Avicultura

Alta densidad avícola eleva el riesgo de nematodos

Publicado el 18/08/2026 · REDACCION

La acumulación de excretas, el contacto con la cama y la resistencia al fenbendazol complican el control parasitario en las explotaciones intensivas


Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Karem Díaz S.

La elevada concentración de aves dentro de las instalaciones industriales está favoreciendo ciclos continuos de infección por nematodos, según un análisis veterinario publicado por AgroXXI el 13 de agosto de 2026. El problema afecta especialmente a los sistemas donde numerosos animales comparten una superficie limitada y permanecen expuestos a camas contaminadas con huevos de parásitos.

La intensificación permite aprovechar mejor la infraestructura y reducir determinados costos por unidad producida, pero también concentra las excretas y aumenta las oportunidades de reinfección. En este entorno, los programas convencionales de desparasitación pueden resultar insuficientes si no se acompañan de diagnóstico, manejo de la cama, saneamiento de las instalaciones y revisión de la densidad animal.

El fenómeno se integra en un desafío sanitario más amplio. Investigaciones sobre cómo la avicultura industrial facilita la circulación de microorganismos han mostrado que el tamaño y la concentración de las poblaciones aviares pueden transformar las granjas en espacios favorables para mantener cadenas de transmisión, aunque el nivel de riesgo varía según el manejo y la bioseguridad.

Dos nematodos concentran la atención veterinaria

El análisis identifica a Ascaridia galli y Heterakis gallinarum como dos de los principales nematodos asociados con pérdidas en las explotaciones avícolas. Ambos son gusanos redondos, pero ocupan diferentes partes del aparato digestivo y ocasionan daños mediante mecanismos distintos.

Ascaridia galli se localiza en el intestino delgado. Durante la fase tisular de su desarrollo, las larvas penetran en la mucosa intestinal y pueden lesionar las vellosidades, causar hemorragias y producir áreas de necrosis. Los ejemplares adultos pueden alcanzar hasta 12 centímetros y, cuando la carga parasitaria es elevada, provocar obstrucciones y daños mecánicos en la pared intestinal.

Heterakis gallinarum es más pequeño y habita principalmente en los ciegos intestinales. Su importancia sanitaria no se limita al daño directo: puede transportar al protozoo Histomonas meleagridis, agente relacionado con la histomonosis. El microorganismo puede permanecer protegido dentro de los huevos del nematodo y conservar así su capacidad de llegar a nuevas aves.

Las consecuencias productivas atribuidas a estas infestaciones incluyen deterioro de la conversión alimenticia, menor ganancia de peso en pollos de engorde, reducción del desempeño de las ponedoras y aumento de la mortalidad en los episodios graves. La alteración intestinal también puede reducir el aprovechamiento de nutrientes, un aspecto decisivo para la productividad de las granjas avícolas.

La cama contaminada sostiene la reinfección

En los sistemas de cría sobre suelo, las aves mantienen contacto permanente con la cama. A medida que aumenta la densidad, también crece la cantidad de excretas depositadas por unidad de superficie y, con ellas, la posible concentración de huevos de nematodos.

Las aves pueden ingerir formas infectantes al picotear partículas del sustrato, alimento derramado u otros materiales presentes en el piso. Si la cama permanece húmeda y la temperatura del galpón es favorable, los huevos encuentran condiciones que pueden facilitar su maduración y mantener activo el ciclo parasitario.

El alojamiento en jaulas tampoco elimina completamente el peligro. Los huevos microscópicos poseen cubiertas que favorecen su adherencia y pueden desplazarse mediante el calzado, las herramientas, los vehículos internos, los roedores y las corrientes generadas por la ventilación. De esta forma, una contaminación localizada puede alcanzar diferentes sectores de la instalación.

La transmisión no depende únicamente del número de aves. La humedad, la renovación de la cama, la limpieza entre lotes, el control de plagas, la circulación del personal y el tiempo de vacío sanitario modifican el riesgo. Por ello, una alta densidad representa un factor que debe evaluarse junto con las condiciones concretas de cada explotación.

La resistencia reduce la eficacia del fenbendazol

El artículo advierte que el uso reiterado de un número limitado de antihelmínticos ha ejercido presión de selección sobre las poblaciones parasitarias. Esta situación resulta especialmente delicada en las aves destinadas a producir huevos, debido a las restricciones de uso y a los periodos de retiro aplicables a determinados medicamentos.

El fenbendazol, perteneciente al grupo de los benzimidazoles, ha sido una de las sustancias utilizadas para controlar gusanos redondos. Sin embargo, la exposición repetida puede seleccionar parásitos que sobreviven al tratamiento y transmiten esa característica a generaciones posteriores.

La fuente relaciona esta pérdida de sensibilidad con mutaciones puntuales en el gen de la beta-tubulina. Los cambios en la proteína pueden reducir la capacidad del medicamento para unirse a su objetivo biológico, dejando sin efecto dosis que anteriormente controlaban la infestación.

