Un estudio dirigido por la Escuela de Medio Ambiente de Yale concluyó que la edad y el número de hojas predicen mal el tamaño de la raíz y la producción de semillas del ginseng americano, por lo que propone regular su recolección con criterios basados en el tamaño.
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz
Las normas federales que regulan la cosecha del ginseng americano en Estados Unidos no identifican adecuadamente qué plantas pueden extraerse sin perjudicar la conservación de las poblaciones silvestres, de acuerdo con una investigación dirigida por la Escuela de Medio Ambiente de Yale.
El estudio determinó que los criterios utilizados actualmente, basados principalmente en la edad de la planta y el número de hojas, guardan una relación débil con características biológicas fundamentales como el tamaño de la raíz y la capacidad de producir semillas.
Los investigadores sostienen que sustituir esas condiciones por límites basados directamente en el tamaño de la planta podría ofrecer una protección más eficaz y, al mismo tiempo, simplificar la aplicación de las reglas para recolectores y agricultores forestales.
El trabajo fue publicado en la revista científica Environmental Research Letters y estuvo encabezado por Karam C. Sheban, junto con un equipo integrado por Nat S. Burr, Anna K. Plattner, Marlyse C. Duguid, Alex C. McAlvay y Mark A. Bradford.
Una planta silvestre apreciada por sus raíces
El ginseng americano, cuyo nombre científico es Panax quinquefolius, es una planta herbácea perenne que crece en bosques del este de América del Norte.
Su raíz tiene una elevada demanda comercial debido a su utilización tradicional como producto medicinal. Esta valoración económica ha impulsado durante generaciones la recolección de ejemplares silvestres y el cultivo de plantas dentro de entornos forestales.
La obtención sostenible de productos procedentes de los bosques puede generar ingresos para las comunidades rurales sin eliminar necesariamente la cobertura arbórea. La agricultura desarrollada dentro de los bosques incluye actividades como la producción de frutas, nueces y plantas medicinales.
Sin embargo, la extracción excesiva de las raíces del ginseng puede reducir el número de plantas adultas, limitar la reproducción y debilitar las poblaciones naturales.
La normativa federal exige edad y número de hojas
Las reglas federales permiten cosechar legalmente una planta de ginseng americano cuando tiene al menos cinco años y presenta tres hojas, también denominadas comúnmente verticilos o grupos foliares.
Estas condiciones buscan impedir que se extraigan ejemplares demasiado jóvenes antes de que hayan podido reproducirse y contribuir a la renovación de la población.
La edad suele calcularse mediante las cicatrices que aparecen en el cuello de la raíz después de cada temporada de crecimiento. El número de hojas, por su parte, puede observarse directamente antes de sacar la planta del suelo.
Los investigadores evaluaron si esos indicadores visibles reflejan realmente las características que más importan para la conservación, como la cantidad de semillas producidas y el tamaño comercial de la raíz.
La edad fue un indicador poco fiable
El equipo midió cientos de plantas de ginseng y comparó su edad y número de hojas con el tamaño de las raíces y la producción reproductiva.
Los resultados mostraron que la edad constituía una guía débil para determinar cuánto había crecido la raíz o cuántas semillas podía producir un ejemplar.
Plantas de una edad similar podían presentar diferencias importantes en tamaño y capacidad reproductiva. Esto ocurre porque el crecimiento no depende únicamente del tiempo transcurrido, sino también de las condiciones particulares del hábitat.
La disponibilidad de luz, la humedad, la calidad del suelo, la competencia con otras plantas y las perturbaciones sufridas por el bosque pueden hacer que algunos ejemplares crezcan más rápidamente que otros.
El número de hojas tampoco refleja toda la variación
La cantidad de hojas permite distinguir de forma general entre plantas pequeñas y ejemplares más desarrollados, pero tampoco predice con precisión las características biológicas analizadas.
Dos plantas con tres grupos de hojas pueden tener raíces de dimensiones muy diferentes y no necesariamente producen la misma cantidad de semillas.
Esta variabilidad dificulta que la norma actual proteja de manera uniforme a los individuos con mayor importancia reproductiva.
Una planta puede cumplir el requisito legal de edad y número de hojas, pero todavía tener una raíz pequeña o una producción de semillas limitada. Otra puede alcanzar antes un tamaño considerable debido a condiciones ambientales favorables.
El tamaño se relaciona mejor con la reproducción
Los autores proponen que la regulación considere medidas físicas observables, como la altura de la planta o el tamaño de determinadas estructuras, en lugar de depender principalmente de la edad.
El tamaño mostró una relación más directa con la masa de la raíz y con el potencial reproductivo de los ejemplares examinados.
Una regla de este tipo permitiría conservar durante más tiempo las plantas pequeñas, aunque ya tengan cinco años, y autorizar la recolección de ejemplares que hayan alcanzado dimensiones compatibles con una mayor capacidad reproductiva.
