Ciencia y Tecnología

Un sensor de bajo costo mide el pH del suelo durante meses

Publicado el 23/09/2026 · REDACCION

Investigadores de la Universidad de Colorado Boulder probaron un dispositivo electrónico capaz de registrar continuamente la acidez del suelo bajo diferentes condiciones sin recalibraciones frecuentes


Redactor: Santiago Duarte
Editor: Eduardo Schmitz

Un equipo de investigadores de la Universidad de Colorado Boulder desarrolló un sensor electrónico de bajo costo capaz de medir continuamente el pH directamente en el suelo durante meses, una tecnología que podría facilitar el seguimiento de cambios químicos importantes para la producción agrícola sin depender exclusivamente de muestreos periódicos y análisis puntuales.

El dispositivo fue desarrollado por investigadores del Paul M. Rady Department of Mechanical Engineering y probado en suelos con diferentes características, niveles de humedad y grados de compactación. Los resultados, publicados en la revista Scientific Reports, muestran que el sistema puede mantener mediciones estables durante periodos prolongados y operar en condiciones de campo con una intervención humana limitada.

El pH es una variable especialmente relevante para el manejo agrícola porque condiciona la disponibilidad de numerosos nutrientes. Esta relación puede observarse, por ejemplo, en los desafíos que plantean los suelos ácidos para la soja y la disponibilidad de fósforo, donde las condiciones químicas del suelo influyen directamente sobre las posibilidades de nutrición de las plantas.

Una alternativa a los sensores tradicionales de pH

Las mediciones convencionales de pH pueden requerir la extracción de muestras o el empleo de electrodos que necesitan mantenimiento y recalibraciones frecuentes. Gregory Whiting, profesor de la Universidad de Colorado Boulder y responsable del Boulder Experimental Electronics and Manufacturing Laboratory (BEEM Lab), explicó que los sensores tradicionales basados en pequeños bulbos de vidrio pueden ser frágiles y presentar variaciones de lectura con el tiempo y entre diferentes ambientes.

El equipo optó por una tecnología electroquímica que emplea alizarina, un compuesto sensible al pH. El sensor utiliza una reacción de oxidación-reducción cuya posición de pico eléctrico cambia de acuerdo con el pH. La medición se realiza mediante voltametría de onda cuadrada, lo que permite obtener una señal relativamente resistente a determinadas variaciones que pueden afectar otros tipos de lecturas eléctricas.

El trabajo fue dirigido por el estudiante doctoral Juan Pablo Cisneros-Barba junto con Catherine A. Crichton, Taylor Sharpe, Madhur Atreya y Gregory L. Whiting. El estudio evaluó específicamente si este tipo de electrónica impresa podía abandonar las condiciones controladas del laboratorio y funcionar de manera prolongada en suelos reales.

Pruebas con diferentes tipos de suelo, humedad y compactación

Los investigadores sometieron los sensores a una variedad de condiciones para comprobar su estabilidad. Utilizaron suelos con distintas propiedades físicas y evaluaron cambios en contenido de agua y compactación, dos factores que pueden alterar el comportamiento de dispositivos electrónicos instalados directamente en el terreno.

Las pruebas incluyeron suelo franco arcilloso y franco arcillo-arenoso, además de mezclas utilizadas en los experimentos de laboratorio. Los resultados mostraron respuestas consistentes entre materiales con propiedades diferentes mediante calibraciones lineales, mientras que los ensayos también indicaron que el dispositivo podía continuar funcionando ante variaciones de humedad y compactación.

Esta capacidad resulta relevante porque un campo agrícola no constituye un ambiente químicamente uniforme. Las propiedades del suelo pueden cambiar entre parcelas e incluso dentro de una misma superficie. Por esa razón, comprender cómo la nutrición mineral del suelo condiciona la calidad de los cultivos requiere considerar variables químicas que interactúan con nutrientes, raíces y actividad biológica.

Más de tres meses funcionando en condiciones de campo

Uno de los resultados más importantes fue la duración del dispositivo fuera del laboratorio. Para las pruebas prolongadas, el equipo rediseñó el sensor sobre una placa de circuito impreso y lo conectó a un potenciostato de bajo costo, bajo consumo energético y protegido frente a las condiciones meteorológicas.

Después de más de tres meses instalado en el campo y de superar 5.500 ciclos de medición, el sensor continuaba recopilando datos útiles sin intervención humana. Aunque los investigadores observaron modificaciones graduales en algunas características de la señal eléctrica, el pico empleado para determinar el pH permaneció suficientemente definido para continuar realizando las mediciones.

