En Valmuel, España, tres explotaciones porcinas en tramitación consumirían 85 millones de litros de agua y producirían 50 millones de litros de purines al año. La plataforma Stop Ganadería Industrial reclama evaluar sus efectos acumulados.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz
La tramitación de tres grandes explotaciones porcinas junto a Valmuel, una pequeña localidad perteneciente al municipio de Alcañiz, en la provincia española de Teruel, ha abierto un nuevo conflicto sobre la expansión de la ganadería intensiva en Aragón. Los proyectos se concentrarían en una superficie inferior a dos kilómetros cuadrados, a poca distancia de un núcleo rural que cuenta con apenas 158 habitantes.
Según la documentación examinada por la coordinadora Stop Ganadería Industrial, las instalaciones tendrían una capacidad conjunta equivalente a 21.600 cerdos de cebo. Su funcionamiento requeriría aproximadamente 85 millones de litros de agua anuales y generaría unos 50 millones de litros de purines, cifras que han motivado alegaciones contra los proyectos.
La controversia afecta directamente a la planificación ganadera, el aprovechamiento de los recursos hídricos y la gestión de los residuos orgánicos en un territorio donde la producción porcina ha experimentado una expansión considerable durante las últimas décadas.
Tres explotaciones porcinas a menos de dos kilómetros de Valmuel
El proyecto más reciente está promovido por Frutas del Cinca SL y contempla una explotación con capacidad para 7.200 cerdos de cebo. Su ubicación prevista se encuentra aproximadamente a 1,4 kilómetros de Valmuel.
Las otras dos instalaciones, situadas a unos 1,7 kilómetros de la población, están destinadas a la producción de lechones mediante explotaciones de cerdas reproductoras. Estos proyectos están vinculados a Litera Meat, empresa perteneciente al grupo cárnico italiano Pini.
Las sociedades promotoras de estas dos explotaciones son Gravador Explotaciones Porcinas SL y Rual Graco SL. Cada instalación contempla 2.620 cerdas madres, 540 animales de reposición y seis verracos, según la información difundida sobre los expedientes.
Las tres explotaciones alcanzarían individualmente las 864 unidades de ganado mayor (UGM), el límite de capacidad señalado para estos proyectos.
Es importante distinguir que la cifra de 21.600 cerdos corresponde a una equivalencia ganadera utilizada para comparar la dimensión de las instalaciones. No significa que las tres granjas vayan a albergar simultáneamente ese número exacto de animales de engorde, puesto que dos están destinadas a reproducción.
La última solicitud se encontraba en período de información pública, con plazo para presentar alegaciones hasta el 13 de octubre de 2026.
El consumo previsto de agua supera ampliamente la demanda doméstica local
Uno de los principales cuestionamientos planteados por Stop Ganadería Industrial se refiere al abastecimiento de las explotaciones.
La organización calcula que las tres instalaciones consumirían conjuntamente 85 millones de litros de agua cada año, equivalentes a unos 232.900 litros diarios.
Ese volumen representa aproximadamente 34 piscinas olímpicas y sería unas once veces superior al consumo doméstico estimado de los habitantes de Valmuel, utilizando como referencia un promedio de 132 litros diarios por persona publicado por el Instituto Nacional de Estadística.
El agua prevista para las instalaciones procede de una concesión de la Comunidad de Regantes de Valmuel. Este aspecto ha suscitado dudas sobre la utilización de recursos originalmente destinados al regadío agrícola para abastecer explotaciones ganaderas intensivas.
Según la plataforma, la Confederación Hidrográfica del Ebro debería autorizar expresamente el cambio de uso del agua, de agrícola a ganadero. La organización sostiene que ese trámite no aparece acreditado en la documentación consultada.
La cuestión deberá resolverse mediante la revisión administrativa correspondiente, ya que la existencia de una concesión de agua no determina por sí sola que estén autorizados todos los usos posibles de ese recurso.
La presión sobre el abastecimiento adquiere especial relevancia en regiones donde la actividad agrícola y ganadera compite por recursos hídricos limitados, especialmente durante períodos de escasez.
La producción de purines plantea exigencias de gestión agrícola
Las estimaciones difundidas por Stop Ganadería Industrial indican que las tres explotaciones producirían alrededor de 50 millones de litros de purines al año.
Este volumen equivale aproximadamente a 137.000 litros diarios de residuos ganaderos líquidos, compuestos principalmente por deyecciones animales y aguas utilizadas durante las operaciones de limpieza.
Los purines contienen nutrientes de interés agrícola, especialmente nitrógeno y fósforo. Cuando se gestionan adecuadamente, pueden aprovecharse como fertilizantes orgánicos y contribuir a reducir la dependencia de determinados insumos minerales.
Sin embargo, su utilización exige calcular las necesidades de los cultivos, respetar las capacidades de absorción del suelo y evitar aplicaciones excesivas que puedan favorecer pérdidas de nutrientes hacia las aguas superficiales y subterráneas.
