Agricultura

EE. UU. afronta una nueva resistencia de malezas en remolacha

Publicado el 22/10/2026 ·

La confirmación de amaranto acuático resistente al glufosinato en Minnesota impulsa la búsqueda de estrategias integradas, incluido el control eléctrico de plantas que sobreviven a los herbicidas.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz

Los productores agrícolas del norte de Estados Unidos afrontan un nuevo desafío para la campaña de 2027: la presencia confirmada de poblaciones de amaranto acuático resistentes al glufosinato, un herbicida utilizado para controlar malezas difíciles. El problema adquiere especial relevancia en Minnesota y en el valle del Río Rojo, una importante región productora de remolacha azucarera, donde los agricultores buscan impedir que las plantas supervivientes produzcan semillas y aumenten la infestación de los campos.

La Universidad de Minnesota confirmó en marzo de 2026 el primer caso documentado de resistencia al glufosinato en amaranto acuático dentro del estado. Posteriormente, el 21 de octubre, una comunicación de la empresa estadounidense LASCO Manufacturing destacó la utilización comercial de equipos eléctricos para eliminar malezas que sobresalen por encima del cultivo y que han sobrevivido a tratamientos anteriores.

Ambos acontecimientos reflejan un mismo problema agronómico: la pérdida progresiva de eficacia de determinadas herramientas químicas y la necesidad de combinar diferentes métodos de control.

La novedad no consiste en que la electricidad sustituya a todos los herbicidas, sino en su posible incorporación a programas de manejo integrado para reducir la producción de semillas de las malezas resistentes.

La Universidad de Minnesota confirma resistencia al glufosinato

El amaranto acuático, conocido en inglés como waterhemp y científicamente como Amaranthus tuberculatus, es una maleza de hoja ancha que ocasiona problemas importantes en numerosos cultivos estadounidenses.

Su capacidad para emerger durante períodos prolongados, competir con las plantas cultivadas y producir grandes cantidades de semillas dificulta su manejo.

En marzo de 2026, investigadores de Extensión de la Universidad de Minnesota comunicaron la confirmación de una población resistente al glufosinato, herbicida perteneciente al grupo 10 según su mecanismo de acción.

El hallazgo se originó a partir de un problema de control notificado por un agricultor del condado de Dodge en 2023. Después de recoger semillas de las plantas supervivientes, los especialistas realizaron ensayos en invernadero y campo para determinar si la falta de control respondía a resistencia.

Los resultados mostraron que la población estudiada presentaba un nivel de resistencia aproximadamente entre 2,8 y 3 veces superior al de una población susceptible.

En uno de los ensayos de campo, la aplicación de glufosinato proporcionó alrededor de un 60 % de control, una eficacia insuficiente para eliminar completamente la infestación.

Los investigadores también observaron que algunas plantas sufrían daños en la parte superior del tallo, pero conseguían recuperarse mediante el desarrollo de brotes laterales.

Este comportamiento ayuda a explicar por qué una maleza aparentemente afectada después de la aplicación puede sobrevivir y continuar su desarrollo.

La resistencia múltiple reduce las opciones disponibles

La dificultad no se limita al glufosinato. Los investigadores de Minnesota comprobaron que la población estudiada también mostraba sensibilidad reducida a otros herbicidas, entre ellos glifosato, atrazina, imazetapir, 2,4-D y fomesafén.

La presencia de diferentes mecanismos de resistencia constituye una preocupación creciente porque reduce las alternativas químicas disponibles para los agricultores.

Los especialistas habían identificado anteriormente poblaciones de amaranto acuático resistentes a seis grupos de herbicidas. En determinadas situaciones, el glufosinato continuaba siendo una de las pocas opciones eficaces para aplicaciones posteriores a la emergencia.

La confirmación de resistencia a este ingrediente activo aumenta la importancia de prevenir nuevas infestaciones mediante estrategias complementarias.

La situación se relaciona con un problema más amplio de la agricultura moderna. El uso reiterado de los mismos mecanismos de acción favorece la selección de plantas capaces de sobrevivir a tratamientos que anteriormente resultaban eficaces.

Este fenómeno también ha impulsado la búsqueda de nuevos herbicidas para combatir malezas resistentes, aunque la incorporación de moléculas diferentes no elimina la necesidad de diversificar los métodos de manejo.