La conservación de plantas capaces de producir semillas es esencial para sostener las poblaciones silvestres. La reducción de la reproducción puede generar problemas semejantes a los observados cuando disminuyen los animales responsables de la dispersión de semillas en los bosques.
Reglas más fáciles de aplicar en el bosque
Determinar la edad exacta del ginseng puede exigir extraer parcialmente la raíz o examinar cuidadosamente el cuello de la planta, una operación que puede resultar compleja durante la cosecha.
En cambio, las características relacionadas con el tamaño pueden observarse o medirse antes de desenterrar el ejemplar.
Los investigadores consideran que este cambio facilitaría la comprensión de la normativa por parte de los recolectores y permitiría tomar decisiones directamente sobre el terreno.
Una regulación sencilla también puede mejorar el cumplimiento, especialmente en regiones donde la cosecha de ginseng forma parte de las actividades económicas y culturales de comunidades rurales.
Conservación y producción en paisajes forestales
El estudio no se limita a la protección de poblaciones completamente silvestres. También considera el ginseng cultivado por agricultores forestales dentro de ambientes que conservan la estructura del bosque.
Estos sistemas productivos permiten combinar árboles, biodiversidad y cultivos adaptados a la sombra. La agroforestería integra la producción con la conservación del paisaje mediante el manejo conjunto de especies leñosas y actividades agrícolas.
El ginseng cultivado bajo condiciones similares a las naturales puede aportar ingresos sin convertir completamente el bosque en una plantación convencional.
Por esa razón, las normas deben proteger las poblaciones naturales sin imponer procedimientos innecesariamente difíciles a quienes producen la planta mediante prácticas forestales controladas.
Una cosecha que elimina toda la planta
A diferencia de los frutos, hojas o resinas que pueden extraerse sin matar necesariamente al organismo productor, la cosecha comercial del ginseng requiere retirar la raíz.
La extracción elimina el ejemplar completo y, por tanto, su capacidad futura de producir semillas. Esta característica hace especialmente importante identificar correctamente qué plantas pueden recolectarse.
En otros productos forestales medicinales, la aplicación de límites sobre la cantidad y la frecuencia de extracción ayuda a mantener vivo el recurso. La experiencia con la cosecha sostenible de la copaiba muestra la importancia de adaptar el aprovechamiento a la capacidad biológica de recuperación de cada especie.
En el caso del ginseng, conservar suficientes ejemplares grandes y reproductivos es necesario para mantener la producción de semillas y el reemplazo de las plantas retiradas.
Las condiciones ambientales modifican el crecimiento
La débil relación entre edad y tamaño refleja la diversidad de ambientes donde puede desarrollarse el ginseng americano.
Un ejemplar situado en un lugar con condiciones favorables puede alcanzar rápidamente una raíz grande, mientras que otro de mayor edad puede permanecer pequeño debido a la escasez de recursos o a la competencia vegetal.
Esta diferencia muestra por qué una edad mínima uniforme no garantiza que todos los ejemplares hayan alcanzado el mismo estado biológico.
Los criterios basados en rasgos directamente vinculados con la reproducción y el crecimiento permitirían ajustar la cosecha a la condición real de cada planta.
Protección de poblaciones silvestres y medios de vida
Los autores plantean que la conservación y la actividad económica no deben tratarse como objetivos incompatibles.
Las regulaciones pueden proteger las poblaciones naturales y, al mismo tiempo, ofrecer reglas comprensibles para recolectores, propietarios forestales y productores.
Una gestión eficaz debe permitir que suficientes plantas lleguen a tamaños reproductivos, produzcan semillas y mantengan la población antes de ser extraídas.
El cambio hacia criterios basados en el tamaño también podría mejorar la confianza en el sistema regulatorio al vincular las restricciones con características que los recolectores pueden observar directamente.
Una propuesta para revisar la regulación federal
La investigación no plantea eliminar el control de la cosecha, sino reemplazar indicadores poco precisos por otros más relacionados con la salud y la reproducción de la especie.
Los resultados proporcionan evidencia para que las autoridades revisen los requisitos utilizados en la recolección y comercialización del ginseng americano.
La transición requeriría establecer medidas concretas, fáciles de verificar y respaldadas por datos biológicos obtenidos en diferentes poblaciones y condiciones forestales.
El estudio, titulado Protecting wild populations and working landscapes: the case for transitioning to size-based criteria for federal regulation of American ginseng, concluye que una regulación centrada en el tamaño puede proteger mejor las plantas silvestres y facilitar el trabajo de quienes dependen de su aprovechamiento forestal.
Fuente(s) referenciales
Phys.org: Federal ginseng rules poorly predict plant health

