Suiza impulsa la lenteja orgánica


Agroscope evalúa si las siembras mixtas con avena y camelina pueden reducir malezas, limitar el acame y estabilizar el rendimiento de la lenteja en sistemas orgánicos.


Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz

La lenteja vuelve a ocupar espacio en el debate agrícola europeo por una razón concreta: la demanda de proteínas vegetales crece más rápido que la superficie local destinada a producirlas. En Suiza, ese interés se combina con la búsqueda de cultivos adaptados a sistemas orgánicos, con menor dependencia de fertilizantes y mayor tolerancia a condiciones secas.

El centro suizo de investigación Agroscope trabaja en esquemas de siembra mixta para lentejas de primavera y de invierno. El objetivo es enfrentar dos problemas frecuentes en este cultivo: la competencia de malezas en agricultura orgánica y el acame, es decir, la tendencia de la planta a tumbarse antes o durante la cosecha.

Una leguminosa antigua con demanda creciente

La lenteja es una de las leguminosas domesticadas más antiguas. Sus semillas se destinan al consumo humano, mientras que la paja puede utilizarse como alimento animal. A escala global, India y Canadá figuran entre las principales regiones productoras, aunque también se cultiva en países europeos como España, Grecia y Francia, además de Turquía, donde ocupa más de 100.000 hectáreas.

En Europa, el rendimiento medio del grano ronda las 0,96 toneladas por hectárea, aunque varía según región, campaña y método de cultivo. En Suiza, el crecimiento del consumo ha sido claro: las importaciones de lentejas aumentaron 167% entre 2004 y 2023, hasta alcanzar 3.390 toneladas en 2023.

La superficie suiza sembrada con lenteja sigue siendo limitada, alrededor de 200 hectáreas, pero existe margen de expansión. La mayor demanda de alimentos ricos en proteína vegetal y las condiciones ambientales cada vez más favorables para el cultivo abren una oportunidad para los agricultores locales.

Por qué interesa a la agricultura orgánica

La lenteja tiene baja necesidad de fertilización y capacidad para fijar nitrógeno, una característica propia de muchas leguminosas. Esto la vuelve atractiva para sistemas extensivos, suelos de menor fertilidad y rotaciones que buscan reducir insumos externos.

Su tolerancia relativa a la sequía y a las altas temperaturas también explica el interés de los productores suizos. Si las sequías estivales se vuelven más frecuentes, un cultivo capaz de sostenerse mejor bajo estrés hídrico puede ganar valor dentro de la planificación agrícola.

El desafío aparece en el establecimiento. La lenteja tiene bajo vigor inicial y compite mal contra las malezas, un problema especialmente sensible en producción orgánica, donde las herramientas químicas son limitadas. Por eso, la diversificación de la rotación de cultivos y el uso de asociaciones vegetales se vuelven estrategias prácticas para mejorar estabilidad y sanidad del sistema.

Siembra mixta con avena y camelina

Para evaluar si la siembra mixta puede estabilizar la producción, Agroscope realizó ensayos de campo durante cinco años, entre 2015 y 2019, cerca de Zúrich, en parcelas manejadas bajo métodos orgánicos.

En las siembras de primavera, la lenteja se combinó con avena. En las siembras de otoño, el cultivo se evaluó junto con camelina, también conocida como falso lino. La hipótesis era que estas especies acompañantes podían ayudar a reducir malezas y ofrecer soporte físico a la lenteja, limitando el acame.

Los ensayos incluyeron distintos genotipos por sus características agronómicas, precocidad, tamaño de semilla y color. Para ampliar la variabilidad genética se incorporaron tres variedades comerciales de Grecia, un genotipo del banco de germoplasma IPK de Gatersleben, en Alemania, y dos variedades comercializadas por la cooperativa suiza Biofarm.

