T-Gro Easy Flow se incorpora a la tolva junto con la semilla y busca simplificar el uso de microorganismos benéficos durante la implantación del cultivo en Argentina
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Eduardo Schmitz
La campaña de maíz en Argentina incorpora una alternativa biológica diseñada para actuar desde uno de los momentos decisivos del cultivo: la implantación. T-Gro Easy Flow utiliza una formulación seca que permite aplicar directamente sobre la semilla una cepa de Trichoderma asperellum, sin necesidad de agregar agua ni realizar previamente un tratamiento líquido.
La propuesta busca resolver simultáneamente un desafío agronómico y otro operativo. Por un lado, introduce un microorganismo seleccionado para interactuar con la zona radicular del cultivo; por otro, emplea una base de talco y grafito que facilita su distribución sobre las semillas y acompaña su desplazamiento por el sistema de la sembradora.
La incorporación de microorganismos al manejo agrícola forma parte de una tendencia más amplia hacia el uso de herramientas biológicas. El funcionamiento de estos organismos depende, sin embargo, de su interacción efectiva con la planta: investigaciones recientes han mostrado que los microbios asociados al maíz pueden modificar profundamente su actividad cuando colonizan las raíces, un aspecto relevante para evaluar inoculantes y otros insumos microbianos.
Trichoderma asperellum llega a la semilla sin tratamiento líquido
La tecnología utiliza Trichoderma asperellum cepa KD y se aplica a razón de 2 gramos por kilogramo de semilla. La formulación puede incorporarse directamente en la tolva o en el cajón de la sembradora durante la carga, de modo que el movimiento del equipo contribuya a distribuir el producto.
El ingeniero agrónomo Miguel Utrera, responsable técnico comercial de AgriCheck para la zona centro-núcleo argentina, explicó que el objetivo es integrar la herramienta biológica a una operación que el productor ya realiza, evitando añadir agua o tratamientos líquidos adicionales durante la siembra.
La formulación con talco y grafito también cumple una función física. Ambos componentes favorecen la fluidez de la semilla dentro de sembradoras neumáticas y equipos mecánicos a placas, de manera que la inoculación biológica se incorpora a una práctica que ya requiere materiales lubricantes para facilitar el funcionamiento del sistema de distribución.
La implantación concentra la atención en el inicio de la campaña
La calidad de la emergencia y el establecimiento inicial condicionan el desarrollo posterior del maíz. En ese periodo, las raíces comienzan a explorar el suelo mientras interactúan con microorganismos, nutrientes y condiciones ambientales que pueden variar considerablemente entre lotes.
La investigación agrícola está prestando creciente atención a esa interacción. Un estudio reciente sobre el maíz mostró que diferentes bacterias radiculares pueden cambiar entre el 20% y el 60% de sus proteínas al pasar de condiciones de laboratorio a la planta, evidencia que refuerza la necesidad de evaluar los microorganismos destinados a bioestimulantes e inoculantes en condiciones próximas al cultivo real.
T-Gro Easy Flow se posiciona precisamente en esta etapa. La empresa vincula el empleo de la cepa KD con el desarrollo de raíces, la implantación, el aprovechamiento de recursos y una mayor capacidad de la planta para enfrentar determinadas condiciones de estrés. También atribuye al microorganismo una función preventiva frente a patógenos del suelo, entre ellos especies de Fusarium.
El control biológico de hongos constituye una línea de investigación particularmente relevante para el maíz. Diferentes estrategias exploran el empleo de organismos antagonistas para limitar patógenos, mientras estudios anteriores han analizado cómo hongos competidores podrían contribuir a proteger el maíz frente a especies toxigénicas.
Los bioinsumos deben demostrar su desempeño en el lote
La simplicidad de aplicación no elimina la necesidad de comprobar el desempeño agronómico. Utrera sostiene que la adopción de un bioinsumo depende de que el productor pueda medir el resultado obtenido y establecer si la inversión agrega valor al sistema productivo.
Esta necesidad de validación adquiere especial importancia en productos basados en organismos vivos. La respuesta de un microorganismo puede variar según el cultivo, el suelo, el ambiente y las interacciones establecidas alrededor de las raíces. La evidencia científica muestra que cada especie cultivada puede seleccionar funciones microbianas diferentes en su rizosfera, por lo que el efecto observado con una asociación biológica no debe extrapolarse automáticamente a otras condiciones.
AgriCheck señala que la cepa empleada por T-Gro Easy Flow fue seleccionada específicamente por su desempeño agronómico. El planteamiento consiste en combinar esa selección biológica con un sistema de aplicación que reduzca la complejidad operativa y facilite la llegada del microorganismo hasta la semilla.
La tecnología comenzará a formularse localmente en Argentina
La siguiente etapa contempla un cambio en la producción del insumo. AgriCheck confirmó un acuerdo con el grupo suizo Andermatt para comenzar a formular localmente la tecnología Easy Flow en Argentina a partir de la próxima campaña. Hasta ahora, el producto utilizado en el país llegaba terminado desde Sudáfrica.
El desarrollo local contempla además incorporar la cepa FZB42 de Bacillus velezensis. La combinación ampliaría la composición microbiológica de la formulación y forma parte de la evolución prevista para el producto.
La utilización conjunta o complementaria de diferentes microorganismos constituye una de las áreas de mayor interés en la agricultura biológica. Bacterias, hongos y otros organismos pueden intervenir en procesos relacionados con la nutrición, las raíces y la interacción de la planta con su ambiente. Este enfoque también está presente en estrategias de manejo del suelo mediante bioinsumos y consorcios microbianos.
La propuesta también avanza hacia la semilla de soja
El desarrollo no se limita al maíz. AgriCheck trabaja paralelamente en una versión de Easy Flow adaptada específicamente para semilla de soja, ampliando el concepto de aplicación seca de microorganismos a otro de los principales cultivos extensivos de Argentina.
La expansión de estas tecnologías ocurre mientras la investigación intenta comprender con mayor precisión cómo las plantas y los microorganismos establecen relaciones beneficiosas. Algunos hongos del suelo, por ejemplo, son capaces de asociarse estrechamente con los tejidos vegetales y participar en procesos vinculados con la nutrición y el desarrollo. Estudios sobre hongos beneficiosos que colonizan las raíces de las plantas muestran la complejidad biológica que existe detrás de estas asociaciones.
El desafío para los bioinsumos agrícolas será combinar ese conocimiento biológico con resultados reproducibles, facilidad de utilización y una ecuación económica comprobable. En el caso de T-Gro Easy Flow, la estrategia consiste en trasladar el microorganismo directamente a la tolva para que la incorporación de la biología ocurra dentro de la propia rutina de siembra.
Fuentes referenciales:
Infocampo
AgriCheck
Andermatt Group


