El tomate Sunshine, desarrollado por el Centro John Innes mediante mejoramiento de precisión, superó una etapa regulatoria, aunque todavía necesita autorización alimentaria antes de llegar al consumidor
Redactor: Luis Ortega
Editor: Javier Morales O.
Inglaterra registró la primera notificación comercial correspondiente a un tomate obtenido mediante técnicas de mejoramiento de precisión, un avance regulatorio que acerca al mercado al denominado tomate Sunshine. La planta, desarrollada por científicos del Centro John Innes, en Norwich, acumula provitamina D3 en sus frutos y hojas.
El registro permite avanzar dentro del régimen inglés aplicable a los organismos mejorados con precisión, pero no significa que el tomate pueda encontrarse inmediatamente en supermercados. Antes de comercializarse como alimento deberá completar la evaluación correspondiente de la Agencia de Normas Alimentarias del Reino Unido.
Una modificación dirigida a conservar la provitamina D3
Los tomates producen naturalmente 7-dehidrocolesterol, conocido como provitamina D3. Sin embargo, la planta suele transformar este compuesto en otras moléculas empleadas en sus procesos biológicos, por lo que los frutos convencionales contienen cantidades reducidas del precursor vitamínico.
El equipo dirigido por la profesora Cathie Martin modificó de manera precisa un gen implicado en esa conversión. Al limitar la actividad genética seleccionada, la planta conserva mayores concentraciones de provitamina D3 sin incorporar genes procedentes de otra especie.
La exposición del fruto a la luz ultravioleta permite convertir el precursor acumulado en vitamina D3. De acuerdo con los datos difundidos por el Centro John Innes, un tomate tratado podría aportar una cantidad de vitamina D comparable con la presente en dos huevos medianos o en aproximadamente 28 gramos de atún.
La estimación corresponde al contenido potencial obtenido bajo las condiciones estudiadas. La cantidad disponible para el organismo humano dependerá de factores como el procesamiento posterior, la exposición a radiación ultravioleta, el tamaño del fruto y la absorción durante el consumo.
El cultivo mantuvo su aspecto y comportamiento agronómico
Los investigadores informaron que la modificación dirigida no produjo cambios apreciables en la apariencia de las plantas ni en el crecimiento y el rendimiento evaluados. El resultado busca incorporar una característica nutricional sin alterar los rasgos comerciales básicos esperados en un cultivo de tomate.
La innovación se suma a otras líneas científicas destinadas a mejorar el desempeño de esta hortaliza. Entre ellas figura el desarrollo de comunidades microbianas que aumentan la tolerancia del tomate al calor, una estrategia diferente que actúa sobre la interacción entre las raíces y microorganismos beneficiosos.
El grupo del Centro John Innes planea cruzar las plantas experimentales con variedades rayadas y de sabor más dulce. Estos trabajos permitirían desarrollar un producto con características sensoriales y visuales adecuadas para su futura presentación comercial bajo el nombre Sunshine.
El tomate fue sometido a pruebas de biodisponibilidad
El Instituto Quadram realizó una investigación para examinar la biodisponibilidad de la vitamina D producida por estos tomates. Este tipo de análisis resulta necesario porque medir la concentración de un nutriente en el fruto no demuestra por sí solo cuánto puede absorber y utilizar el organismo humano.
El proyecto pretende ofrecer una fuente vegetal de vitamina D3, nutriente presente principalmente en determinados alimentos de origen animal y productos fortificados. No obstante, el tomate continúa en proceso de desarrollo y no debe presentarse todavía como tratamiento o solución demostrada frente a la deficiencia vitamínica.
La biofortificación mediante mejoramiento genético se diferencia de intervenciones relacionadas con la nutrición del cultivo. Por ejemplo, los fertilizantes nitrogenados pueden modificar la microbiota asociada al tomate, pero ese manejo agronómico no produce el mismo cambio dirigido en la acumulación de provitamina D3.
El registro agrícola no equivale a la autorización alimentaria
El avance corresponde a una etapa del sistema regulatorio creado en Inglaterra para los organismos mejorados con precisión. Esta categoría comprende plantas cuyos cambios genéticos podrían haberse producido mediante selección tradicional o de forma natural, aunque se hayan conseguido con herramientas moleculares más dirigidas.
La autorización para desarrollar o comercializar material vegetal y la aprobación de un alimento son procedimientos relacionados, pero diferentes. El tomate Sunshine deberá superar la revisión de la Agencia de Normas Alimentarias antes de poder venderse para consumo humano.
Esa distinción resulta especialmente importante en este caso porque el principal atributo comercial no es solamente productivo, sino nutricional. La evaluación deberá comprobar la información aportada sobre composición, seguridad y características del alimento antes de autorizar su entrada en la cadena comercial inglesa.
Investigación y producción deberán avanzar juntas
La llegada efectiva del tomate a los consumidores también dependerá de la multiplicación de semillas, la adaptación a sistemas comerciales, la estabilidad de la característica nutricional y la capacidad de producir frutos con calidad uniforme.
El manejo del cultivo continuará siendo determinante aunque la planta incorpore un rasgo nutricional nuevo. Investigaciones sobre biofertilizantes y bioestimulantes aplicados al tomate muestran que el rendimiento y la calidad dependen de la interacción entre genética, nutrición vegetal y condiciones de producción.
El registro inglés constituye un avance hacia la comercialización, pero todavía no establece una fecha de venta ni garantiza la disponibilidad inmediata del producto. Los próximos pasos incluyen completar la evaluación alimentaria y desarrollar variedades que combinen el contenido de vitamina D3 con las características exigidas por productores, distribuidores y consumidores.
Fuente referencial:
AgroXXI


