Agricultura

El sorgo gana terreno frente al calor en la agricultura europea

Publicado el 08/10/2026 ·

Simulaciones de INRAE y AgroParisTech indican que el calentamiento podría favorecer en conjunto su rendimiento en Europa y ampliar su potencial como alternativa al maíz para la alimentación animal


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.

El sorgo podría convertirse en un cultivo cada vez más competitivo en Europa a medida que aumenten las temperaturas. Una investigación de INRAE y AgroParisTech concluye que el calentamiento climático tendría, en términos generales, un efecto positivo sobre sus rendimientos potenciales en buena parte del continente, aunque las ventajas variarían considerablemente según la región y dependerían también de la disponibilidad de agua.

El estudio, publicado en Earth’s Future, evaluó mediante simulaciones cómo respondería el sorgo a diferentes condiciones climáticas. Los investigadores combinaron datos meteorológicos históricos con escenarios futuros para determinar si este cereal, adaptado a temperaturas elevadas y con menores necesidades hídricas que el maíz, puede contribuir a diversificar la agricultura europea.

El interés productivo es especialmente importante para la ganadería. El sorgo puede utilizarse como ingrediente de alimentación animal y ofrece una alternativa al maíz en regiones donde el aumento de las temperaturas y la frecuencia de periodos secos pueden dificultar la producción de cultivos con mayores requerimientos de agua.

La investigación se suma a los esfuerzos por identificar cultivos capaces de mantener la producción bajo condiciones más cálidas. En diferentes regiones agrícolas, el sorgo y el mijo han ganado atención precisamente por su tolerancia al calor y la sequía, características que adquieren mayor importancia conforme cambia el clima.

El calentamiento puede ampliar las zonas favorables para el sorgo

El sorgo es una especie de origen tropical que necesita temperaturas relativamente elevadas para completar adecuadamente su desarrollo. Esa característica, que históricamente ha limitado su expansión hacia las regiones más frías de Europa, puede convertirse en una ventaja conforme aumenten las temperaturas.

Los investigadores analizaron la interacción entre temperatura, agua disponible y desarrollo del cultivo. Las simulaciones muestran que el calentamiento puede reducir determinadas limitaciones térmicas, favorecer la maduración y permitir que el sorgo alcance rendimientos mayores en áreas donde actualmente las temperaturas restringen su productividad.

El resultado no significa que todos los campos europeos producirán más sorgo. En regiones donde el agua se convierta en una limitación severa, las ventajas de una temperatura más favorable pueden quedar parcialmente compensadas por el estrés hídrico.

Precisamente esa interacción entre calor y disponibilidad de agua está modificando las decisiones agrícolas. Investigaciones sobre la respuesta de los cultivos europeos frente al cambio climático han mostrado que el impacto final depende tanto del aumento térmico como de las modificaciones en precipitación, evaporación y duración de las temporadas de crecimiento.

Menos agua que el maíz y mayor tolerancia a temperaturas altas

Una de las principales razones para estudiar el sorgo como alternativa agrícola es su capacidad para producir bajo condiciones de calor y disponibilidad limitada de agua. Comparado con el maíz, puede mantener mejor su funcionamiento fisiológico durante determinados episodios de estrés hídrico y presenta menores necesidades de agua.

Ambos cereales utilizan la fotosíntesis C4, un mecanismo eficiente bajo temperaturas elevadas y alta radiación. Sin embargo, el sorgo posee características que le permiten soportar condiciones secas durante periodos en los que otros cultivos pueden sufrir reducciones más pronunciadas de productividad.

Estas ventajas no convierten al cereal en inmune a la sequía. El rendimiento continúa dependiendo de la cantidad de agua disponible, de cuándo ocurre el déficit durante el ciclo y de las características del suelo y de la variedad utilizada.

La tolerancia a condiciones adversas también explica por qué el sorgo ha adquirido relevancia fuera de Europa. En sistemas productivos sometidos a estrés climático, el cereal ha sido estudiado como una opción para mantener la producción con menor disponibilidad de agua, especialmente donde la sequía limita otros granos.

Una alternativa al maíz para alimentar al ganado

El estudio de INRAE y AgroParisTech no analiza únicamente la adaptación climática. El sorgo tiene interés estratégico porque puede integrarse en cadenas productivas que actualmente dependen en gran medida del maíz, particularmente en la alimentación animal.

El grano puede utilizarse en raciones destinadas a distintas especies ganaderas, mientras determinadas variedades se destinan a forraje o ensilaje. Su incorporación permite diversificar las fuentes de alimento y reducir la dependencia de un solo cereal.

Para las explotaciones ganaderas, esa diversificación puede adquirir valor cuando la disponibilidad de maíz fluctúa debido a sequías o temperaturas elevadas. La alimentación representa una parte considerable de los costes de producción animal, por lo que la estabilidad del suministro de granos y forrajes constituye un componente central de la planificación de las explotaciones.

