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Las plantas vecinas cambian la vida oculta del suelo

Publicado el 07/07/2026 · REDACCION

Investigadores de la Universidad de Leiden descubrieron que las plantas no moldean solas su microbioma: las especies que crecen alrededor pueden transformar bacterias, hongos y efectos persistentes bajo tierra.


Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz

Las plantas están mucho más condicionadas por sus vecinas de lo que se pensaba. Investigadores de la Universidad de Leiden descubrieron que la influencia entre plantas no ocurre solo por competencia sobre luz, espacio o agua, sino también mediante redes ocultas en el suelo que modifican comunidades de bacterias, hongos y otros microorganismos asociados a las raíces.

El trabajo, desarrollado por Mireadili Kuerban, Sofia Gomes y Martijn Bezemer, desafía la idea de que cada planta controla de manera aislada su entorno subterráneo. Los resultados muestran que plantas, suelo y microbios forman un sistema compartido, determinado en parte por quién crece junto a quién.

Un vínculo que la ciencia había estudiado por separado

Los científicos ya sabían que las plantas interactúan con microorganismos del suelo. Sin embargo, esas relaciones suelen analizarse en plantas cultivadas individualmente. Otro campo estudia las interacciones planta-suelo o planta-planta, pero muchas veces sin integrar el papel de los microbios.

Bezemer explicó que esa separación dejó fuera una pieza importante: la influencia de las plantas vecinas. La investigación conecta directamente con los estudios sobre interacciones planta-suelo-microbios, donde la composición vegetal puede alterar la dinámica de la vegetación y los procesos ecológicos bajo tierra.

Miles de macetas para observar el suelo

El equipo diseñó experimentos de gran escala con una idea simple: cultivar plantas en suelo, medir sus microbios y luego introducir una segunda planta para observar qué cambiaba.

Kuerban explicó que cultivaron plantas con y sin microbios y después añadieron una planta vecina. Aunque el diseño era sencillo, la escala fue enorme: miles de macetas, plantas medidas a mano y análisis del microbioma durante años de trabajo.

El efecto de la vecindad fue fuerte bajo tierra

Los resultados fueron claros. Cuando una planta crece sola, moldea con fuerza la comunidad microbiana alrededor de sus raíces. Pero cuando aparece una vecina, esa influencia disminuye de forma notable.

En bacterias, la planta individual explicaba alrededor del 70% de la variación observada. Con una vecina presente, esa proporción bajó a cerca del 20%. En términos prácticos, las plantas vecinas pudieron cambiar la composición microbiana en torno a un 50%.

El hallazgo refuerza la importancia de mirar el suelo como un sistema vivo. Más de la mitad de la vida del planeta se encuentra bajo la superficie, y esa biodiversidad subterránea sostiene procesos esenciales de fertilidad, agua y nutrientes, como se ha explicado en estudios sobre vida en el suelo.

El suelo conserva una memoria biológica

La investigación también analizó los llamados legados del suelo, es decir, los efectos que una planta deja incluso después de ser retirada. Kuerban describió ese fenómeno como una memoria: la planta cambia el microbioma de sus raíces y del suelo cercano, y esa huella permanece.

El comportamiento no fue igual entre bacterias y hongos. Las bacterias respondieron rápido y cambiaron con mayor velocidad. Los hongos, en cambio, crecieron más lentamente y persistieron durante más tiempo, por lo que tuvieron mayor peso en los efectos de largo plazo.

Ese papel persistente de los hongos se relaciona con las redes de hongos del suelo, formadas por hifas microscópicas que se conectan con raíces y participan en funciones críticas de los ecosistemas terrestres.

No todo es competencia entre plantas

Los resultados también cuestionan la idea de que las plantas vecinas actúan principalmente como competidoras. En algunos casos, la convivencia puede generar combinaciones favorables bajo tierra.

Las plantas liberan azúcares y compuestos químicos al suelo que alimentan a los microbios. Como cada especie libera sustancias diferentes, una planta puede aportar ciertos compuestos y otra puede favorecer determinados microorganismos. Juntas pueden formar una combinación más eficiente que una planta aislada.

Qué aporta esto a la agricultura sostenible

La investigación tiene implicaciones para la agricultura. Los estudios de campo muestran que pastizales mixtos sin fertilización pueden rendir tanto como monocultivos fuertemente fertilizados. Comprender estas interacciones podría ayudar a seleccionar mejores combinaciones de cultivos, mejorar rendimientos y reducir el uso de fertilizantes.

Los microorganismos del suelo participan en la disponibilidad de nutrientes, la fertilidad, la estabilidad del suelo y la resiliencia frente a condiciones adversas. Por eso, manejar la diversidad vegetal también puede convertirse en una forma de manejar procesos invisibles pero decisivos para producir de manera más sostenible.

De la maceta al campo

Los autores reconocen que el siguiente desafío será trasladar estos hallazgos a condiciones reales de campo. Predecir cómo interactúan cultivos, malezas, pastos, microbios, nutrientes y clima en paisajes agrícolas es más complejo que observar macetas en condiciones controladas.

Aun así, el resultado cambia la pregunta de partida. Ya no basta con analizar qué hace una planta sobre su suelo. También hay que observar quién crece a su lado, qué memoria deja en el terreno y cómo esa red subterránea puede afectar productividad, restauración ecológica y sostenibilidad agrícola.

Fuente(s) referenciales

Phys.org



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