Agricultura

Una enfermedad de la soja se expande por Estados Unidos y amenaza las cosechas

Publicado el 26/10/2026 ·

Especialistas de la Universidad de Illinois advierten que la pudrición roja de la corona ya se ha detectado en numerosos condados y puede provocar pérdidas de rendimiento del 60 % al 70 % en las zonas más afectadas.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz

Una enfermedad fúngica que ataca las raíces de la soja está ampliando su presencia en el Medio Oeste de Estados Unidos y genera preocupación entre investigadores y productores agrícolas. Se trata de la pudrición roja de la corona, una infección causada por el hongo Calonectria ilicicola que puede provocar importantes pérdidas productivas y cuyos síntomas suelen confundirse con los de otras enfermedades del cultivo.

El fitopatólogo Boris Camiletti, investigador y especialista en extensión agrícola de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign, encabeza los trabajos destinados a comprender la expansión del patógeno y mejorar las estrategias para identificarlo y manejarlo. En una información divulgada el 23 de octubre de 2026, el especialista explicó que la enfermedad, confirmada por primera vez en Illinois en 2018, continúa extendiéndose por ese estado y otras zonas productoras de soja.

La situación adquiere especial importancia porque el hongo puede permanecer durante años en el suelo, propagarse mediante maquinaria agrícola contaminada y ocasionar daños severos antes de que los productores identifiquen correctamente la infección.

Un hongo del suelo que invade las raíces de la soja

La pudrición roja de la corona es provocada por Calonectria ilicicola, anteriormente conocido como Cylindrocladium parasiticum. A diferencia de los patógenos que afectan principalmente las hojas, este organismo inicia su ataque en el sistema radicular y en la región donde las raíces se unen con el tallo.

El proceso infeccioso comienza cuando unas estructuras resistentes del hongo, denominadas microesclerocios, germinan en el suelo. A partir de ellas se desarrollan filamentos microscópicos conocidos como hifas, que penetran en las células de las raíces y avanzan hacia el interior de la planta.

Durante la infección, el patógeno produce sustancias tóxicas que dañan los tejidos vegetales y pueden comprometer el funcionamiento de la planta.

Los microesclerocios representan uno de los principales obstáculos para controlar la enfermedad. Su capacidad de sobrevivir durante varios años permite que el hongo permanezca en un terreno incluso cuando no se cultiva soja durante una o varias campañas.

Las condiciones cálidas y húmedas favorecen la infección de las raíces jóvenes, mientras que la proximidad de raíces puede estimular la germinación de las estructuras de supervivencia.

La persistencia de patógenos en el suelo también constituye un desafío para otras enfermedades de la soja, como la fusariosis de raíz y sus efectos sobre el desarrollo del cultivo, aunque ambas infecciones son causadas por organismos diferentes.

Las pérdidas pueden alcanzar el 70 % en sectores afectados

Según Camiletti, la pudrición roja de la corona puede ocasionar reducciones de rendimiento de entre el 60 % y el 70 % cuando se comparan sectores intensamente afectados con áreas sanas de un mismo campo.

Estas cifras no representan necesariamente la pérdida total de una explotación. El impacto económico depende de la proporción de superficie infectada, la intensidad de los síntomas y la distribución de la enfermedad dentro de cada parcela.

Uno de los problemas es que la infección puede aparecer en manchas o sectores localizados, mientras otras partes del terreno mantienen un desarrollo aparentemente normal.

Esta distribución irregular dificulta calcular anticipadamente las pérdidas y determinar si resulta económicamente conveniente aplicar determinados tratamientos.

La enfermedad ya ha sido confirmada en 51 condados de Illinois. También se ha detectado en Indiana, Iowa, Kentucky, Missouri, Nebraska, Ohio y Wisconsin.

Los investigadores consideran probable que su presencia real sea superior a la registrada oficialmente, debido a que existen zonas donde todavía no se han realizado suficientes observaciones y análisis.

Los síntomas pueden confundirse con otras enfermedades

Una de las características más problemáticas de la pudrición roja de la corona es que sus manifestaciones externas no siempre permiten distinguirla de otros problemas sanitarios de la soja.

