Ciencia y Tecnología

Microorganismos podrían reducir las emisiones del estiércol bovino

Publicado el 26/10/2026 ·

Una investigación de la Universidad de Wageningen, en Países Bajos, encuentra indicios de menores pérdidas de nitrógeno y cambios en la descomposición de los purines, aunque todavía faltan mediciones directas de los gases.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.

Un estudio desarrollado por la Universidad de Wageningen, en Países Bajos, ha encontrado resultados prometedores en el uso de microorganismos para modificar la composición del estiércol bovino y reducir potencialmente las emisiones contaminantes de las explotaciones lecheras. La investigación, difundida el 25 de octubre de 2026, examinó un tratamiento biológico aplicado directamente sobre el suelo de un establo y observó cambios que podrían favorecer la conservación del nitrógeno y limitar determinados procesos asociados con la generación de gases.

El trabajo fue realizado por el investigador H. C. de Boer y se concentró en el producto Kopros B, una preparación que contiene microorganismos destinados a actuar sobre las deyecciones del ganado. Los resultados sugieren que este procedimiento podría contribuir a disminuir las pérdidas de amoníaco y modificar las condiciones relacionadas con la producción de metano, dos aspectos relevantes para la gestión ambiental de las explotaciones ganaderas.

Sin embargo, los investigadores advierten que las reducciones estimadas todavía necesitan comprobarse mediante mediciones directas. La investigación constituye una evaluación preliminar de los cambios producidos en el estiércol y no una demostración definitiva de la eficacia del tratamiento para reducir las emisiones atmosféricas.

Un tratamiento aplicado directamente en el establo

El procedimiento estudiado consiste en pulverizar periódicamente Kopros B sobre el pavimento de las instalaciones donde permanecen las vacas lecheras. La finalidad es que los microorganismos se multipliquen en las deyecciones depositadas sobre el suelo y continúen actuando posteriormente en las fosas donde se acumulan los purines.

El interés de esta intervención radica en que una parte de las emisiones de amoníaco se origina cuando la orina y las heces entran en contacto dentro de las instalaciones ganaderas. Durante ese proceso se producen transformaciones químicas y biológicas que pueden provocar pérdidas de nitrógeno hacia la atmósfera.

Estas pérdidas representan un problema ambiental y también reducen la cantidad de nutrientes que permanece disponible en el estiércol para su posterior aprovechamiento agrícola.

La gestión de las deyecciones constituye una cuestión importante para las explotaciones lecheras y porcinas. En España, por ejemplo, el aprovechamiento del estiércol como fuente de nutrientes ha recuperado protagonismo ante la necesidad de reducir la dependencia de fertilizantes industriales y mejorar la eficiencia de los recursos disponibles en las explotaciones.

El ensayo comparó dos zonas de una instalación lechera

Para evaluar el tratamiento, los investigadores dividieron un establo de vacas lecheras con suelo emparrillado en dos secciones independientes. Cada una disponía de su propia fosa de almacenamiento de purines, lo que permitió comparar el material procedente de una zona tratada con el de otra donde no se aplicó el producto.

En la sección experimental, Kopros B se pulverizó sobre el pavimento cada cuatro semanas. Los animales de ambas zonas recibieron la misma alimentación básica, con el propósito de reducir la influencia de diferencias nutricionales sobre los resultados.

Entre finales de septiembre de 2025 y mediados de febrero de 2026 se recogieron periódicamente muestras de los purines acumulados en ambas fosas.

Los análisis incluyeron parámetros como el pH, el contenido de materia orgánica, las concentraciones de nitrógeno total y amoniacal y la presencia de ácidos grasos volátiles. Estos indicadores permiten estudiar las transformaciones que experimenta el estiércol durante su almacenamiento.

La metodología se centró en las propiedades del material y no incorporó mediciones directas de los flujos de amoníaco o metano emitidos por las instalaciones.

Los resultados apuntan a menores pérdidas de nitrógeno

Uno de los hallazgos más relevantes fue la modificación de la relación entre nitrógeno y fósforo en los purines tratados. Después de aplicar las correcciones correspondientes, esta relación resultó superior a la observada en el material procedente de la sección sin tratamiento.

Los investigadores utilizaron este indicador porque el fósforo no se volatiliza desde el estiércol de la misma manera que determinados compuestos nitrogenados. Por tanto, una mayor proporción de nitrógeno respecto al fósforo puede indicar que se ha conservado una cantidad superior de este nutriente.

A partir de las diferencias observadas en la composición del estiércol, el informe estimó que las emisiones de amoníaco del establo podrían haberse reducido aproximadamente un 30 % o más durante el periodo estudiado.

Esta cifra debe interpretarse con cautela: no corresponde a una reducción de emisiones medida directamente, sino a una estimación derivada de los análisis químicos del estiércol.

La conservación del nitrógeno tiene importancia para la agricultura porque este elemento constituye uno de los nutrientes fundamentales para el crecimiento vegetal. Una gestión que limite sus pérdidas podría mejorar el valor fertilizante de los residuos ganaderos, aunque ese beneficio depende también de las condiciones de almacenamiento y aplicación.

