Una investigación realizada en Israel demuestra que los minerales del suelo pueden suministrar mucho más potasio del que reflejan los análisis convencionales, un hallazgo que podría mejorar las recomendaciones de fertilización agrícola.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.
Una investigación científica desarrollada en Israel ha demostrado que determinados suelos agrícolas contienen reservas de potasio capaces de alimentar los cultivos durante períodos prolongados, aunque una parte importante de ese nutriente no aparezca reflejada en los análisis convencionales de fertilidad. El estudio, publicado el 8 de octubre de 2026 en la revista científica Plant and Soil y difundido por la Universidad Hebrea de Jerusalén el 2 de noviembre, plantea nuevas preguntas sobre la manera de calcular las necesidades de fertilización.
El trabajo fue dirigido por la investigadora Shikma Zaarur, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, en colaboración con Ran Erel, del Instituto Volcani, y especialistas de otras instituciones científicas israelíes.
Los científicos comprobaron que las plantas de alfalfa utilizadas en sus experimentos absorbieron entre dos y casi cuatro veces más potasio del que podía explicarse mediante las reservas consideradas fácilmente disponibles y los aportes naturales estimados.
El resultado indica que los minerales presentes en el suelo pueden liberar cantidades importantes de este nutriente durante el crecimiento vegetal, incluso cuando los métodos habituales de análisis no permiten anticipar completamente esa contribución.
Un experimento de 13 meses con alfalfa y tres tipos de suelo
Para investigar el comportamiento del potasio, los científicos desarrollaron un experimento en invernadero que se prolongó durante aproximadamente 13 meses.
Utilizaron tres suelos agrícolas representativos de ambientes mediterráneos de Israel, seleccionados por sus diferencias de textura, composición mineral y concentración total de potasio.
El primero era un suelo arcilloso procedente de la llanura costera. El segundo correspondía a un suelo de tipo loess de la región occidental del Néguev. El tercero era un suelo arenoso rojizo de la zona de Rehovot.
En estos materiales cultivaron alfalfa (Medicago sativa), una especie forrajera que requiere cantidades importantes de potasio para sostener su crecimiento.
Durante el ensayo realizaron 16 cosechas y registraron la producción de biomasa, la absorción del nutriente por las plantas y las modificaciones de las concentraciones de potasio intercambiable presentes en el suelo.
La elección de la alfalfa permitió estudiar el suministro mineral bajo condiciones de extracción intensiva de nutrientes. Sin embargo, los resultados corresponden a un experimento controlado y todavía no deben interpretarse como recomendaciones directas para todas las explotaciones agrícolas.
Entre el 50 % y el 74 % del potasio absorbido procedía de reservas minerales
El hallazgo central apareció al comparar la cantidad de potasio acumulada en las plantas con las reservas que podían detectarse mediante los procedimientos habituales de análisis.
En los tratamientos sin fertilización potásica adicional, entre el 50 % y el 74 % del potasio absorbido por la alfalfa procedía de reservas no intercambiables del suelo.
Estas reservas corresponden a formas del nutriente asociadas a minerales, especialmente determinados componentes de las arcillas.
Tradicionalmente, una parte de ese potasio se considera poco disponible para las plantas porque se encuentra retenida en estructuras minerales y su liberación puede ser relativamente lenta.
Sin embargo, el experimento demostró que, bajo las condiciones estudiadas, los minerales podían suministrar cantidades importantes durante un período compatible con el desarrollo de un cultivo agrícola.
Este comportamiento introduce una diferencia fundamental entre medir el potasio que está disponible en un momento determinado y evaluar la capacidad del suelo para continuar suministrándolo durante el crecimiento vegetal.
La importancia de comprender estos procesos ya se refleja en investigaciones dedicadas al desarrollo de herramientas para mejorar las recomendaciones de fertilización, que buscan relacionar los resultados de los análisis con la respuesta real de los cultivos.
Los suelos arcillosos y arenosos respondieron de manera diferente
Los investigadores también observaron que la disponibilidad de potasio no dependía exclusivamente de la cantidad medida mediante los análisis tradicionales.
La composición mineralógica del suelo desempeñó un papel determinante.
En el suelo rico en arcilla, la aplicación adicional de potasio produjo escasas mejoras en la biomasa vegetal durante el experimento. Los resultados sugieren que sus reservas minerales naturales podían sostener buena parte de las necesidades del cultivo.
En cambio, en el suelo arenoso rojizo, caracterizado por una menor disponibilidad del nutriente, la fertilización potásica incrementó la biomasa aproximadamente un 13,5 %.
Esta diferencia muestra por qué dos suelos con resultados analíticos aparentemente comparables pueden responder de manera distinta a una misma práctica de fertilización.
El comportamiento de los minerales, su capacidad para liberar nutrientes y las características físicas y químicas del terreno deben considerarse conjuntamente.
