El exceso de humedad, un sustrato con poco drenaje y la falta de sol pueden deteriorar sus raíces; añadir más riego sin revisar la tierra suele agravar el problema
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Eduardo Schmitz
El deterioro del romero no siempre indica falta de agua. Cuando sus ramas comienzan a secarse, una de las causas más frecuentes es la permanencia de humedad alrededor de las raíces debido a un sustrato compacto, una maceta sin salida adecuada o riegos realizados antes de que la tierra pueda secarse.
Esta planta aromática, originaria de ambientes mediterráneos, se desarrolla mejor bajo sol directo y en suelos aireados que evacúan rápidamente el agua sobrante. Por eso, intentar recuperarla aumentando el riego puede provocar el efecto contrario y acelerar el daño radicular.
La materia orgánica no es el problema por sí sola
Una elevada proporción de compost o materiales orgánicos finos puede hacer que ciertos sustratos retengan demasiada humedad. Sin embargo, la materia orgánica no perjudica automáticamente al romero: el riesgo aparece cuando la mezcla resultante permanece saturada, pierde aireación o impide que el agua salga con rapidez.
La textura y la estructura del suelo son tan importantes como su contenido nutricional. Un sustrato rico pero poroso puede funcionar correctamente, mientras que una tierra compacta y permanentemente mojada limita el oxígeno disponible para las raíces y favorece su deterioro.
Texas A&M AgriLife Extension advierte que el exceso de agua puede causar pudrición de raíces en el romero. La institución recomienda favorecer el drenaje y ajustar la fertilización a las condiciones reales del suelo, ya que esta especie normalmente no requiere aportes abundantes de nutrientes.
Su adaptación a terrenos con buen desagüe explica que el romero, junto con la lavanda y el tomillo, figure entre las plantas capaces de desarrollarse en suelos arenosos. Estos terrenos pierden agua y nutrientes con rapidez, pero reducen el riesgo de saturación que afecta a muchas especies mediterráneas.
Cómo comprobar si el sustrato drena correctamente
Antes de volver a regar, conviene introducir un dedo varios centímetros en la tierra y comprobar si las capas interiores conservan humedad. Una superficie aparentemente seca no garantiza que el fondo de la maceta también lo esté.
Otra señal importante aparece durante el riego. El agua debe penetrar en el sustrato y salir por los orificios inferiores sin quedar acumulada durante mucho tiempo sobre la superficie. Si tarda demasiado en desaparecer, la tierra puede estar compactada o tener una proporción excesiva de partículas que retienen humedad.
Las raíces sanas suelen presentar tonalidades claras y una estructura firme. Las raíces oscuras, blandas o con olor desagradable pueden indicar deterioro asociado con falta de oxígeno o enfermedades favorecidas por la humedad.
La Universidad de Massachusetts identifica el marchitamiento, el declive general y la muerte de la planta como señales compatibles con la pudrición radicular causada por Phytophthora. Este microorganismo encuentra condiciones favorables cuando coinciden exceso de humedad y fertilidad nitrogenada elevada.
Una mezcla aireada ayuda a recuperar el romero
Si la tierra permanece mojada durante demasiado tiempo, puede reemplazarse por una mezcla más suelta. La recomendación divulgada consiste en combinar tres partes de tierra con una parte de arena gruesa, siempre que el material utilizado no compacte nuevamente el recipiente.
También pueden emplearse materiales minerales porosos destinados a mejorar la aireación. La proporción adecuada dependerá del clima, el tamaño de la maceta y las características de la tierra disponible. En ambientes húmedos se necesita una evacuación más rápida que en zonas cálidas y secas.
La maceta debe contar con suficientes orificios en su base. Los recipientes de barro sin esmaltar facilitan la evaporación lateral de parte de la humedad, mientras que los de plástico conservan el agua durante más tiempo y exigen mayor atención al riego.
No es conveniente dejar el recipiente permanentemente sobre un plato lleno de agua. Después de regar y permitir el drenaje, el líquido sobrante debe retirarse para evitar que vuelva a ser absorbido por el sustrato.
Sol y circulación de aire para mantener ramas sanas
El romero necesita varias horas de sol directo para conservar un crecimiento compacto. Cuando recibe poca luz, puede producir ramas débiles, perder hojas y consumir el agua del sustrato más lentamente, una combinación que incrementa el riesgo de exceso de humedad.
La circulación del aire también ayuda a que hojas y tierra se sequen. Si las ramas están excesivamente agrupadas, pueden abrirse con cuidado o podarse ligeramente para permitir que la luz llegue al interior de la planta. No debe eliminarse de una sola vez una gran cantidad de tejido verde.
En huertos domésticos, el romero puede integrarse con otras especies aromáticas y ornamentales. La asociación debe respetar las necesidades de cada planta, porque no conviene colocarlo en el mismo sector que cultivos que demanden riegos frecuentes. Existen diferentes combinaciones de plantas complementarias en las que esta aromática puede participar sin obligarla a permanecer en suelos saturados.
Cómo determinar si la planta todavía puede rebrotar
Las ramas completamente secas pueden retirarse con herramientas limpias. Antes de podar, es posible raspar suavemente una pequeña zona de la corteza: la presencia de tejido verde debajo indica que esa parte continúa viva y conserva capacidad de recuperación.
Si todavía existen raíces firmes y ramas activas, debe corregirse primero el drenaje y espaciar los riegos. No es aconsejable compensar el debilitamiento mediante grandes cantidades de fertilizante, porque una planta con raíces dañadas no puede aprovechar correctamente los nutrientes.
Cuando todas las raíces están blandas, oscuras y deterioradas, la recuperación resulta poco probable. Si solo una parte está afectada, puede retirarse el tejido enfermo, cambiar el sustrato y desinfectar o sustituir el recipiente antes de replantar.
El romero es un cultivo aromático de múltiples usos
Además de su utilización culinaria y medicinal, el romero produce aceites esenciales de interés agrícola. Investigaciones recientes estudian la posibilidad de transformar los residuos de su destilación en un bioherbicida, lo que amplía las opciones de aprovechamiento de esta especie en sistemas productivos sostenibles.
Su cuidado adecuado comienza por reproducir las condiciones que encuentra en ambientes mediterráneos: abundante luz, ventilación, fertilización moderada y un suelo que no conserve agua durante periodos prolongados. Revisar estos factores antes de regar permite distinguir una falta real de agua de un problema radicular causado por humedad excesiva.
Fuentes referenciales:
TN
Texas A&M AgriLife Extension
Universidad de Massachusetts Amherst

