Agricultura

Maíz: cómo cerrar la brecha entre potencial y rendimiento real

Publicado el 02/07/2026 · REDACCION

Con mejores reservas de agua y una campaña más favorable, el cereal vuelve al centro de las decisiones productivas en Argentina.


Redactor: Javier Morales O.
Editor: Eduardo Schmitz

El maíz vuelve a ganar protagonismo en los sistemas agrícolas argentinos después de una campaña con buenos resultados productivos y un escenario climático más favorable. La discusión ya no pasa solo por aumentar la superficie sembrada, sino por capturar mejor el rendimiento que cada lote puede expresar.

Tras el impacto que generó el complejo de achaparramiento durante el ciclo 2023/24, el cultivo recuperó área y mostró resultados alentadores en distintas regiones agrícolas. A ese escenario se suma una recarga hídrica significativa en los perfiles, una demanda sostenida para alimentación animal y mejores perspectivas climáticas para el próximo ciclo.

El rendimiento vuelve al centro de la estrategia

Paula Girón, gerente técnica de maíz para el Cono Sur de Bayer, señaló que el productor viene de una campaña muy buena en términos de rendimiento, con resultados por encima de la media en muchas regiones y una situación hídrica que permite mirar la próxima siembra con mayor optimismo.

El foco, sin embargo, comienza a desplazarse hacia una pregunta central: cómo reducir la diferencia entre el potencial productivo del lote y el rendimiento que finalmente llega a cosecharse. Esta brecha también ha sido analizada en estudios sobre potencial y brechas de rendimiento en cultivos agrícolas.

Del maíz temprano al tardío

La evolución del maíz en Argentina muestra un cambio profundo en las últimas décadas. Hace aproximadamente quince años, la superficie maicera rondaba los tres millones de hectáreas; hoy se ubica cerca de los ocho millones.

Ese crecimiento fue posible por la incorporación de biotecnología, avances en genética y mayor conocimiento sobre manejo. La combinación de siembras tempranas y tardías permitió adaptar el cultivo a diferentes ambientes y campañas.

En años con mejores perspectivas de lluvias, los productores suelen avanzar con planteos más ofensivos y mayor proporción de maíces tempranos. Cuando el escenario anticipa restricciones hídricas, ganan espacio las siembras tardías, densidades más bajas y materiales con mayor estabilidad productiva.

Una oportunidad de 40% a 60%

Según datos relevados por Bayer, el rendimiento promedio nacional del maíz se mantiene alrededor de siete toneladas por hectárea. En muchos ambientes productivos, el potencial puede ubicarse entre 40% y 60% por encima de esos valores.

La oportunidad, entonces, no pasa únicamente por sembrar más hectáreas. También está en mejorar la elección del híbrido, ajustar la densidad de siembra, corregir la nutrición, proteger la sanidad y conocer mejor cada ambiente productivo.

El manejo del agua sigue siendo un punto crítico. La disponibilidad hídrica define buena parte del desempeño del cultivo, como se observa en trabajos sobre rendimientos de maíz bajo sequía y estrés durante etapas sensibles del ciclo.

Genética, manejo y decisiones por ambiente

Bayer impulsa el programa DEKALB Integrado, que busca combinar genética, agronomía y herramientas digitales para acompañar al productor durante todo el ciclo productivo. La propuesta incluye elección de híbridos, caracterización de lotes, recomendaciones de densidad y estrategias de fertilización nitrogenada ajustadas a cada situación.

Dentro del portafolio mencionado se destacan híbridos templados como DK73-73TRE, DK69-62TRE, DK72-72TRE y DK74-47TRE. Para ambientes subtropicales figuran DK81-11TRE, DK76-12PRO4 y DK77-02TRE, con posicionamiento en regiones del NOA y NEA y comportamiento frente al complejo de achaparramiento.

La planificación previa de cada lote resulta decisiva. En campañas donde el clima mejora, pero los riesgos siguen presentes, la caracterización del ambiente, la fertilización y la densidad forman parte de una estrategia similar a la planteada en análisis sobre planificación del cultivo de maíz.

Datos para transformar el manejo

La digitalización ocupa un lugar cada vez más relevante en el manejo del maíz. Plataformas como FieldView permiten analizar la variabilidad ambiental, construir prescripciones específicas de densidad y nitrógeno y seguir con detalle los resultados obtenidos.

Girón remarcó que el valor de estas herramientas aparece cuando los datos dejan de ser información aislada y se convierten en decisiones agronómicas concretas. En ese punto, la tecnología ayuda a ajustar el manejo dentro del lote y no solo a evaluar el resultado final después de la cosecha.

Proteger el rendimiento hasta la cosecha

Además de construir rendimiento durante el ciclo, otro desafío es lograr que ese potencial llegue efectivamente a la cosecha. El problema es especialmente importante en maíces tardíos, que pueden permanecer varios meses expuestos a condiciones ambientales adversas.

En muchas regiones, los maíces sembrados en diciembre alcanzan la madurez fisiológica hacia mayo y se cosechan entre junio y agosto. Durante ese período pueden sufrir vuelco o quebrado, con pérdidas que afectan la captura del rendimiento generado.

Frente a ese escenario, Bayer comenzó a desarrollar PRECEON, un sistema de precisión para maíz de baja estatura. Estos híbridos presentan plantas entre 30% y 40% más bajas que los materiales estándar, con el objetivo de reducir vuelco y quebrado, mejorar la accesibilidad para aplicaciones y abrir nuevas posibilidades de manejo agronómico.

Un cereal estratégico para la campaña argentina

El maíz llega a la nueva campaña con mejores condiciones hídricas, más herramientas de manejo y una agenda técnica centrada en capturar rendimiento. La clave estará en ajustar cada decisión al ambiente: fecha de siembra, híbrido, densidad, nutrición, sanidad y protección del cultivo hasta la cosecha.

En ese contexto, la disponibilidad de agua, el uso de genética adaptada y la tecnología de manejo pueden definir la diferencia entre un lote con potencial y un lote que convierte ese potencial en grano cosechado. Las proyecciones recientes sobre cosecha de maíz en Argentina muestran por qué el cereal vuelve a ocupar un lugar estratégico en la agricultura nacional.

Fuente(s) referenciales

La Nación



Mundo Agropecuario
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