Agricultura

Brasil: pastorear residuos de maíz elevó un 15 % la cosecha siguiente

Publicado el 17/10/2026 ·

Un ensayo realizado por investigadores de la Universidad Federal de Lavras encontró que el aprovechamiento ganadero de los residuos del maíz aumentó la devolución de nutrientes al suelo y mejoró el rendimiento del cultivo posterior, sin detectar daños físicos significativos a corto plazo.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.

El aprovechamiento de los residuos agrícolas como alimento para el ganado puede aportar beneficios que van más allá de la alimentación animal. Una investigación desarrollada en Brasil, con participación de científicos de la Universidad Federal de Lavras, encontró que el pastoreo bovino sobre los restos de una cosecha de maíz incrementó la disponibilidad de determinados nutrientes del suelo y estuvo asociado con un aumento del 15 % en la producción de biomasa del cultivo siguiente.

Los resultados fueron publicados el 9 de julio de 2026 en la revista científica The Journal of Agricultural Science, de Cambridge University Press. El trabajo examinó cómo la utilización de residuos de maíz por bovinos de engorde influye en las propiedades físicas y químicas del terreno y en la productividad agrícola posterior.

El equipo observó que el pastoreo incrementó un 82 % el retorno total de nitrógeno al suelo respecto al tratamiento sin animales. También registró aumentos del 28 % en fósforo y del 72 % en potasio.

Estas diferencias estuvieron relacionadas con la incorporación de nutrientes procedentes de la suplementación del ganado y su posterior devolución al terreno mediante las excretas.

Los investigadores no encontraron efectos negativos significativos del pastoreo sobre la resistencia del suelo a la penetración durante el período evaluado, un resultado relevante porque la compactación constituye una de las principales preocupaciones cuando se introducen animales en parcelas agrícolas.

El estudio fue realizado por Italo Braz Gonçalves de Lima, Thiago Fernandes Bernardes, João Jeorge Maurilio Souza Freitas, Bruno Grossi Costa Homem, Bruno Montoani Silva, Priscila Junia Rodrigues da Cruz, Daniel W. Shike, Mateus Pies Gionbelli y Daniel Rume Casagrande, investigadores vinculados a instituciones de Brasil y Estados Unidos.

Convertir los residuos de la cosecha en alimento para bovinos

La investigación se concentró en los residuos que permanecen en el campo después de cosechar una fracción del maíz destinada a la alimentación animal.

El sistema estudiado utiliza un producto conocido como snaplage, elaborado mediante la cosecha y conservación de una porción de la planta que incluye la mazorca y sus componentes asociados.

Después de retirar ese material, quedan en la parcela tallos, hojas y otros restos vegetales que pueden aprovecharse mediante pastoreo.

Esta práctica permite utilizar una parte de la biomasa residual como fuente de fibra para bovinos en fase de terminación.

En sistemas agrícolas especializados, los restos de cosecha suelen manejarse principalmente como cobertura del suelo, incorporarse mediante labores o destinarse a otros usos productivos.

La introducción de ganado representa una alternativa, aunque modifica la distribución de la materia orgánica y de los nutrientes dentro de la explotación.

Los animales consumen parte del material vegetal y devuelven una fracción de los nutrientes mediante estiércol y orina.

Además, cuando reciben suplementos alimenticios, pueden incorporar al terreno elementos minerales procedentes de alimentos producidos fuera de la parcela.

Por esa razón, los efectos del pastoreo no dependen exclusivamente de los residuos consumidos, sino también de la composición de la dieta y del manejo del ganado.

El suelo recibió más nitrógeno, fósforo y potasio

Uno de los hallazgos principales fue el incremento de nutrientes en las parcelas utilizadas por los bovinos.

Los investigadores calcularon que el retorno total de nitrógeno aumentó un 82 % en comparación con las superficies que no fueron pastoreadas.

El nitrógeno es un elemento esencial para el crecimiento vegetal porque participa en la formación de proteínas, clorofila y otras moléculas necesarias para el desarrollo de los cultivos.

Su disponibilidad puede influir directamente en la producción de biomasa y en el rendimiento agrícola, aunque también depende de la forma química en que se encuentra y de los procesos de transformación que ocurren en el suelo.

El estudio también registró concentraciones superiores de fósforo y potasio en las parcelas con pastoreo.

El fósforo aumentó un 28 %, mientras que el potasio presentó un incremento del 72 %.

Ambos nutrientes cumplen funciones fundamentales. El fósforo interviene en el metabolismo energético y el desarrollo radicular, mientras que el potasio participa en la regulación hídrica y en diversos procesos fisiológicos.

Los autores relacionaron estos incrementos con el reciclaje de nutrientes y con los aportes asociados a la suplementación de los animales.

Este aspecto es importante porque permite distinguir entre dos procesos: la redistribución de nutrientes que ya estaban presentes en el terreno y la entrada de nutrientes adicionales mediante los alimentos suministrados al ganado.

El resultado no significa que el pastoreo genere nutrientes nuevos. Su efecto depende de cómo circulan los elementos minerales dentro del sistema productivo.

