Agricultura

Descubren que las abejas melíferas expulsan a otros polinizadores

Publicado el 28/10/2026 ·

Una investigación de la Universidad Anglia Ruskin, en Reino Unido, documentó cómo las abejas de la miel desplazan y persiguen a otros insectos para acceder a las flores. El estudio encontró que una mayor presencia de abejas melíferas se relaciona con una menor abundancia de abejorros y otros polinizadores silvestres.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz

Las abejas melíferas, conocidas por su importancia en la producción de miel y la polinización agrícola, también pueden convertirse en competidoras dominantes de otros insectos que necesitan las mismas flores para alimentarse. Una investigación realizada en Cambridge, Reino Unido, ha documentado cómo estas abejas desplazan físicamente, persiguen y provocan la retirada de abejorros, abejas solitarias y otros visitantes florales durante la búsqueda de néctar y polen.

El estudio fue desarrollado por investigadores de la Universidad Anglia Ruskin y publicado en octubre de 2026 en la revista científica Ecological Entomology. La investigación, encabezada por Victoria A. Buckle, examinó durante dos años las interacciones entre diferentes grupos de polinizadores y encontró que las abejas melíferas ganaban una proporción elevada de los encuentros competitivos.

Los resultados aportan una perspectiva diferente sobre la relación entre la apicultura y la biodiversidad. Aunque las abejas de la miel desempeñan una función importante en numerosos sistemas agrícolas, su presencia en concentraciones elevadas puede modificar el acceso de otros insectos a los recursos florales disponibles.

La investigación también encontró que los encuentros competitivos aumentaban cuando las temperaturas eran más altas, lo que plantea nuevas preguntas sobre la convivencia entre polinizadores manejados y silvestres en escenarios de calentamiento climático.

Los científicos observaron las abejas durante dos años

El equipo realizó el trabajo de campo en cinco localidades situadas en Cambridge y sus alrededores, en Inglaterra. Todos los lugares de observación se encontraban a menos de 300 metros de colonias conocidas de abejas melíferas.

Los investigadores eligieron dos plantas especialmente importantes como fuentes de alimento para diferentes insectos: las zarzas, del grupo Rubus fruticosus, y la hiedra, Hedera helix.

Ambas especies producen flores que atraen a numerosos visitantes y proporcionan néctar y polen durante sus respectivos períodos de floración.

La elección permitió estudiar situaciones en las que diferentes polinizadores utilizan simultáneamente un recurso alimenticio compartido.

Durante 93 horas de observación, los científicos registraron encuentros en los que un insecto interrumpía la alimentación de otro, impedía su acceso a una flor o compartía el recurso sin provocar su retirada.

Los visitantes fueron clasificados en cinco grupos: abejas melíferas, abejorros, abejas solitarias, sírfidos y otros insectos, entre ellos mariposas, escarabajos y avispas.

El equipo distinguió tres posibles resultados en cada interacción: una victoria, cuando un insecto conseguía acceder al alimento desplazando a otro; una derrota, cuando perdía esa oportunidad; y una situación compartida, cuando ambos podían utilizar las flores sin conflicto.

Este procedimiento permitió analizar no solamente cuántos insectos visitaban las plantas, sino también cómo influían sus comportamientos en las oportunidades de alimentación de otras especies.

Las abejas melíferas ganaron la mayoría de los encuentros

Los resultados mostraron que las abejas melíferas no se limitaban a llegar primero a las flores o a consumir los recursos disponibles antes que otros insectos.

También participaban activamente en encuentros de competencia directa.

Los investigadores observaron situaciones en las que una abeja melífera se aproximaba a una flor ocupada por otro visitante y terminaba provocando que este abandonara el lugar.

En determinados casos, las abejas empujaban físicamente a sus competidores o los perseguían hasta conseguir acceso al alimento.

En al menos el 20 % de los encuentros ganados por las abejas melíferas, tanto en zarzas como en hiedra, la victoria estuvo asociada con desplazamientos físicos o persecuciones.

El comportamiento de evitación también resultó frecuente.

En las zarzas, otros polinizadores evitaron activamente a las abejas melíferas en aproximadamente el 28 % de las interacciones registradas.

En la hiedra, esta proporción alcanzó alrededor del 36 %.

Los científicos comprobaron que los comportamientos agresivos iniciados por otros grupos de polinizadores eran mucho menos frecuentes.

La diferencia sugiere que las abejas melíferas pueden ejercer una presión competitiva directa sobre determinados insectos, especialmente cuando coinciden numerosos individuos en una misma fuente de alimento.

Una mayor presencia de abejas se relacionó con menos abejorros

Además de registrar encuentros individuales, los investigadores analizaron cómo cambiaba la abundancia de diferentes polinizadores según la concentración de abejas melíferas.

En las flores de zarza, una duplicación de la densidad de abejas melíferas estuvo asociada con una reducción aproximada del 14 % en la abundancia de abejorros.

