Un estudio internacional secuenció seis especies de esta planta comestible y analizó 318 ejemplares para apoyar su domesticación agrícola
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz
Un equipo internacional dirigido por la Universidad de Newcastle, en Australia, elaboró la imagen genética más completa obtenida hasta ahora de la Salicornia, una planta comestible capaz de crecer en suelos salinos y con agua de mar. Los resultados proporcionan recursos para seleccionar variedades destinadas a terrenos donde los cultivos convencionales encuentran serias limitaciones.
La investigación, publicada el 14 de septiembre de 2026 en la revista Nature Communications, secuenció los genomas completos de seis especies de Salicornia y analizó el ADN de 318 plantas recolectadas en diferentes regiones del mundo. El trabajo permitió aclarar las relaciones evolutivas dentro del género e identificar genes candidatos vinculados con la tolerancia a la sal.
Conocida también como espárrago de mar, esta planta suculenta ya forma parte de la alimentación en algunas regiones de Europa, Asia y América del Norte. Su capacidad para desarrollarse en ambientes salinos la convierte en una candidata para diversificar la producción agrícola sin aumentar necesariamente la extracción de agua dulce.
Cinco años de investigación sobre seis especies de Salicornia
El proyecto reunió durante cinco años a 24 investigadores de ocho países. La investigación comenzó en la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdalá, en Arabia Saudita, y posteriormente continuó bajo el liderazgo de la científica vegetal Vanessa Melino, de la Universidad de Newcastle.
El equipo obtuvo ensamblajes genómicos a escala cromosómica y estudió la diversidad genética de las poblaciones. También creó colecciones de semillas preparadas para programas de mejoramiento, un recurso que permitirá evaluar características productivas y seleccionar plantas con rasgos agrícolas favorables.
Los resultados mostraron que la tolerancia de la Salicornia no depende de un solo gen. Los investigadores encontraron candidatos relacionados con el metabolismo bajo estrés y detectaron uno especialmente prometedor asociado con la percepción de la salinidad. Estos componentes ofrecen objetivos concretos para estudiar cómo responde la planta cuando aumenta la concentración de sales.
El hallazgo complementa el conocimiento existente sobre los mecanismos utilizados por las raíces frente al estrés salino. En la mayoría de los cultivos, la acumulación de sodio dificulta la absorción de agua, altera la actividad celular y reduce el crecimiento, incluso cuando todavía existe humedad en el terreno.
Una planta que almacena sal sin sufrir toxicidad
Trabajos anteriores del mismo grupo habían identificado un mecanismo mediante el cual la Salicornia almacena grandes cantidades de sal dentro de compartimentos celulares sin dañar sus tejidos fotosintéticos. La nueva investigación amplía esa perspectiva al examinar el conjunto del genoma y no solamente un proceso fisiológico aislado.
Las especies halófitas poseen adaptaciones que les permiten vivir en marismas, costas, lagos salados y otros ambientes donde la mayoría de las plantas agrícolas no prospera. Algunas excluyen parte de las sales desde sus raíces, mientras otras controlan su acumulación dentro de las células o las eliminan a través de estructuras especializadas.
La Salicornia es uno de los ejemplos de mayor interés productivo dentro de este grupo. Sus tallos carnosos son comestibles y sus semillas podrían aprovecharse como fuente de aceite y proteína, aunque convertir una especie silvestre en un cultivo comercial requiere mejorar características como el rendimiento, la uniformidad y la adaptación a la cosecha.
El estudio aporta una base más precisa para ese proceso. La información genómica puede ayudar a reconocer qué ejemplares contienen combinaciones favorables y orientar cruzamientos entre plantas seleccionadas, reduciendo parte de la incertidumbre que acompaña a la domesticación convencional.
El potencial agrícola de estas especies ya se analiza dentro del contexto más amplio de los cultivos halófitos capaces de producir en ambientes salinos. La existencia de recursos genéticos detallados permitirá evaluar con mayor rigor cuáles pueden convertirse en alternativas económicamente viables para los agricultores.
Producción alimentaria con menos presión sobre el agua dulce
La principal oportunidad señalada por los investigadores consiste en producir alimentos utilizando agua salobre, agua marina o terrenos afectados por la acumulación de sales. Esto permitiría reservar fuentes de agua dulce para cultivos que no toleran esas condiciones, especialmente en regiones áridas, costeras o sometidas a una creciente competencia hídrica.
El uso agrícola de la Salicornia no significa que cualquier suelo degradado pueda incorporarse inmediatamente a la producción. Será necesario seleccionar las especies apropiadas, conocer la composición del agua, evaluar el drenaje, evitar una mayor salinización de terrenos vecinos y establecer sistemas de cultivo adaptados a cada región.
La respuesta del suelo también será determinante. Investigaciones recientes indican que los microorganismos adaptados gradualmente al riego salino pueden mantener mejor algunas de sus funciones bajo condiciones de mayor estrés, aunque esa capacidad varía según la textura del terreno, el cultivo y la concentración de sales.
El manejo de estas áreas puede combinar especies tolerantes, drenaje, control de la calidad del agua y prácticas destinadas a mejorar la estructura del suelo. En determinados terrenos, los correctivos y fertilizantes minerales aplicados con otras medidas de recuperación pueden contribuir a reducir los efectos del sodio y facilitar la incorporación de superficies salinas a la rotación agrícola.
La genética inicia un proceso de domesticación más amplio
La secuenciación no convierte por sí sola a la Salicornia en un cultivo listo para producir a gran escala. Los siguientes pasos deberán comprobar cómo se comportan las distintas líneas en campo, cuánto rinden, qué calidad alimentaria ofrecen y si mantienen sus características bajo diferentes concentraciones de sal.
También será necesario estudiar la germinación, la arquitectura de la planta, la maduración de las semillas y la posibilidad de mecanizar la cosecha. Estas variables determinarán si las líneas seleccionadas pueden pasar de parcelas experimentales a explotaciones comerciales rentables.
En Australia, las restricciones de bioseguridad impiden introducir libremente diversas especies extranjeras de Salicornia. Por ese motivo, el equipo considera que la información obtenida puede orientar el mejoramiento de especies nativas emparentadas, conocidas localmente como samphire, y facilitar su evaluación como nuevos cultivos alimentarios.
Los investigadores también señalan las aguas salinas residuales de la cuenca Murray-Darling como un recurso que podría estudiarse para esta modalidad agrícola. Cualquier aprovechamiento requerirá evaluaciones agronómicas y ambientales que determinen su calidad, la seguridad del producto y el manejo adecuado de las sales restantes.
El nuevo mapa genético proporciona materiales y objetivos para comenzar esa labor. Su utilidad productiva dependerá ahora de programas de mejoramiento, ensayos regionales y sistemas de manejo que conviertan la tolerancia natural de la Salicornia en rendimientos estables para los agricultores.
Fuentes referenciales:
AgroXXI
Universidad de Newcastle
Nature Communications