La gestión de estas entradas y salidas forma parte de la planificación de la fertilización de los cultivos, que requiere considerar las necesidades de las plantas y las reservas existentes en el suelo.

La producción posterior aumentó un 15 %

El incremento de nutrientes estuvo acompañado por una respuesta productiva favorable en el cultivo siguiente.

Según los resultados publicados, la masa total producida aumentó un 15 % en las parcelas previamente pastoreadas respecto a las superficies sin aprovechamiento ganadero.

Esta diferencia constituye uno de los indicadores más relevantes del experimento, porque relaciona el manejo de los residuos con un resultado agrícola medible.

El aumento de producción no debe interpretarse como una garantía de que cualquier parcela de maíz obtendrá una mejora equivalente al introducir ganado.

La respuesta depende de factores como las características del suelo, la disponibilidad inicial de nutrientes, la cantidad de residuos, las condiciones meteorológicas y el manejo de los animales.

También puede variar según el cultivo posterior y las prácticas de fertilización empleadas.

En el experimento brasileño, los investigadores atribuyeron parte de la respuesta favorable al aumento de macronutrientes asociado con la suplementación de los bovinos.

Esto sugiere que los sistemas integrados pueden generar beneficios productivos cuando el aprovechamiento animal se coordina con las necesidades de fertilidad del terreno.

La investigación aporta una medición concreta a un debate más amplio sobre la integración entre agricultura y ganadería, una práctica utilizada históricamente para conectar la producción vegetal con la alimentación animal y el reciclaje de nutrientes.

El pastoreo no aumentó significativamente la compactación

La presencia de bovinos en terrenos agrícolas plantea una preocupación frecuente: el posible deterioro de las propiedades físicas del suelo.

El peso de los animales puede ejercer presión sobre la superficie y modificar la distribución de los poros del terreno.

Cuando se produce compactación, pueden disminuir la infiltración de agua, la aireación y la facilidad con que las raíces exploran el perfil del suelo.

Por ese motivo, los investigadores evaluaron la resistencia a la penetración, un indicador utilizado para estudiar las condiciones mecánicas del terreno.

Los resultados no mostraron efectos significativos atribuibles al pastoreo ni a la carga animal sobre este indicador durante el período examinado.

Este hallazgo sugiere que, bajo las condiciones específicas del ensayo, el aprovechamiento ganadero de los residuos no provocó un deterioro físico detectable mediante esa medición.

Sin embargo, la ausencia de diferencias significativas a corto plazo no demuestra que el suelo permanezca protegido frente a cualquier intensidad o duración de pastoreo.

La humedad del terreno, el tiempo de permanencia de los animales y la carga ganadera pueden modificar considerablemente los riesgos.

En suelos húmedos, por ejemplo, la presión de las pezuñas puede producir efectos distintos de los observados en superficies más firmes.

La investigación tampoco permite descartar cambios acumulativos que pudieran aparecer después de varios ciclos agrícolas.

Los autores limitaron sus conclusiones a las condiciones y al período de evaluación del experimento.

La suplementación del ganado fue decisiva para el balance nutricional

Un aspecto destacado del trabajo es que los bovinos no dependían exclusivamente de los residuos disponibles en el campo.

El sistema incorporaba suplementación alimenticia, una práctica habitual en determinadas estrategias de engorde.

Esta característica influye en la interpretación de los resultados porque los animales pueden introducir nutrientes adicionales mediante los suplementos consumidos.

Una parte de esos elementos minerales es utilizada por el organismo para sus funciones fisiológicas y la producción animal.

Otra parte retorna al suelo a través de las excretas.

Por ello, el balance nutricional de una parcela pastoreada puede ser diferente del correspondiente a un terreno donde los animales solo consumen los residuos agrícolas disponibles.

El estudio indica que los aportes derivados de la suplementación contribuyeron a mejorar las concentraciones de macronutrientes y la respuesta del cultivo posterior.

Esta distinción resulta especialmente importante para los productores interesados en reproducir el sistema.

Si se modifica la cantidad o la composición de los suplementos, también puede cambiar la cantidad de nutrientes que retorna al suelo.

La distribución espacial del estiércol y de la orina representa otro factor que debe considerarse, porque los animales no necesariamente depositan sus excretas de manera uniforme.

Por tanto, el aprovechamiento ganadero de los residuos debe evaluarse como parte de un sistema completo de manejo agrícola y nutrición animal.

El manejo de los residuos influye en la fertilidad de las parcelas

Los restos de cosecha cumplen diversas funciones dentro de los sistemas agrícolas.

Cuando permanecen sobre la superficie, pueden reducir la exposición directa del suelo a la lluvia y al viento.

También contribuyen a conservar humedad y proporcionan materia orgánica que se incorpora gradualmente al terreno mediante la descomposición.

Sin embargo, la velocidad de liberación de nutrientes depende de la composición del material vegetal y de las condiciones ambientales.

Los residuos de maíz contienen componentes estructurales que pueden descomponerse lentamente.

El consumo de parte de esos restos por el ganado modifica su destino dentro del sistema.