La Universidad de Minnesota recomienda combinar herbicidas residuales eficaces, rotación de mecanismos de acción y medidas no químicas para disminuir la presión de selección.

La remolacha azucarera enfrenta un problema particular

En el valle del Río Rojo, que comprende zonas de Minnesota y Dakota del Norte, la producción de remolacha azucarera constituye una actividad agrícola de importancia regional.

Durante la campaña de 2026, las condiciones secas del verano redujeron el potencial de rendimiento en determinadas áreas, aunque las precipitaciones posteriores contribuyeron a mejorar las perspectivas antes de la cosecha.

En este contexto, las malezas que sobreviven a los tratamientos representan una dificultad adicional para los productores.

La Universidad de Minnesota ha identificado al amaranto acuático como uno de los principales problemas de resistencia al glifosato en la remolacha azucarera, junto con otras malezas como la ambrosía y la kochia.

La competencia de estas especies puede afectar el aprovechamiento del agua, los nutrientes y la luz, especialmente cuando las infestaciones aparecen durante etapas sensibles del desarrollo del cultivo.

La sanidad vegetal de la remolacha también depende de otros factores. Investigaciones realizadas en Europa han mostrado, por ejemplo, cómo la intensidad de la sequía modifica los daños provocados por determinadas plagas de la remolacha azucarera.

Aunque se trata de problemas distintos, ambos evidencian la necesidad de adaptar las decisiones agronómicas a las condiciones particulares de cada campaña.

En el caso del amaranto acuático, una prioridad consiste en impedir que las plantas que escapan al control alcancen la madurez y produzcan nuevas semillas.

La electricidad aparece como alternativa para las malezas supervivientes

La guía de producción de remolacha azucarera de 2026 de la Universidad Estatal de Dakota del Norte incluye el control eléctrico entre las opciones para manejar amaranto acuático resistente al glifosato cuando las plantas sobresalen por encima del dosel del cultivo.

El objetivo de esta intervención es actuar sobre malezas que permanecen en el campo después de otras medidas de control y limitar su capacidad de producir semillas viables.

La empresa LASCO Manufacturing comercializa un equipo denominado Lightning Weeder, diseñado para establecer contacto con las plantas que sobresalen del cultivo y transmitirles energía eléctrica.

Según la descripción del fabricante, el sistema utiliza una descarga eléctrica que atraviesa los tejidos vegetales, provoca calentamiento de los fluidos celulares y ocasiona daños en las estructuras de la maleza.

La operación se plantea como una herramienta complementaria, especialmente cuando las plantas resistentes han alcanzado una altura superior a la del cultivo principal.

El procedimiento no depende de la aplicación de un herbicida adicional sobre esas plantas, aunque su eficacia práctica está condicionada por las características de la vegetación y las condiciones de trabajo.

El interés por este enfoque cuenta con antecedentes científicos. Un estudio sobre control eléctrico de malezas en viñedos australianos encontró resultados comparables a los obtenidos mediante determinados métodos químicos y mecánicos.

Sin embargo, aquellos ensayos se realizaron en otro cultivo, con un equipo diferente y bajo condiciones específicas. Sus resultados no pueden utilizarse como prueba directa de la eficacia del Lightning Weeder en remolacha azucarera estadounidense.

El fabricante informa de miles de acres tratados en 2026

LASCO Manufacturing sostiene que durante la campaña de 2026 se trataron varios miles de acres en el valle del Río Rojo mediante equipos Lightning Weeder utilizados por contratistas agrícolas y agricultores que alquilaron las máquinas.

Kevin Olson, fundador y director ejecutivo de la compañía, afirmó que los resultados obtenidos fueron muy favorables y señaló que algunos productores comunicaron una reducción importante de sus problemas con amaranto acuático.

Estas declaraciones representan información comercial proporcionada por el fabricante.

La comunicación difundida el 21 de octubre no presenta un ensayo científico independiente que permita establecer una tasa de control cuantificada, comparar parcelas tratadas y no tratadas o determinar el porcentaje de semillas cuya viabilidad fue eliminada.

Tampoco ofrece resultados completos sobre los costos por hectárea, el consumo energético o la rentabilidad de las aplicaciones.

Por tanto, los miles de acres mencionados indican utilización comercial de la tecnología, pero no constituyen por sí solos una demostración de eficacia universal.

El fabricante también informó que la demanda de servicios y equipos de alquiler superó la capacidad disponible durante la campaña, lo que habría dejado superficies sin tratar.

