Un estudio del Instituto de Agricultura de Tasmania advierte que el establecimiento del ácaro podría reducir en más del 90 % las colonias ferales de abejas melíferas y afectar especialmente a los cultivos de manzana, frutos rojos y semillas hortícolas.
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Eduardo Schmitz
La posible llegada y expansión del ácaro Varroa en Tasmania podría transformar la manera en que los agricultores organizan la polinización de sus cultivos. Una investigación del Instituto de Agricultura de Tasmania, conocido como TIA por sus siglas en inglés, identificó los sectores productivos que quedarían más expuestos si el parásito logra establecerse en este estado insular de Australia.
El trabajo fue impulsado por la propagación de Varroa en la Australia continental, donde el ácaro está causando graves problemas en las colonias de abejas melíferas europeas.
Tasmania permanece actualmente libre de Varroa. Sin embargo, los investigadores advierten que su ingreso podría reducir con rapidez las poblaciones de abejas melíferas ferales que polinizan numerosos cultivos sin intervención directa de los apicultores.
Las colonias ferales serían las más vulnerables
Las colonias manejadas pueden ser inspeccionadas y tratadas por los apicultores. En cambio, las abejas melíferas ferales viven en árboles, cavidades y otros refugios naturales, sin recibir vigilancia ni tratamientos contra el parásito.
Esta diferencia las coloca en una situación de mayor riesgo. La experiencia internacional muestra que Varroa puede reducir las poblaciones ferales de abejas melíferas en más del 90 % pocos años después de establecerse en una región.
El ácaro se reproduce en las celdas de cría y debilita tanto a las larvas como a las abejas adultas. Además, puede transmitir virus capaces de alterar el desarrollo y acortar la vida de los insectos.
La gravedad de estos efectos ha llevado a considerar al ácaro Varroa como uno de los principales enemigos de las abejas melíferas, debido a su capacidad para debilitar progresivamente la estructura de las colonias.
Numerosos cultivos dependen de la polinización de fondo
Jonathan Finch, entomólogo del Instituto de Agricultura de Tasmania, explicó que muchos cultivos agrícolas del estado reciben servicios de polinización proporcionados por colonias ferales.
Estas abejas visitan las flores de manera espontánea y complementan o sustituyen la actividad de las colmenas contratadas por los productores. Este aporte es conocido como polinización de fondo porque ocurre sin que los agricultores coloquen necesariamente colmenas manejadas dentro de las plantaciones.
Una disminución pronunciada de las abejas ferales podría reducir la polinización disponible para cultivos de frutas, frutos rojos y semillas.
La dependencia australiana de las abejas melíferas europeas ya había sido señalada como una vulnerabilidad ante la expansión de Varroa. Las colonias silvestres que polinizan cultivos en Australia no pueden protegerse mediante los tratamientos aplicados por los apicultores.
Los manzanos del valle de Huon presentan el mayor riesgo
La producción de manzanas, especialmente en el valle de Huon, mostró la evidencia más fuerte de dependencia de los servicios de polinización de fondo.
Los investigadores encontraron que algunos productores de manzana utilizan pocas colmenas manejadas o no colocan ninguna durante la floración. Esto indica que una parte importante de la polinización podría estar siendo realizada por abejas ferales presentes en el paisaje.
Si esas poblaciones disminuyen tras la llegada de Varroa, los productores que actualmente dependen de ellas tendrían que revisar sus planes de polinización.
Entre las posibles respuestas se encontrarían la contratación de más colmenas manejadas, una coordinación más estrecha con los apicultores y la evaluación anticipada de la disponibilidad de colonias suficientemente fuertes durante el periodo de floración.
Las semillas hortícolas dependen de colmenas manejadas
El estudio también determinó que la producción de semillas de hortalizas en Tasmania presenta una elevada dependencia de las colmenas manejadas.
En este sector, la principal amenaza no sería la desaparición directa de las colonias ferales, sino el aumento del costo y la complejidad de mantener colmenas comerciales sanas y productivas.
Los apicultores tendrían que dedicar más tiempo y recursos al monitoreo del ácaro, la aplicación de tratamientos y la evaluación de la fortaleza de cada colonia.
Estos cambios podrían afectar la disponibilidad de colmenas para los productores de semillas y también para quienes cultivan frutas y frutos rojos.
El control de la plaga requiere estrategias constantes. Las investigaciones sobre tratamientos contra los ácaros Varroa muestran que los apicultores necesitan combinar vigilancia, productos autorizados y decisiones de manejo para impedir que la infestación alcance niveles capaces de destruir las colonias.
