Agricultura

El raigrás anual resiste la sequía y complica su control en Australia

Publicado el 07/08/2026 · REDACCION

La maleza produjo más hojas y macollos bajo una limitación moderada de agua, mientras que las poblaciones resistentes a herbicidas conservaron la capacidad de generar semillas durante el estrés severo


Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Karem Díaz S.

Investigadores de la Universidad La Trobe, en Australia, descubrieron que el raigrás anual puede modificar su crecimiento y reproducción para sobrevivir bajo condiciones de sequía. Esta capacidad podría dificultar el manejo de la maleza en los sistemas productores de cereales a medida que aumente la variabilidad climática.

El estudio comparó poblaciones resistentes y susceptibles a herbicidas de Lolium rigidum expuestas a diferentes niveles de humedad del suelo. Los ensayos fueron realizados bajo condiciones controladas de invernadero por científicos del Instituto La Trobe para la Agricultura y la Alimentación Sostenibles y la Escuela de Agricultura, Biomedicina y Medioambiente.

Los resultados, publicados en la revista Scientific Reports, muestran que una reducción moderada del agua no siempre limita el desarrollo del raigrás. En la población resistente a herbicidas, determinadas condiciones de humedad produjeron hasta un 132 % más de hojas y un 153 % más de macollos respecto de las plantas mantenidas en suelo saturado.

Una maleza de elevado costo para los productores

El raigrás anual es considerado la maleza más problemática y económicamente dañina de los sistemas australianos de granos. Su capacidad competitiva, la abundante producción de semillas y la presencia generalizada de resistencia a herbicidas dificultan su eliminación dentro de los cultivos.

Las pérdidas de rendimiento y los gastos destinados a su control representan un costo estimado de 93 millones de dólares australianos al año para los productores de granos. La maleza compite con los cultivos por agua, luz y nutrientes, mientras incrementa el banco de semillas cuando completa su ciclo reproductivo.

Lolium rigidum se encuentra especialmente adaptado a ambientes agrícolas perturbados y a los ciclos de los cereales de invierno. Este comportamiento forma parte de las estrategias mediante las cuales determinadas malezas imitan el crecimiento y la fenología de los cultivos, aumentando sus posibilidades de sobrevivir a las labores agrícolas.

La sequía moderada estimuló el crecimiento

Una de las observaciones más importantes fue que la escasez moderada de agua no tuvo un efecto exclusivamente restrictivo. La población resistente produjo más hojas y macollos que bajo condiciones de saturación, lo que indica que ciertos niveles de estrés pueden activar ajustes favorables para su desarrollo.

El aumento de macollos tiene importancia agronómica porque cada nuevo tallo puede contribuir a la cobertura vegetal, la competencia con el cultivo y la formación de estructuras reproductivas. Una maleza que conserva o incrementa su ramificación durante periodos moderadamente secos puede seguir capturando recursos en momentos en que el cereal también afronta limitaciones.

El estudio no establece que cualquier sequía favorezca al raigrás. La respuesta dependió de la intensidad del déficit hídrico y de la población evaluada. Las condiciones de suelo saturado tampoco representan necesariamente el ambiente óptimo para esta especie, por lo que la comparación debe interpretarse dentro del diseño experimental.

La capacidad de adaptación observada recuerda que algunas malezas poseen mecanismos fisiológicos especialmente eficientes. En otros casos, como el de la verdolaga, se ha comprobado que una especie considerada maleza combina rutas fotosintéticas que sostienen productividad y tolerancia a la sequía.

El estrés severo redujo el crecimiento, pero no impidió la reproducción

Cuando la sequía alcanzó niveles severos, la población resistente mostró reducciones de hasta el 50 % en la altura, la biomasa de raíces y brotes y la producción de semillas. A pesar de ese descenso, las plantas consiguieron sobrevivir y reproducirse.

La supervivencia reproductiva resulta crítica para el manejo. Incluso una producción menor de semillas puede mantener la infestación y aportar nuevos individuos al banco presente en el suelo, especialmente si parte de esa descendencia hereda resistencia a uno o varios herbicidas.