Esta necesidad de control también aparece en investigaciones sobre el uso de purines porcinos como fertilizante y sus efectos sobre el suelo agrícola, donde se destaca la importancia de vigilar las dosis, la microbiota y los posibles riesgos ambientales.
Según los cálculos divulgados sobre los proyectos de Valmuel, los purines generados contendrían aproximadamente 155,7 toneladas de nitrógeno al año.
La cifra representa una carga de nutrientes que necesitaría una planificación agronómica específica para garantizar que su almacenamiento, transporte y aplicación agrícola se ajusten a las exigencias ambientales.
La posible declaración de zona vulnerable a nitratos añade preocupación
La ubicación de las instalaciones constituye otro elemento relevante de la controversia.
El Gobierno de Aragón ha planteado ampliar la designación de zonas vulnerables a la contaminación por nitratos de origen agrario. Según la documentación citada por Stop Ganadería Industrial, la propuesta incluye el polígono 501 de Alcañiz, donde se proyectan las tres explotaciones.
También comprende terrenos próximos del polígono 658, circunstancia que ha reforzado las preocupaciones sobre la concentración de actividad ganadera en ese entorno.
La legislación española establece medidas para prevenir y reducir la contaminación difusa de las aguas por nitratos procedentes de fuentes agrícolas y ganaderas.
En particular, el Real Decreto 47/2022 contempla mecanismos de protección de las masas de agua y limitaciones en determinadas actividades cuando puedan contribuir a una presión ambiental significativa.
La designación de una zona vulnerable implica obligaciones específicas para la gestión de fertilizantes y deyecciones ganaderas. No supone automáticamente la prohibición de toda actividad agropecuaria, pero exige prestar especial atención al balance de nutrientes y a las prácticas de aplicación.
La importancia de estas medidas se relaciona con los desafíos ambientales de la ganadería porcina intensiva en España, especialmente en territorios con elevada densidad de explotaciones.
Antecedentes de problemas con el agua potable en la localidad
La preocupación vecinal también está relacionada con episodios anteriores de alteración de la calidad del agua de consumo humano.
En diciembre de 2024, Valmuel registró concentraciones de trihalometanos superiores a los límites permitidos, lo que llevó al Ayuntamiento de Alcañiz a distribuir agua embotellada entre los residentes.
Posteriormente, en mayo de 2025, las autoridades sanitarias declararon el agua no apta para consumo en Valmuel y Puigmoreno por problemas relacionados con estos compuestos.
Los trihalometanos pueden formarse durante la desinfección del agua cuando el cloro reacciona con determinadas sustancias orgánicas presentes en ella.
Estos antecedentes no demuestran que las explotaciones porcinas proyectadas hayan causado contaminación, puesto que las instalaciones todavía se encuentran en tramitación.
No obstante, para la plataforma vecinal refuerzan la necesidad de examinar cuidadosamente la calidad y disponibilidad del agua que se utilizaría en las futuras granjas.
La organización sostiene que el agua procedente de la comunidad de regantes requeriría un tratamiento adecuado antes de suministrarse a los animales, debido a sus características y a la presencia potencial de contaminantes.
Stop Ganadería Industrial cuestiona la evaluación separada de los proyectos
La coordinadora ha presentado alegaciones contra la tercera explotación, como anteriormente había hecho con las otras dos.
Su principal reclamación consiste en que las administraciones examinen los efectos acumulados de las tres instalaciones, en lugar de considerar exclusivamente las características individuales de cada expediente.
La plataforma argumenta que los proyectos comparten un mismo entorno territorial y podrían generar presiones conjuntas sobre los recursos hídricos, la gestión de residuos, la calidad del aire y la convivencia con la población local.
También señala vínculos entre las empresas involucradas. Según la documentación registral consultada por la organización, Frutas del Cinca SL es propietaria de las parcelas donde se proyectan las otras dos instalaciones, aunque estas últimas son promovidas por sociedades diferentes.
Para Stop Ganadería Industrial, esos vínculos justifican analizar la planificación ganadera del área como un conjunto. Se trata de una interpretación de la organización que deberá contrastarse con los expedientes y las decisiones de las autoridades competentes.
La plataforma también solicita comprobar que las autorizaciones relativas al uso del agua estén correctamente tramitadas antes de conceder los permisos ambientales necesarios.
Las emisiones y los olores preocupan a los vecinos
Además del agua y los purines, la concentración de explotaciones porcinas puede generar emisiones atmosféricas asociadas con la actividad ganadera.
Stop Ganadería Industrial estima que los tres proyectos producirían conjuntamente unas 96,1 toneladas anuales de amoniaco y alrededor de 2.777 toneladas de dióxido de carbono equivalente.
