Un estudio de la Universidad de California en Davis reveló que, cuando las obreras ya no pueden filtrar toda la contaminación, la reina reduce su propia carga química trasladando parte del pesticida a los huevos, con posibles consecuencias para las nuevas generaciones y la supervivencia de la colonia.
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.
Las abejas obreras constituyen la primera línea de defensa frente a los contaminantes que ingresan en una colmena. Al alimentar y cuidar a la reina, pueden filtrar gran parte de los pesticidas presentes en el alimento. Sin embargo, esa capacidad tiene límites cuando la exposición se mantiene durante varios días.
Una investigación dirigida por la Universidad de California en Davis, Estados Unidos, descubrió que las abejas reina sometidas de manera crónica a pesticidas acumulan parte de esas sustancias y posteriormente las transfieren a sus huevos.
Los científicos denominan este proceso descarga materna. El mecanismo reduce la carga tóxica en el cuerpo de la reina, pero desplaza la contaminación hacia las crías en desarrollo, lo que podría afectar la viabilidad de los huevos y contribuir a problemas posteriores en la colonia.
Los resultados fueron publicados en julio de 2026 en la revista científica Current Biology. La investigación se desarrolló en colaboración con el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore y el Servicio de Investigación Agrícola del Departamento de Agricultura de Estados Unidos.
La reina utiliza los huevos para desprenderse de los pesticidas
La reina es el único miembro de la colonia capaz de producir los huevos que originarán la siguiente generación de obreras. Su supervivencia y su capacidad reproductiva son, por tanto, esenciales para mantener la población de la colmena.
El profesor asociado Sascha Nicklisch, del Departamento de Toxicología Ambiental de la Universidad de California en Davis y autor principal del trabajo, explicó que la reina traslada los compuestos químicos hacia sus huevos como una forma de eliminarlos de su organismo.
Este comportamiento no había sido demostrado anteriormente en abejas melíferas. La respuesta permite que la reina reduzca temporalmente su exposición interna, pero aumenta la cantidad de pesticida recibida por los embriones.
El hallazgo aporta una nueva perspectiva sobre los efectos de la contaminación dentro de las colmenas. Hasta ahora, numerosos estudios se habían concentrado principalmente en las obreras y en su exposición durante la búsqueda de néctar y polen.
La presencia de residuos dentro de los productos y estructuras de la colmena ya había sido documentada en investigaciones sobre plaguicidas presentes en la miel, donde el momento de aplicación y la exposición durante la floración aparecen como factores relevantes.
Las obreras filtran la contaminación, pero su capacidad disminuye
Las obreras alimentan a la reina y a las larvas en desarrollo. Durante ese proceso pueden retener parte de los contaminantes y evitar que lleguen directamente a los miembros más vulnerables de la colonia.
Durante el primer día del experimento, las obreras lograron filtrar aproximadamente el 95 % del pesticida suministrado con el alimento. Buena parte del compuesto fue depositada en el panal.
Sin embargo, al décimo día la proporción filtrada había disminuido al 86 %. La caída mostró que la exposición prolongada puede superar gradualmente la capacidad de las obreras para impedir que los pesticidas lleguen hasta la reina.
Angela Encerrado-Manriquez, autora principal del estudio y doctora recientemente graduada en la Universidad de California en Davis, señaló que los pesticidas comenzaron a acumularse en las reinas a medida que avanzaba el experimento.
Cuando el sistema de protección social quedó sobrecargado, la reina activó su propia defensa y trasladó parte de la carga tóxica hacia los huevos.
La acumulación de sustancias en los panales también resulta relevante porque investigaciones anteriores han detectado pesticidas, herbicidas y fungicidas en la cera de abejas, un material en contacto directo con la miel, el polen y las crías.
Nanocolonias para reproducir el funcionamiento de una colmena
Los investigadores construyeron pequeñas unidades experimentales denominadas nanocolonias. Cada una estaba formada por un recipiente plástico cónico con una base de malla y contenía una reina acompañada por 60 obreras.
El diseño permitió reproducir funciones esenciales del interior de una colmena en condiciones controladas. Las abejas recibieron polen, agua y alimento contaminado con metil paratión.
El metil paratión utilizado estaba marcado con una señal radiactiva de baja intensidad. Esta técnica permitió rastrear cantidades extremadamente pequeñas del pesticida mientras se desplazaba entre las obreras, la reina, los ovarios, los huevos y la cera.
Bruce Buchholz, científico del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore y autor del estudio, explicó que la espectrometría biológica con aceleradores permitió medir las etiquetas radiactivas a escala atómica.
Las concentraciones empleadas no eran letales y se encontraban dentro de niveles ambientalmente relevantes, comparables con exposiciones que las abejas pueden encontrar en condiciones naturales.
El pesticida alcanzó los ovarios y los huevos
El seguimiento confirmó que el compuesto no permanecía únicamente en las obreras o en la cera. A medida que continuaba la exposición, el pesticida aparecía en el cuerpo de la reina y llegaba hasta sus ovarios.
