Agricultura

Inglaterra fija una meta de manejo sostenible para sus suelos agrícolas

Publicado el 29/10/2026 ·

Un documento oficial publicado el 22 de octubre de 2026 establece el objetivo de incorporar hasta el 60 % de los suelos agrícolas a prácticas sostenibles para 2030, una superficie de referencia cercana a 5,4 millones de hectáreas.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz

El Gobierno de Inglaterra ha establecido un nuevo marco de seguimiento para impulsar el manejo sostenible de los suelos agrícolas, con la meta de alcanzar hasta el 60 % de la superficie agrícola del país en 2030. La iniciativa fue detallada el 22 de octubre de 2026 por el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales (Defra), dentro de una serie de objetivos ambientales específicos para el sector agropecuario.

El documento oficial plantea aumentar progresivamente la superficie sometida a prácticas que conserven o mejoren las funciones del suelo, sin comprometer las actividades agrícolas que dependen de este recurso. El objetivo responde a la necesidad de sostener la producción alimentaria y, simultáneamente, mejorar las condiciones de los terrenos utilizados por agricultores y ganaderos.

La novedad consiste en la publicación de un marco sectorial de aplicación y seguimiento de un compromiso previamente establecido en el Plan de Mejora Ambiental de 2025. Por tanto, no se trata de una meta anunciada por primera vez, sino de una nueva definición administrativa de su alcance, mecanismos de ejecución y necesidades de medición.

Una superficie de referencia cercana a 5,4 millones de hectáreas

Defra utiliza como referencia los datos de 2022, cuando Inglaterra disponía de aproximadamente 8,9 millones de hectáreas de superficie agrícola utilizada. Sobre esa base, alcanzar el 60 % equivaldría a incorporar alrededor de 5,4 millones de hectáreas a actuaciones reconocidas de manejo sostenible.

El compromiso contempla una etapa intermedia: lograr que al menos el 40 % de los suelos agrícolas ingleses se encuentre bajo prácticas sostenibles para 2028, antes de avanzar hacia el 60 % en 2030.

Estas cifras representan objetivos de cobertura y no superficies que las autoridades hayan certificado ya como gestionadas sosteniblemente. El propio documento reconoce que todavía se están desarrollando los procedimientos necesarios para medir los avances de manera uniforme.

La salud de los terrenos agrícolas depende de factores físicos, químicos y biológicos. Entre las prácticas que pueden contribuir a conservarla se encuentra la rotación de cultivos para restaurar la fertilidad del suelo, que permite diversificar las especies cultivadas y modificar la utilización de nutrientes a lo largo de las campañas.

El manejo del suelo deberá mantener la actividad productiva

Uno de los elementos centrales del planteamiento británico es que las medidas de conservación no deben impedir la producción agrícola. Defra define el manejo sostenible como aquel que mantiene o mejora los servicios proporcionados por el suelo, preservando sus funciones y evitando efectos negativos sobre otros componentes ambientales.

Esta definición incorpora una condición relevante para las explotaciones: las intervenciones deberán ser compatibles con el uso productivo de los terrenos.

El enfoque reconoce que no existe una única práctica aplicable a todas las fincas. Los suelos presentan diferencias de textura, estructura, drenaje, contenido de materia orgánica y utilización agrícola, por lo que las medidas deben considerar las características de cada explotación.

Las experiencias agronómicas desarrolladas en distintos países muestran la importancia de adaptar las prácticas a esas condiciones. Por ejemplo, investigaciones sobre rotaciones agrícolas y cultivos de cobertura en Argentina han documentado mejoras en propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo mediante determinados sistemas de manejo.

Sin embargo, los resultados de investigaciones realizadas en otras regiones no deben interpretarse como efectos automáticamente reproducibles en Inglaterra. Las respuestas dependen del clima, los cultivos, las condiciones iniciales del terreno y la duración de las intervenciones.

Los programas agroambientales serán una herramienta de aplicación

La estrategia inglesa contempla utilizar los programas agroambientales como una vía para ampliar la superficie agrícola sometida a prácticas sostenibles.