El raigrás también mostró flexibilidad en el momento de la floración y mantuvo un contenido foliar de agua más elevado durante el estrés. Estas respuestas sugieren que puede ajustar su ciclo y conservar mejor su hidratación cuando disminuye la disponibilidad de humedad.

Los resultados contradicen la idea de que una temporada seca resolverá por sí sola el problema de esta maleza. La falta de lluvia puede disminuir su tamaño y fecundidad, pero no necesariamente evita que complete el ciclo y produzca semillas viables.

Resistencia a herbicidas sin un costo evidente de adaptación

La población resistente no presentó una desventaja importante respecto de la susceptible y, en algunas condiciones de estrés, mostró un mejor comportamiento. Este hallazgo plantea un doble desafío: los agricultores pueden enfrentarse a plantas que toleran los tratamientos químicos y que, al mismo tiempo, conservan una elevada capacidad de respuesta frente a la sequía.

La resistencia a herbicidas en el raigrás ha sido documentada en distintos países. Los casos registrados en Lolium rigidum y especies relacionadas han motivado el desarrollo de pruebas rápidas para identificar poblaciones resistentes a diferentes modos de acción.

Conocer esa respuesta antes de seleccionar un tratamiento puede evitar aplicaciones ineficaces. Sin embargo, el diagnóstico químico deberá complementarse con información sobre la emergencia, el estado de crecimiento, la humedad del suelo y la capacidad de reproducción de la población local.

Ali Bajwa, autor principal y especialista en ciencia de malezas y agronomía, señaló que el raigrás anual posee una notable capacidad para ajustarse al estrés hídrico. En su evaluación, el vigor observado bajo una sequía moderada y la producción de semillas durante condiciones severas exigen estrategias adaptadas a cada población y temporada.

El manejo deberá impedir la acumulación de semillas

Los investigadores subrayan que no existe una solución única para todas las poblaciones de raigrás. La variabilidad entre biotipos obliga a combinar métodos y a ajustar las intervenciones según las condiciones locales y la respuesta histórica de la maleza.

El manejo integrado puede incluir rotación de cultivos y herbicidas, tratamientos en las etapas más vulnerables, competencia mediante una cobertura rápida del cultivo y eliminación de plantas sobrevivientes antes de que produzcan semillas. La vigilancia debe mantenerse incluso en campañas secas.

Australia ha acumulado experiencia con sistemas de control de semillas durante la cosecha. Estas técnicas muelen o concentran los propágulos de las malezas para reducir su incorporación al suelo y forman parte de las estrategias que complementan el uso de herbicidas frente a poblaciones resistentes.

Evitar que las plantas supervivientes repongan el banco de semillas será especialmente importante si las poblaciones resistentes mantienen su fecundidad bajo déficit hídrico. Una reducción de biomasa no equivale a un control satisfactorio cuando la maleza todavía puede reproducirse.

Los resultados deberán comprobarse en condiciones de campo

El experimento se realizó en invernadero con un número limitado de poblaciones y niveles de humedad controlados. Los autores consideran necesario ampliar el análisis a más procedencias y realizar ensayos de campo donde intervengan la competencia con los cultivos, las lluvias irregulares, las temperaturas y las prácticas agrícolas.

Las investigaciones futuras también deberán determinar si la respuesta a la sequía se mantiene a lo largo de varias generaciones y cómo interactúa con los distintos mecanismos de resistencia a herbicidas. Esa información permitiría anticipar qué poblaciones representan mayor riesgo en cada región cerealista.

El trabajo indica que la variabilidad climática no afectará únicamente a los cultivos. Las malezas también pueden ajustar su comportamiento y conservar ventajas competitivas, por lo que los programas de manejo deberán considerar simultáneamente la humedad disponible, la resistencia química y la capacidad reproductiva.

Fuentes referenciales:
Phys.org y Universidad La Trobe
Scientific Reports



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