Los primeros signos característicos pueden aparecer en la corona de la raíz, justo debajo de la superficie del suelo, donde se produce la transición entre el sistema radicular y el tallo.

En esa región, los tejidos pueden adquirir una coloración rojiza. También pueden observarse estructuras blanquecinas del hongo y pequeñas formaciones reproductivas de tonalidad rojo ladrillo, conocidas como peritecios.

La infección puede comenzar durante las primeras etapas de desarrollo de la planta. En algunos casos, el enrojecimiento del tallo se observa desde el estadio vegetativo V2, aunque los síntomas foliares suelen hacerse más evidentes durante las fases reproductivas R3 a R5.

En las hojas aparece inicialmente clorosis, caracterizada por el amarillamiento entre las nervaduras. Posteriormente, los tejidos afectados pueden desarrollar necrosis y morir.

El problema es que estas manifestaciones se parecen a las producidas por el síndrome de muerte súbita de la soja, la pudrición marrón del tallo e incluso determinados daños asociados con fungicidas del grupo de los triazoles.

Por esta razón, Camiletti recomienda que las plantas sospechosas sean sometidas a pruebas diagnósticas, en lugar de identificar la enfermedad únicamente mediante la observación de las hojas.

La necesidad de mejorar la vigilancia fitosanitaria también ha impulsado investigaciones sobre la detección de patógenos de la soja mediante el seguimiento de esporas, aunque las herramientas utilizadas dependen de las características de cada organismo.

La maquinaria agrícola puede transportar el patógeno

El desplazamiento de suelo contaminado constituye una de las principales vías de dispersión de Calonectria ilicicola.

Los restos de tierra adheridos a neumáticos, herramientas y equipos agrícolas pueden transportar estructuras resistentes del hongo desde parcelas infectadas hacia terrenos donde todavía no se ha detectado la enfermedad.

Por ello, los especialistas recomiendan prestar especial atención a la limpieza de la maquinaria cuando se trabaja en explotaciones con antecedentes de pudrición roja de la corona.

Entre las medidas preventivas se encuentra organizar las labores de manera que los campos infectados sean atendidos al final de la jornada o después de trabajar en las parcelas consideradas sanas.

También se aconseja retirar los restos de suelo adheridos a los equipos antes de trasladarlos a otras superficies agrícolas.

Estas prácticas no eliminan el hongo de un terreno contaminado, pero pueden contribuir a limitar su dispersión entre campos.

La rotación de cultivos no garantiza el control

Aunque la rotación constituye una herramienta habitual para manejar numerosas enfermedades agrícolas, los investigadores advierten que su eficacia frente a la pudrición roja de la corona todavía no está suficientemente demostrada.

Camiletti explicó que algunos productores han optado por sembrar maíz durante dos o tres campañas consecutivas con la intención de reducir la presencia del patógeno antes de volver a cultivar soja.

Sin embargo, la prolongada supervivencia de los microesclerocios significa que el hongo puede permanecer viable en el suelo durante ese periodo.

Además, mantener maíz de forma continua puede favorecer otros problemas agronómicos y sanitarios asociados con ese cultivo.

Los especialistas consideran que actualmente no existe una práctica única capaz de garantizar el control de la enfermedad. Por tanto, la prevención debe combinar distintas actuaciones adaptadas a las condiciones de cada explotación.

Las variedades de soja presentan diferencias de resistencia

Una de las líneas de investigación más relevantes consiste en evaluar cómo responden diferentes variedades comerciales de soja a la infección por Calonectria ilicicola.

El equipo de la Universidad de Illinois ha observado variaciones importantes en la resistencia de los materiales vegetales estudiados. Estas diferencias podrían ayudar a los productores a seleccionar variedades menos susceptibles cuando dispongan de información fiable sobre su comportamiento frente a la enfermedad.

Camiletti recomienda consultar a los proveedores de semillas para conocer si existen evaluaciones específicas de resistencia y cuáles son las variedades que convendría evitar en parcelas con antecedentes del patógeno.