La utilización del sorgo en las dietas requiere, no obstante, considerar su composición nutricional y las características de cada variedad. el valor del sorgo como ingrediente para la alimentación animal depende de factores como su contenido energético, la calidad del grano y la formulación de las raciones, por lo que su sustitución por maíz no debe entenderse necesariamente como un intercambio idéntico en todos los sistemas.

Las simulaciones compararon el clima pasado con escenarios futuros

Para estudiar la posible evolución del cultivo, el equipo utilizó modelos capaces de reproducir el crecimiento del sorgo bajo diferentes combinaciones de temperatura y disponibilidad hídrica. Las simulaciones incorporaron registros climáticos del pasado y proyecciones correspondientes a distintos escenarios de calentamiento.

Este enfoque permitió separar dos efectos que pueden actuar en direcciones diferentes. Por un lado, unas temperaturas más altas pueden beneficiar al sorgo en regiones actualmente demasiado frías; por otro, el aumento de la demanda atmosférica de agua y posibles reducciones de precipitación pueden intensificar el estrés hídrico en determinadas zonas.

Los resultados apuntan a un balance general favorable para el rendimiento del sorgo en Europa, pero con una marcada heterogeneidad geográfica. Las condiciones que benefician al cultivo en una región pueden no repetirse en otra.

El trabajo tampoco supone que el sorgo deba reemplazar al maíz de manera generalizada. La propuesta consiste en evaluar dónde puede incorporarse como una herramienta adicional de adaptación, especialmente en sistemas agrícolas donde la combinación de calor y escasez de agua incremente los riesgos para los cultivos tradicionales.

La diversificación puede reducir el riesgo productivo

La agricultura europea está obligada a gestionar una variabilidad climática creciente. Olas de calor, sequías y cambios en la distribución de las lluvias pueden afectar simultáneamente a grandes regiones productoras, elevando el riesgo de pérdidas cuando extensas superficies dependen de los mismos cultivos.

Introducir especies con respuestas diferentes frente al clima puede distribuir parte de ese riesgo. El sorgo ofrece una combinación particular: tolera temperaturas elevadas, requiere comparativamente menos agua y puede incorporarse a sistemas agrícolas y ganaderos ya acostumbrados a utilizar cereales.

La diversificación también está siendo investigada como una estrategia para mejorar la resiliencia de las explotaciones. Estudios sobre la incorporación de cultivos alternativos frente al cambio climático señalan que ampliar el número de especies utilizadas puede reducir la exposición a condiciones que perjudican simultáneamente a una producción demasiado uniforme.

El sorgo no responderá igual en toda Europa

La principal cautela del estudio reside en la variabilidad regional. Un aumento de temperatura que favorezca la maduración del sorgo en zonas del centro o norte de Europa puede coincidir con déficits de agua más intensos en áreas mediterráneas, modificando de manera diferente el rendimiento.

Además del clima, la expansión real dependerá de factores agronómicos y económicos: variedades disponibles, fechas de siembra, fertilización, suelos, rotaciones, acceso a semillas, infraestructura de cosecha, demanda ganadera y precios relativos frente al maíz y otros cereales.

También será necesario adaptar las variedades a las condiciones de cada región. La duración del ciclo constituye un rasgo decisivo porque el cultivo debe aprovechar la temporada cálida disponible sin quedar expuesto a temperaturas desfavorables antes de completar la maduración.

La investigación de INRAE y AgroParisTech ofrece así una evaluación del potencial climático, no una predicción directa de cuántas hectáreas de sorgo cultivará Europa en las próximas décadas. Las decisiones finales dependerán de cómo ese potencial se combine con el manejo agrícola y las condiciones de los mercados.

Un cereal conocido adquiere una nueva función estratégica

El sorgo no es un cultivo nuevo para Europa, pero el cambio de las condiciones climáticas puede modificar su posición dentro de los sistemas agrícolas. Regiones donde hasta ahora desempeñaba un papel secundario podrían encontrar condiciones térmicas más favorables para producirlo.

Para los investigadores, este tipo de análisis permite anticipar qué cultivos pueden contribuir a rediseñar la agricultura europea antes de que los cambios climáticos obliguen a realizar ajustes de manera reactiva. Las simulaciones ayudan a identificar tanto las oportunidades como las regiones donde el agua continuará siendo una restricción fundamental.

El resultado coloca al sorgo dentro de una estrategia más amplia de adaptación: no se trata únicamente de buscar plantas capaces de sobrevivir al calor, sino de seleccionar cultivos que puedan mantener rendimientos útiles, integrarse en cadenas productivas existentes y responder a necesidades concretas como la alimentación del ganado.

Si las proyecciones se confirman en condiciones de campo y los sistemas productivos consiguen adaptar variedades y manejo, el calentamiento podría ampliar el espacio agrícola europeo donde el sorgo resulta competitivo. Su menor demanda hídrica frente al maíz añade una ventaja adicional en un escenario en el que el agua será uno de los recursos más determinantes para la producción.

Fuentes referenciales:
Earth’s Future — Estudio sobre el potencial del sorgo en la agricultura europea bajo escenarios climáticos
Phys.org — Sorghum could benefit European agriculture under a changing climate