En la hiedra, una mayor presencia de abejas de la miel se relacionó con cantidades inferiores de abejas solitarias y sírfidos.

Estas asociaciones son importantes porque muestran que la competencia observada entre individuos también puede coincidir con cambios en la composición de las comunidades que visitan las flores.

Sin embargo, es necesario distinguir entre los dos tipos de evidencia.

Los desplazamientos y persecuciones fueron observados directamente. En cambio, la relación entre la densidad de abejas melíferas y la menor abundancia de otros polinizadores es una asociación estadística que, por sí sola, no demuestra que toda la diferencia se deba exclusivamente a la competencia.

La disponibilidad de flores, las condiciones ambientales y las preferencias de cada especie también pueden influir en la distribución de los insectos.

La competencia por los recursos florales ya había sido examinada mediante un experimento realizado en la isla italiana de Giannutri, donde la retirada temporal de colonias manejadas permitió estudiar cómo cambiaba la disponibilidad de néctar y polen para las abejas silvestres.

La nueva investigación británica aporta un elemento adicional: documenta las interacciones directas mediante las cuales un polinizador puede impedir físicamente que otro acceda a una flor.

Una abeja solitaria consiguió enfrentarse a las melíferas

Entre los resultados más llamativos del estudio destaca el comportamiento de la abeja de la hiedra, Colletes hederae.

Esta especie solitaria fue la principal excepción al predominio de las abejas melíferas durante los encuentros observados.

Los investigadores registraron situaciones en las que las abejas de la hiedra conseguían defender sus lugares de alimentación e incluso perseguir o desplazar a las abejas de la miel.

La especie fue registrada por primera vez en Reino Unido en 2001 y está estrechamente asociada con la utilización de flores de hiedra durante su período de actividad.

Según el equipo científico, estas interacciones muestran que la competencia directa no tiene necesariamente el mismo resultado para todos los insectos.

Las características de cada especie, su comportamiento y su capacidad para defender un recurso pueden modificar el desenlace de los encuentros.

El hallazgo también indica que no todas las abejas solitarias responden de manera idéntica a la presencia de colonias manejadas.

Mientras algunas especies tienden a evitar los encuentros, otras pueden competir activamente por el acceso al alimento.

El aumento de temperatura intensificó la competencia

La investigación encontró que los encuentros competitivos se volvían más frecuentes cuando aumentaba la temperatura ambiental.

Este resultado tiene interés porque el calor puede modificar simultáneamente el comportamiento de los insectos y las características de las flores.

Las abejas melíferas suelen incrementar su actividad de búsqueda de alimento cuando las condiciones térmicas son favorables, mientras que determinados abejorros y sírfidos pueden presentar mayor sensibilidad a temperaturas elevadas.

Al mismo tiempo, el estrés térmico de las plantas puede modificar la producción y disponibilidad de néctar.

Si aumenta el número de insectos activos y disminuye la cantidad de alimento disponible, la presión competitiva sobre determinadas flores podría intensificarse.

Sin embargo, los investigadores no demostraron que todos estos mecanismos actuaran simultáneamente en cada encuentro observado.

La relación entre temperatura y competencia representa una señal que necesita continuar estudiándose bajo diferentes condiciones climáticas y ecológicas.

El resultado también recuerda que la disponibilidad de alimento no depende solamente del número de flores. La diversidad de plantas y la continuidad de los recursos a lo largo del año pueden modificar las oportunidades de alimentación.

En Alemania, una investigación sobre la diversidad de fuentes de polen encontró relaciones importantes entre la variedad de recursos florales disponibles y la supervivencia invernal de las colonias de abejas.

Aunque se trata de un problema diferente, ambos trabajos destacan la importancia de comprender cómo la disponibilidad y distribución de los alimentos influyen en la vida de los polinizadores.

La expansión de la apicultura plantea nuevos desafíos

El estudio se desarrolla en un contexto de crecimiento de la actividad apícola en Reino Unido.

De acuerdo con los datos citados por los investigadores, el número de apicultores registrados pasó de aproximadamente 19.000 en 2010 a 47.000 en 2025.

El aumento de la actividad puede traducirse en una mayor presencia de colonias manejadas en determinados territorios, especialmente en áreas urbanas y periurbanas donde numerosas colmenas comparten espacios relativamente reducidos.

Los investigadores consideran importante estudiar cómo esa concentración puede influir en los polinizadores silvestres.

La abeja melífera es una especie de gran importancia económica, tanto por la producción de miel y otros productos apícolas como por su utilización en servicios de polinización.

Sin embargo, no es el único insecto que participa en la reproducción de las plantas.

Los abejorros, las abejas solitarias, los sírfidos y otros visitantes florales también cumplen funciones relevantes en ambientes agrícolas y naturales.

La importancia productiva de esta diversidad se observa en investigaciones argentinas sobre el uso de abejorros nativos en la polinización del tomate, donde se estudia cómo determinadas especies pueden mejorar la formación y calidad de los frutos.