La cuestión se relaciona con investigaciones sobre el uso de purines como fertilizante agrícola, que examinan cómo aprovechar sus nutrientes sin comprometer la calidad del suelo ni incrementar los riesgos ambientales.

Los ácidos grasos volátiles disminuyeron más del 60 %

Otro resultado destacado fue la reducción superior al 60 % en la concentración de ácidos grasos volátiles presentes en el estiércol tratado. Estos compuestos se forman durante la degradación de la materia orgánica y participan en distintos procesos de fermentación.

Entre ellos se encuentra el ácido acético, que puede intervenir como sustrato en determinadas rutas biológicas de producción de metano.

La disminución observada resulta compatible con una posible reducción de los procesos que favorecen la generación de este gas. También coincide con observaciones realizadas en explotaciones donde el estiércol tratado presenta olores menos intensos.

No obstante, una menor concentración de estos compuestos no demuestra por sí sola que se haya liberado menos metano a la atmósfera. Para establecer esa relación es necesario cuantificar directamente el gas producido y determinar cómo cambia su generación durante el almacenamiento.

La investigación se incorpora así a una línea de trabajo que busca intervenir sobre las emisiones originadas en las deyecciones animales. Una experiencia anterior desarrollada en Dinamarca examinó el funcionamiento de un biofiltro bacteriano para reducir el metano en granjas porcinas, mediante un mecanismo diferente basado en la degradación del gas.

Una posible película microbiana sobre los purines

Los investigadores plantean una hipótesis para explicar parte de los cambios observados: los microorganismos incorporados mediante el tratamiento podrían formar una biopelícula sobre el pavimento del establo o en la superficie de los purines almacenados.

Una biopelícula es una comunidad de microorganismos que se adhiere a una superficie y desarrolla una estructura compartida. En determinadas condiciones, estas comunidades pueden modificar las interacciones entre los materiales orgánicos y su entorno.

En este caso, una película microbiana podría influir en los procesos relacionados con la liberación de amoníaco. Sin embargo, el estudio no confirmó que esa estructura se formara efectivamente ni que fuera responsable de los resultados.

Comprobar esta hipótesis requerirá examinar las comunidades microbianas presentes en el estiércol tratado y determinar si su actividad modifica las transformaciones del nitrógeno.

El comportamiento del estiércol cambia al aplicarlo al campo

Los resultados también revelaron un aspecto que impide considerar el tratamiento como una solución ambiental completamente evaluada.

El estiércol tratado presentó valores superiores de pH y concentraciones más elevadas de nitrógeno amoniacal. Estas características podrían favorecer las emisiones de amoníaco una vez que los purines se distribuyen sobre las tierras agrícolas.

Al mismo tiempo, el material tratado mostró una viscosidad inferior, una propiedad que podría facilitar su infiltración en el suelo y reducir el tiempo durante el cual permanece expuesto en la superficie.

Ambos efectos actúan potencialmente en sentidos opuestos. Por ello, los investigadores consideran necesario evaluar las emisiones durante la aplicación agrícola antes de establecer si el tratamiento consigue reducir las pérdidas totales de nitrógeno a lo largo de todo el proceso.

Este enfoque resulta especialmente importante en los sistemas que integran producción animal y agricultura. El estiércol puede representar un recurso valioso, pero su utilización requiere considerar las cantidades aplicadas, las necesidades de los cultivos y las condiciones del terreno.

En ese contexto, las medidas para controlar las emisiones de las explotaciones ganaderas incluyen actuaciones sobre la alimentación animal, el almacenamiento de deyecciones y las prácticas utilizadas para gestionar los nutrientes.

La siguiente etapa será medir directamente los gases

De Boer recomienda desarrollar nuevos ensayos bajo condiciones controladas y representativas de la actividad ganadera, manteniendo grupos de comparación sin tratamiento y utilizando equipos capaces de medir directamente las emisiones de amoníaco y metano.

También será necesario investigar si realmente se forman biopelículas, cómo cambia la composición de las comunidades microbianas del estiércol y qué sucede cuando los purines tratados se incorporan a los suelos agrícolas.

La investigación publicada en octubre de 2026 ofrece indicios de que los microorganismos pueden modificar procesos relevantes para la conservación de nutrientes en las explotaciones lecheras. Sin embargo, todavía no permite establecer una reducción comprobada de las emisiones totales ni cuantificar el beneficio ambiental durante todo el ciclo de utilización del estiércol.

Para los productores, la principal aportación del estudio es identificar una posible herramienta de manejo que deberá superar nuevas evaluaciones antes de que sus efectos puedan considerarse suficientemente demostrados en condiciones comerciales.

Fuentes referenciales:
Universidad de Wageningen – Información sobre el estudio difundida por Phys.org
H. C. de Boer – Effects of Kopros on ammonia emissions and nitrogen action of cattle manure (2026)