Agricultura

Australia mantiene el uso del paraquat pese a sus riesgos

Publicado el 06/07/2026 · REDACCION

El regulador australiano autorizó la continuidad del herbicida con nuevas restricciones, aunque su uso está prohibido en al menos 74 jurisdicciones


Redactor: Santiago Duarte
Editor: Eduardo Schmitz

Australia decidió mantener el uso agrícola del paraquat, uno de los herbicidas más eficaces y peligrosos utilizados en el control de malezas. La resolución fue tomada por la Autoridad Australiana de Plaguicidas y Medicamentos Veterinarios, conocida como APVMA, después de una revisión que se extendió durante casi 30 años.

El paraquat es ilegal en al menos 74 jurisdicciones del mundo, entre ellas la Unión Europea, China, Malasia, Brasil y, más recientemente, el estado estadounidense de Vermont. Sin embargo, para muchos agricultores australianos de cultivos extensivos sigue siendo una herramienta central en sistemas de siembra directa y manejo químico de malezas.

Un herbicida eficaz, barato y altamente tóxico

El paraquat se usa para eliminar malezas de hoja ancha y gramíneas en explotaciones de trigo, avena, garbanzo, canola y soja. Su importancia aumentó en sistemas de no labranza, donde se busca reducir la alteración del suelo, pero se depende más del control químico para evitar la competencia de malezas.

La decisión australiana mantiene el producto disponible, aunque bajo condiciones más estrictas. La APVMA estableció que deberá utilizarse en dosis reducidas y que ya no podrá aplicarse con pulverizadores de mochila, sino únicamente mediante sistemas cerrados.

Preocupación por la salud de los agricultores

El paraquat está clasificado como veneno de categoría 7 en Australia y puede ser tóxico para las personas por contacto, ingestión o inhalación. Por esa razón, su manejo exige altos niveles de protección y precaución durante la mezcla, carga y aplicación.

La discusión también incluye preocupaciones por posibles efectos de largo plazo. Grupos de defensa de la salud y neurólogos solicitaron una prohibición total por los temores sobre una posible relación entre exposición prolongada y enfermedad de Parkinson. En Mundo Agropecuario ya se ha abordado el debate sobre el paraquat y el Parkinson, un tema que sigue bajo revisión científica y regulatoria en varios países.

La dependencia de la agricultura australiana

La dependencia australiana se explica por tres factores: el producto es barato, funciona bien contra malezas difíciles y existen pocas alternativas disponibles con la misma eficacia y costo. Además, el paraquat puede controlar malezas que han desarrollado resistencia a otros herbicidas importantes, como el glifosato.

En muchos campos, los agricultores combinan paraquat y glifosato para reforzar el control de malezas. Esa práctica refleja un problema creciente en la agricultura mundial: la presión de selección generada por el uso repetido de herbicidas y la expansión de malezas resistentes a herbicidas.

El peso de los genéricos chinos

El mercado también cambió por la expansión de los plaguicidas genéricos fabricados en China. En las últimas dos décadas, empresas chinas estatales y privadas aumentaron la oferta global de productos fuera de patente, más baratos que los desarrollados originalmente por grandes multinacionales europeas y estadounidenses.

Australia importaba alrededor del 10% de sus plaguicidas desde China en 2006, medido por valor. Para 2025, esa proporción se acercaba al 50%. En el caso del paraquat, la investigación citada por los autores indica que los ingredientes activos de los productos registrados en Australia parecen proceder casi exclusivamente de China, aunque el uso doméstico de este herbicida está prohibido allí.

121 productos registrados en Australia

En Australia hay 121 productos registrados que contienen paraquat, vendidos bajo marcas como Rainquat, Gramoxone y Spraytop. La disponibilidad de formulaciones genéricas redujo costos y amplió el acceso, pero también consolidó una dependencia productiva difícil de reemplazar de forma rápida.

El caso se relaciona con un debate más amplio sobre la regulación internacional de agroquímicos. En Mundo Agropecuario se ha documentado que algunos países y empresas continúan vinculados al comercio de plaguicidas prohibidos en determinados mercados, mientras otros territorios avanzan hacia restricciones más severas.

Qué pasaría si se prohibiera

Antes de la decisión de la APVMA, agricultores y agrónomos australianos temían una prohibición total. La retirada inmediata del producto habría obligado a usar con mayor intensidad estrategias no químicas, como rotaciones de cultivos, siembras más densas para competir con malezas y otros ajustes agronómicos.

Ese cambio podría provocar una disrupción de corto plazo, con posibles efectos sobre rendimiento y costos. Buena parte de los cultivos extensivos afectados se destinan a exportación, por lo que el impacto no se limitaría a las fincas, sino también a cadenas comerciales agrícolas.

Alternativas y transición pendiente

La continuidad del paraquat no elimina la necesidad de revisar la dependencia de herbicidas peligrosos. Las estrategias de manejo integrado de malezas, el monitoreo de resistencia, la rotación de modos de acción y la integración de prácticas no químicas aparecen como rutas necesarias para reducir riesgos.

También crece el interés por nuevas herramientas de control, incluidos enfoques biológicos y moleculares. Entre ellos se encuentran los herbicidas de ARN, que buscan controlar malezas de manera más precisa y con menor carga química, aunque su disponibilidad comercial y adopción masiva todavía requieren desarrollo regulatorio y técnico.

Una decisión con alcance internacional

El caso australiano muestra la tensión entre productividad, seguridad laboral, costos agrícolas y regulación sanitaria. Para los agricultores, el paraquat resuelve problemas concretos de malezas en sistemas de siembra directa. Para autoridades sanitarias y ambientales, su toxicidad plantea una pregunta difícil: cuánto riesgo puede aceptar una agricultura moderna para mantener su eficiencia actual.

Por ahora, el herbicida seguirá en uso en Australia bajo restricciones más estrictas. La decisión deja abierto un desafío de fondo: desarrollar sistemas agrícolas capaces de controlar malezas sin depender de sustancias que muchos países ya consideran demasiado peligrosas.

Fuente(s) referenciales

Phys.org



Mundo Agropecuario
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