Agricultura

Estudio abre camino a la miel orgánica en Estados Unidos

Publicado el 02/08/2026 · REDACCION

Una investigación con 72 colonias halló que las abejas recorrieron una distancia mediana cercana a 750 metros y produjeron miel con residuos de pesticidas comparables a los productos orgánicos certificados


Redactor: Luis Ortega
Editor: Eduardo Schmitz

Una investigación desarrollada en el noreste de Estados Unidos aporta nuevas evidencias para revisar las restricciones que mantienen a la mayoría de los apicultores del territorio continental fuera del mercado de la miel orgánica certificada. El estudio comprobó que las abejas suelen buscar alimento mucho más cerca de sus colmenas que la distancia contemplada actualmente por las directrices de certificación.

El trabajo, publicado el 29 de julio de 2026 en la revista Science of the Total Environment, fue realizado por investigadores vinculados con la Universidad Cornell y la Universidad Estatal de Pensilvania. Sus autores evaluaron colonias manejadas con prácticas orgánicas y analizaron la presencia de residuos de pesticidas en la miel obtenida.

Las abejas buscaron alimento a unos 750 metros

Las directrices citadas por los investigadores contemplan una zona de protección de 6,4 kilómetros alrededor de los apiarios, formada por terrenos naturales o certificados como orgánicos. Cumplir esta condición resulta especialmente difícil en el territorio continental estadounidense, donde los paisajes suelen combinar cultivos, caminos, viviendas y propiedades sometidas a diferentes prácticas agrícolas.

Un trabajo relacionado del mismo proyecto siguió los desplazamientos de las abejas desde las colmenas y estableció una distancia mediana de pecoreo cercana a 750 metros. El resultado indica que una parte importante de las obreras recolecta néctar y polen dentro de un área considerablemente menor que la exigida como protección.

La distancia mediana no significa que ninguna abeja viaje más lejos, pero ofrece una referencia sobre el comportamiento habitual de las colonias estudiadas. Para los autores, este dato podría ayudar a diseñar requisitos basados en el uso real del paisaje sin eliminar los controles destinados a evitar la contaminación.

Un ensayo con 72 colonias en seis granjas

El equipo estableció 72 colonias bajo manejo orgánico en seis grandes granjas del noreste de Estados Unidos. Dentro de un radio de tres kilómetros, entre el 56% y el 93% del territorio que rodeaba cada apiario estaba formado por ambientes naturales o seminaturales, incluidos bosques, humedales y campos agrícolas en descanso.

Las colmenas comenzaron como cajas vacías en 2023, a las que posteriormente se incorporaron las abejas. Este procedimiento permitió que los insectos construyeran nuevos panales bajo las condiciones del estudio, reduciendo el riesgo de arrastrar residuos acumulados previamente en la cera.

Durante 2024, los científicos examinaron la miel en busca de 96 residuos de pesticidas en las instalaciones de ecología química de Cornell. Los resultados fueron comparados con 20 marcas comerciales de miel orgánica y convencional.

Solo una muestra producida en las granjas del noreste superó los límites máximos de residuos considerados en el análisis. En conjunto, las concentraciones fueron bajas y comparables con las detectadas en mieles orgánicas importadas y en productos certificados procedentes de Hawái, mientras que las mieles convencionales presentaron niveles más elevados.

La certificación permanece fuera del alcance continental

La dificultad para reunir una extensa superficie libre de fuentes potenciales de contaminación ha cerrado el acceso a la certificación para los productores del territorio continental. De acuerdo con los investigadores, únicamente tres apicultores de Hawái participan actualmente en ese mercado dentro de Estados Unidos, mientras el país importa gran parte de su miel orgánica de proveedores extranjeros como Brasil.

El escenario regulatorio ya había sido abordado en un análisis sobre la rentabilidad de la apicultura orgánica, donde se destacó que los sistemas de manejo compatibles con esos principios pueden generar resultados económicos comparables o superiores a los métodos convencionales.

Scott McArt, profesor asociado de entomología en Cornell y coautor principal del nuevo estudio, señaló que los consumidores están dispuestos a pagar entre un 20% y un 30% más por miel orgánica certificada. Una modificación de las reglas podría, por tanto, abrir una fuente adicional de ingresos para productores que ya aplican prácticas orgánicas, pero no pueden colocar esa denominación en sus productos.

El manejo orgánico también controla la Varroa

La apicultura orgánica no supone abandonar el tratamiento de plagas. Los productores pueden utilizar compuestos permitidos, entre ellos determinados ácidos orgánicos y sustancias de origen natural, para controlar el ácaro Varroa, uno de los principales factores de debilitamiento y mortalidad de las colonias.

En los sistemas convencionales se utiliza con frecuencia amitraz, un acaricida cuyos residuos pueden permanecer durante años en la cera reutilizada. Esta acumulación explica por qué el estudio comenzó con estructuras vacías y permitió que las abejas construyeran panales nuevos.

Investigaciones anteriores mostraron que las colonias manejadas orgánicamente pueden mantener su salud y productividad cuando el control de parásitos se realiza de manera activa. Esto distingue al manejo orgánico de los sistemas completamente libres de tratamientos, en los que la Varroa puede desarrollarse sin una intervención suficiente.

Una oportunidad comercial que todavía depende de las autoridades

Los autores estiman que alrededor de uno de cada cinco apicultores estadounidenses ya aplica métodos de manejo orgánico. Sin embargo, utilizar estas prácticas no autoriza por sí mismo a comercializar la miel como producto orgánico certificado.

Los resultados tampoco modifican automáticamente las reglas federales. Para hacerlo, los organismos responsables tendrían que evaluar la evidencia, establecer procedimientos de control y determinar qué proporción de terreno natural u orgánico resulta suficiente para reducir el riesgo de contaminación.

El equipo pretende ampliar las pruebas a otras regiones de Estados Unidos. Esa expansión será importante porque la distancia de vuelo, la disponibilidad de flores, el uso agrícola del suelo y la exposición a pesticidas pueden variar según el clima, la estación y la estructura del paisaje.

La investigación fue financiada mediante una subvención de tres años y 1,5 millones de dólares de la Iniciativa de Investigación y Extensión de Agricultura Orgánica del Departamento de Agricultura de Estados Unidos. El proyecto busca generar criterios aplicables a la producción y no limitarse a las condiciones del noreste.

Las condiciones ambientales también deben considerarse en cualquier norma futura, debido a que el cambio climático modifica las floraciones y los recursos disponibles para las abejas. Un sistema de certificación basado en evidencias tendría que combinar el comportamiento de pecoreo, el manejo sanitario de las colmenas y la comprobación directa de residuos en la miel.

Fuentes referenciales:
Phys.org
Universidad Cornell
Science of the Total Environment



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