Ante esa situación, la empresa recomienda a los agricultores interesados en utilizar el sistema durante 2027 planificar con anticipación la contratación de servicios, el alquiler o la adquisición de maquinaria.

Impedir la producción de semillas es una prioridad agronómica

Uno de los aspectos centrales del manejo del amaranto acuático es su elevada capacidad reproductiva.

Los especialistas de Extensión de la Universidad de Minnesota advierten que una sola planta puede producir más de un millón de semillas en condiciones favorables.

Esta característica permite que una infestación relativamente limitada contribuya a aumentar considerablemente el banco de semillas del suelo.

Las plantas que sobreviven a una aplicación de herbicida pueden resultar especialmente problemáticas si alcanzan la madurez reproductiva.

Además de incorporar nuevas semillas al campo, pueden transmitir características de resistencia a generaciones posteriores.

Por ello, las estrategias de control no deben evaluarse únicamente por la apariencia del cultivo inmediatamente después de una aplicación.

También es necesario determinar cuántas plantas sobreviven, si continúan creciendo y si consiguen producir semillas viables.

Este principio forma parte del manejo integrado de malezas en cultivos extensivos, donde el monitoreo y la combinación de herramientas resultan fundamentales para reducir pérdidas productivas y limitar la evolución de nuevas resistencias.

En la remolacha azucarera, el control eléctrico de plantas que sobresalen del cultivo se presenta como una posible intervención tardía destinada a reducir la reposición del banco de semillas.

El control eléctrico también tiene limitaciones operativas

La utilización de electricidad para controlar malezas no está exenta de restricciones.

La eficacia puede depender de la altura de las plantas, el contacto con los dispositivos, la densidad de la infestación y el estado de desarrollo de las malezas.

Los equipos también requieren energía, mantenimiento y condiciones de operación compatibles con la seguridad de los trabajadores y del cultivo.

La presencia de residuos vegetales secos puede representar un riesgo de incendio en determinadas circunstancias, por lo que la evaluación de las condiciones del campo resulta indispensable.

La investigación científica realizada en viñedos australianos identificó precisamente la necesidad de considerar este riesgo, además de limitaciones relacionadas con la velocidad de trabajo y el consumo de combustible.

En consecuencia, el control eléctrico no debe interpretarse como una solución completamente libre de impactos o costos.

Su conveniencia depende de la comparación con otras opciones disponibles y de su integración dentro de un programa de manejo diseñado para cada explotación.

La campaña de 2027 exigirá revisar las malezas que sobrevivieron

La información difundida al finalizar la campaña de 2026 plantea una recomendación concreta para los productores de remolacha azucarera: identificar las especies que sobrevivieron, localizar las áreas con mayor presión de infestación y evaluar las medidas necesarias antes de la siguiente temporada.

El monitoreo de los campos permite distinguir entre problemas de aplicación, nuevas emergencias y posibles casos de resistencia que requieren confirmación técnica.

Cuando existen sospechas de resistencia, los análisis especializados pueden ayudar a determinar qué herbicidas continúan siendo eficaces.

La planificación también debe considerar la prevención de nuevas emergencias, el uso responsable de herbicidas registrados, la rotación de mecanismos de acción y las intervenciones no químicas que resulten apropiadas.

En este escenario, el control eléctrico puede representar una alternativa para determinadas infestaciones tardías, pero no reemplaza el manejo preventivo de las malezas desde las primeras etapas del cultivo.

La confirmación de resistencia al glufosinato en Minnesota constituye una señal de alerta para los agricultores estadounidenses porque afecta a una herramienta que todavía resultaba importante frente a poblaciones resistentes a otros productos.

Para la campaña de 2027, la prioridad agronómica será reducir la supervivencia y reproducción de estas malezas mediante programas integrados, utilizando las alternativas disponibles de acuerdo con su eficacia comprobada, sus costos y las condiciones particulares de cada campo.

Fuentes referenciales:
Universidad de Minnesota — Confirmación de amaranto acuático resistente al glufosinato, 23 de marzo de 2026
Universidad de Minnesota — Estrategias para el manejo del amaranto acuático resistente, 19 de marzo de 2026
Universidad Estatal de Dakota del Norte — Sugarbeet Production Guide 2026
AgroPages — USA: New herbicide resistance puts waterhemp control in focus in 2027, 21 de octubre de 2026