Parte de la contaminación era incorporada posteriormente a los huevos. La transferencia funcionaba como una vía para reducir la cantidad de sustancia retenida por la madre.
El proceso puede representar una ventaja inmediata para la reina porque disminuye su carga tóxica. Sin embargo, la protección materna ocurre a costa de una mayor exposición para las crías.
Los investigadores advirtieron que los huevos demasiado contaminados podrían no desarrollarse correctamente. La reducción de nacimientos afectaría el reemplazo de las obreras y, con el tiempo, debilitaría la capacidad de la colonia para alimentarse, cuidar las crías y regular el ambiente del panal.
Una posible acumulación lenta antes del colapso
Sascha Nicklisch planteó que puede existir un punto crítico en el cual los huevos acumulen tanta contaminación que dejen de ser viables.
El problema no necesariamente se manifestaría como una intoxicación inmediata o una mortalidad masiva. Podría avanzar lentamente mientras los compuestos se acumulan y se trasladan entre diferentes miembros y estructuras de la colonia.
Esta dinámica ayudaría a explicar por qué algunos efectos de los pesticidas aparecen tiempo después de la exposición inicial. Incluso cuando el contacto directo ya ha terminado, los residuos pueden permanecer en el panal y continuar circulando dentro de la colmena.
Otros trabajos han mostrado que la exposición repetida puede afectar sucesivas etapas de vida. En un estudio sobre los efectos de pesticidas en generaciones de abejas, el contacto durante las fases larvaria y adulta redujo la producción de crías y el crecimiento poblacional.
La descarga materna identificada ahora incorpora una nueva ruta de exposición: la contaminación puede alcanzar a la descendencia antes de que el embrión complete su desarrollo dentro del huevo.
La reina puede poner hasta 2.000 huevos diarios
Una reina de abeja melífera puede producir entre 1.500 y 2.000 huevos por día cuando la colonia se encuentra en plena actividad. Esa capacidad sostiene la renovación constante de las obreras.
Las obreras viven menos tiempo que la reina y cumplen tareas esenciales como limpiar las celdas, alimentar a las larvas, producir cera, defender la entrada y recolectar recursos en el exterior.
Si una proporción elevada de huevos no se desarrolla o las nuevas abejas presentan alteraciones, la colonia puede perder progresivamente su fuerza laboral.
La disminución de obreras también reduce la capacidad de filtrar contaminantes, lo que podría crear un ciclo de mayor exposición para la reina y las siguientes crías.
Los autores consideran que este proceso podría contribuir a un deterioro retrasado de la colonia, aunque todavía se necesitan estudios de mayor duración para medir sus efectos completos.
Implicaciones para la producción agrícola y la polinización
Las abejas melíferas participan en la polinización de aproximadamente un tercio de los cultivos alimentarios del mundo. La pérdida de colonias puede disminuir la productividad agrícola y afectar la seguridad alimentaria.
Por esta razón, los resultados son relevantes para apicultores, productores agrícolas y responsables de programas de manejo integrado de plagas.
La exposición puede ser especialmente delicada durante los periodos de floración, cuando las obreras recolectan grandes cantidades de néctar y polen, y durante las etapas de expansión de la colonia, cuando la reina aumenta la puesta de huevos.
Las evaluaciones de riesgo suelen analizar la toxicidad directa sobre abejas individuales. Sin embargo, el estudio muestra que también es necesario considerar el movimiento de los pesticidas dentro de la colonia y sus posibles efectos sobre la reproducción.
Los modelos utilizados para estudiar el impacto de pesticidas en colonias completas buscan precisamente conectar los cambios observados en cada abeja con la evolución general de la población.
El manejo de pesticidas debe considerar el ciclo de la colonia
Los resultados no permiten establecer todavía cuánto tiempo puede una reina transferir contaminación a sus huevos ni si todos los pesticidas siguen la misma ruta.
También falta determinar si las sustancias permanecen en los embriones, si afectan el desarrollo de las larvas o si producen consecuencias que aparecen cuando las nuevas obreras alcanzan la edad adulta.
Los investigadores estudiarán si la descarga materna cambia según el compuesto químico, la duración de la exposición, la edad de la reina y el estado de crecimiento de la colonia.
Mientras se responden estas preguntas, el trabajo plantea la necesidad de considerar las épocas de pecoreo y reproducción al planificar tratamientos fitosanitarios cerca de colmenas.
La reducción de aplicaciones durante la floración, el control de la deriva, la selección cuidadosa de productos y la comunicación entre agricultores y apicultores pueden disminuir el ingreso de contaminantes.
La investigación demuestra que una exposición no letal para las obreras puede avanzar por la colonia hasta alcanzar a la reina y a los huevos. El efecto, por tanto, no termina cuando la abeja recolectora regresa al panal, sino que puede extenderse hacia la siguiente generación.
Fuente(s) referenciales

