Cultivos

Sequía arrasa cultivos básicos en el Corredor Seco

Publicado el 12/09/2026 · REDACCION

Una evaluación en 354 comunidades de El Salvador, Honduras y Guatemala registra pérdidas cercanas al 100 % de maíz y frijol, además de una rápida reducción de las reservas familiares


Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz

Comunidades rurales de El Salvador, Honduras y Guatemala han perdido casi la totalidad de sus cultivos de maíz y frijol debido a la sequía y a la irregularidad de las lluvias. Una evaluación regional presentada en septiembre de 2026 advierte que el deterioro productivo ya está reduciendo el acceso a alimentos y agua en el Corredor Seco centroamericano.

El informe “Evaluación Rápida El Niño 2026”, elaborado por Oxfam y organizaciones socias, abarcó 354 comunidades distribuidas en 58 municipios y 15 departamentos de los tres países. La investigación identifica daños sobre los granos básicos destinados principalmente al autoconsumo y una disminución acelerada de las reservas domésticas.

Lluvias tardías y canículas golpearon el ciclo agrícola

Según la información difundida, el inicio tardío de las lluvias, su distribución errática y los periodos prolongados de canícula afectaron las etapas decisivas del ciclo agrícola. En numerosos terrenos, la humedad disponible no fue suficiente para sostener el desarrollo del maíz y el frijol.

La pérdida tiene un efecto directo sobre hogares que dependen de la agricultura de temporal. Estos cultivos aportan alimentos esenciales, pero también funcionan como fuente de ingresos, semilla para la siguiente siembra y respaldo frente al encarecimiento de otros productos de la canasta básica.

Algunas familias ya agotaron sus existencias, mientras que las reservas de otras alcanzarían para tres semanas o menos. La necesidad de comprar alimentos llega en un momento en que numerosos hogares rurales dependen de empleos informales, actividades agrícolas estacionales o salarios reducidos.

La emergencia abarca alimentos, agua e ingresos rurales

La Concertación Regional para la Gestión de Riesgos señaló que alrededor de siete millones de personas podrían encontrarse bajo amenaza por la combinación de sequía, calor extremo, pérdidas agrícolas y aumento de los precios alimentarios. La advertencia se refiere a una población regional expuesta y no equivale a un registro de siete millones de afectados confirmados.

La escasez de precipitaciones también acelera la evaporación de reservorios, reduce la recarga de pozos y aumenta el estrés hídrico de las plantas. Cuando el déficit se prolonga, sus efectos pueden continuar bajo la superficie: un experimento sobre sequía prolongada y microbioma del suelo mostró alteraciones progresivas en comunidades de bacterias, hongos y protistas vinculadas con el funcionamiento del ecosistema.

En Nicaragua, durante los primeros 20 días de agosto se registró una sequía casi absoluta en el Pacífico Occidental, con apenas un milímetro de lluvia frente a un promedio histórico de 57 milímetros, según el reporte citado. La diferencia representa un déficit de aproximadamente 99 %.

La reducción del agua disponible también alcanza a la ganadería. En Guanacaste, Costa Rica, se informó una disminución de los pastizales y una menor disponibilidad de agua para los animales, dos factores que pueden elevar los costos de alimentación y aumentar la presión sobre las explotaciones familiares.

Alertas activadas ante el avance de la sequía

El Salvador y Panamá activaron alertas rojas frente a las condiciones asociadas con El Niño. Honduras declaró alerta roja en 103 municipios, mientras otros 82 quedaron bajo alerta amarilla y 48 en alerta verde preventiva. Costa Rica, por su parte, puso en marcha su Estrategia Nacional Contingente ante El Niño y mantiene alertas en distintos cantones.

La evaluación regional citó previsiones sobre una posible intensificación de El Niño durante los próximos meses. Su evolución podría modificar los patrones de lluvia y temperatura, aunque los efectos no serán idénticos en todos los territorios y deberán seguirse mediante información meteorológica y agrícola local.

Las pérdidas centroamericanas se suman a otros episodios recientes en los que la falta de agua y las altas temperaturas redujeron el rendimiento agrícola. En Europa, por ejemplo, el calor y la sequía redujeron la cosecha de cereal en España, un antecedente que evidencia la exposición de diferentes sistemas productivos a periodos prolongados de estrés hídrico.

Organizaciones piden una respuesta regional anticipada

La Concertación Regional para la Gestión de Riesgos solicitó a los gobiernos garantizar alimentos para las poblaciones más afectadas, contener el impacto del aumento de precios e incrementar la inversión en el Corredor Seco. También reclamó fortalecer los sistemas nacionales de protección civil y gestión de riesgos.

Las medidas requeridas incluyen atención inmediata para los hogares que agotaron sus reservas, protección de las fuentes de agua y apoyo a la recuperación productiva. La entrega de semillas debe coordinarse con las condiciones reales de humedad, porque una nueva siembra sin lluvias suficientes podría provocar otra pérdida.

La recuperación de las comunidades rurales dependerá además de conservar semilla, restablecer los medios de vida y asegurar agua para consumo humano, cultivos y ganado. Las organizaciones regionales pidieron mantener la cooperación internacional ante una emergencia que supera las fronteras nacionales y afecta de manera simultánea la producción, la alimentación y los ingresos familiares.

Fuente referencial:
Infobae



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