Un proyecto murciano desarrolló bioestimulantes agrícolas con cepas autóctonas del Mar Menor y La Albufera para cultivos hortícolas y cítricos
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Eduardo Schmitz
Un proyecto desarrollado en Murcia logró reducir hasta un 30% el uso de fertilizantes nitrogenados en cultivos hortícolas y de cítricos mediante bioestimulantes agrícolas elaborados con microalgas autóctonas del Mar Menor y La Albufera.
La iniciativa corresponde al Grupo Operativo Linomar, impulsado por la Federación de Cooperativas Agrarias de Murcia, Fecoam, y sus resultados fueron presentados en junio de 2026 en una jornada celebrada en la sede del CEBAS-CSIC.
Los fertilizantes nitrogenados son esenciales para el crecimiento de los cultivos, pero su uso excesivo genera problemas ambientales graves. Los nitratos que las plantas no absorben pueden filtrarse al subsuelo y contaminar masas de agua sensibles, como ocurre en el entorno del Mar Menor.
Un bioestimulante agrícola basado en microalgas
El proyecto Linomar desarrolló un bioestimulante formulado a partir de microalgas con capacidad para mejorar la absorción de nutrientes por las plantas. El objetivo fue reducir el aporte externo de nitrógeno sin comprometer la producción ni la calidad de los cultivos.
La investigación contó con la participación del CEBAS-CSIC, la Universidad de Murcia, las cooperativas Anecoop y Coagacart, y las empresas Think Tank Innotech y Atlántica Agrícola. El trabajo se desarrolló entre junio de 2024 y mayo de 2026.
El presupuesto total fue de 595.173 euros, financiado en un 80% por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural, FEADER. La iniciativa se enmarca en la búsqueda de alternativas para una fertilización más eficiente y con menor impacto ambiental.
Resultados sin pérdida de producción
Pedro Sánchez, coordinador del departamento de Formación y Subvenciones de Fecoam, explicó que la reducción del 30% en fertilizantes nitrogenados se alcanzó sin afectar la producción ni la calidad del cultivo.
Desde la federación se planteó que este avance representa un primer paso hacia la eliminación total de este tipo de fertilizantes en los cultivos tratados. La meta a medio plazo es que la tecnología pueda estar disponible para cualquier productor a un precio razonable.
El interés de este resultado está en que no se limita a sustituir insumos. También apunta a un cambio en la forma de gestionar el nitrógeno, un elemento clave para la productividad agrícola, pero también asociado a contaminación de aguas cuando se aplica en exceso.
Cepas autóctonas y tecnología aplicada al campo
La doctora Marina Aboal, de la Universidad de Murcia, identificó y aisló las cepas de microalgas desnitrificantes más adecuadas para su uso agrícola. El doctor Francisco García abordó el papel de los bioestimulantes en la agricultura actual, mientras que Érika Fernández presentó los efectos agronómicos de los productos formulados dentro del proyecto.
Rafael Pérez, de Atlántica Agrícola, se centró en la formulación final de los bioestimulantes. El proyecto también incorporó teledetección por satélite, presentada por David Jorquera, de Think Tank Innotech, como herramienta para detectar problemas en el campo antes de que sean visibles para el agricultor.
El uso de microalgas en agricultura ya forma parte de una línea creciente de investigación sobre fertilizantes sostenibles, bioestimulantes y soluciones capaces de reducir la dependencia de insumos convencionales.
Menos nitratos y menor presión ambiental
La reducción de fertilizantes nitrogenados tiene una dimensión productiva y ambiental. En zonas agrícolas intensivas, el nitrógeno no absorbido por las plantas puede acabar en aguas subterráneas o ecosistemas acuáticos vulnerables.
El caso del Mar Menor convierte esta innovación en una herramienta especialmente relevante. Menos nitratos en origen significa menor presión sobre un ecosistema sometido durante años a impactos derivados de la actividad humana y agrícola.
La contaminación por nitratos es un problema ampliamente documentado en la agricultura moderna. Estudios sobre fertilizantes y contaminación del agua han advertido que el nitrógeno acumulado en suelos puede mantenerse como fuente de contaminación durante largos periodos.
Bioinsumos para una agricultura más sostenible
Los bioestimulantes de Linomar actúan mejorando la capacidad de las plantas para aprovechar los nutrientes disponibles en el suelo. Además de reducir fertilizantes, el proyecto apunta a beneficios adicionales como ahorro de agua, mejora de rendimientos y mayor resistencia frente a condiciones de estrés, sequías o patógenos.
Durante la jornada también se presentaron avances de dos proyectos complementarios. Micromar está orientado a la valorización de microalgas para aplicaciones agrícolas sostenibles, mientras que Prima se centra en estrategias basadas en la biodiversidad para una agricultura mediterránea sostenible.
La evolución de los bioinsumos en agricultura muestra que la fertilización del futuro no dependerá únicamente de aplicar más nutrientes, sino de mejorar la eficiencia biológica del suelo, la absorción vegetal y la resiliencia de los cultivos.
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