en las explotaciones afectadas.
La vigilancia continúa incluyendo pruebas de laboratorio cuando resultan necesarias, por lo que el cambio no significa que todos los diagnósticos puedan establecerse exclusivamente mediante observación clínica.
La combinación de evaluación veterinaria, notificación y confirmación oficial resulta especialmente relevante cuando se producen numerosos casos en diferentes regiones.
La vacunación y la vigilancia siguen siendo herramientas de prevención
Las autoridades británicas mantienen recomendaciones relacionadas con la vacunación, el seguimiento de los animales y el cumplimiento de las restricciones sanitarias aplicables.
La vacunación puede contribuir a reducir el impacto de la enfermedad cuando se utilizan productos adecuados para el serotipo correspondiente y se siguen las indicaciones veterinarias.
La protección de los rebaños también requiere observar regularmente a los animales y comunicar oportunamente cualquier sospecha de infección.
El control de los movimientos ganaderos constituye otra herramienta importante, especialmente cuando las autoridades establecen condiciones sanitarias específicas para determinadas zonas o categorías de animales.
Los productores deben consultar las disposiciones vigentes antes de trasladar ganado, ya que los requisitos pueden cambiar según la situación epidemiológica.
La lengua azul no se considera una enfermedad que represente un riesgo de infección para las personas mediante el contacto habitual con animales afectados.
La vigilancia muestra nuevas infecciones durante octubre
La actualización del 7 de octubre se suma a otras comunicaciones oficiales realizadas durante los primeros días del mes.
La APHA había informado previamente de 95 nuevos casos en Inglaterra correspondientes al 4 de octubre y de 91 casos comunicados en la actualización del 6 de octubre, además de registros en Gales y Escocia.
Estas cifras describen notificaciones correspondientes a diferentes jornadas. No permiten calcular por sí solas la prevalencia de la enfermedad ni establecer una tasa de crecimiento de las infecciones sin conocer las poblaciones examinadas y los procedimientos de vigilancia.
Los datos oficiales también distinguen los casos identificados mediante pruebas de laboratorio de aquellos confirmados mediante los mecanismos clínicos autorizados.
La existencia de registros en diferentes condados demuestra la necesidad de mantener la vigilancia sobre las explotaciones ganaderas y los movimientos de animales.
Para los productores, la información más importante es que la circulación del virus continúa siendo objeto de seguimiento oficial y que las sospechas clínicas deben notificarse de acuerdo con los procedimientos establecidos.
Las próximas actualizaciones de Defra y APHA permitirán conocer cómo evoluciona la distribución de los casos durante octubre y si se producen cambios en las recomendaciones sanitarias para los rebaños.
Fuentes referenciales:
Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales y Agencia de Sanidad Animal y Vegetal del Reino Unido — Situación actual de la lengua azul, actualización del 7 de octubre de 2026
Gobierno del Reino Unido — Nuevas medidas para acelerar el diagnóstico de lengua azul, 11 de septiembre de 2026