Este riesgo desaconseja aplicar tratamientos de manera automática y sin confirmar el diagnóstico. La orientación veterinaria debe considerar la especie parasitaria, la carga de huevos, el historial de productos utilizados, la respuesta obtenida y las normas de retiro para carne y huevos. Una guía sobre desparasitación de pollos y análisis de la cama también destaca la necesidad de identificar el parásito antes de seleccionar un medicamento.

El diagnóstico molecular puede orientar el tratamiento

Una de las estrategias propuestas consiste en incorporar pruebas de reacción en cadena de la polimerasa, conocidas como PCR, para detectar material genético de los helmintos en muestras de excretas. Además de identificar el parásito, los análisis dirigidos pueden buscar mutaciones asociadas con una menor sensibilidad al fenbendazol.

Esta información permitiría evitar tratamientos previsiblemente ineficaces y revisar el programa sanitario antes de que las pérdidas productivas aumenten. No obstante, la disponibilidad de estas pruebas, su costo y la capacidad para interpretar los resultados pueden variar entre explotaciones y países.

El diagnóstico de laboratorio debe complementarse con necropsias cuando correspondan, observación de lesiones, recuentos de huevos y seguimiento de los indicadores productivos. Síntomas como diarrea, pérdida de peso o menor producción no son exclusivos de los nematodos y también pueden obedecer a bacterias, virus, protozoos, problemas nutricionales o agua de mala calidad.

La limpieza convencional puede dejar huevos viables

Los huevos de algunos nematodos poseen cubiertas resistentes y pueden permanecer protegidos en grietas del hormigón, uniones de equipos y otros puntos difíciles de alcanzar. Una limpieza superficial durante el intervalo entre lotes no garantiza por sí sola la interrupción del ciclo.

El control debe comenzar con la retirada completa de materia orgánica, porque las excretas y los restos de cama pueden proteger a los agentes parasitarios frente a la acción de los desinfectantes. Después deben atenderse los pisos, las paredes, los sistemas de alimentación y bebida, las herramientas y las rutas empleadas por trabajadores y vehículos.

La fuente describe el uso emergente de preparados enzimáticos y formulaciones con microorganismos beneficiosos para tratar camas y superficies. El objetivo es favorecer la degradación de las cubiertas de los huevos y modificar el ambiente biológico donde permanecen los parásitos. Sin embargo, su eficacia debe comprobarse para cada formulación y bajo condiciones comerciales antes de considerarlos sustitutos de los protocolos veterinarios establecidos.

Los fitobióticos requieren evaluación dentro de un programa integral

Otra línea mencionada es el empleo de extractos vegetales y aceites esenciales microencapsulados que contienen taninos, saponinas y terpenos. Estas sustancias se estudian por sus posibles efectos sobre la fisiología y la cubierta externa de los helmintos.

La composición de los productos, su concentración, estabilidad, dosificación y forma de administración pueden producir resultados diferentes. Por tanto, no deben utilizarse como respuesta aislada ni como reemplazo automático de medicamentos autorizados. Se necesitan pruebas controladas que acrediten eficacia, seguridad, ausencia de residuos perjudiciales y compatibilidad con la dieta.

La industria avícola también estudia diferentes herramientas nutricionales para fortalecer la barrera intestinal. Los trabajos sobre butirato de sodio e inmunidad en pollos ilustran ese interés, aunque los mecanismos antibacterianos no equivalen a un tratamiento contra nematodos y cada intervención debe evaluarse frente al agente específico.

La prevención exige combinar manejo, vigilancia y bioseguridad

El control sostenible de los nematodos requiere actuar simultáneamente sobre el ave y el ambiente. Las prioridades incluyen conservar la cama seca, reparar grietas, limpiar los equipos, impedir el ingreso de roedores, ordenar los desplazamientos del personal y verificar la eficacia de cada tratamiento mediante controles posteriores.

También resulta necesario revisar la densidad de alojamiento cuando la humedad, la ventilación o la capacidad de retirar las excretas no permiten mantener condiciones sanitarias adecuadas. Conservar una elevada cantidad de aves por metro cuadrado sin ajustar esos recursos puede acelerar la contaminación y neutralizar parte del beneficio económico esperado.

Las decisiones farmacológicas deben permanecer bajo supervisión veterinaria y ajustarse a la legislación aplicable. Alternar productos sin diagnóstico no garantiza el control y puede incrementar la selección de resistencia. Tampoco debe modificarse una dosis para compensar una aparente pérdida de eficacia sin determinar primero la causa del fracaso.

La combinación de vigilancia parasitológica, diagnóstico molecular cuando esté disponible, manejo de la cama, saneamiento profundo y uso responsable de productos autorizados ofrece una respuesta más sólida que la dependencia exclusiva de la desparasitación. En una explotación intensiva, interrumpir la reinfección ambiental es tan importante como eliminar los parásitos presentes en las aves.

Fuente referencial:
AgroXXI — análisis sobre nematodosis en la avicultura industrial



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