Investigadores de la Universidad de Missouri estudian cómo una variación natural en la enzima SHMT8 puede fortalecer la resistencia frente al nematodo del quiste de la soja.
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.
Bajo la superficie de los campos de soja, una amenaza microscópica sigue causando pérdidas millonarias a los productores. El nematodo del quiste de la soja ataca las raíces, extrae nutrientes de la planta y puede dejar cultivos debilitados, atrofiados y con amarillamiento prematuro.
Investigadores de la Universidad de Missouri, en Estados Unidos, estudian ahora cómo una mutación natural en una enzima de la soja podría ayudar a combatir esta plaga. El trabajo identifica un posible objetivo para desarrollar variedades con mayor resistencia al nematodo, una línea relevante para la soja más resistente.
Una plaga que se alimenta de las raíces
El nematodo del quiste de la soja es un gusano microscópico que infecta el sistema radicular de la planta. Desde allí se alimenta de los recursos que la soja necesita para crecer, lo que reduce el rendimiento y limita el desarrollo normal del cultivo.
La dificultad está en que el daño puede avanzar bajo tierra antes de ser visible en la parte aérea de la planta. Cuando aparecen síntomas como menor vigor, amarillamiento o debilitamiento, la infección puede estar ya instalada en el campo.
Esta persistencia convierte al nematodo en uno de los problemas más complejos del cultivo. Por eso, junto con la rotación y el manejo agronómico, la investigación genética sigue siendo una herramienta clave para proteger la producción de soja frente a nematodos parásitos.
La enzima SHMT8 bajo el microscopio
El nuevo estudio se centra en una enzima de la soja llamada SHMT8. La mutación en esta enzima fue identificada hace más de una década, pero el equipo de Missouri logró observar su estructura con un nivel de detalle sin precedentes gracias a microscopios electrónicos de alta potencia de la universidad.
La investigación fue dirigida por Lesa Beamer, profesora de bioquímica en la School of Medicine y en el College of Agriculture, Food and Natural Resources de la Universidad de Missouri, junto con Vindya Samarakoon, estudiante doctoral del College of Arts and Science.
El estudio, publicado en The FEBS Journal, mostró que la versión mutada de SHMT8 tiene una estructura formada por dos piezas de proteína, en lugar de la estructura típica de cuatro piezas. Ese cambio modifica la función de la enzima.
Folate, raíces y resistencia
SHMT8 participa en el metabolismo del folato, un proceso necesario para el crecimiento de las células vegetales. La hipótesis del equipo es que la mutación puede reducir la producción de folato en las raíces, lo suficiente como para dificultar que el nematodo obtenga los nutrientes que necesita para crecer y reproducirse.
El punto técnico es delicado: las plantas también necesitan folato para desarrollarse. El objetivo no sería bloquearlo por completo, sino entender cómo reducir el metabolismo del folato en las raíces hasta afectar al nematodo sin perjudicar la salud ni el rendimiento de la soja.
Los investigadores analizaron específicamente las versiones de la enzima SHMT ubicadas en las raíces, donde se alimentan los nematodos. Mientras otras versiones de la enzima funcionen normalmente en la planta, la soja podría seguir produciendo suficiente folato para mantenerse saludable.
Un posible objetivo para mejoramiento
El trabajo todavía está en una etapa temprana, pero abre una ruta para el mejoramiento de plantas. Si se confirma que la mutación puede aprovecharse de forma estable, podría contribuir al desarrollo de nuevas líneas de soja resistentes al nematodo del quiste.
Este enfoque se suma a otras estrategias de investigación sobre resistencia, microbioma del suelo y manejo de raíces. En los últimos años también se ha estudiado cómo los microbios del suelo pueden influir en la defensa de la soja frente a esta plaga.
Para los productores, una variedad más resistente puede significar menos pérdidas y una herramienta adicional dentro del manejo integrado. Sin embargo, el avance aún requiere investigación adicional antes de convertirse en una solución disponible para el campo.
Resistencia genética y manejo del cultivo
La resistencia genética no elimina la necesidad de manejar el sistema productivo. Las poblaciones de nematodos pueden adaptarse a fuentes de resistencia cuando se usan de manera repetida, por lo que las recomendaciones agronómicas suelen combinar variedades resistentes, monitoreo, rotación de cultivos y prácticas que reduzcan la presión del patógeno.
En ese contexto, los trabajos sobre rotación de soja y cultivos no hospedantes siguen siendo importantes para disminuir poblaciones en el suelo y evitar que una sola estrategia soporte todo el peso del control.
La contribución del estudio de Missouri está en explicar con más precisión cómo una mutación natural puede cambiar la estructura de una enzima y, a partir de esa modificación, alterar la relación entre la raíz de la soja y el nematodo.
Un hallazgo molecular con impacto agrícola
El estudio identifica defectos oligoméricos en la serina hidroximetiltransferasa 8 de soja y relaciona variantes como A149T con resistencia al nematodo del quiste. La investigación ofrece una base molecular para comprender por qué una mutación en SHMT8 puede favorecer la defensa de la planta.
Lesa Beamer explicó que el desafío será encontrar una forma de reducir el metabolismo del folato lo suficiente como para afectar al nematodo, pero no tanto como para que la soja sufra o disminuya su rendimiento. Si esa línea prospera, el conocimiento podría apoyar programas de mejoramiento destinados a agricultores que enfrentan esta plaga en sus campos.
Fuente(s) referenciales
Phys.org / University of Missouri