El diseño incorpora dos electrodos de trabajo que pueden utilizarse alternativamente para prolongar la vida operativa. La arquitectura basada en una placa de circuito también permitió aumentar la resistencia mecánica del sistema, reducir la complejidad de fabricación y proteger mejor las conexiones frente a la abrasión que puede producirse cuando el dispositivo permanece enterrado.

El pH condiciona la disponibilidad de nutrientes

El interés agrícola del sistema reside en que las variaciones de pH pueden modificar significativamente la disponibilidad de nutrientes para las plantas. Un suelo excesivamente ácido o alcalino puede limitar el aprovechamiento de determinados elementos incluso cuando estos se encuentran físicamente presentes.

La posibilidad de seguir esos cambios durante semanas o meses proporcionaría una información diferente de la obtenida mediante un análisis aislado. En lugar de disponer únicamente de una medición correspondiente al momento en que se tomó una muestra, una red de sensores podría registrar la evolución temporal del suelo y detectar variaciones asociadas a condiciones ambientales o prácticas de manejo.

La importancia práctica de controlar la acidez también aparece en estrategias de corrección agrícola. Un ensayo reciente analizado por Mundo Agropecuario mostró que la ceniza de biomasa puede elevar el pH de suelos ácidos y modificar la nutrición del maíz, un ejemplo de cómo conocer esta variable resulta necesario antes y después de determinadas intervenciones sobre el terreno.

Electrónica impresa para distribuir muchos sensores

Otro de los objetivos del proyecto es reducir el costo de cada unidad para que sea posible instalar numerosos sensores en una explotación. Los investigadores recurrieron a técnicas de impresión que permiten fabricar los electrodos de manera escalable y simplificaron posteriormente el diseño mediante su integración en placas de circuito impreso.

Whiting señaló que la utilidad del sistema depende en buena medida de esa facilidad de implementación. Un dispositivo económico, autónomo y con pocas necesidades de mantenimiento podría distribuirse en diferentes puntos de un campo para obtener información con mayor resolución espacial y temporal.

El concepto resulta especialmente relevante debido a la complejidad biológica existente bajo la superficie. El suelo alberga comunidades de microorganismos que participan en la descomposición de materia orgánica y en los ciclos de nutrientes. Investigaciones sobre el papel del microbioma del suelo en la salud y protección de los cultivos muestran que las propiedades agrícolas del terreno dependen de interacciones que van mucho más allá de su estructura física.

La medición continua no sustituye todas las pruebas del suelo

El nuevo sensor está diseñado específicamente para registrar pH y no proporciona por sí mismo un diagnóstico completo de la fertilidad de una parcela. Variables como concentración de nutrientes, materia orgánica, salinidad, textura, humedad y actividad microbiana requieren mediciones adicionales cuando son necesarias para las decisiones agronómicas.

Los propios resultados también establecen límites que deben considerarse. En las pruebas de laboratorio realizadas dentro del rango evaluado, el sistema alcanzó una precisión observada de alrededor de 0,1 unidades de pH, mientras que la variabilidad entre sensores estuvo relacionada, entre otros factores, con pequeñas diferencias de fabricación. Los investigadores indican que una calibración individual antes de instalar cada dispositivo permite maximizar la precisión.

El trabajo tampoco demuestra todavía una implantación comercial masiva. Lo que establece es la viabilidad de un sensor impreso que puede funcionar autónomamente durante meses en condiciones reales, un requisito necesario antes de considerar redes extensas de dispositivos en explotaciones agrícolas.

Información continua para decisiones de manejo del suelo

La capacidad de seguir el pH en tiempo real podría complementar las estrategias destinadas a conservar y recuperar la fertilidad. Prácticas como el uso de cultivos de cobertura para mejorar la salud del suelo modifican diferentes propiedades físicas, químicas y biológicas a lo largo del tiempo, por lo que una mayor disponibilidad de datos puede ayudar a estudiar la evolución de los terrenos bajo distintos manejos.

El objetivo a largo plazo de los investigadores es avanzar hacia sistemas capaces de recopilar información agrícola de forma distribuida y continua. En ese escenario, múltiples sensores instalados directamente en el terreno podrían mostrar cuándo y dónde aparecen cambios de pH, permitiendo al productor evaluar con mayor rapidez si resulta necesario realizar análisis adicionales o ajustar determinadas prácticas.

La investigación demuestra por ahora que los sensores de carbono y alizarina pueden mantener una respuesta funcional frente a diferencias de humedad, compactación y textura del suelo, y que una versión integrada en una placa electrónica puede permanecer operativa durante más de tres meses. Esa combinación de duración, bajo mantenimiento y fabricación escalable constituye el principal avance del dispositivo frente a las limitaciones que históricamente han dificultado la medición continua del pH directamente en los campos agrícolas.

Fuentes referenciales:
Phys.org
Scientific Reports



Mundo Agropecuario
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