Un estudio en huertos comerciales de Michigan y Ohio encontró que el sistema automatizado identificó la actividad de la plaga entre tres y siete días antes que el monitoreo convencional
Redactor: Luis Ortega
Editor: Camila Herrera R.
Investigadores de la Universidad Estatal de Michigan comprobaron que las trampas automatizadas con cámara pueden detectar la actividad de la polilla de la manzana varios días antes que las trampas convencionales revisadas semanalmente. El estudio, realizado en huertos comerciales de Michigan y Ohio, plantea una vía para ajustar con mayor precisión el control de una de las principales plagas de este cultivo.
Los dispositivos identificaron el inicio de la actividad de Cydia pomonella entre tres y siete días antes que el método tradicional. Esta diferencia modificó las fechas recomendadas para aplicar insecticidas, un aspecto importante porque numerosos tratamientos deben coincidir con etapas específicas del ciclo biológico de la plaga.
El trabajo fue desarrollado por Heather Leach y Julianna Wilson, del Departamento de Entomología de la Universidad Estatal de Michigan, junto con Frank Becker, Arnol Gomez y Ashley Leach, de la Universidad Estatal de Ohio. Sus resultados fueron publicados en la revista científica Crop Protection.
El momento inicial del vuelo orienta las aplicaciones
La polilla de la manzana es una plaga relevante de manzanos y otros frutales. Sus larvas penetran en los frutos para alimentarse, lo que puede reducir el volumen comercializable y deteriorar la calidad de la cosecha si la población no se controla oportunamente.
Los productores utilizan como referencia un punto biológico denominado “biofix”, que corresponde al comienzo de un vuelo sostenido de las polillas adultas. A partir de esa fecha se ponen en marcha modelos de grados-día que estiman el desarrollo del insecto y ayudan a seleccionar el momento de las aplicaciones.
Una determinación tardía o anticipada del biofix puede desplazar la ventana de tratamiento. Esta precisión resulta especialmente necesaria frente a la creciente presión de la polilla de la manzana sobre la producción frutícola, debido a que los cambios de temperatura pueden influir en su actividad y en el número de generaciones registradas durante una temporada.
Comparación entre cámaras, trampas semanales y modelos climáticos
El equipo instaló trampas automatizadas CropVue en huertos comerciales y comparó sus registros con los obtenidos mediante trampas de feromonas inspeccionadas una vez por semana. También evaluó los cálculos proporcionados por modelos predictivos basados en las condiciones meteorológicas.
Las cámaras permitieron observar los dispositivos con mayor frecuencia, sin depender de la visita semanal de una persona para revisar cada captura. Esta continuidad produjo una cronología más detallada de la llegada de las polillas al huerto y del inicio de su actividad sostenida.
Además del ensayo en los establecimientos de Michigan y Ohio, los científicos analizaron información procedente de 599 sitios de monitoreo. El objetivo fue comparar las predicciones de los modelos meteorológicos con las observaciones obtenidas directamente en el campo.
Los modelos basados en el clima presentaron diferencias considerables respecto de las detecciones realizadas en los huertos: en algunos casos pronosticaron la actividad de la polilla siete días antes y, en otros, hasta 12 días después. Los resultados indican que estos modelos aportan orientación regional, pero no siempre reproducen el comportamiento concreto de la plaga en cada plantación.
Una diferencia de pocos días puede modificar el control
La detección adelantada con cámaras no significa necesariamente que todos los tratamientos deban aplicarse antes. Su principal utilidad consiste en proporcionar información más cercana a lo que está sucediendo en cada huerto, para que el productor pueda combinarla con los modelos de desarrollo, las recomendaciones técnicas y las condiciones locales.
Una variación de pocos días puede afectar la eficacia de la pulverización, los costos de producción y el desempeño de insecticidas de riesgo reducido que necesitan una aplicación muy bien sincronizada. La mayor precisión también podría evitar intervenciones innecesarias cuando las capturas no confirmen la actividad prevista.
Este enfoque coincide con la experiencia acumulada en trampas automatizadas de feromonas para el monitoreo de plagas, donde el registro remoto puede disminuir recorridos y ofrecer alertas con mayor frecuencia que las inspecciones manuales.
Las feromonas y otros compuestos de señalización también permiten desarrollar estrategias más selectivas. Investigaciones anteriores han mostrado que los semiquímicos pueden reducir considerablemente el uso de insecticidas cuando el monitoreo, la atracción y el control se integran correctamente.
Información local para el manejo integrado de plagas
Los investigadores consideran que el monitoreo de mayor resolución podría fortalecer los futuros sistemas de pronóstico. En lugar de depender exclusivamente de estimaciones meteorológicas regionales o de una inspección semanal, los productores podrían disponer de observaciones frecuentes procedentes de sus propios huertos.
La herramienta no elimina la necesidad de interpretar los datos. La captura de una polilla debe evaluarse junto con la presión histórica de la plaga, la temperatura, la variedad cultivada, el estado fenológico del manzano y la estrategia de manejo utilizada en cada explotación.
El estudio tampoco midió por sí solo una reducción definitiva del uso de plaguicidas. Lo que demostró fue que el método de monitoreo cambia la fecha utilizada para establecer el biofix y, como consecuencia, puede modificar las ventanas recomendadas para los tratamientos.
El control integrado puede incorporar además medidas complementarias dentro del huerto. Por ejemplo, las franjas florales favorecen insectos benéficos y pueden reducir daños y costos en manzanos, aunque su eficacia depende de la plaga objetivo y de la ubicación de esas franjas.
Las cámaras podrían perfeccionar los sistemas de alerta
Heather Leach señaló que una detección más precisa del comienzo de la actividad permite alinear las decisiones de manejo con las condiciones reales del campo. De esta manera, los productores pueden elegir mejor el momento de las pulverizaciones y aprovechar productos de acción más selectiva cuya eficacia depende de una aplicación oportuna.
Los autores ven posibilidades de integrar las observaciones automatizadas con los modelos existentes, utilizando las capturas locales para corregir o validar sus estimaciones. Antes de una adopción generalizada, cada explotación deberá valorar los costos del equipo, su mantenimiento, la conectividad disponible y la capacidad para procesar los avisos durante la campaña.
La investigación muestra que la frecuencia con la que se observa una plaga puede cambiar decisiones concretas de manejo. Para los productores de manzanas, disponer de registros diarios o continuos podría reducir la incertidumbre existente entre una revisión semanal y la siguiente, especialmente durante el periodo crítico en que comienza el vuelo de la polilla.
Fuentes referenciales:
Phys.org y Universidad Estatal de Michigan
Crop Protection