La coexistencia entre polinizadores manejados y silvestres es, por tanto, una cuestión que puede tener consecuencias tanto para la conservación de especies como para los sistemas agrícolas que dependen de la polinización.

La competencia directa no es igual a la competencia por consumo

Uno de los aportes científicos del trabajo consiste en diferenciar dos formas de competencia por los recursos florales.

La primera ocurre cuando diferentes insectos utilizan el mismo alimento y su consumo reduce la cantidad disponible para los demás.

Este mecanismo se conoce como competencia por explotación y puede producirse incluso cuando las especies no llegan a encontrarse directamente.

Por ejemplo, una colonia numerosa puede recolectar gran parte del néctar disponible en una zona antes de que otros polinizadores visiten las flores.

La segunda forma es la competencia por interferencia, que aparece cuando un individuo impide directamente que otro acceda al recurso.

En este caso, las persecuciones, los empujones y los comportamientos de evitación pueden alterar las oportunidades de alimentación sin que necesariamente se haya agotado el néctar.

La investigación de Cambridge se concentró especialmente en esta segunda modalidad.

Los resultados permiten comprender mejor por qué una flor con alimento disponible puede no ser igualmente accesible para todos los visitantes.

La presencia de un competidor dominante puede modificar las decisiones de alimentación de otras especies y obligarlas a buscar recursos alternativos.

Ese comportamiento podría tener consecuencias sobre el tiempo dedicado a recolectar alimento y sobre la distribución de las visitas florales, aunque el estudio no cuantificó sus efectos sobre el éxito reproductivo de las especies silvestres.

Qué implicaciones tiene para la polinización agrícola

La investigación no demuestra que la presencia de abejas melíferas reduzca necesariamente el rendimiento de los cultivos.

Tampoco establece que las colmenas manejadas deban retirarse de los paisajes agrícolas.

Su principal aportación consiste en mostrar que la densidad de abejas puede influir en las relaciones entre especies que comparten fuentes de néctar y polen.

En explotaciones agrícolas donde se utilizan colmenas para mejorar la polinización, este resultado plantea la conveniencia de considerar también la disponibilidad de flores y la presencia de otros polinizadores.

La diversidad de insectos puede resultar especialmente importante porque diferentes especies presentan capacidades y comportamientos de polinización distintos.

Algunas visitan flores en condiciones de temperatura o luminosidad diferentes, mientras que otras pueden resultar especialmente eficaces en determinados cultivos.

La relación entre distribución territorial y producción agrícola también ha sido abordada en estudios sobre la importancia de las abejas silvestres para el suministro de alimentos, que destacan el valor de mantener poblaciones de polinizadores en los paisajes productivos.

Por ello, los resultados británicos pueden contribuir a futuras investigaciones sobre la densidad de colmenas, la distribución de recursos florales y las estrategias que permitan compatibilizar la apicultura con la conservación de otras especies.

Los investigadores no proponen abandonar la apicultura

Victoria Buckle, investigadora principal del trabajo, explicó que el objetivo no es desalentar la actividad apícola, sino comprender mejor las interacciones entre especies manejadas y silvestres.

El equipo considera que esta información puede ayudar a desarrollar estrategias de convivencia, especialmente en lugares donde existe una elevada concentración de colmenas.

La investigación tampoco permite determinar una densidad máxima de colmenas aplicable a todos los territorios.

La disponibilidad de flores, las estaciones del año, las especies presentes y las condiciones ambientales varían considerablemente entre regiones.

Por tanto, cualquier recomendación sobre manejo apícola debe considerar las características locales y apoyarse en evaluaciones específicas.

Los autores señalan que el calentamiento climático podría incrementar la competencia en determinados escenarios, pero esta posibilidad necesita examinarse mediante estudios que incluyan períodos más largos y diferentes condiciones ambientales.

El trabajo abre nuevas preguntas sobre cómo la actividad de las abejas melíferas modifica el comportamiento de otros visitantes florales y sobre las consecuencias de estas interacciones para las comunidades de polinizadores.

La evidencia reunida durante dos años en Cambridge demuestra que las abejas de la miel pueden desplazar directamente a otros insectos de las flores. También muestra que una mayor concentración de abejas melíferas coincide con una menor presencia de determinados polinizadores silvestres.

Comprender estas relaciones será importante para diseñar sistemas de manejo que permitan mantener los beneficios de la apicultura sin ignorar las necesidades alimenticias de las numerosas especies que también participan en la polinización.

El estudio fue publicado en Ecological Entomology bajo el título científico Honeybees directly outcompete other flower visitors through interference competition on shared resource, con el identificador DOI 10.1111/een.70139.

Fuentes referenciales:
Ecological Entomology — Investigación original de Victoria A. Buckle y colaboradores (2026)
Universidad Anglia Ruskin — Honeybees exert flower power over other species, 14 de octubre de 2026