Resultados con avena en primavera

En primavera, los investigadores compararon lenteja en monocultivo y lenteja mezclada con avena. La densidad utilizada fue de 180 semillas viables de lenteja por metro cuadrado y 60 semillas viables de avena por metro cuadrado. Aunque la densidad de lenteja se redujo 25% frente al monocultivo, la mezcla con avena no afectó negativamente el rendimiento del grano ni la masa de mil granos.

Los resultados variaron entre genotipos y campañas. En 2015, los rendimientos fueron desde 0,3 toneladas por hectárea en Berglinse hasta 1,9 toneladas por hectárea en Rosana. En 2017, oscilaron entre 1,0 toneladas por hectárea en Santa y 2,1 toneladas por hectárea en Kleine Schwarze.

La experiencia recuerda que los sistemas de cultivos asociados deben diseñarse con precisión. En otros cultivos, como el cultivo de cebada con guisantes, las relaciones entre especies dentro del lote también pueden modificar competencia, cobertura, disponibilidad de nitrógeno y presión de malezas.

La camelina compitió demasiado con la lenteja

El resultado fue distinto en la siembra de otoño con camelina. En 2017, la lenteja sembrada en mezcla con camelina produjo cerca de 0,74 toneladas por hectárea, aproximadamente un tercio del rendimiento obtenido en monocultivo, que alcanzó 2,21 toneladas por hectárea.

La interpretación de los autores fue clara: la camelina logró suprimir malezas, pero compitió de forma activa con la lenteja. Por eso, plantearon reducir la densidad de siembra de camelina para disminuir esa competencia en esquemas de siembra invernal.

Este punto es clave para la agricultura orgánica. Una planta acompañante puede ayudar a controlar malezas, pero también puede transformarse en competidora si no se ajustan densidad, fecha de siembra y arquitectura del cultivo. La experiencia con cultivos de cobertura en cebollas orgánicas muestra que la cobertura vegetal puede aportar ventajas, aunque su manejo define si termina beneficiando o perjudicando al cultivo principal.

Potencial de la lenteja de invierno

Uno de los hallazgos más relevantes fue el comportamiento de la lenteja de invierno. En tres de cuatro temporadas de crecimiento, los rendimientos alcanzaron hasta 2,7 toneladas por hectárea, incluso entre genotipos sin plena resistencia invernal. Esto indica un potencial productivo significativo cuando las condiciones de cultivo son adecuadas.

La densidad óptima se ubicó entre 180 y 240 plantas por metro cuadrado. Desde el punto de vista económico, los investigadores consideraron justificable una densidad de siembra más alta, porque el mayor costo de semilla puede compensarse con el incremento correspondiente del rendimiento.

Los resultados apuntan a que la siembra de invierno puede convertirse en una estrategia viable para aumentar el rendimiento de la lenteja y reducir el riesgo de pérdida de cosecha en los sistemas agrícolas suizos. No se trata solo de introducir un nuevo cultivo, sino de ajustar genotipos, acompañantes y densidades a las condiciones reales del campo.

Una oportunidad para ampliar las leguminosas

El caso suizo muestra cómo las leguminosas pueden ganar espacio en sistemas agrícolas que buscan proteínas vegetales, fertilidad biológica y menor dependencia de insumos. La lenteja fija nitrógeno, tolera mejor ciertas condiciones secas y puede integrarse en rotaciones más complejas.

En esa misma línea, otras leguminosas como la arveja como planta de servicio han sido evaluadas por su aporte a la fertilidad, la estructura del suelo y la restauración de sistemas agrícolas degradados.

La expansión de la lenteja orgánica en Suiza dependerá de resolver el control de malezas, el acame y la estabilidad del rendimiento. Los ensayos de Agroscope ofrecen una ruta concreta: combinar el cultivo con especies acompañantes útiles, reducir la competencia cuando sea necesario y adaptar la siembra de primavera o invierno a cada sistema productivo.

Fuente(s) referenciales

AgroXXI: Швейцария заинтересована в выращивании органической чечевицы