La restricción para la campaña 2026-2027 afecta únicamente a la cosecha con máquinas cabalgantes entre el ocaso y el amanecer, debido al riesgo para las aves
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Eduardo Schmitz
La Junta de Andalucía mantendrá durante la campaña 2026-2027 la suspensión de la recolección nocturna de aceitunas en olivares superintensivos o en seto cuando se utilicen cosechadoras cabalgantes. La medida pretende evitar los efectos negativos que esta práctica mecanizada puede ocasionar sobre las aves que descansan en las plantaciones durante la noche.
La decisión figura en una resolución del 30 de julio de 2026, emitida por la Dirección General de Política Forestal y Biodiversidad. Su aplicación comprende el periodo entre la puesta y la salida del sol y tendrá una vigencia de un año.
La restricción no prohíbe cosechar aceitunas durante el día ni afecta por igual a todos los olivares. Se dirige específicamente a las plantaciones en seto recolectadas por la noche con máquinas que avanzan sobre las líneas de árboles, derriban el fruto mediante mecanismos internos y utilizan iluminación artificial para trabajar en la oscuridad.
Los olivares sirven como refugio para aves migratorias
La ubicación de Andalucía cerca del estrecho de Gibraltar sitúa a la región en una de las principales rutas migratorias entre Europa y África. Millones de aves atraviesan cada año el sur de la península ibérica, mientras otras permanecen durante el invierno en las áreas mediterráneas.
En paisajes agrícolas con poca vegetación arbórea alternativa, los olivares ofrecen alimento, cobijo y lugares de descanso. Las aves pueden consumir aceitunas, insectos y otros recursos presentes en las explotaciones, además de utilizar las ramas como dormideros nocturnos.
Los sistemas en seto se caracterizan por una alta densidad de plantación y por formar líneas continuas de olivos con dimensiones adaptadas a la recolección mecanizada. Aunque se trata de explotaciones productivas intensivas, los estudios citados por la Administración encontraron en ellas una comunidad de aves comparable en número de especies y ejemplares con la observada en otros sistemas tradicionales de olivar.
La importancia de la estructura del paisaje para la fauna también aparece en investigaciones sobre la diversidad de aves dentro de los sistemas agroforestales. La disponibilidad de árboles, alimento y refugios determina qué especies pueden utilizar una zona agrícola.
Los controles registraron más de 8.000 aves
El proyecto sobre el impacto de la recolección mecanizada nocturna realizó 44 controles de campo en 137 hectáreas representativas del olivar en seto andaluz. Durante esas observaciones se contabilizaron 8.127 aves pertenecientes a 66 especies.
Según las conclusiones recogidas por la Junta, la cosecha nocturna produjo efectos negativos sobre determinadas especies y las medidas disuasorias ensayadas no lograron evitarlos. En el 30 % de la superficie controlada, no obstante, los efectos observados fueron nulos o muy bajos.
La Administración sostiene que todavía no existen métodos suficientemente contrastados y seguros para garantizar que las cosechadoras puedan operar durante la noche sin dañar a la avifauna. En aplicación del principio de precaución, decidió mantener la suspensión que comenzó en la campaña 2020-2021 y ha sido renovada posteriormente.
La iluminación también constituye un factor que debe vigilarse en el medio rural. Experiencias sobre la reducción de luces nocturnas para proteger la fauna muestran que la actividad artificial durante la noche puede alterar el comportamiento y los ciclos biológicos de distintas especies.
La resolución permite ensayos autorizados
La medida contempla una excepción para parcelas donde se desarrollen proyectos técnicos de investigación y desarrollo, siempre que tengan carácter experimental, no comercial y estén autorizados expresamente por la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente.
Estos ensayos podrán evaluar tecnologías o métodos destinados a hacer compatible la recolección nocturna con la protección de las aves. Si futuros estudios identifican una solución eficaz y suficientemente verificada, la resolución podrá dejarse sin efecto o modificarse para exigir el uso de esa tecnología.
La Junta también mantiene un plan sectorial de inspección para controlar el cumplimiento de la suspensión. La vigilancia se concentra en el trabajo nocturno de las cosechadoras cabalgantes, no en otras labores agrícolas que puedan realizarse en los olivares.
El enfoque forma parte de un debate más amplio sobre cómo conservar especies dentro de territorios productivos. Una investigación europea concluyó que la biodiversidad agrícola requiere hábitats variados y medidas coordinadas a escala de paisaje, en lugar de intervenciones aisladas.
Los productores de Cádiz reclaman un régimen excepcional
La organización agraria Asaja Cádiz cuestionó que la suspensión vuelva a aplicarse durante toda la campaña. Considera que la medida perjudica una de las ventajas del olivar gaditano, donde la aceituna puede alcanzar antes la madurez mientras las temperaturas diurnas todavía son elevadas.
Los productores sostienen que cosechar durante las horas más frescas ayuda a preservar la calidad del fruto. Cuando las aceitunas permanecen expuestas al calor después de alcanzar el momento adecuado de recolección, pueden acelerarse procesos de respiración, oxidación, fermentación y actividad microbiológica capaces de perjudicar las características del aceite.
La organización reclama un régimen excepcional basado en las condiciones climáticas y agronómicas de cada zona. Su propuesta consiste en estudiar conjuntamente el calendario de maduración, las temperaturas durante la campaña, la evolución de la calidad del fruto y la presencia efectiva de aves migratorias.
Las dificultades para recolectar en el momento adecuado no se limitan a esta regulación. El sector también afronta problemas de mano de obra que pueden retrasar la campaña de aceituna y afectar la rentabilidad de las explotaciones.
El debate enfrenta calidad, costos y conservación
Trabajar de noche puede reducir la exposición de trabajadores y maquinaria a temperaturas extremas, ampliar las horas disponibles para cosechar y facilitar que el fruto llegue rápidamente a la almazara. Estas ventajas tienen especial importancia al comienzo de campañas cálidas y en explotaciones con grandes superficies mecanizadas.
La Administración, por su parte, considera que los resultados obtenidos justifican mantener la precaución mientras no exista un sistema capaz de evitar daños. La evidencia disponible no indica que todos los campos presenten el mismo nivel de afección, pero tampoco ha permitido establecer hasta ahora un método general que identifique con seguridad dónde puede cosecharse durante la noche.
El reto técnico consiste en determinar si el riesgo puede reducirse mediante sensores, vigilancia previa, modificaciones en la iluminación, cambios en la velocidad de trabajo u otros procedimientos. Cualquier alternativa deberá comprobarse en condiciones reales antes de autorizar su uso comercial.
La campaña 2026-2027 continuará así bajo la misma regla esencial: las cosechadoras cabalgantes podrán trabajar en el olivar en seto durante el día, pero no entre el ocaso y el orto. Los proyectos experimentales autorizados serán la vía para probar soluciones que permitan revisar la restricción sin reducir la protección de las aves.
Fuentes referenciales:
El Debate
Resolución de la Dirección General de Política Forestal y Biodiversidad de Andalucía
Asaja Cádiz

