La Universidad de Keele coordina un proyecto de cuatro años y 3,72 millones de libras para anticipar infecciones bacterianas transmitidas por insectos que amenazan cultivos de papa, remolacha, zanahoria y vid.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz
Un consorcio de ocho instituciones científicas del Reino Unido ha iniciado una investigación destinada a preparar a los agricultores frente a enfermedades bacterianas que se están extendiendo por distintas regiones de Europa continental. El proyecto, dirigido por la Universidad de Keele y presentado públicamente en octubre de 2026, estudiará amenazas fitosanitarias que afectan a cultivos de papa, remolacha azucarera, zanahoria y vid, con el objetivo de desarrollar herramientas de vigilancia y estrategias de prevención antes de que las infecciones se establezcan en territorio británico.
La iniciativa, denominada E-Prep II, tendrá una duración de cuatro años y contará con una financiación de 3,72 millones de libras esterlinas. Su principal novedad es la integración de investigaciones sobre insectos transmisores, bacterias fitopatógenas, comportamiento de los agricultores y consecuencias económicas de posibles brotes.
La Universidad de Keele anunció el proyecto el 7 de octubre, mientras que el Countryside and Community Research Institute (CCRI), participante en la investigación, publicó el 14 de octubre nuevos detalles sobre su alcance y las medidas de preparación que se desarrollarán.
Los investigadores subrayan una diferencia importante: los insectos capaces de transmitir estas enfermedades ya están presentes en el Reino Unido, pero las infecciones bacterianas objeto del proyecto todavía no se consideran establecidas en el país. Por tanto, la investigación responde a una amenaza potencial, no a la confirmación de una epidemia británica.
Una enfermedad que amenaza la producción de azúcar y papa
Entre los problemas que estudiará el consorcio destaca el síndrome de bajas riquezas, conocido internacionalmente por sus siglas SBR, una enfermedad asociada con importantes pérdidas en cultivos de remolacha azucarera.
Según el CCRI, la enfermedad ha alcanzado niveles epidémicos en determinadas zonas productoras de Alemania, Suiza y Francia, y también se ha extendido hacia los Países Bajos.
La institución señala que el SBR puede reducir hasta un 25 % el rendimiento de azúcar. Esta cifra corresponde al impacto potencial descrito para la enfermedad y no significa que todas las explotaciones afectadas experimenten necesariamente esa pérdida.
Las alteraciones asociadas a este complejo fitosanitario también pueden comprometer la calidad comercial de las papas, incluyendo cambios en la consistencia de los tubérculos que dificultan su comercialización y procesamiento.
La situación preocupa especialmente porque las consecuencias pueden extenderse desde las explotaciones hasta las industrias transformadoras. Una disminución de la producción o un deterioro de la calidad de la materia prima puede afectar el abastecimiento de instalaciones dedicadas a la elaboración de azúcar y productos derivados de la papa.
El avance de estas amenazas coincide con un escenario europeo en el que la disponibilidad de determinadas herramientas fitosanitarias está sometida a crecientes restricciones, lo que refuerza el interés por mejorar la prevención, el diagnóstico y el manejo integrado de enfermedades.
Los insectos transmisores son una pieza fundamental
El proyecto E-Prep II estudiará dos especies de insectos chupadores de savia pertenecientes al grupo conocido en inglés como planthoppers, capaces de transportar bacterias entre plantas cultivadas y hospedantes silvestres.
Estos insectos adquieren especial importancia porque pueden actuar como vectores: al alimentarse de una planta infectada y desplazarse posteriormente hacia otra susceptible, pueden facilitar la transmisión de determinados patógenos.
Los científicos investigarán un sistema que comprende cinco enfermedades bacterianas relacionadas con dos especies de insectos transmisores.
El profesor James Bell, especialista en entomología de la Universidad de Keele y responsable del proyecto, explicó que el equipo pretende comprender mejor tanto a los insectos como al conjunto de infecciones que pueden transportar.
La investigación no debe confundirse con la vigilancia de pulgones transmisores de virus. Aunque ambos grupos de insectos pueden perjudicar a los cultivos, los patógenos implicados y sus mecanismos de transmisión son diferentes.