En lugar de permanecer íntegramente como material vegetal, una fracción pasa por el aparato digestivo de los animales y regresa al terreno en forma de excretas.

Este proceso puede alterar la disponibilidad temporal de los nutrientes.

El resultado debe analizarse junto con la cantidad de cobertura que permanece después del pastoreo, especialmente en terrenos susceptibles a erosión.

La importancia de estas decisiones también se refleja en el manejo de los residuos de cultivos y sus efectos sobre el suelo, donde la conservación de cobertura y el reciclaje de materia orgánica forman parte de la planificación entre campañas.

El experimento brasileño aporta evidencia específica sobre una alternativa de aprovechamiento, pero no establece que retirar una mayor proporción de residuos mediante pastoreo sea siempre beneficioso.

Una alternativa para combinar engorde bovino y producción agrícola

Los sistemas que integran cultivos y ganado permiten utilizar una misma superficie para diferentes actividades en momentos sucesivos.

En este caso, los residuos del maíz proporcionaron una fuente de fibra para bovinos de engorde después de la cosecha.

La práctica puede resultar interesante cuando existe disponibilidad de animales, infraestructura de manejo y una planificación adecuada de las necesidades alimenticias.

También permite considerar los residuos agrícolas como un recurso productivo y no únicamente como material que debe permanecer o eliminarse del campo.

Sin embargo, el valor nutricional de esos restos no equivale al de un forraje de alta calidad.

Su utilización en dietas de terminación requiere una formulación que cubra las necesidades energéticas, proteicas y minerales de los animales.

La suplementación empleada en el ensayo fue un componente importante del sistema y no debe separarse de la interpretación de los resultados agrícolas.

Los investigadores examinaron precisamente esa relación entre alimentación animal, devolución de nutrientes y productividad posterior.

El enfoque se diferencia de los sistemas extensivos basados exclusivamente en pastizales porque utiliza una superficie agrícola después de la cosecha de un cultivo.

Las experiencias de manejo ganadero sobre pasturas ofrecen otros ejemplos de cómo la intensidad del aprovechamiento y los períodos de descanso influyen en la conservación de los recursos productivos.

En parcelas agrícolas, además de la carga animal, resulta necesario considerar el calendario de siembra del cultivo siguiente y las condiciones del terreno después del pastoreo.

Los resultados no equivalen a una recomendación universal

El trabajo proporciona evidencia experimental sobre los efectos a corto plazo del aprovechamiento bovino de residuos de maíz en condiciones tropicales.

Los incrementos de nitrógeno, fósforo, potasio y producción posterior fueron medidos dentro de un sistema concreto.

No obstante, los resultados pueden variar en regiones con otros suelos, temperaturas, precipitaciones y prácticas de manejo.

La investigación tampoco permite establecer que el pastoreo reduzca automáticamente la necesidad de fertilizantes comerciales en cualquier explotación.

Para determinar esa posibilidad sería necesario elaborar balances de nutrientes que incluyan los aportes de suplementos, las extracciones por cosecha y las pérdidas potenciales.

La acumulación excesiva de nutrientes también puede generar problemas cuando las entradas superan de manera persistente las necesidades de los cultivos.

Por ello, la integración ganadera requiere combinar la evaluación de productividad con un seguimiento de la fertilidad y de las propiedades físicas del suelo.

En los sistemas de producción de maíz, el manejo de residuos y la conservación de nutrientes son decisiones que pueden afectar varias campañas consecutivas.

El estudio brasileño ofrece un resultado alentador, pero sus autores destacan fundamentalmente la ausencia de efectos físicos negativos detectables a corto plazo y la mejora de la fertilidad asociada con la suplementación del ganado.

Una relación productiva entre la cosecha actual y la siguiente

La principal aportación de esta investigación consiste en conectar tres etapas de una misma explotación: la cosecha de maíz, el aprovechamiento de sus residuos por bovinos y el comportamiento del cultivo posterior.

Los animales utilizaron material vegetal que permanecía en la parcela y devolvieron nutrientes al suelo.

Ese retorno estuvo acompañado por incrementos medibles de nitrógeno, fósforo y potasio, además de una mayor producción de biomasa en el siguiente ciclo.

La ausencia de diferencias significativas en resistencia a la penetración permitió a los investigadores señalar que el pastoreo no perjudicó las propiedades físicas evaluadas durante el período estudiado.

Los resultados respaldan el interés de examinar sistemas agrícolas y ganaderos de manera conjunta, especialmente cuando se busca mejorar el aprovechamiento de recursos disponibles dentro de la explotación.

El siguiente desafío consiste en determinar cómo evolucionan estas ventajas bajo diferentes intensidades de pastoreo, condiciones de humedad y ciclos productivos sucesivos.

Para los productores, el hallazgo demuestra que las decisiones tomadas después de una cosecha pueden influir en la fertilidad del suelo y en el desempeño agrícola de la temporada siguiente.

Fuente referencial:
The Journal of Agricultural Science — Grazing snaplage residue as a roughage source for finishing beef cattle in tropical systems: effects on soil physical and chemical properties and subsequent crop yield (2026)