El estudio analizó encuestas de productores e industrias
El proyecto investigó cómo se polinizan actualmente los cultivos de frutas, frutos rojos y semillas hortícolas de Tasmania.
Los investigadores analizaron una amplia cantidad de datos obtenidos mediante encuestas a productores y representantes de las industrias agrícolas. Los agricultores también informaron cuántas colmenas manejadas colocaban en sus campos durante la floración.
Esta información fue comparada con tasas de referencia publicadas sobre la cantidad de colmenas recomendada para distintos cultivos.
El método permitió identificar cultivos y regiones donde el uso de colmenas manejadas era inferior a lo esperado y, por tanto, donde los servicios de polinización de fondo podrían estar desempeñando una función importante.
No es posible distinguir las abejas ferales a simple vista
Una de las principales dificultades del estudio es que las abejas melíferas manejadas y ferales no pueden diferenciarse a simple vista mientras visitan las flores.
Una abeja observada dentro de una plantación puede proceder de una colmena instalada por un apicultor o de una colonia situada en un árbol a varios kilómetros de distancia.
Por este motivo, la comparación entre el número de colmenas informado por los productores y las tasas de referencia no demuestra que toda la polinización restante sea realizada por abejas ferales.
Sin embargo, sí permite reconocer las zonas donde los polinizadores presentes de manera natural en el paisaje podrían estar realizando una contribución significativa.
La expansión de Varroa ya afecta a Australia continental
La investigación fue desarrollada ante la propagación del ácaro en la Australia continental y las consecuencias observadas sobre las colonias de abejas melíferas europeas.
Australia había permanecido durante años como una de las pocas grandes regiones apícolas sin presencia establecida del parásito. Su detección obligó a aplicar restricciones al movimiento de colmenas, controles sanitarios y medidas para contener su expansión.
Las autoridades también tuvieron que considerar acciones sobre las poblaciones no manejadas porque las colonias ferales pueden servir como reservorios del ácaro y dificultar su control.
La respuesta inicial incluyó medidas para controlar colonias de abejas silvestres en Australia, debido al riesgo de que mantuvieran y propagaran la infestación fuera de las colmenas vigiladas.
Los tratamientos elevarían los costos de la polinización
La presencia de Varroa no elimina necesariamente la posibilidad de mantener colmenas comerciales, pero obliga a modificar la gestión apícola.
Los apicultores necesitan inspeccionar regularmente sus colonias, medir los niveles de infestación y aplicar tratamientos en los momentos adecuados.
Estas tareas requieren mano de obra, equipos, productos y conocimientos especializados. También existe el riesgo de pérdidas cuando los tratamientos no se aplican a tiempo o dejan de ser eficaces.
El aumento de los costos podría trasladarse a los servicios de polinización contratados por agricultores. Las colmenas fuertes también podrían volverse más difíciles de conseguir durante los periodos de mayor demanda.
Los productores deben conocer su dependencia real
Los investigadores recomendaron que los agricultores que utilizan colmenas manejadas conversen con sus apicultores sobre la preparación frente a Varroa.
Entre los asuntos que deberían abordar se encuentran los planes de monitoreo y tratamiento, la fortaleza futura de las colonias, la disponibilidad de colmenas y los posibles cambios en el costo de la polinización.
Los productores también necesitan determinar en qué medida dependen de colmenas contratadas y cuánto de su polinización procede actualmente de abejas presentes en el entorno.
Esta evaluación permitiría anticiparse a un escenario en el que las colonias ferales sean menos abundantes y las colmenas comerciales resulten más costosas o difíciles de contratar.
La planificación será decisiva si el ácaro llega a Tasmania
Tasmania continúa libre de Varroa, pero el estudio plantea que una eventual entrada del parásito tendría consecuencias importantes para sus industrias agrícolas.
Los manzanos del valle de Huon, los frutos rojos y los cultivos destinados a producir semillas se encuentran entre los sectores que deberían revisar con mayor atención sus sistemas de polinización.
El riesgo no se limita a la salud de las abejas. Una disminución de los polinizadores puede afectar la formación de frutos, la uniformidad de las cosechas y la producción de semillas.
La información reunida por el Instituto de Agricultura de Tasmania ofrece a productores y apicultores una base para identificar las regiones más dependientes de las abejas ferales y preparar alternativas antes de que el parásito alcance el estado.
Fuente(s) referenciales
Phys.org: Varroa risk to Tasmanian crop pollination