La importancia de esta distinción se observa en antecedentes como la vigilancia de pulgones en cultivos neerlandeses de remolacha azucarera, donde el seguimiento de los insectos permite orientar decisiones de protección vegetal frente a amenazas de naturaleza viral.
En el nuevo proyecto británico, la atención se concentrará en enfermedades bacterianas transmitidas por otros insectos, un ámbito que, según los investigadores, todavía presenta importantes lagunas de conocimiento.
Ocho instituciones trabajarán durante cuatro años
El consorcio está encabezado por la Universidad de Keele y reúne especialistas de la Animal and Plant Health Agency (APHA), Fera Science, Rothamsted Research y las universidades de Exeter, Gloucestershire, Warwick y York.
La investigación combinará entomología, patología vegetal, ecología, economía, matemáticas y ciencias sociales para comprender cómo pueden establecerse y propagarse estas enfermedades.
Uno de los objetivos será desarrollar métodos que permitan identificar mejor los riesgos y orientar la vigilancia en zonas agrícolas vulnerables.
La doctora Trisna Tungadi, codirectora del proyecto y especialista en sanidad vegetal de Keele, señaló que las enfermedades bacterianas transmitidas por insectos están menos estudiadas que muchas infecciones virales que utilizan vectores semejantes.
El trabajo buscará producir conocimientos y herramientas que puedan utilizar agricultores, asesores técnicos, empresas agroalimentarias y autoridades responsables de la sanidad vegetal.
En otros sistemas productivos ya se utilizan redes de vigilancia y modelos de riesgo para anticipar enfermedades agrícolas. Sin embargo, E-Prep II deberá desarrollar y validar sus propios procedimientos para los insectos y patógenos que estudia, sin asumir que los sistemas existentes son directamente transferibles.
La preparación de los agricultores también será investigada
El proyecto no se limitará a estudiar microorganismos e insectos. Investigadores del Countryside and Community Research Institute, vinculado a la Universidad de Gloucestershire, analizarán cómo perciben los productores las amenazas sanitarias y qué factores influyen en sus decisiones de manejo.
Los profesores Damian Maye y Julie Urquhart dirigirán esta parte de la investigación, que incluirá entrevistas con agricultores y especialistas del sector.
También se utilizará una herramienta participativa basada en un juego de simulación para explorar cómo diferentes decisiones agrícolas pueden modificar los riesgos de infección y propagación.
La finalidad es elaborar estrategias de preparación que tengan en cuenta las condiciones reales de las explotaciones, incluyendo las dificultades económicas, las necesidades de información y la disposición de los productores a adoptar medidas preventivas.
Este enfoque reconoce que disponer de conocimientos científicos no garantiza automáticamente su aplicación. La eficacia de una recomendación también depende de su costo, su viabilidad técnica y la capacidad de los agricultores para incorporarla a sus prácticas habituales.
Prevenir antes de que las enfermedades se establezcan
Los investigadores consideran que la ausencia actual de estas enfermedades en el Reino Unido ofrece una oportunidad para fortalecer la preparación fitosanitaria.
La investigación pretende generar planes de respuesta y herramientas de evaluación que permitan actuar con mayor rapidez si se detectan infecciones en el futuro.
El proyecto mantendrá contacto con el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales del Reino Unido (Defra), con el propósito de aportar información científica a las evaluaciones de riesgo y a las políticas de sanidad vegetal.
Esta iniciativa forma parte de un programa más amplio de investigación e innovación sobre bioseguridad, integrado por 18 proyectos que reciben conjuntamente más de 54 millones de libras de inversión pública. Esa cantidad corresponde al conjunto de proyectos, no exclusivamente a E-Prep II.
Los resultados del nuevo consorcio todavía están pendientes. No se ha demostrado mediante este proyecto que una estrategia específica pueda detener las enfermedades, ni se han presentado ensayos de campo que acrediten reducciones de pérdidas productivas.
Su aportación inicial consiste en establecer una investigación coordinada para anticipar amenazas ya observadas en otros países europeos y preparar respuestas antes de que puedan comprometer la producción agrícola británica.
Fuentes referenciales:
Universidad de Keele — Anuncio del proyecto de investigación E-Prep II, 7 de octubre de 2026
Countryside and Community Research Institute — Investigación sobre enfermedades de papa y remolacha, 14 de octubre de 2026