El amoniaco se genera principalmente durante la descomposición de compuestos nitrogenados presentes en las deyecciones animales. Sus emisiones dependen de factores como las condiciones de alojamiento, el almacenamiento de purines y las técnicas utilizadas para su aplicación agrícola.
La organización advierte de que los vientos dominantes podrían transportar olores hacia Valmuel, especialmente cuando sopla el cierzo, característico del valle del Ebro.
La intensidad real de las molestias dependería de las condiciones meteorológicas, las distancias, las instalaciones y las medidas de reducción de emisiones incorporadas a cada explotación.
En la ganadería moderna existen soluciones destinadas a limitar parte de estos impactos. Entre ellas figuran los recubrimientos de las balsas de purines y los sistemas de almacenamiento impermeabilizados, que pueden ayudar a reducir emisiones y riesgos de filtración cuando están correctamente diseñados y gestionados.
Los vecinos también han expresado su malestar por considerar que no han participado suficientemente en las decisiones relacionadas con los proyectos.
El Ayuntamiento de Alcañiz ha concedido la compatibilidad urbanística a las tres instalaciones, según la información publicada sobre los expedientes. Esta declaración no equivale, por sí sola, a la autorización definitiva para construirlas y ponerlas en funcionamiento.
Los proyectos forman parte de una expansión porcina más amplia
Las dos explotaciones de cerdas reproductoras previstas en Valmuel se relacionan con un programa de crecimiento ganadero impulsado por el grupo Pini en Aragón.
El plan contempla 25 explotaciones de madres con lechones distribuidas en siete municipios de Teruel y dos de Zaragoza.
Según los datos divulgados sobre esa iniciativa, el conjunto de las instalaciones tendría capacidad para producir más de 1,7 millones de lechones anuales destinados posteriormente al engorde.
Esta expansión refleja el peso que ha adquirido la producción porcina en la economía agroalimentaria aragonesa, tanto en la cría y reproducción como en las actividades vinculadas con la transformación cárnica.
El desarrollo de explotaciones especializadas puede favorecer la organización de las cadenas productivas y el abastecimiento de instalaciones industriales, aunque también plantea mayores exigencias de planificación territorial y control ambiental.
En territorios con núcleos rurales pequeños, la dimensión de los proyectos puede resultar especialmente significativa en comparación con la población residente y las actividades agrícolas tradicionales.
Teruel aumentó un 89 % su capacidad porcina en dos décadas
El caso de Valmuel se produce en un contexto de crecimiento sostenido de la ganadería porcina en la provincia de Teruel.
De acuerdo con cifras de la encuesta ganadera del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación citadas por Stop Ganadería Industrial, la capacidad de las explotaciones porcinas provinciales pasó de aproximadamente 755.000 animales en diciembre de 2005 a 1,4 millones en mayo de 2025.
Ese incremento representa alrededor del 89 % en dos décadas.
En el conjunto de Aragón, la capacidad porcina pasó de unos 3,8 millones de animales en 2002 a aproximadamente 9,7 millones en mayo de 2025, multiplicándose por más de dos veces y media.
El crecimiento ha consolidado la importancia económica del sector, pero también ha intensificado el debate sobre la distribución territorial de las explotaciones y la disponibilidad de superficies agrícolas suficientes para aprovechar los residuos ganaderos.
La capacidad de gestionar adecuadamente los purines constituye una condición importante para mantener la actividad productiva sin incrementar de forma desproporcionada las presiones sobre el suelo y el agua.
La resolución dependerá de las autorizaciones y las alegaciones
La situación de Valmuel continúa vinculada a procedimientos administrativos que deberán determinar si las instalaciones cumplen las exigencias urbanísticas, ambientales y de utilización de recursos hídricos.
Las alegaciones presentadas por Stop Ganadería Industrial solicitan revisar los efectos conjuntos de los proyectos, verificar la situación de las concesiones de agua y considerar los riesgos derivados de la concentración de animales en un espacio reducido.
Las empresas promotoras, por su parte, deberán acreditar el cumplimiento de los requisitos aplicables a sus respectivas explotaciones durante la tramitación.
La existencia de proyectos sometidos a información pública no significa que las granjas estén construidas ni que todos sus permisos hayan sido concedidos.
El resultado de los expedientes determinará si las instalaciones pueden avanzar y bajo qué condiciones deberán operar.
El debate de Valmuel reúne cuestiones fundamentales para la producción porcina española: la viabilidad de nuevas inversiones ganaderas, la disponibilidad de agua, el aprovechamiento agronómico de los purines y la convivencia de las explotaciones intensivas con las comunidades rurales.
Fuentes referenciales:
Stop Ganadería Industrial — Comunicado sobre las tres macrogranjas proyectadas en Valmuel
El Periódico de Aragón — Información sobre las explotaciones porcinas proyectadas en Valmuel
Boletín Oficial del Estado — Real Decreto 47/2022 sobre protección de las aguas frente a la contaminación por nitratos