La selección varietal forma parte de una estrategia más amplia de protección del cultivo. Investigaciones sobre el papel de determinados genes en las defensas naturales de la soja muestran cómo el conocimiento de los mecanismos de resistencia puede contribuir al manejo de enfermedades radiculares, aunque esos resultados corresponden a otros patógenos.

Los investigadores estadounidenses también están examinando la interacción entre las características genéticas de las variedades y los tratamientos aplicados a las semillas.

Los tratamientos de semillas ofrecen una protección limitada

Existen algunos tratamientos fungicidas de semillas autorizados para ayudar a suprimir la pudrición roja de la corona durante las primeras semanas posteriores a la siembra.

Sin embargo, estos productos no representan una solución definitiva, especialmente cuando el patógeno permanece en el suelo y puede continuar afectando las raíces durante el desarrollo del cultivo.

La eficacia depende del producto utilizado, la susceptibilidad de la variedad, las condiciones ambientales y la presión de infección.

El especialista remite a los productores a las recomendaciones técnicas del Crop Protection Network, cuya guía de eficacia de fungicidas de 2026 recoge información aplicable a la región centro-norte de Estados Unidos.

Los trabajos actuales buscan establecer qué combinaciones de variedades y tratamientos ofrecen mejores resultados y en qué circunstancias su utilización puede justificar los costos adicionales.

Imágenes satelitales ayudarán a calcular el impacto económico

La Universidad de Illinois también está impulsando un proyecto destinado a mejorar las decisiones económicas de los productores frente a la pudrición roja de la corona y otras enfermedades fúngicas de la soja.

La iniciativa, desarrollada dentro del programa ACES Land-Grant Initiative, combinará imágenes satelitales, observaciones de campo y aprendizaje automático para identificar las áreas afectadas y evaluar las opciones de manejo.

El proyecto contempla el desarrollo de dos herramientas que serán difundidas mediante el Crop Protection Network.

La primera, denominada Disease-Area Estimator, permitirá estimar qué proporción de un campo presenta síntomas de enfermedad. La segunda, ROI Calculator, estará orientada a evaluar el retorno económico de las decisiones de tratamiento.

Para realizar estos cálculos se tendrán en cuenta factores como la extensión de las zonas afectadas, el riesgo sanitario, los costos de los insumos, los precios de los productos agrícolas y los rendimientos esperados.

El objetivo es evitar que los agricultores deban asumir gastos elevados en tratamientos cuando la superficie afectada o el beneficio esperado no justifican económicamente esa inversión.

Estas herramientas todavía se encuentran en desarrollo y no deben considerarse sistemas comerciales cuya eficacia ya haya sido demostrada.

La vigilancia de los campos será decisiva para contener la expansión

La creciente presencia de la pudrición roja de la corona en el Medio Oeste estadounidense confirma la importancia de identificar oportunamente las enfermedades que afectan las raíces de la soja.

Para los productores, las recomendaciones actuales se concentran en inspeccionar periódicamente los campos, analizar las plantas sospechosas, evitar el transporte de suelo contaminado y utilizar información sobre resistencia varietal cuando esté disponible.

La colaboración entre investigadores universitarios, organizaciones de productores y especialistas en protección vegetal busca mejorar los mapas de distribución del patógeno y ofrecer recomendaciones adaptadas a las condiciones de cada región.

Mientras avanzan los ensayos sobre variedades y tratamientos, la principal dificultad sigue siendo la capacidad del hongo para sobrevivir durante años en el suelo y producir síntomas que pueden confundirse con otras enfermedades.

La investigación coordinada desde Illinois permitirá precisar tanto la distribución de esta amenaza fitosanitaria como las medidas que pueden reducir sus consecuencias productivas y económicas para el cultivo de soja.

Fuentes referenciales:
Universidad de Illinois Urbana-Champaign – What is red crown rot? Expert explains emerging soybean pathogen (23 de octubre de 2026)
Crop Protection Network – Recursos técnicos sobre enfermedades de los cultivos