Estos instrumentos buscan facilitar la participación de agricultores y responsables de explotaciones rurales en actuaciones compatibles con la conservación de los recursos naturales.

No obstante, la publicación del 22 de octubre señala que todavía no se han determinado todos los programas que contribuirán oficialmente al indicador de manejo sostenible del suelo.

Defra también trabaja en la definición de estándares mínimos que permitan establecer qué actuaciones podrán contabilizarse dentro del objetivo nacional. Para ello, deberá considerar tanto los tipos de suelo como las actividades agrícolas desarrolladas.

La ausencia de una metodología completamente definida significa que todavía no es posible evaluar de manera definitiva el grado de cumplimiento de la nueva referencia sectorial.

La materia orgánica y la estructura del suelo adquieren relevancia productiva

El interés por mejorar los suelos agrícolas no se limita a sus beneficios ambientales. La conservación de la estructura física, la materia orgánica y la actividad biológica puede contribuir al funcionamiento de los sistemas de producción.

Un suelo con una estructura adecuada facilita la infiltración y circulación del agua, mientras que la materia orgánica participa en procesos relacionados con la disponibilidad de nutrientes y la estabilidad de los agregados del terreno.

La investigación agronómica ha examinado diferentes procedimientos para recuperar estas propiedades. Un estudio realizado en Alemania sobre la aplicación de compost en suelos agrícolas documentó incrementos del carbono orgánico bajo determinadas condiciones experimentales.

Estos resultados constituyen antecedentes técnicos sobre posibles prácticas de recuperación, pero no forman parte de una evaluación oficial de la nueva política inglesa.

Para los productores, el desafío consiste en identificar intervenciones que mejoren el estado de los terrenos sin generar costos desproporcionados ni comprometer la viabilidad económica de las explotaciones.

El Gobierno todavía debe definir cómo medirá los resultados

La documentación oficial identifica varios aspectos pendientes de desarrollo. Entre ellos figuran la determinación de estándares mínimos, la selección definitiva de los programas que contribuirán al objetivo y el establecimiento de una metodología de agregación de resultados.

El estado de seguimiento aparece clasificado como «en desarrollo», mientras que la primera referencia de información corresponde a octubre de 2026.

Además, Defra aclara que no existen objetivos legales específicos ni metas intermedias de carácter estatutario directamente dirigidas al manejo sostenible de los suelos agrícolas. El compromiso procede del marco de planificación ambiental del Gobierno.

Esta distinción es importante: la meta del 60 % constituye un compromiso de política pública, pero no equivale por sí misma a una obligación individual de aplicar determinadas técnicas en todas las explotaciones.

El documento tampoco presenta resultados de campo que demuestren que la nueva estrategia ya haya elevado los rendimientos agrícolas o reducido los costos de producción.

Un compromiso agrícola con horizonte en 2030

La publicación del marco sectorial proporciona una referencia cuantitativa para seguir la extensión de las prácticas sostenibles en Inglaterra durante los próximos años.

Su aplicación deberá traducir los objetivos generales en actuaciones identificables, criterios técnicos y sistemas de medición que permitan conocer cuánta superficie agrícola cumple efectivamente las condiciones establecidas.

El principal indicador será la proporción de terrenos incorporados a prácticas reconocidas de manejo sostenible, tomando como referencia el compromiso del 40 % para 2028 y del 60 % para 2030.

La efectividad productiva de las medidas requerirá evaluaciones adicionales sobre la evolución de los suelos y su comportamiento bajo diferentes sistemas agrícolas.

Con la documentación publicada el 22 de octubre, Inglaterra dispone de un marco sectorial más específico para desarrollar ese seguimiento, aunque todavía debe completar las reglas técnicas que permitirán comprobar su aplicación sobre el terreno.

Fuentes referenciales:
Defra — Agricultural Soils in Sustainable Management, 22 de octubre de 2026
Defra — Farming Sector Environmental Objectives, 22 de octubre de 2026
Gobierno del Reino Unido — Farming Roadmap 2050: Growing England’s Future