Los resultados complementan el conocimiento acumulado mediante investigaciones sobre fertilidad del suelo en cultivos agrícolas y forrajeros, donde la respuesta a los fertilizantes varía según el suelo, el cultivo y las condiciones de producción.
Cómo identificaron los científicos el origen del potasio
Para determinar de dónde procedía el nutriente absorbido por las plantas, el equipo combinó balances de masa con un procedimiento geoquímico basado en la relación entre potasio y rubidio.
El rubidio es un elemento que presenta determinadas semejanzas químicas con el potasio y puede utilizarse como referencia para investigar procesos de liberación mineral.
Al analizar las relaciones entre ambos elementos, los científicos obtuvieron evidencias de que los minerales arcillosos estaban suministrando potasio adicional a las plantas.
El resultado respalda la interpretación de que el suelo no funciona únicamente como un depósito estático de nutrientes.
Durante el crecimiento del cultivo, la absorción de potasio puede modificar los equilibrios químicos entre la solución del suelo y sus componentes minerales, favoreciendo la liberación de nuevas cantidades del elemento.
La intensidad de este proceso depende de las características mineralógicas y de las condiciones específicas del sistema suelo-planta.
Por ello, conocer solamente la concentración inicial de potasio intercambiable puede resultar insuficiente para describir toda la dinámica nutricional de una explotación.
Qué significa el descubrimiento para los análisis agrícolas
El potasio es uno de los tres macronutrientes principales de la fertilización vegetal, junto con el nitrógeno y el fósforo.
Participa en funciones esenciales para el desarrollo de las plantas, como la regulación del equilibrio hídrico, la actividad de numerosas enzimas y distintos procesos relacionados con el crecimiento.
Los laboratorios agrícolas suelen determinar una fracción del potasio del suelo denominada intercambiable, utilizada como indicador de su disponibilidad para los cultivos.
Esta medición sigue siendo útil, pero los investigadores israelíes consideran que puede subestimar la capacidad real de suministro en determinados suelos.
El descubrimiento podría contribuir al desarrollo de procedimientos que incorporen información sobre las reservas minerales y su velocidad de liberación.
En otros sistemas productivos, los investigadores también han observado que la interpretación de los análisis debe considerar las condiciones de manejo. Un estudio sobre la siembra de soja en suelos de diferente fertilidad encontró que la relación entre los indicadores del suelo y el rendimiento cambiaba según la fecha de siembra.
Ambos trabajos abordan preguntas diferentes, pero coinciden en señalar que una medición química aislada no siempre describe por completo la respuesta nutricional de las plantas.
Las reservas minerales no son ilimitadas
Los autores advierten que sus resultados no significan que los agricultores puedan prescindir de los fertilizantes potásicos.
La extracción continua de nutrientes mediante las cosechas puede reducir progresivamente las reservas minerales del suelo.
Si la reposición resulta insuficiente, el sistema puede perder fertilidad a largo plazo, incluso cuando durante varios ciclos agrícolas las plantas consigan obtener potasio de fuentes no intercambiables.
Por esta razón, el hallazgo no debe interpretarse como una demostración de que la fertilización convencional sea innecesaria o excesiva en todos los casos.
La respuesta dependerá del tipo de suelo, su composición mineral, las necesidades del cultivo, la intensidad de producción y el historial de manejo.
El estudio tampoco establece una nueva dosis universal de fertilización ni valida un procedimiento comercial que pueda sustituir inmediatamente los análisis existentes.
Los investigadores consideran necesario desarrollar nuevas evaluaciones en condiciones de campo antes de modificar las recomendaciones agronómicas.
Una nueva línea de investigación para la fertilización mediterránea
Los resultados tienen especial interés para regiones agrícolas con suelos alcalinos de características mediterráneas, donde la composición mineral puede condicionar el suministro de nutrientes.
La investigación ofrece una explicación experimental de por qué algunos cultivos mantienen una absorción considerable de potasio incluso cuando las pruebas convencionales indican reservas intercambiables relativamente limitadas.
También aporta información para estudiar la relación entre los minerales del suelo, las raíces y los procesos químicos que permiten liberar nutrientes durante el desarrollo vegetal.
El siguiente desafío científico consiste en determinar hasta qué punto estas respuestas pueden reproducirse en parcelas agrícolas sometidas a diferentes condiciones climáticas, sistemas de riego, rotaciones y niveles de extracción de nutrientes.
La investigación, titulada Non-exchangeable K sustains plant K uptake in alkaline Mediterranean soils, fue publicada en la revista Plant and Soil el 8 de octubre de 2026, con el identificador DOI 10.1007/s11104-026-09118-x.
Sus resultados proporcionan una base experimental para perfeccionar el estudio de la fertilidad potásica, aunque la aplicación práctica de nuevas recomendaciones requerirá comprobar primero su comportamiento en explotaciones reales.
Fuentes referenciales:
Plant and Soil — Investigación científica original de Shikma Zaarur y colaboradores
Universidad Hebrea de Jerusalén — Comunicación institucional del estudio, 2 de noviembre de 2026


